26 jul. 2006

Dignity

Me observaba mientras tocaba todo. Llevaba los bordes de la tela a mi cara y sentía la textura y temperatura de la tela. Aquella manta blanca que fui a comprar estaba extendida sobre los demás rollos de tela, los encajes que recorrían el largo se veían entre los pliegues. Me acerqué y me gustó más que antes, pero cuando me dieron su precio supe que estaba fuera de mi presupuesto. Entonces le pregunté por algo más "cómodo", la palabra que se usa para no sonar como una limpia coda sin dinero, y la seguí mientras se metía entre mesas y estantes llenos de colores llamativos enroscados sobre sí.

Tiendas Simón deben tener toda la vida de existir. Es una excelente tienda para ir a comprar telas para trajes enteros o pantalones de vestir. Casimires, panas y lanas en una parte, telas elásticas y transparentes en otro. Al fondo, a la par de los paños para mesa de pool encontré lo que me serviría para las puertas del closet: tela de sábana blanca. Bonita textura, nada que me gustaría para acostarme entre ellas, pero para unas cortinas que tapen el desorden permanente en el que está mi closet, perfecto.

La señora que me atendía consultaba con compañeras todos los precios que yo le preguntaba. A veces sacaba un papelito doblado de su bolsa a ver si encontraba alguna referencia para el artículo específico que le señalaba; buscaba su valor entre marañas de tinta azul y me respondía con un signo de pregunta al final de sus afirmaciones. Cuando decidí llevarme los 3 metros de tela, llamó a alguien para que le ayudara a cortar, y entonces confirmé que era nueva en el trabajo. Recordé cuando mi mamá, harta de los desplantes que le hacíamos mi hermana y yo en la casa, decidió que podría pedir un trabajo y que por lo menos le pagaran por aguantar chichas ajenas. Un día que estábamos viendo cosas en tiendas La Gloria de San Pedro se fijó en un letrero solicitando personal, y preguntó a las dependientas sobre el trabajo. Me imagino que la respuesta no fue tan alentadora, porque no me enteré más de esos intentos de trabajar, y poco después ella se fue a vivir con mi papá.

Que cuidado con el que esta mujer levantó sobre su cabeza la tira de lana roja de la que colgaban sus tijeras y se preparó a seguir las instrucciones de su experimentada compañera sobre la mejor manera de cortar una tela tan ancha. Pensé que era genial que todavía hubiera lugares dispuestos a contratar a personas mayores, y darles un trabajo digno. Una amiga andaba el fin de semana pasado en una feria de trabajo: había muchísima gente, a algunos los devolvieron al no pasar la prueba de inglés, a otros por no cumplir requisitos, pero a nadie le dijeron que no por mayor. En mi empresa es un detalle que me gustaría que mejorara, porque aunque son equal opportunity employment, la naturaleza del trabajo hace que muchas personas quienes no han tenido contacto con computadores queden por fuera de la competencia, lamentablemente la gran mayoría son las personas mayores. Igual puedo venir conversando en el bus con una mujer que tiene hijas de mi edad, con un señor serio, bigotón y panzón y con una señora que trae las fotos de las nietas para mostrarlas.

Me entregaron mis 3 metros de sábana blanca y fui a la caja a pagar. Cómo será mi vida en 10 años? en 20? Que duro pensar en el futuro que me podría esperar si dependo de otros para subsistir. A qué edad me considerarán "obsoleta" y dejaré de ser contratable? Algún día llegará en que abra el periódico y me de cuenta que todos los trabajos están delimitados por edad, y que lamentablemente ya no entro en la demográfica. Ojalá y no tenga que vivir lo que mi papá está viviendo: tener demasiados estudios, experiencia, edad y que eso sea algo malo.

4 Comentarios:

Blogger julia dijo...

Putis, qué duro.

5:15 p. m.  
Blogger maya dijo...

A veces el tiempo no pasa en vano... que miedo... no?

Saludos...

7:03 p. m.  
Blogger Humo en tus ojos dijo...

pues yo digo que para todo eso... y más... hay que irse preparando

11:06 p. m.  
Anonymous Koszta dijo...

Medea, te felicito. Has tropezado bien temprano con algo que para muchos es inesperado y al menos en un futuro no te lamentarás de no haber anticipado esto. Es triste que te afanes gran parte de la vida acumulando conocimientos y aplicándolos para que un día te digan: lo sentimos, no le podemos dar empleo porque está SOBRECALIFICADO. Y entonces el problema que te planteas es cómo redactas un CV donde no parezcas SOBRECALIFICADO sin tener que mentir. Ya he aprendido algo. Y no es mala idea irse preparando para ese momento aunque no sé si de veras podemos prepararnos para eso.

8:51 p. m.  

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