13 jul. 2006

Masoquismo

Entre los arbustos quedo pendiente. Observo inmóvil entre la multitud a mi próxima víctima. Dejo la mirada clavada en aquel sigiloso y maravilloso ser. Que éxtasis el solo disfrutar de la idea del futuro, cuando posea ese fabuloso ejemplar. Me visualizo en el momento del ataque, dos siluetas entrelazadas en un abrazo mortal. Aprovecho el momento. Salgo de mi escondite disparada, corro veloz y segura, sorprendiento al individuo que tuvo la mala suerte de estar un escalón más abajo que yo en la cadena alimenticia. Endorfinas invaden mi cuerpo, el corazón bombea desenfrenado, ahí se queda la presa, embelezada, paralizada. Un brinco y estoy suspendida en el aire, momentos que duran eternidades, disfrute total de estar ahí, de estar haciendo esto, de ser capaz de todo.

Pero cuando ya lo tengo bajo mis garras, ya no quiero estar ahí. No me lo quiero comer, no quiero jugar con él. Está inmóvil, muerto, aburrido.

Me siento a un metro de distancia. Desearía que de pronto saltara, se despertara y saliera en carrera. Que fuera un reto más grande. Que no fuera todo tan fácil y sin gracia. Estoy acostumbrada a que sea siempre igual. La persecusión a veces dura más, a veces menos. Pero termina y ya no sé que hacer conmigo.

Que genial es cuando la presa sorprende y muestra las garras. Cuando se niega a subyugarse. Cuando la lucha se extiende y dura y cada vez hay que esforzarse más y eventualmente ya es una amistosa competencia, una carrera, y el camino recorrido ha sido tan enriquecedor que la intención inicial desaparece.

Como tener que lavar con lavadora semiautomática y darse cuenta que sí se puede lavar y terminar con poca pelusa (gracias Sardina!)
Como un trabajo que tiene días que se van volando sin que uno se de cuenta, excepto en el pelo que me he arrancado de la desesperación.
Como cuando me abraza y se va y me pregunto que aventura nos esperará mañana.

1 Comentarios:

Anonymous Edward dijo...

En serio que si aburre cuando las cosas no son lo que uno esperaba, o se transforman en monótonas... desgraciadamente así pasa con todo y no necesariamente es culpa de nuestro inconformismo propio, pero no se puede tener todo.

Por cierto, como es eso de lavar y q no haya pelusa? yo kiero aprender!

Excelente post, me sacaste la sonrisa de hoy :).

9:57 a. m.  

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