29 jul. 2005

Medea en su fin de semana


28 jul. 2005

Esta vez


Después de un fin de semana espectacularmente maravilloso... y bastante extenso, estoy de regreso en el trabajo.

Creo que el exceso de fiesta del finde me afectó las neuronas más de la cuenta, ya que Medea inteligentemente estaba trabajando, como es usual, en 2351351 cosas a la vez. Y. No. Salvó. Nada.

Obviamente, adivinen que sucedió? Se crasheo el gajo, mi trabajo de horas perdido, un deadline encima y digamos que estaba un poco más que estresada. Y lo que más me dolió? Mi EXCELENTE recuento de la noche del lunes en Bamboo. Les juro que leer esa maravillosa obra era como estar ahí­ mismo, viviendo la noche en la compañía de Yours Truly. Entonces a falta de energía, cerebro y memoria para reescribirlo, voy a hacer un resumen crestomático.

Bamboo Reggae Nights

Ingredientes:
6 pachangueros
1 carro
1 caja de vino
1 porro
una dosis generosa de reggae
una pizca de arena

Mezclar los ingredientes hasta conseguir una masa un poco lenta pero con mal de risa. Cuando haya bailados suficiente y nombrado todos los pasos de baile con nombres tan corrongos como: majando cucarachas, el "no estoy pijiado", "muñeco triste", "pogo stick", entre otros, incorporar los ingredientes húmedos, tales como cerveza regada de vasos, sudor y lluvia torrencial.

Al congregar a todos los elementos dentro del bar, súmele unas gringas bailando arrepellado con los rastas, pensando que esa es la manera tradicional de bailar reggae, revuélvale una dosis de bañazo por un compa subido en un parlante pseudo incend¡ándose la camisa en sus intentos fallidos de impresionarnos con su baile del pene erecto, espolvorée un drag queen vestido de spandex con lentejuelas azules con un toque de machos interesados.

Meta al horno y saque cuando está tostado.

Provecho

22 jul. 2005

Recuerdos de Playa

Image Hosted by ImageShack.us

Una niña colochuda sonríe a la cámara. Tiene un afro aureo, le faltan los dientes del frente y sus ojos parecieran desaparecer detrás de unas mejillas totalmente rojas. Su traje de baño de 2 piezas azules con letras y números negros está cubierto de arena, y pareciera que parte de la playa migró a vivir en la parte trasera del calzón. Una palita amarilla cuelga de su mano mientras la otra saluda al fotógrafo. Un castillo de arena yace a medio construir a un lado, y atrás se ve una chiquilla igualita pero en traje de baño amarillo en vez de azul que viene cargando un baldecito con agua.

La vida era tan sencilla entonces! Con una palita o tortuguita playera era feliz. Mi anhelo era que mis papás me ayudaran a cavar un hoyo para enterrarme, pero les parecía anti higiénico y decidieron no alentar mi vocación de sepulturera. Teníamos unas tablas de estereofón que siempre nos acompañaban en el carro con su distintivo chirrido destemplador de dientes cada vez que una rozaba contra la otra. El mar peruano es toda una experiencia. La gélida corriente Peruana, anteriormente conocida como "Corriente del Humboldt" causaba que la temperatura del agua de mar fuera como estar metiendo los pies en un río que baja de una montaña. Frío es piropo. Era todo un espectáculo ver a las personas salir moradas del agua. Aprender a nadar y apreciar el mar cuando sientes que tus dedos se van a caer a pedazos crea carácter.

Santa María era una playa "pituca". Veías las casas de los millonarios que daban a la playa, con escaleras de cuerda para ayudar a bajar hasta el arena. Otras playas limeñas eran largas extensiones de arena que no se acababan.. Podías seguir las dunas y arena hasta llegar al comienzo de la Sierra, únicamente interrumpida por la Panamericana. Si no llevabas sombrilla, te tostabas. No hay árboles en las costas limeñas, eso es un lujo de estos países tropicales. Allá habían ranchos de metal, lona o esteras, porque ni palmeras existían cerca para usar las hojas como material para taparte del sol.

Y pensar que ahora voy a un lugar donde la jungla se une con el océano, donde el agua es tibia, te puedes sentar debajo de una palmera y disfrutar de un aguacero en la tarde desde la comodidad de tu hamaca. En estos momentos me doy cuenta porque vivir en este país es un sueño para tantos. Cuando estás de vacaciones, pocas cosas se parecen más al paraíso que Costa Rica.

21 jul. 2005

Mercado



En estos días han sido varias las personas con las que he hablado sobre San José, y la experiencia de estar por ahí caminando de compras, dando vueltas por ahí, viendo gente o simplemente apurándose para agarrar un bus. Una de las paradas que me encanta hacer es visitar el Mercado Central.

El mercado central de San José me recuerda a la plaza de mercado en Lima, y cómo mi mamá nos llevaba a comprar frutas y verduras. "Caserita, que necesita?", "En que le ayudo seño", y las voces que hablaban en quechua, un idioma tan líquido y rítmico que me imagino que debe ser posible saborearse cuando se habla. Me impactaban las gallinas: como estaban en jaulas cacareando hasta que alguien las escogía.. Entonces con una mano firme les cortaban el pescuezo, las dejaban colgando para escurrir la sangre y las metían en una olla con agua hirviendo para desplumarlas, y todo eso lo hacían en minutos. Por muchos años trataba de ver si a las vacas y chanchos les habían hecho lo mismo, y me preguntaba como harían para meterlos en el agua caliente. Algo repugnante, pero impactante.


