9 feb. 2006

Dos perfectos desconocidos

La inspiración me huye. Mis bloglines no me traen nada nuevo. Mi inbox está vacío. Mi inspiración desaparece. Y después encuentro cosas maravillosas como esta:

Otto the loverboy. Tienen que verlo. Es horrififantástico.


Ver ese video me trae recuerdos. Pienso en la cantidad de tele que veía cuando estaba más pequeña. Recuerdo sentarme a ver series como Webster, La pequeña maravilla, Fuera de Este Mundo, Punky Brewster y Pobrezas y Riquezas. Adoraaaaaaaba ver los comienzos de las series.. Me sorprendía como si fuera la primera vez que veía a Evie congelar a la gente, o que Punky estaba vestida de colores, o la chamaca tocando saxofón en pobrezas y riquezas. Y por supuesto, cuando aparecía el primo Balky en la pantalla significaba que viendo Dos Perfectos Desconocidos y por ende que no había NADA más para ver.

Y creo que todavía sucede eso, pero tal vez no tanto con la TV. Hay cosas que hago sólo cuando no tenga nada más para hacer. Por ejemplo, me siento a ver dvds que ya he visto mil veces (Orgullo y Prejuicio, por ejemplo), cocino. Llamo a gente con la que no he hablado en mucho tiempo. Me hago las uñas. Peino a la gata. Me doy una vuelta por la biblioteca de la casa a ver si hay algún libro que se me escapó a medio leer y más bien escojo algun favorito que ya he leído 4 o 5 veces (Orgullo y Prejuicio también).

Otras veces voy a dar una vuelta por chepe centro o el mall. Me meto en tiendas, me pruebo ropa, observo a la gente en el food court, me compro un batido de 500 colones en Frutilandia: mediano en agua y sin azúcar. A pesar de muchos proyectos a medias que voy terminando de a poquitos, me gusta tener ese tiempo sin nada que hacer. Ese momento que no tengo nada planeado, donde de pronto me asalta la creatividad. Reordeno mi cuarto, doblo toda mi ropa en el closet utilizando la técnica china que vi en video. O hago pulseras. Tejo. Bordo. Pinto. Cualquier cosa que haga que pase el tiempo sin que esté pensando en que quiero que pase el tiempo. Hago eso que no tiene deadline, que simplemente quiero hacer porque me gusta el proceso, porque me desestresa, porque puedo.

Pero definitivamente me ganaron en iniciativa aquellos que hicieron el video de Otto the cat.

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3 Comentarios:

Blogger Caro dijo...

Su post me trae recuerdos, cuantas veces me senté a ver a Evie congelar a la gente y desee poder hacerlo yo aunque fuera solo en mi mejor sueño...
Su post me hace pensar en el antojo que crea pasar en las mañanas frente a una panadería y sentir el olor de pan fresco. Solo que para mí este post tiene olor a vida bohemia. Desearía tener un cuarto luminoso lleno de lienzos y pinturas, una larga lista de proyectos caseros por empezar-continuar-terminar, una biblioteca entera que leer y tiempo para poder hacer lo que yo quiera de todas las cosas que pasen por mi cabeza.
En su lugar esta semana estuve de niñera, enfermera y hasta mamá... mi hermano con una cirugía y entonces mi hermana en la casa conmigo.
Esas son cosas que uno por lo general hace cuando no tiene nada que hacer, pero cuando llega el tiempo en que uno tiene tanto de no hacerlas, más bien las anhela.

Lindo post, casi me saca las lágrimas, ud siempre tiene esa sensibilidad para escribir que le llega a uno hasta los más profundos recuerdos.

Saludos

:)

4:51 p. m.  
Anonymous itzpapalotl dijo...

La superimposición de la cabeza de ese gato supone un talento y un tiempo disponible que yo creí que ya no existían combinados.

8:14 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

a ver si en otro post compartís eso de "la técnica china" !! :D

10:18 a. m.  

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