16 ene. 2006

La Cruz de Alajuelita

Nota para los que quieran subir a la cruz:

Lleven ropa extra en bolsas plásticas.
Lleven comida preparada: sanguches, chocolates listos para comer. Armar un sánguche donde hay que partir el pan, echarle mantequilla, abrir el jamón, echarle el pollo arreglado, cortar el queso es una tarea poco envidiable bajo un aguacero.
Lleven bolsas plásticas para echar el celular, billetera y llaves.
Si no tienen ropa extra, no se pongan el sweater durante la caminata. Si lo dejan guardado, cuando terminen pueden quitarse la camiseta mojada y meterse en el sweater seco y calientito. Mucho mejor que tener que andar jalando un sweater empapado por toda la ciudad.
NO vayan en sandalias. Nunca.
Una gorrita es una salvatandas. Te proteje del sol, o en su defecto, evita que te caiga la lluvia directo en la cara. Además aunque esté mojada ayuda a mantener el calor corporal.
Lleven chocolates. Coman chocolates.
Un bulto que va en la espalda es mucho más práctico que un maletín de una sola tira.
Disfruten la vista, disfruten el proceso.
Saluden a Don Armando!



Subí a la Cruz de Alajuelita ayer. Nunca había hecho esa caminata y fue toda una aventura. Éramos 13 los que nos atrevimos a ir en un día oscuro y mojado como ayer hasta la cima. Salimos del parque central a las 930 y caminamos hasta la parada de Alajuelita donde tuvimos que esperar como 30 minutos para que llegara el bus de El Llano. Ese momento fue aprovechado por algunas para comprar tenis de una distribuidora y guardar las sandalias que habían llevado puestas. Mientras esperabamos debajo de ese alero y las sombrillas dudamos de nuestra sanidad mental. Qué tanto queríamos salir de San José para ir a pasar frío a otro sitio? Ya en el bus el ánimo cambió. Teníamos comida, bebidas y ánimos para enfrentarnos a lo que nos tuviera el destino preparado, y como señal de buena fe, el sol salió esplendoroso sobre Alajuelita y nos apuramos a sacar bloqueador, anteojos oscuros y gorras. Sin embargo, al llegar al Mirador San José, el punto de partida para la caminata, ya el sol había regresado a su posición detrás de las nubes y una garúa comenzó a caer.

La caminata inicia con un kilómetro de calle asfaltada hasta que uno llega a un restaurante italiano y se desvía por un trillo rodeado de flores silvestres. Caminamos por ese camino pantanoso y húmedo por 45 minutos y llegamos a la primera cruz. Hicimos una parada para comer chocolate y rehidratarnos, y continuamos cuesta arriba por un sendero que rápidamente iba desapareciendo entre marcas de patinazos con las tenis. Nos agarrábamos de ramas, raíces, zacate, piedras y cualquier cosa que estuviera en los bordes del trillo y apretando dientes seguíamos la escalada, buscando dónde poner el pie sin poner en peligro nuestra vida. La pendiente era pronunciada y varias veces uno tenía que meter la doble tracción y utilizar manos y rodillas para seguir escalando. Cuando terminábamos segmentos particularmente difíciles teníamos la satisfacción de levantar la mirada y apreciar todo el valle central frente a nosotros, por lo menos hasta que se cerró la montaña y la neblina nos impidió seguir disfrutando de la vista. Eventualmente llegamos a una parte del sendero mucho más plana y rodeada de potreros. Con un grito de "fresas" unas compañeras se lanzaron a recoger bayas. Nos detuvimos un momento a esperar al último segmento del grupo y entonces comenzó la garúa. El pelillo de gato que nos había estado acompañando agarró más fuerza y apuramos el paso para llegar a la segunda cruz, que por las ganas de llegar lo más pronto posible simplemente pasamos de largo. Al rato de estar caminando llegamos a lo que sería la parte más complicada de todo el trayecto: una grieta de barro amarillo por donde deberíamos subir, pero con el adicional punto que las paredes eran también de barro: no habían ramas ni matas de donde agarrarse. A punta de balance fuimos subiendo, las caídas no se hicieron esperar. Había que escalar poniendo todo el peso en una pierna para subir la otra a un nivel más alto, pero no había lugar firme ni seguro done apoyarse. A punta de fricción y ganas subimos las primeras, cuando todavía había lugares un poco rugosos, pero a nuestro paso esos lugares donde habíamos colocado nuestros pies dejaban de ser seguros y se convertían en un parche resbaloso más.