Mi mamá regateaba con las cholas, conversaba con ellas sobre crianza de hijos cuando las veía con los bebés a la espalda, asomando las diminutas cabezas por encima de las coloridas llicllas con los que su madre los transportaba. Mi mamá se sabía los nombres de las tendederas y de qué parte del país provenían. A veces con solo ver el traje típico ya podía preguntarles si eran de tal o cual zona y hablar sobre la situación política, los desplazados, la situación. Tengo la impresión que los tendederos y tendederas querían a mi mamá, y a pesar de no tener mucho le regalaban a la "seño" siempre algo: naranjas, limones, uvas, tunas, zapotes o lúcumas, además de las aceitunas de botija que mi mamá insistía en probar antes de comprar, rellenas de almendras, chile dulce o así nomás, con o sin semilla. En el mercado vendían de todo: unos bellos canastos multicolores con o sin tapa que en mi casa lo usaban para el mercado, ropa sucia, guardar naranjas, meter los paños y otras necesidades para la playa, globos para llenar de agua en los carnavales, chucherías, hierbas medicinales, habían tramos que solo tenían diferentes variedades de papas, granos, cereales. Podías comprar fideos, salsa china, y mantequilla como también oyukos, chuño y charqui, comidas tradicionales incaicas.

Creo que parte de esos recuerdos son la razón por la que me gusta ir al mercado central de San José. La cantidad de personas que se mueven ahí, el calor humano que se siente, el sabor de un helado de sorbetera con barquillos sentada a la barra, viendo a las parejas cuarentonas compartiendo un granizado con helado y gelatina, o un heladito grande con los guilas. Ver a los meseros emocionados cuando se acerca la muchacha que trabaja en algún otro chinamo a conversar. El hecho que uno pueda conseguir de todo en el mercado: flores, adornos, regalos, pasamanería, comida y arena para mis gatos, ollas, plásticos, juguetes tradicionales y los no tanto, ropa, zapatos, piñatas. Sentarse a comer un casado en una soda o comer comida colombiana a la salida del mercado, viendo pasar la gente y disimuladamente observando a los demás mientras comen. Otras veces abro un libro y me siento a degustar literatura y alimento a la vez, balanceando el libro con una mano mientras me llevo la comida a la boca con la otra.

Tal vez sea un poco extraño para muchos, pero me siento mucho más a gusto almorzando sola en el mercado que en un mall. Inclusive los ingredientes que compro en el mercado para las raras veces que cocino.. saben más rico cuando han sido escogidas en el mercado central y no en el automercado.

20 jul. 2005

Pequeños Planes

Me gustaría:


Experimentar la caída libre


Estar en gravedad 0


Vivir en una metrópolis un tiempo


Trabajar en Ghana o Tanzania como voluntaria


Viajar por el mundo


Dominar el francés.


Aprender a bailar tango


Pintar un buen mural


Poder cocinar una cena de año nuevo exitosa.


Lograr hacer el Vrschikasana y otras posiciones de yoga avanzadas.


Enseñarle a alguien a leer y/o escribir



Pequeños pasos para encontrar mi felicidad. Todavía necesito encontrar mi propósito mayor en la vida, pero mientras tanto, tengo varios sueños que me gustaría cumplir en el futuro.

Barbapapa


Era mi programa favorito de niña, cuando tenía 3 o 4 años. Capítulos que recuerdo son uno en que Barbapapa construye la casa transformándose en bolitas y dejando los pedacitos de él, y otro en que Barbamama les daba clases a sus hijos transformándose ella en una pizarra. Y también cuando estaba cocinando y se llenaba de harina. Me hacía gracia verla a ella tan negra y espolvoreada de blanco. Y hasta mucho después me cayó la peseta que eran todos de diferentes colores. Mi primer contacto con familias multiétnicas!

19 jul. 2005

Peatón

Caminar por San José es toda una experiencia. Hay que recorrer estas calles, observar el movimiento de personas, asomarse a las vitrinas y comparar los precios para acercarse a comprender Costa Rica y como funciona. Hablar con chinameros, vendedores o conversar con la mesera de una soda en el mercado mientras te comes un casado es de esas experiencias que pueden cambiar la manera de ver el mundo de una persona. Caminar, subirte a un bus, sortear tu rumbo por entre los carros, puestos y vendedores, observar pequeños detalles en las cosas cotidianas. Cada paso es un aprendizaje y hasta lo usual puede sorprender.

Plantas diminutas que crecen entre las piedras de un parqueo, las flores que caen sobre la calle, una hilera de hormigas cargando hojas como veleros sobre el asfalto. Ese carro que nadie mueve de donde está, debajo hay una alfombra verde de líquenes y musgo. Está aparentemente abandonado, sin embargo, alguien lo mantiene limpio. Las montañas de Alajuelita en el horizonte: verdes o moradas dependiendo del día y el clima. Un cas abierto sobre la acera, los que siguen en el árbol, inalcanzables y apetitosos. Un graffitti en el asiento delantero que incrimina a Deyanira por actos contra la moral. Un niño se entretiene con una chupa chupa. Cuando su mamá no lo observa, lo pega contra el peluche del asiento y observa atento como se pega la pelusa y mugre a la paleta antes de saborear los recientemente adquiridos tesoros. Un muchacho estornuda tapándose con la mano y disimuladamente la limpia contra su bulto. Una señora saluda con un amoroso beso a su amante en la plaza de la cultura, ambos comportándose tan enamorados como sus jóvenes vecinos de banca, a quienes probablemente les llevan más de 40 años. Una muchacha enciende un cigarro. Lo sostiene tenso en la mano, y lo chupa al inhalar con urgencia, profundamente llenando sus pulmones. Cierra los ojos y una ola de relajación se extiende por su cuerpo. Un extranjero canoso se sienta acunando una cerveza en una mesa que da a la calle. Sus ojos persiguen figuras esculturales de movimientos sinuosos con una energía y fuerza de la que su cuerpo probablemente ya no es capaz.

Un vendedor clava la vista en la pantalla de 10 cm a blanco y negro donde unas diminutas personas corren detrás de un punto. Nunca se pierde los partidos, noticias o novelas mientras atiende su puesto de frutas. Unas colegialas observan con ilusión las vitrinas de una tienda de ropa interior, esperando el momento que vayan a comprar uno de los juegos para lucirlo. Una madre distraídamente le extiende cucharadas de comida a su hijo quien mecánicamente mastica, traga y vuelve a abrir la boca para recibir una nueva cucharada. Tres niños indigentes se sientan con las espaldas a un muro y comparten un plato de comida que les han regalado, peleando por el bollo de pan. Un grupo de amigo se ríe a carcajadas burlándose de la metida de pata de uno de ellos, quien a pesar de estar del color de un tomate de la vergüenza también suelta la risa.

