14 jul. 2006

momentos robados

Todo un poste pensado y el tiempo vuela entre reuniones, reportes de 200 páginas que no voy a poder ver hoy y las ganas de salir temprano, sabiendo que no va a ser posible.

He escrito a mis papás con el recuento de mi vida en las últimas semanas, y ellos me cuentan sus cosas. Me enternece cuando mi papá se ofrece a ayudarme con la compra de compu, aunque sé que probablemente yo esté mejor económicamente que ellos. Les cuento que el Susodicho está en mi vida, porque después de la historia pasada quedaron preocupados que mi vida hubiera cambiado drásticamente de rumbo, y mi mamá inmediatamente pregunta por más detalles: apellidos, profesión, lugar de habitación, etc, etc. Recuerdo al Principito y me doy cuenta que mis padres definitivamente son más mayores: aun después de contarles que es un soñador con una risa que arrastra y contagia, que tiene buen corazón y que sus ojos sacaron el azul del mar Mediterráneo, piden datos más formales. A la vez me cuentan de todo lo que hacen allá en casa.

Por otra parte debato el si debería quedarme una hora extra y avanzar en el trabajo, o si debería dejarlo para después. Otro día que llegue fresca. Excepto que esto lo debía haber hecho ayer, y lo dejé para hoy. Me quedo.

Mejor regreso a trabajar...

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