19 jul. 2006

Despedidas

Murió mi sombrilla turquesa. La linda, chiquita, coqueta y bonita. Un ventolero me la arrancó de las manos y en un santiamén un transeunte le había pasado encima como 3 o 4 veces. Quedé con un cadáver entre mis manos con 6 de 8 varillas destrozadas y la tela llena de heridas y huecos. La guardé y la llevé a casa porque creo que va a reencarnar en algo pronto. Cada vez que saco la otra sombrilla: una muy adulta sombrilla caqui, que si bien combina a la perfección con mi maletín mensajero, es netamente aburrida y extraño a la picaresca compañera de lloviznas y aguaceros.

Por otra parte, no he llamado al Susodicho desde el viernes cuando me enteré que la Ex iba en su encuentro a Tribal. Él tampoco me ha llamado.

Extraño mucho más a mi sombrilla.

3 Comentarios:

Blogger Sardina albina dijo...

Un minuto de silencio para tan fiel compañera. Tal vez sea una sombrilla Fénix, que se levantará de las cenizas (o de los escombros de asfalto y alquiitrán) majestuosamente.

6:02 p. m.  
Anonymous Sergio dijo...

Que dicha que extrañas más a la sombrilla que al Susodicho y la Ex.

7:32 p. m.  
Anonymous Kaos dijo...

Si yo me despidiera así de todas mis sombrillas no habría espacio suficiente en mi blog para tanto post :D

Imagino que esa tenia su historia... Pobre.

RIP.

10:41 p. m.  

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