Quisiera llevar a algunos amigos a turistear por ahí. A bajarse del carro, aprenderse las rutas de algunos buses, descubrir tiendas llenas de maravillosos tesoros, entrar en contacto con la gente, ver la cara no tan pintoresca de la ciudad, pero más cercana a la realidad. A veces me sorprendo con algún comentario que los delata como aquellos que todavía piensan que el tico promedio hace sus compras en MultiPlaza un domingo.

18 jul. 2005

Inventario


Este fin de semana fue de puro aprendizaje. El no perder la calma, alistarse para sorpresas, sobrellevar amarguras. Las cosas se acumulan y como una avalancha se desbarata la montaña y todo cae por su peso, reestructurando el paisaje. Hasta ahora había estado aplicando la filosofía de "no arrepentirme de nada", de encarar los sucesos como aprendizaje. A veces positivo, a veces negativo y siempre quedando la lección grabada. Ahora me pregunto si será momento de cambiar de estrategia. Pareciera que no aprendo de mis errores, que las lecciones no quedan grabadas, que pasaron por mi los acontecimientos y los puse en el fólder de "revisar después", y ese momento no llegó. Lo que tengo es un archivero lleno de experiencias y aventuras que no me he sentado a estudiar, a analizar, a comprender. Y al no saber lo que tengo, cometo el típico error de las compras de supermercado: recuerdas que necesitas papel higiénico, pero no te acuerdas que ya lo compraste. Entonces tu casa se llena de papel higiénico, lo que no es necesariamente algo malo, mejor que sobre a que falte, pienso yo, pero igual: probablemente por comprar el papel te olvidaste que lo que necesitabas en realidad era pasta de dientes.

Creo que necesito hacer inventario de mi. Saber qué tengo, que necesito, qué me hace falta, para donde voy y qué debo hacer para llegar. Ver que hay de excedentes, que se ha deteriorado, que necesita chineo, y si necesito aumentar el stock existente en algún área. Sé que es necesario, sin embargo, me da una sensación incómoda. Siento como cuando me he tenido que mudar: echar todo en cajas, revisar qué me llevo y qué se queda, que regalo y que boto. Y recuerdo cuántas cosas he desechado en esos momentos que luego he deseado mantener, y qué cosas conseguí nuevas para darme cuenta que no hacían falta y que fueron un desperdicio de fondos.
La dificultad es que ahora trato con personas, sentimientos, sueños y deseos. No es ropa, libros, papeles y enseres domésticos. Me tomaré mi tiempo.
¿Quién tiene cajas?

17 jul. 2005

Todos los dí­as se aprende algo nuevo

Mi problema no es tropezar con la misma piedra.

Es creer que con la otra piedra que se me pone en frente va a ser diferente esta vez.

15 jul. 2005

Riddikulus


Muy serio y down el post pasado. Así que ahora incluyo algunos "chindogus" o inventos aparentemente útiles pero bastante ridículos. Algunos son los popularizados chindogus japoneses... otros son inventos que he visto en otros lados o inventados por mi persona:

Evite meter el pelo en la sopa y que se le confunda con los fideos.
Image hosted by Photobucket.com
Bicicleta anti pringazones, lluvias y smog. También anti perros rabiosos.

Image hosted by Photobucket.com
Instalarlos en la ruta Sabana Estadio e incorporar despertador


Image hosted by Photobucket.com
zapatos blancos atraen mugre... pero no falta el soplas que pringue desde atrás.

Image hosted by Photobucket.com
siempre a la mano. Revisar por aquello de regalitos de pajaritos.

Image hosted by Photobucket.com
No más olor a perro mojado. Funciona si lleva alzado al perro.

Image hosted by Photobucket.com

Bicho Raro

Hoy me siento atemporal, apartada, inconexa y aberrante. Atemporal porque pareciera que no estuviera en las mismas coordenadas de tiempo y espacio. Apartada ya que de alguna manera pareciera que mi vida juega un vals con la soledad, donde giramos uno alrededor del otro y si no viene a mi, voy y la busco, y aunque en determinado momento de la pieza cambiemos de pareja, sabemos que vamos a reencontrarnos unos pasos más adelante. Inconexa siempre he sido. Hace mucho que no siento que estoy en el mismo lugar que los que hay a mi alrededor. Como que fuera un electrodoméstico de 220V trifásico en un país de 110V que no tiene conexión a tierra. Y aberrante... porque si fuera normal no tendría tanta dificultad en encontrar gente con la que me pueda relacionar en el día a día. Estoy cansada de vivir como errante. Un nómada que no deja raíces en ningún lado, que entra y sale de lugares sin dejar huellas ni interrumpir el orden.

Image hosted by Photobucket.com



Unos amigos una vez comentaban como era extraño que irónicamente era a mi hermana a la que imaginaban casándose y haciendo una familia... pero que a mi me imaginaban de esas mujeres que nunca se casan, que recorren el mundo sin importarles lo que piensen los demás, criando gatos, juntándome con un galán de turno y abandonando al desdichado apenas me aburriera. En el momento me hizo gracia: sinceramente no sé que es lo que me gustaría en la vida. La idea de ser la vieja de los gatos no me llama la atención, pero tampoco he soñado nunca con matrimonio de vestido blanco con espumosos encajes y crujientes velos para vivir siendo la esposa de Fulano y la mamá de Fulanito y Fulanita. Ser ama de casa dedicada sería frustrante, ser madre y además trabajar por fuera tampoco me interesa.