Brincando, arrastrandonos y balanceándonos llegamos a un llano donde como por acto de la divina providencia hay un tubo abierto para lavarse las manos y tomar un poco de agua fresca. Una amiga nos comentó que esa era "la casa del extraño hermitaño que presta el baño", y el hermitaño salió a saludarnos. Pues resulta que no es tan hermitaño ni vive ahí: cuida el lugar de 8 a 5 todos los días, y vive un poco más abajo de la montaña. Don Armando nos contó que nos faltaban unos 200 metros para llegar a la cruz, así que decidimos esperar al resto del grupo para llegar juntos a la cima. Poco a poco iban llegando los más rezagados, y cuando ya estaba subiendo el último grupo, una compañera dio el grito de "cuidado con la vaca". Ahí venía rebotando y patinando cuesta abajo una vaca con una notable cornamenta, e iba directamente hacia la resbalosa zanja de barro. Por pura casualidad, o porque es una vaca inteligente, se desvió a último momento y se adentró en el monte, pero no sin que los que venían trabajosamente subiendo la vieran ir directamente hacia ellos, con los consecuentes brincos, pérdidas de equilibrio y taquicardia. Ya casi llegábamos. Todo el grupo fue subiendo los últimos 200 metros y llegamos hasta la Cruz. Era hora del picnic. Nos sentamos en un pretilito de concreto y sacamos la comida. De pronto arreció la lluvia y hubo que sacar sombrillas y tratar de comer con una sombrilla en una mano y tratando que la comida no se llenara de agua. Fue el picnic más corto de la historia: a los pocos minutos estábamos tiritando, helados, empapados, con la comida atravesada y ganas de bajar lo más pronto posible, con el sueño personal de llegar a ponerme ropa seca... Ropa que había estado conmigo acompañándome desde el interior de mi maletín impermeable.

Las tenis estilaban agua con cada paso que daba, estaba llena de barro de las rodillas para abajo y yo era de las que mejor estaban: algunas amigas habían resbalado en el barro y estaban casi que cubiertas en arcilla. Conseguí un bastón y me lancé al regreso. Quería llegar lo más pronto posible a cambiarme. Bajamos hasta la casa del hermitaño y la mayoría decidió utilizar el baño, y como sorpresa para nosotros, Don Armando decidió acompañarnos. Nos preocupaba el grandísimo tobogán de barro, así que nos fuimos por un potrero suicida. Un tobogán de niños tiene menos pendiente que esa ladera, pero nos lanzamos detrás de nuestro improvisado baqueano, quien al llegar a la segunda cruz nos recomendó otro camino para bajar, mucho más corto y seguro. Nos tiramos cuesta abajo en un camino que estaba en mucho mejor estado que el anterior, o por lo menos hasta que llegamos a donde vivía Don Armando y nos despedimos. A partir de ahí era un solo charco de barro en la calle, con un borde con unas ramitas de zacate. Una hora después llegamos a la carretera: golpeados, con frío, los pies congelados y adoloridos y muchos sacándose astillas y espinas de las manos. Parte del grupo decidió subirse en el bus que salía para San José inmediatamente, otros decidimos que necesitabamos tomarnos algo: algunos tequila o whiskey, otros cerveza, chocolate o agua dulce. Así que regresamos a nuestro punto de partida y nos sentamos en el mirador Linda Vista a recuperar energías.

Salí en piyama. Era lo único "seco" que tenía, y lo que quería decir es que no estilaba agua y fango. Envuelta en mi sweater húmedo y medias secas disfruté de una sopa de mariscos, buena conversación y la satisfacción de haber concluido exitosamente la caminata. Si hubiera estado perfecto el día, no hubiera sido tan divertido. Eso es lo que me gusta de las caminatas. Es un esfuerzo placentero, un sufrimiento que se disfruta. La sensación que tuvimos esos 3 minutos en la cima antes que empezara el vendaval fue maravillosa.

