29 mar. 2006

Lluvia, tus besos frios como la lluvia...

El espejismo de Costa Rica como paraíso tropical y de verano perpetuo ya se esfumó. Los climatólogos ya se han pronunciado al respecto: Las lluvias llegarán a San José en Abril, antes de lo pensado. Hoy, comenzó a llover.
Pasó tan poco tiempo y sin embargo ya perdí completamente la práctica. Me olvidé que las tenis se mojan y huelen feo, que los ruedos secos son una utopía y que tratar de sacar los pases para el bus cuando tenés bolsas en una mano y una sombrilla en otra es toda una odisea. Recordé lo irónico que es estar en una ciudad lluviosa y tropical en la cual lo único que venden para protegerse de la lluvia son sombrillas. Quieren hacernos creer que una superficie de menos de un metro cuadrado debería protegernos de los galones de agua que caen del cielo, como si no hubiera viento que haciera llover lateralmente, como si mojarse de la cintura para abajo no importara. No existen capas para aquellos que no queremos mojarnos pero tampoco ser objeto de burla. He pensado seriamente ponerme un traje de motociclista y echarme a caminar por el centro de San José, y a la mierda con el decoro, o hacerme pasar por turista y utilizar una capa de esas que dan cuando uno planea mal los viajes y termina haciendo canopy tours en Monteverde durante los peores temporales.

Pasó demasiado rápido el verano. No es que disfrute del sol, pero disfruto estar seca. Pero los cielos grises de los últimos días reanimaron la paranoia de la chica sin sombrilla. Soy de las que siempre tienen una sombrilla en el bolso, y lo cargo conmigo hasta mediados de Enero, como si no creyera en que en algún momento podría dejar de llover todas las tardes. Las sombrillas no me duran mucho, las últimas se me han roto y terminan guardadas para casos de extrema emergencia. "Mi Sombrilla Roja" (tm) Hace poco se quedó sin manijita y como que el resto de la sombrilla extrañó la manija y de pronto comenzó a gotear por dentro, a razgarse y se le tocieron las varillas. Creo que se deprimió. Decidí ponerla a pastar con el resto de sombrillas enfermas y sustituirla, así que en estos días compré una sombrilla nueva. Ahora ando con una rubia. Es pequeñita, seria y muy decente. Espero que me resulte responsable y trabajadora.

Creo que la gente que no tiene mucho que decir y necesita decir algo, habla del clima:

"ya está lloviendo"
"vea la lluvia"
"huy, ya se vino el invierno"
"Mae, trajo paraguas?"

Subí hoy en el bus y me dio una nostalgia de pensar en que los días de ver el paisaje por la ventana ya habían terminado. Mientras llueve, sólo se ven sombras y vapor condensado. Me toca acostumbrarme nuevamente al aire pesado del bus, a los asientos vacíos que nadie ocupa porque "están mojados". A las secretas luchas con la sombrilla para no mojarse uno y no mojar al otro tanto que se queje. Los zapatos mojados y fríos, las narices chorreando mocos, los resfriados que nunca se curan.

Camino desde el Parque Central hasta el Tribunal Supremo de Elecciones para hacer unos mandados a Registro Civil, y de camino me toca pasar junto a un par de chiquillos. A ellos los he visto en las mañanas y algunas noches insultando transeúntes, gritando y utilizando un variado léxico de malas palabras. Pero una tarde como ésta, gris, fría y lluviosa, estaban los dos niños debajo de un alerito, abrazados y durmiendo plácidamente abrigados con una roída cobija. Ese techito les daba suficiente abrigo como para poder estar extendidos y totalmente secos.

Puedo aguantar los charcos, los carros que pasan y me tiran todo el agua de la calzada encima, ese chorrito de agua fría que se cuela por detrás y baja por el cuello y las medias que necesitan una retorcida para quitarles el agua. Soporto las largas filas esperando el bus tratando que otros no te mojen o te saquen los ojos con las puntas de sus sombrillas, y estar de pie hombro a hombro con la persona que no andaba sombrilla y está estilando agua. Saber que nunca conseguiré taxis y viajar en bus implicará varias horas de aguantar presas y poco oxígeno. Después de todo, al final de la tarde puedo llegar y despegarme la ropa, pelar las medias de los pies congelados y abrigarme en ropa calientita y suave, con una taza caliente de té o chocolate caliente entre mis manos. Así que eso hice.





4 Comentarios:

Anonymous itzpapalotl dijo...

Arrrg. Si hay algo que me empuja lejos del regazo de la "madre patria" es la lluvia, necia y torrentosa.

9:06 a. m.  
Anonymous Lilly dijo...

Ah, la lluvia... Hay que verle el lado amable a las cosas: piense que por ella puede llegar a meterse en las cobijas con mediecitas secas y una taza de chocolate caliente. Y eso patea traseros.

9:49 a. m.  
Blogger beto dijo...

En Costa Rica no llueve; diluvia.

Lo que pasó Noé con su arca no tiene ni comparación a lo que es capearse un temporal en medio Chepe... y ojalá sin sombrilla. Me hiciste recordar los tiempos en que tenía que atravesar medio San José para llegar a la universidad, e ir de regreso.

Creo que entre tus planes en tu nuevo trabajo deberías de considerar el hacerte de un carrito. Sí, admito que manejar en San José es tan tortuoso como andar a pata... pero al menos sin el agravante de pasar mojada y ser caldo de cultivo de gripes, resfriados y demás. Saludos.

2:16 p. m.  
Anonymous Jacinta dijo...

A la perica... yo me quedé esperando el verano y el calorcito para ponerme mis blusitas de tirantitos y nada. A comprar suéteres, capas, botas...

6:35 p. m.  

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