Image hosted by Photobucket.com

Si me interesa estar con alguien con quien pueda compartir el resto de mi vida. No me imagino navegando por los océanos en un barco habitado con una población de 1. Armar familia sería solo en caso que estuviera casada y mi marido quisiera hijos. Los niños no me hacen mucha gracia, mucho menos para tener uno por cuenta propia y criarlo sola. La soledad a ratos me ataca feo... en Monteverde era una soledad física: mis amigos y personas cercanas emocionalmente estaban a 5.5 horas de distancia. Anteriormente había experimentado la soledad de estar rodeada de gente y no tener con quien hablar de tu a tu. Sin embargo, en esos momentos sabía que estaba ayudando a una comunidad, me enterraba en el trabajo físico. Paleaba, jalaba carretillos, llenaba cajuelas de café, rastrillaba café en secadores solares con temperatura promedio de 40 grados centígrados. Me agotaba físicamente: cuando te duele hasta el pelo, no gastas energía en pensar en no tener de quien hablar y compartir. En ese entonces escribía.



Ahora también.

14 jul. 2005

Y deshacerme de Harry?

Mini-Obs

Hm. Pues mañana estaré en terramall haciendo fila y 100% lista para comprar el #6 :D

13 jul. 2005

Misses?

Por esas cosas extrañas de la vida caí en una página con fotos de niñas en concursos de belleza. Fue inquietante observar que era difícil distinguir las edades de las concursantes.. ni mucho menos definir cuál era la categoría en la que estaban participando. En lo personal los niños no me hacen gracia. Digamos que si hay un niño bien portado por ahí, q es inteligente, puedo tolerarlo, pero definitivamente no hago fiesta cuando un carajillo hace alguna gracia. Bebés tampoco. Sé que la mayoría de gente si tiene una reacción de ternura y AWWWW, q liiiiindo cuando ven un bebé: generalmente logro escapar con un "huy, mirá, un bebé" y rogar q no traten de encaramarlo en mis brazos. Lo extraño de todo esto es que a pesar de ser un concurso de belleza de niñas... se ven como señoras! El maquillaje, el vestuario y cabello en algunos casos pareciera haber sido inspirados por la moda "Hotel del Rey".
Image hosted by Photobucket.com

Estudios como este en Harvard, y este otrosobre los huecos legales de trabajo y explotación infantil con respecto a concursos de belleza me hacen considerar que es más un problema de las madres: nunca dejaron de jugar a las barbies.

Cómo vivir vicariamente a través de los hijos:

1. Nunca es demasiado temprano! Ingrese a su feto en el concurso de sonogramas.

2. Sabemos que una madre vale solo tanto como piropos reciban sus hijos.

3. La vida de tu hija será infinitamente mejorcomo una ganadora.

4. no es solo para niñas. Tu hijo puede participar tambien!

5. Los estarás entrenando para ser ganadores.

6. Tu hijo tendrá un gran futuro por delante! Si no logra ser Mr. Universe, siempre existe Miss GayVenezuela.Image hosted by Photobucket.com

Aprenderán cosas importantes como ser pacientes! Cuesta ser guapa!

7. Todos sabrán quién es tu hijo o hija


9. Tendrán exitosas carreras en los medios y serán figuras respetables.

10. Si todo eso falla, todavía existe esto:
Image hosted by Photobucket.com


y esto.


12 jul. 2005

Mi cerebro es avena

Siento que tengo los sesos liquificados. Si tengo q ver una cochina descripción más podría botar la tapa. Mis dedos se mueven sobre las teclas pero el cerebro no está conectado. Es tan mecánico y siento que tan inútil! Escribir y escribir sabiendo que en unas semanas me van a decir que hay que rehacerlo, optimizarlo, alargarlo, acortarlo o eliminarlo.

Es como construir una casa para alguien que no tiene los planos, pero más o menos te va diciendo como. ..y que cuando ya está hecha te digan "hey, no podrías correr esta pared un poco más para afuera, y esta moverla a otro ángulo?"

Si puedo, pero después que te metas esta varilla de pulgada y media por el culo.

Paria


En la escuela había un castigo para aquellos que no le hacían caso a las populares: nadie les hablaba. La cabecilla daba la órden y el resto del aula obedecía: el hablarle a aquel que estaba fuera de favor automáticamente significaba que uno también sería víctima de la silenciosa tortura. Nunca se nos ocurrió que si nadie le hacía caso a la líder, escaparíamos para siempre del castigo. Una vez me atreví a hablarle a una de las víctimas, asumiendo que sería un acto de amistad: hoy por tí, mañana por mi. Cuando me tocó el turno a mi, aprendí el significado de traición.
Todavía no me acostumbro al desconcierto de no ser capaz de anticipar esas actitudes.

11 jul. 2005

Chocolate

Hay tardes en las que me gusta reconectarme conmigo misma. Llego a mi casa y sin prender luces dejo mi maletín en un sillón. Lo abro para sacar el libro que esté leyendo y me dirijo a la cocina. Ahí bajo mi taza azul de peltre del ganchito donde cuelga sobre la pila, la lleno de una mezcla de agua y leche y la pongo a hervir sobre una hornilla. A veces me siento en el mostrador frente a la estufa para esperar que hierva mientras pienso en cualquier cantidad de cosas: hago listas mentales de tareas por hacer, planes, proyectos, metas, deseos y más. Otras veces pongo música y me siento en la sala con un libro, o el periódico si no lo he leído.

El sonido del líquido vaporizándose al hacer contacto con la hornilla me avisa que está en su punto. Bajo una taza gorda de porcelana, le pongo unas cucharadas de chocolate amargo, una cucharadita de azúcar y lo revuelvo seco en el fondo de la taza para luego verter lentamente la leche: primero un chorrito corto para mezclar totalmente el cacao y líquido y cuando tengo una pasta homogénea entonces vierto el resto de leche. Apago la cocina y con mi libro bajo el brazo me dirijo a mi momentáneo destino. Unos días prefiero poner la taza sobre la mesa de la sala, quitarme los zapatos y correr los cojines del sofá para recostarme a leer o escuchar música mientras disfruto del chocolate caliente, otros días escojo subir al segundo piso y acurrucarme sobre los cojines en el descanso de la ventana para observar el horizonte.

