12 oct. 2005

El Sur

Un artículo en el blog de Dean me puso a pensar en lo que es la pobreza y en cómo definirla.

Yo viví en la zona sur, en un pueblo en Buenos Aires de Puntarenas que está considerado como uno de los más pobres de Costa Rica. Donde hay un ingreso de 300 colones diarios, más o menos. Antes de viajar al lugar quedé aterrada al escuchar esta cifra. ¿Cómo es posible vivir con tan poco? Se estarán muriendo de hambre, serán pordioseros, no les alcanza ni para comprarse un café, menos alimentar a la familia. Sin embargo, me llevé una muy fuerte sorpresa al mudarme a vivir allá y trabajar con ellos.


Descubrí que no les afecta lo que sucede en San José tanto como nos gustaría a nosotros creer. Ellos estaban viviendo en condiciones mucho mejores que aquellos que migran a las ciudades buscando mejores oportunidades: los que en la ciudad con suerte logran un salario mínimo para que todo se les vaya en pagar servicios, alquiler de un cuchitril en una cuartería, transporte al trabajo y acostumbrarse a la nueva situación que si no hay moneda, no hay comida. En este pequeño pueblo remoto llamado Altamira, ellos no tienen mucho dinero, pero tienen tierra con su casa propia, algunos tienen ganado, siembran vegetales frescos, y puede que tengan también una gallina. También se manejan con una cooperativa de productores donde comparten lo que cultivan orgánicamente, desarrollan proyectos, se educan y se ayudan mutuamente para el bien de la comunidad. Sorpresa! Me di cuenta que mi idea de pobreza no calzaba con la realidad en esta comunidad en específico. En qué momento pensé que la riqueza era tener efectivo? Manda la parada! Viví en carne propia una recesión económica donde tener dinero no significaba mucho, porque igual no había nada para comprar.


Muchos de los que conocí en aquella comunidad no piensan que son pobres, y admiten abiertamente que hay gente con mucho menos que ellos, sin embargo, después de escuchar tanto por los medios de comunicación sobre los estudios en donde se declara esta zona como la más pobre de Costa Rica, llegan a la conclusión que si está en el periódico, los libros de texto y noticias, debe ser cierto. Que tal vez en la ciudad o en otros lados si tienen la vida que ven en tele, o que en USA y Canadá no hay pobreza. Empieza a crecer la errónea idea que la vida no es de calidad si no se tiene carro, celular, televisión por satélite o cable, microondas, y ropa de marca, como lo hacen los que no son pobres. Creen en el sueño americano y hacen números con la plata que ganarían.

“Con un salario de $8 dólares la hora, tendría muchísima plata”, me contó un chico de la comunidad con el que trabajaba mientras me mostraba el libro que le habían prestado sobre las aves de Costa Rica y Panamá y del que ya se había aprendido la mitad de los nombres en español e inglés y algunos de los nombres científicos. Me dijo que necesitaba $3000 dólares para hacer el arreglo con los coyotes para cruzar la frontera entre México y USA y ya había hecho un plan para pedir plata al dueño de la cantina-pulpería y que como garantía dejaría la finca donde nació y creció. Según sus cálculos podría pagar rápidamente la deuda en un par de meses. Su plan era comer arroz y frijoles, ir a buscar a un muchacho del pueblo que ya estaba en USA y mudarse con él, encontrar trabajo rápido y ganar mucha plata. “Qué pasaría si te deportan o te agarran en la frontera?” Él igual habría pagado los $3000 al coyote por adelantado, así que llegaría a Costa Rica a conseguir los $3500 del préstamo para pagar al pulpero y no perder la finca: el hogar y la subsistencia de toda su familia. Se aferra a la esperanza que no va a ser deportado y a la ilusión y sueño de tener mucha plata. Jugarse todo o nada. La posibilidad de ser una boca menos que alimentar y tal vez ayudar a la familia, o de perderlo todo. Lamentablemente, no es por nada que el pulpero-cantinero es de los hombres con más tierras y dinero de la comunidad.

Tanto riesgo para irse a otro lado. Por dinero. El tener plata se ha convertido en sinónimo de buena vida. ¡Es extraño! Muchos extranjeros andan buscando y comprando estas tierras justamente para tener lo que estas familias ya tienen. Un terreno propio en un lugar paradisíaco, bosque primario o secundario en el jardín trasero, una naciente que les brinda agua pura, aire libre, paz, tranquilidad y por qué no? Autosuficiencia. “The Simple Life”. ¿O será que ese es un estilo de vida válido y bien visto sólo si es un pensionado extranjero?

6 Comentarios:

Blogger Sneaksleep dijo...

