2 mar. 2006

Mal

Mi gata ha estado enferma estos días. Llegué una tarde y la vi pasar cojeando. Después desapareció en la noche y sólo se acercó a horas de la madrugada a olerme la cara, como para comprobar que efectivamente estoy ahí, en la cama que estuvo vacía por semanas. Al día siguiente entré a la casa ya entrada la noche, y la encontré sobre un tapete arrugado en una esquina. No se había movido de ahí en todo el día, me contaron. Con cuidado inspeccioné su cuerpo a pesar de los gemidos, gruñidos y lamentos, con mucho cuidado comprobé que no se hubiera repetido el episodio con el alambre de navajas. Me sugieren ponerle desparasitante, con un poco de gracia observo el disgusto que le genera la medicina rosada y pastosa que debido a su terquedad no quedó en la parte de atrás de la garganta, donde no le sentiría el sabor, sino que quedó esparcida por el interior de su boca y su pelaje. Huyó a mi cuarto y la seguí. Me miró con una cara que reflejaba reclamo y la necesidad de ayuda. La levanté para llevarla a la cama. Se quejó durante todo el corto recorrido, pero una vez sobre la suave superficie, con paciencia estoica resistió mis avances, recorriendo su gatuno ser con las yemas de mis dedos entre su pelaje, tratando de descubrir la herida. No confío. A veces esas heridas se esconden, no sangran, y permanecen venenosas sobre un ser que no puede avisarte donde le duele. La dejé ahí en la cama, tirada. Apago la luz, me retiro de la habitación.

Horas después regreso empiyamada y ahí sigue la gata, encorvada y compacta, a un lado de la cama. Entro por el otro lado con cuidado de no despertarla. Abre un ojo mientras me acomodo entre las cobijas y lo vuelve a cerrar con un suspiro. Dormimos, y durante la noche la gata permanece junto a mi. Ayer en la tarde ya caminaba y se movía por la casa, y al llegar a dormir estaba ya posicionada al pie de la cama. Al deslizarme entre las sábanas frías, contagiadas de ese helado viento que circula por San José, la gata se levanta y se pasa a mi lado. Mis pies reposan sobre un círculo de calor perfectamente localizado, mientras ella, con ronroneos leves apoya su cabeza sobre mi brazo.

Quien crea que los gatos son ingratos, no conoce al mío.

12 Comentarios:

Blogger Carlos Guzman dijo...

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3:44 p. m.  
Blogger Carlos Guzman dijo...

Yo pensaba que los gatos eran bonitos y limpios, de hecho, tuve 3. El primero desapareció un buen día, después de haberlo alimentado como 2 años, el segundo se consiguió una novia y se largó también, y el tercero se me vomitó y cuiteó en mi colección de fascículos de Zurquí y Tambor que coleccionaba desde el Kinder, entonces me enojé y lo perdí a ese hij...!!
Me dí cuenta que lo que hacen es engatuzarlo (sabia palabra) a uno para que los alimentemos, pero cuando encuentran una buena oportunidad, las espantan...

Luego he tenido perros (pastor alemán y ahora un dachshund) y son todo amor y lealtad. Aunque no haya tenido plata para el alimento ni nada, ahí se quedan con uno moviendo la colita...

saludos!

3:45 p. m.  
Anonymous Francisco Duran dijo...

A mi los gatos también me encantan, yo he tenido un montón y siempre es lo mismo... se pierden, los atropella un carro o peor aun, cuando estaba carajillo, me los perdían en la casa.

Pero son tan dogmáticos y misteriosos que aún con todo eso, sigo teniéndolos en mi casa.

De hecho ahora tengo un gatito negro, yo le doy de comer, y el mae me hace compañia... es que a veces vivir solo, tiende a volverse un poco awebado.

3:55 p. m.  
Blogger Sirena dijo...

Medea: ¿revisaste si tiene fiebre? Yo que vos la llevaría al veterinario, de fijo está bien enferma para que esté así. No te confiés... y si ocupás transporte-ambulancia, me avisas.

5:47 p. m.  
Blogger Ana dijo...

Los gatos no son ingratos, son independientes, tienen carácter, no estarán incondicionalmente, se quejarán y te mirarán con esos ojos de reproche, porque ellos también tienen derecho de resentirse o andar de malas.
Espero que tu gata se recupere pronto!!

8:53 p. m.  
Anonymous Lilly dijo...

Pues mi novio y yo siempre hemos sido "dog people", pero hace unos meses sucumbimos a los encantos de una gatita.

Ella es la bebé de la casa. A mí casi no me quiere, porque no me ve todos los días a todas horas como a Michael. Pero sí es muy agradecida con él, que es a quien ella ve alimentarla y cuidarla. Asì que, después de tenerla a ella, no creo que pueda hablar mal de los gatos.

9:37 p. m.  
Blogger Solentiname dijo...

Yo creo que todos los animales mascota son agradecidos ... a los gatos se les ha hecho mala fama.

7:25 a. m.  
Blogger Sardina albina dijo...

Los gatos, como la gente, tienen personalidad. Tal vez eso es lo que le choca a la gente: encontrar un animal que usualmente tiene más personalidad que uno.

8:36 a. m.  
Blogger Sardina albina dijo...

P.S.: Que dicha que está mejor :)

8:36 a. m.  
Blogger Caro dijo...

Gatos, no me hacen gracia (es herencia familiar :S )
Perros... si sueltan mucho pelo o huelen mucho, pues no gracias.
Me quedo con los peces :)
Actualmente en mi casa tenemos un elegante pez Betta que se llama Monchito (lo conseguí de San Ramón) y un pez gato que le hace compañía y son lo mejor. No hacen bulla o regueros, no se quejan, no ocupan mucho espacio, no andan por toda la casa y da una tranquilidad tan grande sentarse a verlos nadar que puedo pasar mucho tiempo en eso.
Desgracidamente en mi casa nunca se ha acostumbrado tener mascotas y por eso casí no me agrada la idea de tenerlos en la casa pero nada se perdería con probar.

Saludos!

:)

8:47 a. m.  
Anonymous Kaos dijo...

Los peces, hamsters, ratones, conejos, (y todo animal que para obtener lealtad hay que tenerlos encerrados) con todo respeto, apestan.

Si, son bonitos, y si, a veces te divierten.

Pero defitivamente no te hacen compañía. Mi mamá tiene una política anti-gatos, que al menos es una evolución de la política anti-mascotas (ya los perros son aceptados), asi q no he podido gozar de la compañía de un gato.

Pero yo quiero uno! Lo que más me agrada de ellos es eso, su personalidad. No son tan leales como un perro, pero si son enigmaticos y muy individuales (diria incluso hasta egoistas)

Si quieren lealtad, compren perro. Pero los gatos si son agradecidos, ya quiero ver un pez agradeciendo...

12:08 p. m.  
Blogger Humo en tus ojos dijo...

Como ya me lo dijiste antes, el mundo es de los gatos, de su instinto. Y si seguir el instinto es sinónimo de ser malagradecido... pues entonces todos debemos serlo un poco.

10:33 a. m.  

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