Cuidadosamente sostengo la taza entre mis manos mientras me acomodo: a la taza la dejo entre mis pies para que mis brazos estén libres de abrazar las piernas que doblo contra mi pecho, la barbilla apoyada en alguna de las dos rodillas. Otras veces me siento con las piernas cruzadas y la taza agarrada con fuerza entre mis manos, y de ahí no se separa hasta que haya vaciado paulatinamente su contenido.

Observar el panorama desde la ventana me trae paz. Tengo la dicha de poder observar sin mayor obstrucción los límites al oeste de la depresión Central. Si está despejado, el atardecer tiñe los edificios y nubes de naranjas y rojos, si está lloviendo pareciera que desaparece la ciudad por un momento, y estoy suspendida en el limbo, totalmente aislada, el martilleo de las gotas retumbando sobre las latas de cinc y acrílicas del techo. Mis momentos favoritos son cuando ya se ocultó el sol pero su reflejo sigue iluminando: Puedo apreciar detalles todavía y las luces van aumentando en potencia. No vengo a buscar respuestas, y son preguntas las que me absorben.


¿Quienes vivirán iluminados por todos esos puntos de luz que cubren irregularmente las montañas? ¿Cuántas familias estarán reunidas cenando durante aquel crepúsculo? ¿Cuántos novios se estarán despidiendo para poder llegar a tiempo a casa, antes que anochezca completamente? ¿Cuántas personas estarán solas en ese momento, y cuáles disfrutarán o maldecirán la falta de compañía? Me gustaría que algún día durara el chocolate caliente lo suficiente para poder acercarme a descubrir esas respuestas.

Música de las Esferas


Este fin de semana me trajo algunas sorpresas. El viernes fue uno de esos días que solo se pueden describir como bizarros. Declaraciones inesperadas, confesiones, la certeza que Costa Rica es un pañuelo y una salida en la noche que cambió de ser una obligación y salida por compromiso a una de las noches más extrañas que he tenido el gusto de pasar. El sábado lo pasé muy bien también, pero más bien de la manera totalmente opuesta de la noche anterior: tranquila, relajada, una salida baja en adrenalina pero alta en satisfacción. Encontrar gente con quien compartir ratos agradables es un éxito rotundo. Asumí que el domingo lo pasaría en casa totalmente agotada con no más de 5 horas de sueño en 48 horas, pero a final de cuentas resultó un plan de último momento y me reencontré con viejos conocidos en una tranquila carne asada amenizada con piñata, tragos y anécdotas de fiestas de los muppets pasadas, y una invitación interesante para la próxima semana.


Pasando de la sicodelia y la influencia de Venus en su día, a un día saturnino: frío y constante en ánimo y una tranquila parsimonia donde las cosas se mantuvieron en su curso, sin cambios drásticos. Paz, risas y una buena vibra. Culminó con un Domingo marcado por el sol mañanero, alegre y optimista. Y hoy pareciera estar marcado como un día lunar... me encuentro perdida en la fantasía y el ensueño, románticamente sentimental y esperanzada... No por lo sucedido y los eventos que se dieron este fin de semana, sino más bien por un cambio de actitud necesario y ciertamente bienvenido.

Las cosas suceden cuando tienen que suceder: no vale la pena estresarse por apurarlas o incitarlas. La fruta madura cae sola del árbol. Y creo que tomar eso en cuenta me ayudará a llevarla suave y con tranquilidad, disfrutando los momentos cuando llegan. A veces vale más saber que por más ganas que tenga de comerme esa manzana, sabrá mucho más rica cuando esté madura. Para eso necesitaré paciencia y la habilidad para reconocer el momento de subir y bajar el fruto en su punto.
"Allá en lo alto giran y cantan alrededor de la Tierra las siete esferas -dijo, sacando un taburete para sentarse en la negrura iluminada al lado de la niña-.La Luna, Marte, Mercurio, Júpiter,Venus, Saturno y el Sol. A cada una le corresponde una nota musical, uno de los metales de la tabla y un día de la semana. Esa luna que te quita el sueño está hecha de plata maciza, silba canciones por la nota do y reina sobre el
día lunes. El gran zumbido que produce el universo es lo que los sabios llaman la música de las esferas, y a semejante concierto tan excelente se suma la voz muy principal de nuestra Tierra."
Laura Restrepo "La Novia Oscura"

7 jul. 2005

Celos y Posesión

Por qué será que algunas mujeres tienen el instinto de perro guardián demasiado desarrollado? Claro que no sólo las mujeres se pasan de celosas, también hay hombres controladores... pero lo que trajo toda esta retahíla fue una actitud d una mujer así que no voy a divagar.


Todos sabrán de cuál tipo de mujer me refiero. Tiene un novio y el mae definitivamente no es el don de dios para todas las mujeres. Tendrá su encanto, estoy segura, pero no para mi. Sin embargo, la susodicha novia no puede evitar pensar que TODAS andan detrás de su roro. Hace falta nada más que alguien del sexo femenino se acerque a un radio de 3 metros para que los vellos de brazos y piernas se le ericen y pele los dientes. Las dagas vuelan de los ojos. Puede volverse violenta si se te ocurre saludarlo, y tu vida corre peligro si lo haces de beso en el cachete. Nótese que el novio en estas situaciones es 100% inocente. Aunque es él el del compromiso, el que debería estar al tanto de las cosas que molestan a su novia... sos vos la pecadora, zorroncha y arrastrada: ella no tiene la menor duda que si has saludado a SU novio es porque quieres robártelo, y hacerle a ella la vida imposible. El es una víctima de tus ponzoñosas garras. Aunque no pueda producir evidencia de actos inapropiados o reprehensibles, se siente en la libertad de asumir o inventar que hay mala intención.




Esta situación, además de ser muy risible es incómoda (mayormente por vergüenza ajena, he de admitir) y me recordó a un vals peruano que cantaba a galillo pelado con mis hermanos en el carro. Lo disfrutábamos tanto como cuando inventábamos escenas de radio novelas con todo y nombres de protagonistas en 3 partes: Federico Alberto de la Rosa o Margarita Rubí Delapina y el embarazo ficticio de Perversa Inés Bravadorio: siempre en escenas confrontacionales o de descubrimientos. La canción está en el CD 30 Años de Eva Ayllón en el Disco 2, por si les da la curiosidad de escucharla. O me piden y se las canto. La canción en realidad son 3 en 1: la primera se llama Regresa, la segunda es Como una Rosa Roja y la tercera parte es Propiedad Privada. Es como un popurrí de la mujer sicótica y paranoica.



