4 abr. 2006

Primer día

Primer día del kinder, primer día de la escuela, primer día en un trabajo nuevo. Demasiadas cosas que se cruzan por la cabeza y esa impaciencia para saber si todo va a salir bien o si lo vamos a odiar. Creo que hay ciertas cosas que definitivamente uno no pierde por más que crezca.



Salgo con la lonchera agarrada en una mano sudorosa y con los nudillos blancos de apretar con tanta fuerza la manijita. El uniforme incómodo de nuevo y la camisa de poliester rasposa y tiesa contra la piel. El ruedo de la enagua que nunca es el que está de moda o el que se ve bien, sino el permitido por los reglamentos de las escuelas para conservar el decoro de sus jóvenes estudiantas. La mochila a la espalda con espacio para todos los cuadernos y con regalitos para mis compañeros a los que no vi durante las vacaciones. Tengo nervios y ganas de orinar, pero ahorita pasa el bus. Tendré que aguantar. Bostezo y parpadeo para terminar de aclarar mi mente, y me paro en una pierna para rascarmela con el zapato.

La noche anterior sin dormir, dando vueltas en la cama, la almohada caliente en cualquiera de sus esquinas y por ambos lados. Quitarme la sábana de encima, volvérmela a poner. Jalar el cuello de la piyama sabiendo que mi mamá me va a regañar por que la voy a dejar toda estirada. Las cortinas quietas, como muertas, rehusando agarrar el más mínimo impulso de las brisas nocturnas que parecieran haberse ido de paseo. El plic plic de la gota que retumba en la oscuridad e irrumpe en el silencio que pareciera aumentar todos los sonidos hasta hacerlos ensordecedores. Escucho al perro refunfuñando en sus sueños mientras se acomoda en su camita perruna, mis papás roncan en el cuarto al fondo del pasillo y la respiración pausada de mi hermana hace más obvia mi falta de sueño. Tengo sed pero no quiero levantarme, a estas horas cosas terribles suceden a las niñas que saltan de sus camas sin poder dormir. Miro los bordes alrededor de los peluches y trato de bloquear la imagen que siempre me trae la oscuridad con sus sombras, y la idea que tengo de miles de ratas que se escabullen por entre ellos y siguen sus siluetas. Sé que son mis ojos engañándome en la osucridad, sé que no hay ratas, que las ratas son grandes y no podrían aparecer de buenas a primeras en esas repisas, y que aunque lo pudieran hacer, el pelo de la barbie no soportaría su peso como para que puedan estar ahí sentadas sobre la cola. Miro a la sillita al pie de la cama y veo que está ahí mi uniforme planchado y listo para ponérmelo después del baño. Necesito dormir y descansar porque mañana voy a primer grado, y ya soy una niña grande que usa uniforme. Pienso en mi lonchera rosada de la barbie y en cómo se abre como si fuera un cofre del tesoro. Me gusta la lonchera, aunque Barbie no me encanta... pero sé que a las niñas normalmente les gustan las barbies, y quiero que a mis compañeras les guste mi lonchera, y por qué no, que tal vez hasta les de un poco de envidia. Los zapatos están embetunados, y hago nota mental de lavarme muy bien las manos en la mañana para que no les queden rastros de betún debajo de las uñas. Pienso que me peinaré sola, que me haré un par de colas. Pero no demasiado talladas, esas duelen. Pienso en cuál aula me tocará, si estaré con alguna amiga conocida. Espero que sí, y que me toque una profesora que sea muchísimo más linda que la de mi hermana. De pronto ya no puedo seguir pensando más cosas y mis ojos se cierran y vuelvo a dormir.

5 Comentarios:

Blogger Caro dijo...

Los primeros días siempre marcan algo en uno. Algunos lo hace a uno más fuerte, otros lo dejan traumado, a veces nos hacen sentir bien con uno mismo y otras veces nos dejan con una mano adelante y otra atras. Solo se puede aprender para que la próxima que haya un primer día sea de los que dejan cosas buenas y no de los tristes o feos.
Espero que este sea o haya sido un buen primer día y es cierto... por más viejo que uno este siempre siente esa adrenalina subiendo y ese susto de manos sudando frío en los primeros días.

Suerte medea!

:)

5:45 a. m.  
Anonymous tirada no tener blog todavia dijo...

perdona que te pregunte... en que mas o menos trabajas vos?

11:15 a. m.  
Blogger Jaqui dijo...

Imagino, sólo imagino, que esos recuerdos llegaron de repente, mientras habían sentimientos y sensaciones muy similares por tu nuevo trabajo.

Pues, hay cosas que nunca cambian, no importa la edad. Siempre nos acordamos de las uñas en la mañana.

:)

Suerte.

10:29 p. m.  
Blogger Onironauta dijo...

lindos recuerdos! el primer día para mi es inexplicable, tanto como la primera vez de muchas cosas! :)

10:59 p. m.  
Blogger Ana dijo...

Me encantó la imagen que mostraste, me imaginé la chiquita de pelo rizado con dos colitas esperando toda una vida.
Tuanis Medea!!

11:33 p. m.  

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