La ironía y tristeza de la realidad (demasiada común) que describes nunca deja de asombrarme. Y no es sólo Costa Rica donde eso pasa. Tengo una amiga chilena que me preguntaba por un trabajo para su tía (no me preguntes porque creía que yo tengo algún tipo de conexciones con gente rica o autoridades de inmigraciones). La tía tenía tierras en Chile, pero no le iba bien con la agricultura y se le ocurrió la idea de irse a EEUU a trabajar puertas adentro como housekeeper. Que clase de vida es esa? Aún si pudiera conseguir una visa legal de algún tipo u otro, estaría dejando una vida mucho más sana, tranquila, y con comida siempre en la mesa, por una situación de servidumbre mal pagado en un país donde (por lo general) no sería respetada, y del cuál no se atrevería a salir por miedo a no poder entrar de nuevo.

3:38 p. m.  
Blogger J.S. dijo...

El asunto es que el éxito y riqueza se mide en cuántas tonterías innecesarias puede uno comprarse.

El relato tuyo muestra de hecho que éstas zonas quizá en los números aparezcan como "pobres" sin embargo son sociedades que funcionan definitivamente en otros términos. La obsesión por el "crecimiento económico" provoca una miopía. Simplemente mucha gente se deja llevar más por los números que por la realidad específica de cierta región.

Eso de aventurarse metiéndose ilegal a EEUU... Muchos piensan en los salarios de allá y el costo de la vida en el propio país, para que luego la vida les pegue una gran bofetada. Ese ideal "americano" es el de tener una enorme casa para llenarla de lujos y de basura innecesaria, uno, dos o tres carros que chupen gasolina hasta más no poder, en fin. Casi todos los que finalmente alcanzan ese ideal materialista lo hacen a costa de endeudarse increíblemente, con el sólo propósito de tratar de aparentar que viven un estilo de vida que en realidad no pueden costear.

Hay cosas que no tienen precio, para enjaranarse y comprar mierdas inútiles y llenarse de estrés existe Master Card.

4:52 p. m.  
Blogger Dean CóRnito dijo...

Medea, lo que decís en este post es perfectamente racional y plausible. A mi una vez me tocó visitar Nepal (ingreso anual promedio $120 en aquel entonces), y la gente me pareció bastante más contenta y satisfecha con sus vidas que nosotros en Occidente. La semana pasada salió en el New York Times un artículo muy interesante al respecto de cómo medir el bienestar de la gente. El artículo también salió en la sección del NY Times en La Nación de este último fin de semana, pero lamentablemente la versión en español de La Nación no la veo en internet. Aquí te dejo el enlace al artículo en inglés en la fuente original.

http://www.nytimes.com/2005/10/04/science/04happ.html?ex=1129262400&en=fdb6ae5bf590b9da&ei=5070

10:36 p. m.  
Blogger medea dijo...

Dean, excelente artículo! no había tenido chance de leerlo hasta ahora que me lo pasaste. De hecho, va de mano con la dinámica que Antanas Mokus inició en Bogotá, Colombia, de devolverle tranquilidad y felicidad a las personas, y ahora continuan al devolverle la ciudad a los ciudadanos, en creación de parques y areas verdes, en mejorar el sistema de transporte para disminuir estrés, y otros proyectos para mejorar el bienestar. Resultado? En un país con tantos problemas de narcotráfico, violencia y crisis, la población está mucho más feliz que en Costa Rica. Conscientes de los problemas que los aquejan, pero siguen con sus vidas de la mejor manera posible.

8:53 a. m.  
Blogger amanda dijo...

El libro es bastante bueno, lo único que no me gusta es que en ciertas
partes se va al extremo feminismo (aparte que el feminismo ya es
extremo), pero vale la pena leerlo, investigaron bastante y esta
vacilón xq ellas mismas experimentaron con disfraces y comportamientos
para ver la reacción de la gente. Ahora me estoy leyendo "Locas y
fuertes" es argentino y un poco mas realista, tiene pinta de buen
libro.
"out of range" es excelente!

3:21 p. m.  
Blogger EricJ dijo...

Los economistas nos rompemos la jupa pensando y re pensando cómo es que la gente mide su bienestar. No creo que exista profesión que reflexione tanto sobre esto que la Economía.

Desgraciadamente, hemos sido nosotros los que hemos cargado con la culpa de haber generado la codicia capitalista.

Lo que la sociedad no se da cuenta es que la vulgar mayoría de nuestros estudios consideran el dinero como algo exógeno, algo que no es sujeto de estudio. En dos platos: el dinero vale verga.

El dinero como sinónimo de bienestar es un paradigma inventado por los hombres de negocios... los cuales, por cierto, jamás podrían ser economistas.

1:17 a. m.  

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