Regresa-Como la Rosa Roja-Propiedad Privada
Te estoy buscando,
porque mis labios extrañan
tus besos de fuego.
Te estoy llamando,
y en mis palabras tan tristes
mi voz es un ruego.
Te necesito,
porque sin verte mi vida
no tiene sentido
y van y van por el mundo
mis pasos perdidos,
buscando el camino
de tu comprensión.
Apiádate de mi,
si tienes corazón,
escucha en sus latidos
la voz de mi dolor.
Pero regresa,
para llenar el vacío
que dejaste al irte,
regresa,
regresa aunque sea
para despedirte,
no dejes que muera
sin decirte adiós
------
Mi amor te lo entregue
como una rosa roja
tendida entre mis manos
Mi amor te lo entregue
como una flor azul
hecha de llanto
y entre mis noches fue
dulzura renovada entre mis brazos
por mis mañanas fue
pecado mortal que me hace daño
Cielo e infierno juntos
amarte como te amo
que mi corazón
nace y muere
junto a ti
Que no me perteneces
y se que no me amas
y sin embargo quiero
vivir tan solo en ti
-------
Para que sepan todos
A quién tú perteneces
Con Sangre de mis venas
Te marcaré la frente
Para que te respeten aún
Con la mirada
Y sepan que tú eres
Mi Propiedad Privada
Que no se atreva nadie
A mirarte con ansias
Y que conserven todos
Respetable distancia
Porque mi pobre alma
Se retuerce de celos
Y no quiero que tu nadie
Respire de tu aliento
Porque siendo tu dueña
No me importa más nada
Que verte solo mío
Mi Propiedad Privada
Que verte solo mío
Mi Propiedad Privada

6 jul. 2005

Transporte publico

He oído de personas que nunca se han subido a un bus. Al principio pensé que estaban bromeando, pero no. Todavía hay gente en este país que en ninguna ocasión han tenido que viajar en transporte público. Insólito que después de más de un cuarto de siglo de existencia, no han experimentado esos momentos de convivencia forzada en comunidad... creo que yo por curiosidad ya lo hubiera hecho! Para todos aquellos que nunca han estado sentados a la par de sus congéneres, con un trasero apoyado en su hombro y una sombrilla mojada apoyada contra la pierna, acá les va una introducción al dudoso placer de viajar en transporte colectivo:


Paso 1:



Encontrar la parada. Es mucho pedir que hayan rótulos. Cuando hay, están cubiertos de afiches para algún concierto de hace 3 meses u ofertas desprendibles de préstamos sin fiador. Cómo encontrar su parada? Pregúntele a 4 personas que le darán diferentes direcciones, extrapole resultados utilizando triangulación y eventualmente llegará. No hay horarios establecidos para los buses, excepto cuando está lloviendo y estás en la parada y el chofer no quiere abrir el bus porque sale hasta dentro de 15 minutos. Si tienes suerte hay un techito debajo de donde meterse mientras tanto. Algunos buses tiene papeles o etiquetas con el nombre de la ruta: no les haga caso. A veces los chóferes manejan buses de diferentes rutas y "se olvidan" quitar el rótulo de "Plaza del Sol", dejando el de "Barrio Pinto" o "Vargas Araya", con divertidos resultados.


Paso 2:



Tener la plata a la mano. Ud no sabrá cuanto cuesta el bus hasta que ya llegue y esté frente suyo. El papel que tendrá la cantidad escrita está colocado justo en la esquina del parabrisas que ud no puede ver de la parada. Un bus no le va a costar 50 o 100 colones. Siempre será un número que implica andar jalando un monedero del tamaño de la cartuchera que usabas en la escuela. 95, 135, 105, 140, etc son las tarifas más comunes. Si paga con billetes de más de 1000 colones el chofer se vengará de ud entregándole el vuelto en monedas de 20 y 5 colones.


Paso 3:



No pararse entre las barras. Este es el trompo electrónico y cuando ud, su bulto o la bolsa de compras que está cargando se detiene entre ellas el chofer recibe descargas eléctricas en su asiento, o así parecerá cuando le grite. No importa que ya no entra más gente en el bus, que la señora que viene detrás suyo está empujándolo para no quedar ella bajo el chorro de agua que cae por encima de la puerta. Las barras nunca están colocadas en exactamente el mismo lugar, así que fíjese y no "perjudique" al chofer. Pero tranquilo con este paso. Si se le olvida, el chofer y la compañía de buses se encargarán de recordarle con múltiples letreros colocados en todos los lugares que puede leer perfectamente cuando esté en medio de las barras.


Paso 4:



Busque asiento. Si es ud una señora embarazada, con un bebé en brazos, de la tercera edad, con discapacidad o enfermo, mucha suerte. El chofer procederá a arrancar y frenar repetidamente el bus mientras ud camina por el pasillo, esto sigue la filosofía de golpear la caja de cigarrillos: El bus es el blanco, los pasajeros son el tabaco y el fondo del bus es el filtro al que ud tendrá que pegarse "en doble fila y hasta el fondo". Y doble fila también incluye gordos. Y su mochila llena de libros NO cuenta como una persona, aunque ocupe tanto campo como una. Esa mochila tendrás que colocarla entre tus pies en una mágica maniobra que requiere que bajes el bulto de tu espalda, la pases al frente y debajo de tus piernas sin tocar a ninguno de tus vecinos, golpear a nadie ni doblar las rodillas. La práctica hace al maestro. Una vez que estás estabilizado, agarrate de la barra. Si eres bajo, agarrate del asiento del pasajero que está junto a ti. Si eres alto, agacha la cabeza para no pegar con el tubo.


