4 may. 2006

The Professional

Estoy feliz. Me gusta mi trabajo y las tareas que me corresponde hacer. Por ahora veo mucho retos y mucho por aprender: tengo ideas de maneras de hacer los procesos más ordenados y eficientes, espacio para experimentar e inovar. Por momentos he dudado de si me pasé del sartén al fuego, o si tomé la decisión correcta al cambiarme de trabajo. Pero hoy me veo rodeada de personas con mucha más experiencia, mayores, con trayectoria de 16 años en la misma empresa, y que todavía guardan ese amor por lo que hacen que me motiva, y es contagioso.

No sé si será este el trabajo de mi vida. Si se convertirá en el lugar donde creceré y maduraré y trabajaré por años y años cambiando de puesto y asumiendo mayores retos. Tal vez en unas semanas o meses me desilusione: tal vez. Pero por ahora estoy tan satisfecha con lo que voy logrando que es suficiente para hacerme soñar.

He tenido trabajos que pueden rajar por informales. Tuve trabajos que me hicieron ganar más plata en meses de lo que pude gastar en un año. Trabajos de llegar en jeans o camiseta y chanclas. Trabajos de vestirme elegante. Trabajos repetitivos y monótonos, trabajos donde todo día era diferente y desconocido. Ninguno me ha hecho feliz por mucho tiempo. Ninguno ha sido EL trabajo.

Pienso que si existe tal cosa como el trabajo perfecto, debe existir únicamente para aquellas personas que se plantean metas perfectas. La persona que sueña con ser Doctor y de pronto tiene su clínica. Aquel que quiso ser motociclista profesional y lo logra hacer. Pero si de camino perdí mis sueños de "cuando sea grande", cómo encontrar el trabajo para mi? Lo he buscado en cualquier cantidad de áreas. Educación, capacitaciones, administración, escritura, actuación, dirección, organizadora. De pronto me atrevo a pensar que podría quedarme haciendo este proceso de aprendizaje intensivo por muchos años. Viajar a un local, absorber conocimiento, convertirlo en un producto que pueda entender una persona no iniciada y transmitir lo aprendido. Pasar al siguiente proyecto.

No tengo raíces, y eso resulta algo positivo. Me doy cuenta que no sufro de lo que aqueja a mis compañeros de viaje: en realidad, hay pocas cosas que extrañe de Costa Rica. No siento particular apego por mi casa ni mi cama. Extraño a mi hermana, pero no porque me gustaría estar allá de regreso con ella sino porque me gustaría que ella estuviera acá conmigo. Mis amigos me hacen falta, pero son de los buenos amigos que sé que estarán ahí cuando regrese, que no tengo que estar dándoles mantenimiento. Como árbol maduro, estas amistades ya tienen raíces profundas y no hay que estarlas regando. Estoy acostumbrada a estar lejos de lo que conozco. No siento que necesito estar rodeada de cosas conocidas para saber quien soy. Puedo estar envuelta en lo más extraño y exótico y siento que seguiré siendo yo.

Por ahora veo a través de la ventana de la sala de conferencias donde estoy sentada y veo parte del valle y unas colinas, todas cubiertas de casas y árboles. Veo que ha salido el sol finalmente, y me preparo para irme al hotel y descansar. Hacía mucho tiempo que no me sentía satisfecha con mi trabajo y mi desempeño profesional, y esa sensación me gusta.

4 Comentarios:

Blogger EricJ dijo...

¡Ea, pues!

Y en cierto sentido debe ser bueno no estar atado a un lugar

9:33 p. m.  
Anonymous Koszta dijo...

Comparto ese sentimiento de desarraigo. Siempre lo he disfrutado y le he sacado provecho.

Deja que cambie el tiempo
con los años aumenta la sabiduría,
deja que cambie tu rutina
así la vida será más interesante,
deja que puedas equivocarte
así podrás elegir mejor en el futuro,
ábrete a nuevas amistades
puede ser que te enseñen algo nuevo,
deja que tu voz se oiga
es la única forma de hacer valer tus opiniones,
deja que cambien tus sueños
quizás sean más intensos y verdaderos
Toma los cambios de tu vida
como parte tuya, como parte de tu evolución.
A veces los cambios cuestan ser asimilados,
pero cada uno de ellos significa un nuevo crecimiento
que fortalece nuestro espíritu.
Deja que cambien tus pensamientos,
es la única manera de crecer.


Sólo deseo tener tiempo
para ver de vez en cuando una puesta de sol.
Sólo deseo sentir cada tanto
la calidez de las palabras de un amigo.
Sólo deseo tener un tierno abrazo
antes de cerrar mis ojos y dormir.
Sólo deseo mostrarme tal cuál soy
sin rodeos y sin vueltas.
Sólo quiero un mundo de paz
para entregárselo a mis seres queridos
y a veces parar, sin sentir tanta responsabilidad.
Sólo desearía que todo fuera más simple.
Allí está la felicidad, en lo pequeño que podemos hacer todos los días,
en lo sencillo y cotidiano que puede hacernos enormemente felices.

9:19 a. m.  
Blogger Denise dijo...

Yo voy aprendiendo a despegarme, pero es proporcional al apego a gente concreta, no se trata del país. Claro, ahora estoy jodida porque la cercanía y ganas de tener gente específica en mi vida se divide en dos países (y aquí en 2 ciudades)

7:57 a. m.  
Blogger Sneaksleep dijo...

Yo creo que una vez que uno ha vivido en otro pais, nunca mas te queas sin echar de menos a alguien. Sin embargo, eso no quiere decir que no hay como encontrar felicidad y harmonia. Estar feliz dentro de tu propio piel, con veraderas ganas de levantarte por la manana, cada dia, eso es lo que importa. Y parece que tu lo estas logrando. :-D

2:25 p. m.  

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

Vínculos a esta publicación:

Crear un vínculo

<< Página Principal