5 abr. 2006

la pata de conejo en una mano y el trébol en otra

Es extraño que no haya llamado a mi familia a contarles del nuevo trabajo. Debería. Sin embargo, siento como que es un lindo secreto para cuidar por un momento y no compartir con nadie. Solo en el blog y muy poca otra gente sabe que cambié de empleo. Me gusta así.

Con el poste de ayer me puse a recordar un montón de agüizotes y supersticiones de las que soy víctima. Contar buenas noticias a los cuatro vientos, o hablar de romances que todavía no se concretan es equivalente a llamar a las 7 plagas para que caigan sobre mi. Tampoco me permito soñar despierta con situaciones deseadas... como si las gastara o si el solo imaginarlas las sacara de la competencia y la posibilidad de realizarse. Entonces evito imaginar noches brillantes con declaraciones amorosas porque siento que si las imagino ya no pasarán. Si planeo con muchas ganas algo, no sucederá. Sobre todo si es algo que está fuera de mis manos. Sé que me pierdo de gran parte del encanto de ser humano: la imaginación es libre y gratuita, y nadie más se tiene que enterar. Y entonces queda mucha imaginación para usar en otras cosas: escribir, pensar en soluciones, darle vueltas a las mil justificaciones que tendría alguien para haberme tratado de una manera cortante y fría, imaginarme las vidas de decenas de extraños que se cruzan en mi camino. Pero no uso mi imaginación para soñar en mi futuro ni para proyectarme.

De hecho, lo último que recuerdo haber soñado y pedido y rogado para que sucediera, y que me imaginaba fervientemente todas las noches fue a los 7 años. En esa época me dio por terminar mis oraciones pidiendole al niño Jesús por mi papá, mi mamá, mis hermanos y todos los que yo amo, amén, para después incluir las postdatas de "que no estalle ningún volcán, que no hubiera terremoto, derrumbes, que no estallaran bombas esa noche, y si estallaban que no fuera por mi casa y si no se podía salvar mi casa que por lo menos no muriera nadie conocido y después pedía si "por favor podía tener un bebé este o el próximo año". Puede que nunca se haya ido mi casa en un respiradero, que un volcán no derramó lava ardiente sobre mis osos de peluche y que mi casa resistió muchos años de terrorismo pero lo que recuerdo es que nunca tuve el bebé. Pero cómo lo pedí!

También por esa época tenía un sueño recurrente en el que volaba alrededor de mi cuarto. En una obra de mi escuela había un momento en que Aurora de La Bella Durmiente exclamaba que "They say that when you dream something more than once it´s sure to be true, and I´ve dreamt it sooooo many times". Entonces yo suponía que en algún momento yo podría volar por mi cuarto como en mi sueño. De por si, lo soñaba casi que todas las noches, y era muy vívido. Llegué a pensar que en realidad yo sabía y podía volar, solamente que no lo hacía despierta, pero mi cuerpo seguramente se acordaría si no fuera porque uno le da miedo.

Años después leí The Hitchhikers Guide to the Galaxy y me di cuenta que no era yo la única que había llegado a esa conclusión cuando Trillian y Arthur aprenden a volar simplemente distrayéndose y olvidándose de chocar contra el suelo.

Puede que haya sido por esos sueños y pensamientos frustrados que ahora dejé de pensar en cosas buenas para mi, igual que dejé de rezar porque no muriera gente o porque se acabara el hambre en el mundo. Me di cuenta que era un poco inútil, y tal vez conecté que haber querido hacerlo con tantas ganas hizo que Dios me castigara o me limitara mis chances. Será un trauma infantil? Será que me desilusioné muchas veces y que demasiados sueños nunca se materializaron por más que lo deseé? No lo sé, pero tal vez debería desafiar esos pensamientos y darme el lujo de soñar. Trataré hoy. A ver si me mentalizo un futuro más feliz.





3 Comentarios:

Blogger Denise dijo...

Jejejeje, ¿pedir un bebé a los 7 años? Menos mal que, como en cierta obra de teatro, la respuesta de Dios fue "no"... :-D
Te entiendo, esas cosas de que si las contás se ceban o se echan a perder, pero supongo que en este caso no cuenta tanto, no das demasiados detalles así que asumamos que es diferente.

12:27 p. m.  
Blogger Humo en tus ojos dijo...

El poder de soñar lo tenemos todos y lo ejercemos cada vez que nos damos licencia para... el asunto es quizás permitirnos las licencias del caso para convertirnos en aquello que soñamos (so pena de tener amplia capacidad para soñar, pero no para construir una vida soñada o al menos con algo de ensueño)

3:33 p. m.  
Blogger Cianuro dijo...

"las peores desgracias en la vida son: 1)no obtener lo que uno pide 2) obtenerlo" no recuerdo si lo dijo alguien sabio o lo lei en una caja de Corn Flakes. Tranquila... ilusionate con tu brete.. que no te de miedo salarlo... creo que es importante compartir con los tuyos lo feliz que te tiene algo...

PS: Hitchhiker's Guide... demasiado buena.. pero solo me pude leer el primer libro.. jejeje

5:52 p. m.  

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