Paso 5:



Disfruta el viaje. La duración de un viaje en bus es variable. Si va muy lleno, va a durar el doble del viaje en el que vayas sentado. Hay una explicación lógica. Cuando la gente tiene que salir entre una doble fila , son 3 cuerpos ocupando el espacio de uno, además que el pasajero que se retira tendrá que tantear a ver donde pone sus pies que no sean zapatos, bultos o niños. Algunos tienen éxito. Mientras sale un pasajero, el chofer asumirá que puede meter 2, entonces también se espera a que suban las personas nuevas. El bus lleno es un lugar muy caliente. Lástima que no vas a tener campo para quitarte el sweater que tienes puesto. De por si, tampoco podrías guardarlo, ya que tu maletín está entre tus piernas e inaccesible al no ser que seas contorsionista. Si está lloviendo, estarás compartiendo tu espacio personal con sombrillas mojadas, ruedos empapados y zapatos que dejan charcos, pero no es de incomodarse. En esos casos, ya que las ventanas van totalmente cerradas al igual que la puerta. La temperatura aumentará y aunque te hubieras podido quitar el sweater para no quedar chorreando de sudor, la condensación será tanta que lloverá en el interior del bus.


Paso 6:



Llegar a tu destino. Algunos buses tendrán timbres colocados cerca del techo, otros tienen unos mecates pegados en el techo junto a las ventanas. Como lo más probable es que no puedas alcanzar ninguno de los dos, tienes algunas opciones: pedile amablemente a la persona que esté más cerca del timbre que lo toque por vos, podés esperar que tu parada sea popular y haya alguien esperando bus o personas que quieran bajarse del bus. Puedes también proceder a gritar "la parada". Lo más recomendado es una combinación de las tres. Presta mucha atención, ya que todas las ventanas están empañadas por el vaho colectivo y será difícil reconocer tu parada.


Paso 7:



Revisa tus pertenencias. Después de bajarte del bus, has el recuento de los daños y es aquí cuando descubrirás si al bajarte olvidaste recoger el bulto que estaba entre tus piernas, si la sombrilla que estaba colgada del respaldar de la silla frente a ti ha dejado una mancha húmeda en el frente de tu pantalón y si todavía tienes tu celular y billetera. Ahora camina a tu otra parada y repite los pasos 1 a 7 hasta llegar a tu destino.


5 jul. 2005

Batman Begins from Fametracker

I had to laugh with this:
From FameTracker.com

June 16, 2005

Rejected Batman Begins Villains

When he took on the job of directing a new entry in the Batman franchise, Christopher Nolan had a very specific mandate in mind: he wanted to ground the film in reality. Given that Batman has never had superpowers, this makes sense; sure, it could be interesting to know where all his gadgets came from and how he got to be so good at fighting. But some critics have noticed that the one area that could have used a little more "super" is the supervillains: as our colleague Katrina Onstad wrote:

"No crazy Joker masks here; instead, Cillian Murphy (28 Days Later) plays a bad doctor who sometimes puts a burlap bag over his head and does bad things, but from the neck down, he’s in a suit, presumably with a security pass dangling from his waist. It may be real, but what’s so good about real?"

Hey, Katrina: be grateful that Nolan at least used a villain from the comics; a look at some of the proposed and ultimately rejected villains he wanted to use suggests how the movie could have been even more banal:


The Dental Hygienist

Modus Operandi: Injects prey in the jaw with a drug that makes them drool and have to spit a lot which, though not especially debilitating, is embarrassing
Beef With Gotham: No one never flosses, and it's gnarly to work on them when they come in for six-month checkups

The Auditor

Modus Operandi: Can order tax audits of any citizen -- even without cause!
Beef With Gotham: As a child, her sainted mother was killed when an overpass collapsed on her, which she blames indirectly on cheats whose unpaid taxes meant the City of Gotham couldn't reinvest in its own infrastructure

Cut Off

Modus Operandi: Interferes with the Batmobile when it's speeding to crime scenes, by cutting it off in traffic, driving in its blind spot so Batman can't change lanes, and leaving his turn signal on so Batman can't predict what he's going to do next
Beef With Gotham: Too many car pool lanes

The Girl Scout

Modus Operandi: Controls an army of uniformed moppets who ruthlessly ring people's doorbells when they're trying to get dinner on the table. Also: poisoned cookies.
Beef With Gotham: Gotham's best campground is always reserved for Boy Scout Jamborees

The Meter Maid

Modus Operandi: Inconveniences citizens by issuing parking tickets, with merciless disregard for the city's unofficial five-minute grace-period policy
Beef With Gotham: In an ironic twist, her fiancé -- Doublepark -- is serving time on trumped-up charges for his unpaid parking tickets, and she's engaged in a campaign of terror to negotiate his release

Brown-Out

Modus Operandi: Former employee of Gotham Light & Power, knows the secret of creating rolling blackouts -- even at the height of summer, when Gothamites need their air conditioners the most
Beef With Gotham: Can't get city elders to listen to his pleas in opposition to Max Shreck's nuclear power plant, given that the plant's waste is dumped on the site of the annual Girl Scout Jamboree

Two-Seats

Modus Operandi: Always takes up two seats on Gotham's light rail, which is extremely inconsiderate, especially to elderly and disabled passengers
Beef With Gotham: Public transit stops running at 1 AM

The Posterer

Modus Operandi: Is leading a guerrilla campaign to cover every lamppost and construction-site barrier in Gotham with posters stating his insane manifesto
Beef With Gotham: At age ten, put up posters on neighbourhood lampposts seeking the return of a lost cat; cat never recovered

The Greengrocer

Modus Operandi: Controls the docks through which all of Gotham's fruits and vegetables pass; sees to it that Gothamites have access only to very inferior produce
Beef With Gotham: Following a failed romance with The Dental Hygienist, is trying to start an epidemic of scurvy

The Panhandler

Modus Operandi: Begs strangers for change, thus reducing honest citizens' purchasing power one quarter at a time
Beef With Gotham: Failure of the dollar coin



Reminded me of a Calvin and Hobbes strip I periodically reread in my bathroom:


CALVIN: I've noticed that comic book superheroes usually fight evil maniacs with grandiose plans to destroy the world. Why don't superheroes go after more subtle, realistic bad guys?