15 Comentarios:

Anonymous xtian dijo...

que bien suena ese trip!
pq no hago ese tipo de cosas? :(

11:42 a. m.  
Blogger Onironauta dijo...

que mala nota!!! no me invito señorita!! y a mi lo que me encanta montañar!!!!!

la proxima me tenes que avisar!!!

11:55 a. m.  
Anonymous Francisco Duran dijo...

hey si... no se vale... la proxima avisas... quien quita que para la proxima, en vez de ser 13, vayamos a ser al menos 20! :o)

2:09 p. m.  
Blogger oso dijo...

Quiero ver fotos!

3:18 p. m.  
Anonymous Kaos dijo...

Las caminatas no son lo mio. Pero sin duda si se oye divertido.

Divertido ver a los demas caer, caerse uno... también :)

6:20 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

ke buena nota, debe ser buenísimo ahi. Deberías ir a Chirripó para que veas lo que es una subida!! :O
Un Abrazo, ojalá sigas mejor de tu salud.
Atte: J.

6:32 p. m.  
Blogger Citrus dijo...

y que tal el amor? tambien en ascenso?

9:17 p. m.  
Blogger Ana dijo...

Se me antojo la caminada, a ver si me consigo a alguien con quien ir, de una vez pongo en práctica tus consejos!

10:14 p. m.  
Blogger tetrabrik dijo...

y leer cruz de olvido de carlos cortés.

7:50 a. m.  
Blogger Jaqui dijo...

Gran experiencia. Me gusto lo del chocolate! Dudas: cuánto se tarda en final la caminata?...y otra: ¿Las vacas tienen cuernos :S?

Linda y envidiable travesía. De verdad.

10:00 a. m.  
Blogger medea dijo...

jeje, estuvo muy divertido.., pero les quedo debiendo las fotos.

duramos 4 horas en total, subiendo, descansando y bajando, llevándola muy suave.

el amor también va en acenso y sí, las vacas tienen cuernos.

1:32 p. m.  
Blogger Dalltro dijo...

Hola Medea, no se de donde seas, pero me parece muy bueno que te haya gustado el viaje a la cruz, yo soy de Alajuelita desde que tenía un año de edad, y en la época del cole los y las compas íbamos a cada rato a la cruz. Te recomiendo que la proxima vez que vayas bajes por la ladera que esta detrás de la cruz, para que llegués al río que pasa por ahí, hay unas pozas riquísimas y te podes ir caminando por la margen del río hasta llegar a Escazú, y luego al Llano. Eso le agrega aventura al viaje y la salida se hace más divertida.

Pura vida.

8:45 a. m.  
Anonymous Daniel Palma dijo...

Hola amigos de Blogger, me llamo Daniel, siempre he soñado con subir a la cruz. Si alguien quiere subir a ese lugar y necesita compañia yo le acompaño (NO ES BROMA!!!).
Cualquiera que se quieran poner deacuerdo conmigo mi correo es: dapavi2006@yahoo.es

Hasta Pronto!!!

9:33 p. m.  
Blogger Hillary Gould Zúñiga dijo...

Hola Dalltro, nosotros subimos hoy pero no pudimos saber cuántos kilómetros son, vos sabés cuántos hay? Fuimos en el bus de Los Llanos y nos bajamos en una pulpería, de ahí agarramos a la izquierda por el camino de asfalto hasta empezar a subir por lastre y de ahí llegar hasta la última cruz!

10:23 p. m.  
Blogger Hillary Gould Zúñiga dijo...

Hola Dalltro, nosotros subimos hoy pero no pudimos saber cuántos kilómetros son, vos sabés cuántos hay? Fuimos en el bus de Los Llanos y nos bajamos en una pulpería, de ahí agarramos a la izquierda por el camino de asfalto hasta empezar a subir por lastre y de ahí llegar hasta la última cruz!

10:24 p. m.  

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