Hoy he pasado escribiendo asuntos de trabajo, y mi tiempo disponible lo he pasado leyendo desde sus inicios una bitácora que encontré gracias al blogroll de
Xtian:
Estoy enamorada de su escritura. De su forma cotidiana de narrar eventos. De la magia que tiene para que algo tan aparentemente irrelevante como observar a un gato que se sienta a ver llover, se convierta en un viaje el el que de pronto estoy en Macondo y las plantas fuera de la casa son matas de tabaco y banano. Estoy leyendo el blog como haría con un libro: desde la primera página. Ya voy por junio, y he dejado de lado el trabajo para dedicarme a leer y leer.
Todavía hay frente a mi una montaña enmarañada de textos para editar: textos que pasan por mis manos sin que pueda incluirles mi toque personal, sólo corresponde digitar palabras y frases en el orden indicado para que como por arte de magia vayan a dar resultados en los buscadores. Y no puedo regresar a eso todavía. El Jacintario me es como un mercado regional, donde cada chinamo ofrece nuevas maravillas. Todas diferentes, y a veces uno de esos puestos de venta resulta ser un pasillo que da a otra sección del mercado que no sabía que existía. Jacinta Escudos pinta con las palabras, hace imágenes. Me transforma y refresca. Es alguien que escribe de lo que yo a veces vivo y siento, pero desde una perspectiva madura y de experiencia. Alguien que hasta hoy no sabía que existía.
El Jacintario nos lo trae Jacinta Escudos, una apátrida (me da esa sensación tonta de alegrarme por compartir mal ajeno) radicada en Costa Rica que escribe de todo: de su visión del país, de su país, de los países. De la literatura, de los escritores, de lo que representa un Blog, de la vida con sus gatas (altamente comprendida por mi), de paseos y meditaciones zen en supermercados, de caminar a la casa con bolsas porque "es aquí nomás". De sus viajes a Europa (experiencia que envidio), de sus becas y estudios (que ojalá me toquen algún día). Su nostalgia dominguera, su desazón con la navidad.
Escribe de una vida que podría ser la mía. Éste se convertirá en visita diaria y necesaria para mi.