4 oct. 2005

Los placeres masoquistas

Espero que no sea la única en disfrutar de los pequeños detalles incómodos que lo hacen a uno sentirse vivo. Ayer, como es usual entre semana, me bajé del bus de Sabana Estadio, pero en vez de dirigirme directamente a la otra parada para el 2do bus, subí al Mas x Menos de Cuesta de Moras. Creo que es el supermercado más horrible que hay en Costa Rica, exceptuando tal vez el más por menos que había en Tibás, que hasta hace poco todavía portaba al bichillo ese mascota de CSU que parecía Cantinflas con unas tijeras en el rótulo. Horror y Verguenza. La entrada está atiborrada de buses, vendedores ambulantes tratando de atraerte con sus tiras transparentes de brassiere, medias en 3 x 1000 y cajetas de dudoso origen y con esa patina de esmog que uno aprende a reconocer en el centro de San José. Siempre está repleto de gente, y su stock debe ser de los más limitados en el casco metropolitano. Creo que lo único que lo diferencia de un Palí es el hecho que te cobran más y te empacan las compras en bolsas. Sin embargo, el estar caminando por los pasillos del supermercado con mi carrito de compras chocho, de esos que tienen la llanta trasera atascada, que se resiste a dar vueltas y moverse y tiende a tirarse suicida contra los estantes decorados con torres de latas. Voy llenando mi carro con las compras y Batallo con él a través del denominado "Pasillo Peligro". A la izquierda, tenemos un display de barquillos, conos para helado, galletas suizas y sorbetos: todos a la perfecta altura para aplastarlos con la esquina del carro si falla el cálculo. Directamente en frente está la olla gigante con agua hirviendo que contiene 3 o 4 pejibayes flotando en ese líquido turbio. Después de los pejibayes y barquillos se encuentra el "Embudo Mortal". Botellas de licor importado a nuestra izquierda y las oficinas de servimás a la derecha, con una fila larguísima de personas esperando pagar sus tarjetas, servicios o hacer transferencias. Señores panzones conversando con los compas a medio pasillo, señoras con hijos menores de 5 años corriendo por todos lados, personas con bolsas de compras recién hechas o gringos cargando con mochilas. Esta fila siempre se arma como a un metro y medio de la pared. Por qué no se acercan más a la pared y dejan espacio para circular? porque en esa pared a alguna sabia persona se le ocurrió poner la sección de plantas. No sé si se habrán fijado en la selección del Mas x Menos. Contiene 2 o 3 macetas que ojalá algún día echarán una o dos flores y el resto son cactus. Muchos cactus de diferentes variedades. Algunos con agujas largas y filosas, otros con cortas y peludas, ortigantes, punzantes, para todos los gustos. Entonces uno se ve con el carrito con complejo de cangrejo, capeándose a niños con sus carritos de compras little tykes, el señor que decidió que es excelente lugar para detenerse a observar las marcas de licor y leer todas las etiquetas, las señoras que se defienden de la amenaza de los cactus y tal vez alguna ancianita que quiera ir a la sección de frutas y verduras que está al fondo de ese mismo pasillo. Todo un circo. Me encanta. Si fuera más fácil entrar y salir de hacer compras, simplemente sería algo que hago durante el día, en vez de todo un evento.

Tal vez me gusta que me cuesten las cosas. Pierdo el interés de las cosas fáciles. Easy come, easy go. La incomodidad del tener que jalar bolsas a mi casa en un bus o a pie, la presión del plástico en acordeón cortando la circulación de mis dedos cuando los cargo hasta mi apartamento en el 3er piso, la esquina de la caja de leche pegando contra mi espinilla, esos pequeños agravantes me hacen sentir viva. Entiendo a los neandertales, al Homo Erectus o al australopithecus... es emocionante que la comida a uno le cueste ganársela. El proceso de enfrentarse a retos, obstáculos y aventuras para llegar a tu casa a prepararte un pinto, un filet de atún o simplemente tomarte una cerveza para pasar el calor. Sé que sería más fácil haber tomado un taxi, esperar a que mi hermana llegara e ir con ella en el carro, pedir A mi Domicilio. Pero entonces cuál sería la gracia?

