25 ago. 2006

Café

Queda en una esquina muy transitada. Revuelvo mi café mocha con una cucharita diminuta, y siento por la decreciente resistencia como se disuelven los trozos de chocolate que descansaban en el fondo de mi taza. Me imagino viviendo en el edificio esquinero con sus balcones circulares: es de los pocos lugares en el centro de San José donde podés asomarte a tu balcón y ver árboles y niños jugando en las plazas. Además... tiene balcones! Lo más probable es que en esos pisos hayan aburridas oficinas con empleados amargados que nunca se han tomado el tiempo de averiguar si se puede salir al balconcito, o mejor aún, con jefes amargados que lo prohiben porque entonces desperdician el aire acondicionado con la abridera y cerradera de puertas. Otro edificio cercano me cierra el ojito: es un edificio viejo de techos altísimos y grandes puertas que dan a mini balcones sobre la calle. Ahí mucha gente vive por periodos: es una pensión, así con nombre y todo. Para entrar hay que capearse a un vendedor de chicles. Lo miro de lejitos, pero sé que probablemente nunca entre a ese paraíso de chinches, ladillas y pulgas, porque correría el peligro que no tuviera ninguna de las anteriores y entonces me entraría el espíritu de Henry Miller de vivir en una pensión, escribir y tomar vino y café todo el día. Lindo para París, no sé que tanto podría lograrlo acá.

En el café ya me reconocen y me saludan cuando entro. Subo a ver si encuentro "mi" mesa desocupada, si no, me siento cerca a esperar que se levanten para rápidamente ir a ocupar el espacio. Es de esos lugares que son suficiente compañía en si mismos, que con solo sentarme y estar cerca de tanto extraño hay cierta complicidad por compartir ese lugar de encuentro. No soy muy aventurera con el menú, me gusta lo satisfactorio de pedir algo que sé que me va a gustar, y disfrutarlo como el primer día. Ya hay una colección de mapas, gráficos y listas plasmados en la parte de atrás de los individuales, ya sabemos cual es el "lo mismo de siempre" que cada una de nosotras pide.

Cuando estoy en el café me puedo imaginar que es como el Central Perk de Friends, o Cheers. Un lugar donde estoy sentada y llegan mis amigos y se sientan y pedimos cafecito y nos apropiamos de una mesa y pasamos horas conversando. Creo que me hacía falta un lugar así.

5 Comentarios:

Blogger Nubes de día dijo...

Yo también tengo un lugar como ese, de verdad es uno de mis sitios preferidos, ni cuento más porque haría un mini post sobre "mi" café, pero si comparto con vos esa sensación de tener un sitio especial donde se te olvidan las horas con tus amigos, en medio de tanto bosque de cemento.
Espero que lo sigas disfrutando tanto como la primera vez!!

5:06 p. m.  
Blogger Raiha dijo...

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10:51 p. m.  
Blogger Raiha dijo...

*sigh*
Me encantaría tener un lugar así... Donde se pueda uno relajar, tomarse un café y leer un libro. Tipo El Péndulo del DF.
Pero aunque mucho quisiera, por aquí cerca no veo ningún sitio que se ajuste a un presupuesto mesurado. Ya con solo visitar cualquiera una vez a la semana, capaz se me va en la cuenta la plata de la gasolina de la semana. Bah! -_-'

11:00 p. m.  
Blogger ammortus dijo...

será la esquina de la que hablaste el otro día? hoy yo pasé por ahí y no pude evitar pensar en tí... se ve super y para mí es maravilloso que decidieran poner un lugar tan desacelerado en pleno boulevard...gracias por contarme de él...

5:34 p. m.  
Blogger medea dijo...

Pues ayer me contaron mejores cosas del cafe. Les va a resultar la patente y tendrán arte, música, espectáculos y podrá uno echarse una birrita :)

El lugar sigue mejorando.

11:42 a. m.  

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