HOBBES: Yeah, the superhero could attend council meetings and write letters to the editor, and stuff.

CALVIN: Hmmm ... I think I see the problem.

HOBBES: "Quick! To the Bat-Fax!"

Bill Watterson (b. 1958)
American cartoonist Calvin & Hobbes

4 jul. 2005

Gozo

Han habido momentos en los que me he sentido totalmente feliz... y sin embargo está esa sensación de "desearía que estuvieras aquí", extrañamente dirigido a alguien a quien todavía no he conocido.
Tampoco es que sienta que me hace falta algo en esos momentos, porque el bienestar es total y completo. Más bien es como que la alegría es tanta que siento que se me desborda y que sería capaz de contagiar a quinientas mil personas más de felicidad no adulterada. Podría compararlo con recibir un chocolate a la par de tu capucchino. Si no está, a nadie le hace falta, pero cuando te dan la cucharita recubierta de chocolate o esa barrita envuelta ahí en el plato, es un detalle extra inesperado y totalmente bienvenido.

Wish You Were Here - Incubus

I dig my toes into the sand
The ocean looks like
A thousand diamonds strewn
Across a blue blanket
I lean against the wind
Pretend I am weightless
And in this moment
I am happy happy

I wish you were here
I wish you were here
I wish you were here
I wish you were here

I lay my head onto the sand
The sky resembles
A backlit canopy
With holes punched in it
I'm counting UFOs
I signal them with my lighter
And in this moment
I am happy happy

I wish you were here
I wish you were here
I wish you were here
I wish you were here

The world's a rollercoaster
And I am not strapped in
Maybe I should hold with care
My hands are busy in the air
Saying

I wish you were here
I wish you were here
I wish you were here
I wish you were here

1 jul. 2005

Last December




Last yearI wrote this bit as an X-mas greeting for friends and family overseas :


commuting Christmas musings

12/23/2004

Dec. 23rd. Streets are flocked with people hurrying with their packages under their arms and their eyes peeled for the elusive perfect present. Confetti litters the streets in rememberance of the nightly celebrations in the pedestrian mall where shoppers and thieves both rejoice in their respective loots. Christmas carols, cumbias and "chiqui chiqui" music blare out of stores, competing with each other in an attempt to lure in the biggest spenders.


I'm not innocent of consumerism by any means; as I climbed aboard the bus I also had a InStyle magazine for myself and an esscense burner to send to my brother in the US. I settled down to my glossy pages of vapid models, flipping through scents and fashion statements and gossip, when I was attacked by a dog. It bopped me on the head several times and then poked my arm for a bit. The owner of this white balloon-ey beast turned out to be a 2 year old sitting behind me. Diagnosis: christmas shopping overload syndrome. Feeling like the grinch these holidays have made of me, I shut my magazine in a huff and stepped out of my chair to the one across the aisle where I then plopped myself beside a woman I'm sure was precociously celebrating having a whole 2 seat set to herself. The bus continued to fill up and as the bus pulled out of the bus stop, a stooped and wizened superannuated man with a combination Santa-over-Panama-hat combo pushed his waist high bongo on board. With a gap-toothed smile he presented himself as the "Llanero Solitico" or the "Loneliest Ranger". He began his performance with a greeting to the ladies on the bus and started his one man musical performance. With no rythm and even less tempo, but lots of good intentions he began singing a romantic balad.

His lyrics were peppered with la ra la ra las and as he went on and on, oblivious to the reactions of the passengers on the bus, my brain started churning and thinking about what would bring a very old man to decide that singing and slapping a skin while on a bus was what he wanted to do on the day before Christmas Eve. I thought of what his need and drive could be, and imagined how for anyone his age, making those extra colones at Christmas could be challenging. Pensions don't stretch that far, and in a country with no unemployment benefits, reaching retirement age is dreaded by many. He probably has children at home who may or may not realize that buying those pretty things in the stores is difficult, but not being able to buy them even when the need is greater than the want is harder. Maybe this Loneliest Ranger lives with his grown children and feels like a burden: he can't help but overhear the muttered conversations where christmas bonuses, debt and expenses are discussed. Maybe this shall be a surprise for his family: being able to buy a little something to woo his equally weathered wife who's been with him through thick and thin, or not. Maybe it is for that new woman in his life, venerable and charming. I could make millions of stories about who this man is and why he is on a bus.


People don't climb on a bus to sing and drum in the Holidays for themselves. After his musical number, he began telling jokes. Some were pretty good in that slap your forehead way, others were timeworn and passe, but he finished each one with a very convincing giggle. Outside on bus stops along our route you could see people pointing at the "man with the drum" and grinning. Punchline after punchline accented with a flourish of his hands over his drum and a giggle. Ta da dum dum, "Ji ji ji ji ji". Finally he pulled his hat off his head and used the red santa felt to wipe the sweat from his hands and face, and thus concluded his presentation. He requested donations in the name of Art, Humour and Music. Almost as an afterthought he added "And for my family, who make a living out of your support to these three necessities of life". As he came my way, balancing his own weight with the bongo and stretching out his hat, some dropped coins, others turned their heads, others unconsciously mirrored his gaze and stared down at their purse-clutching hands. My stop was coming: A coin tinkled in his upsidedown hat and I returned his gap-toothed smile with one of my own as I wished him a Muy Feliz Navidad.


I hope the Loneliest Ranger gets a good homecoming tonight. I hope however much money he made today is enough to get what he has his heart set upon. I hope his mizzus has a warm meal and an even warmer hug waiting for him at home. I hope his Christmas is merry and jolly and all it is supposed to be. May all of your Christmas celebrations be filled with joy and friends and memories and family and loved ones and laughter and twinkly lights. So if Christmas this year is going to be celebrated in front of a television nursing loneliness and a drink, try to think about this: maybe it could be improved by a drumroll and a giggle.

Merry Christmas. ta da dum dum, ji ji ji ji.