2 abr. 2006

Turrialba

Me gusta la ciudad, pero de pronto salgo a visitar pueblos remotos y pienso que no seria tan terrible regresar a ese ambiente de vivir en las zonas rurales. Aire fresco, comunidad, comprar el diario directamente de los productores. Un ritmo de vida mucho mas lento donde todos conocen a todos y la gente se respeta y se saludan cuando se topan.

Las ciudades tienen esa habilidad para chuparse todo el tiempo que uno tiene libre en mil y una actividades o simplemente en el traslado de un lado a otro. En Turrialba las horas eran de queso derretido. comenzabas a disfrutarla y se estiraba de tal manera que daba tiempo para hacer muchísimo más. Tejimos más de 15 bolsitos para las mujeres, cada uno con su estilo personal de quien lo hizo. Estudiar la escogencia de colores, la tensión de las puntadas, el grosor, la impaciencia por terminar que resulta en bolsos más cortos... pero cada uno tiene las bendiciones del caso, y fue hecho con el expreso propósito de regalarlo.

Esas horas de tejido podían estar puntuadas por conversación, pero la mayoría de veces estaba el televisor encendido para dar un fondo y era cada quien con sus cavilaciones. A partir de Abril mi vida da un cambio de rumbo: Es mi mes de cumpleaños, momento para sentarme a ver que rayos he hecho y seguiré haciendo con mi vida, definir que se queda y que sale, para ir haciendo números a ver qué rayos he logrado desde hace el 1 de Abril del 2003 que recibí mi título. A veces siento como si fuera a estar en este mismo lugar toda mi vida y otros momentos siento como que este es un paso más para lo que sea que me espere en otros lugares del mundo. Que cada año ha sido radicalmente distinto al anterior. Mañana comienzo un nuevo trabajo, el grupo de mujeres con el que me reuno cada semana ya está estableciendo un reglamento o unas directrices para conformarlo ya oficialmente, tengo ensayos que poner al día para la obra de teatro, recogeré mi nota del examen de manejo y el permiso de aprendiz para ver si acaso ya de una vez saco la licencia. Una semana bastante ocupada, como es usual, pero con un peso mayor. Seré supersticiosa y aguizotera? Seguramente, pero abril es para mí un mes que trae aires frescos. Mes para inicios, para resurecciones, para nuevas oportunidades, para observar el mundo y observarme a mi y ver cómo funciona uno con el otro.

Como el pescador, en Abril me toca quedarme con la confianza que la carnada que puse es la correcta, que si me toca comer pescado los peces picarán, y que lo único que queda por hacer es quedarme queditica y esperar que piquen. En estos momentos mover la caña, o cambiarme de lugar lo único que conseguirá es enturbiar las aguas y espantar los peces. Hay que dejar que vengan y que las cosas se den en el orden natural.

2 Comentarios:

Blogger Carlos Guzman dijo...

A mí me encanta el campo, pero lo que me molesta es aquello de "pueblo chico, infierno grande"; y más con los bemoles de la idiosincrasia tica...

"uy, viste a la chavala esa, aquella, la que el otro día llegó haciendo caras a la pulpería; sí sí, la feilla, pobrecita, parece que casi la muerde un perro el otro día que iba pasando por aquella calle... para mí que iba a verse con el tip...."
etc, etc, etc...

1:57 a. m.  
Blogger EricJ dijo...

no podría vivir sin el frenesí de la ciudad, creo que lo traigo de fábrica.

el campo es bonito pero como pa veraniar que'icen

11:14 p. m.  

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