Me gusta el reto de vivir sola, disfrutando a lo máximo lo positivo y lo negativo. Que si no hay plata y no hay comida, te pones creativo con el ramen y la lata de atún. Que si se acabó el papel higiénico no está mamá que te lo traiga con solo pegar un grito indignado. No. Tenés que pensar en todo eso antes que suceda, preveer, prevenir. Con madres presentes, la casa siempre está ordenada. Cuando uno vive independiente y está limpia, sabes lo que costó y se mantiene. Y ver tus pisos brillando encerados, las ventanas relucientes y las cortinas lavaditas y blanqueadas, puña! Es todo un éxito! Uno se siente grande. De verdad.


No todo es color de rosa, pero uno aprende a verle lo positivo hasta al asunto más inconsecuente. Es incómodo caminar a todo lado, pero a veces cambio mis botas por tacones e ignoro la sensación de mis pies comprimidos por el placer de poder ver desde una posición un poco más alta que ayer. El rebuscar en tiendas de ropa americana donde salís cubierto de polvo pero con una prenda codiciada, única y extremadamente barata. El hacer una caminata de 13 horas, sudar, estar a punto de caer exhausto y deshidratado, ir vacilando con amigos de cuánto tiempo faltará para llegar y que si será demasiado tarde para regresarse y finalmente llegar a tu destino, ver a tu alrededor y darte cuenta que ya te olvidaste de todo lo que dolió llegar hasta ahí, y que definitivamente valió la pena. Y será bastante extraño y raro, pero hay un placer nefasto cuando estoy enferma o deprimida y además puedo cagarme en todo porque estoy sola. Porque no hay nadie que me haga sopita de pollo, que me frote con zepol, que me suba gelatina o té con galletitas a mi cuarto. Qué difícil es estar de mal genio e insoportable cuando alguien está haciendo lo mejor para chinearme! En cambio, al estar completamente sola, me siento totalmente justificada en maldecir al mundo. Y con qué ganas lo hago! Toda una catarsis.

Pequeños dolores placenteros. El piercing, la depilación, los músculos adoloridos después de hacer ejercicio, el wasabi estallando orgásmicamente en mis cavidades sinoviales, el chile esparciéndose por la boca en ondas de fuego. Un masaje terapéutico o reflexológico. Posiciones finales en yoga. El cabello cuando me lo estoy peinando y encuentro un enredo que tira fuértemente del cuero cabelludo. El tener ganas de ir al baño y aguantarse tantito más. El arrancarme una curita. Un abrazo de oso. Un mordisco en el labio. Esa sensación tan única, que creo que corro el riesgo de volverme adicta a ella.

7 Comentarios:

Anonymous pulpus dijo...

me has conquistado con este post!

como haces para escribir con los huesos, el alma y el higado en tan perfecta armonia?

esa lista de detalles cotidianos me hizo caer en cuenta que aun sigo vivo... a pesar de todo!

un abrazo!

1:02 p. m.  
Blogger Sneaksleep dijo...

Me dejaste sin palabras. Y para alguien que habla tanto como yo, eso no es poca cosa. :) En serio, me hablaste al alma; entiendo exactamente lo que quieres decir. Ojalá más gente supiera apreciar las cosas difíciles de la vida como tú haces. Claro que en ese caso, no habría tantos deprimidos y los psicólogos se quedarían sin trabajo.

2:00 p. m.  
Anonymous liz dijo...

Me llega ;D
Se lo paso a la que se dedico a pulir el piso con cera?
Me encanta como escribes, si me pudieras escribir el articulo para el newsletter? Es de Paris, pero pucha, q dificil q es escribir y que luego la gente lo lea y piense: ay, oye, que rajona!
grrr.

4:37 p. m.  
Blogger medea dijo...

pulpus: gracias por el piropo al poste!

sneaksleep: Es necesario a veces detenerse y ver los árboles, no sólo todo el bosque. :)

liz, por supuesto! Próximo proyecto prometo arreglar las lámparas anaranjadas y hacer una instalación maravillosa :D Y conseguir una pistola de grapas para los sillones... y tela para cortinas. Y pintura para las paredes, y paños para el baño, y un basurero nuevo para el baño...

2:29 p. m.  
Blogger maxossman dijo...

que bueno que esta tu estilo. Felicitaciones.

10:19 p. m.  
Blogger Onironauta dijo...

humm... yo no vivo solo, mi mama aun me chinea :) pero si puedo disfrutar de un mordisco en el labio :)=

11:33 p. m.  
Blogger Javier el Gusanoide dijo...

Cierto yo soy un adicto a todo ese tipo de "dolores"

Saludos



PD
I want my CDdddddddddddddddddddddddddd

4:14 p. m.  

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