15 ago. 2006

Saca la mano Antonio que mamá está en la cocina.

Ayer abrí mi despensa buscando algo para preparar y me encontré con una caja de cereal, 2 cajas pequeñas de leche, té negro, té verde, té jazmín, café con menta y una lata de salmón rosado. Atrás había una bolsa de pasta y media caja de couscous. En la refri hay 2 cervezas, media barra de lactocrema y ketchup. Y ahí se acaba mi reino.


Hace un par de años, en mi despensa tenía una colección de cosas. Cous cous, eneldo, paprika, currys diversos, pimienta negra, orégano, sal de ajo y sal de apio. Sal gruesa kosher, Aceite de oliva extra virgen para ensaladas y uno purete para cocinar. Salsa de soya, aceite de ajonjolí, vinagre balsámico, aceitunas, alcaparras. Sobres de sopa instantánea que usaba como base para dips, salsas. Pastas. Arroz de sushi y normal. Harina blanca e integral. Avena. Vainilla y canela y clavos de olor para hacer galletas. Bicarbonato y polvo de hornear. Azúcar y edulcorante y tapa dulce molida. Levadura. Nori. Vinagre de arroz. Ajonjolí.

No es que no sepa cocinar, es pura pereza. Podría argumentar que en esa época de ingredientes deliciosos vivía en "la casita de muñecas" en Monteverde con una linda cocina desde donde veía pasar agoutis, pizotes y un mapache o dos. Que ese lugar me inspiraba a cocinar, que no tener tele ni vecinos muy cerca era un incentivo adicional. Todavía me recuerdo el olor de la casita. Entre sándalo y YlangYlang.

En mi nueva casa tenemos una excusa de cocina. Pequeña y funcional, pero nada que inspire. Lo que gasto en supermercado termina siendo un desperdicio cuando la comida se echa a perder antes que me anime a cocinarla. Abro la refri y la tercera generación de esporas sobre el queso ya tienen un himno en mi honor y están pensando en conquistar las tierras nórdicas del freezer. Pero algo debo hacer. Porque el presupuesto, a pesar de almuerzo subvencionado, ya no alcanza.

Tendré que superar mis barreras. Las de pensar en que hacer. De haber aprendido a cocinar para 14 personas y no poder medir cantidades decentemente. El tener demasiada comida y poca hambre. De mi resistencia a comer lo mismo dos veces seguidas. El no tener suficiente espacio horizontal para la preparación de alimentos y el no querer lavar platos. Porque ya tengo mesa de comedor. Ya tengo cubiertos, platos y vasos. Lo que faltan son ganas.

3 Comentarios:

Anonymous Mar dijo...

Compartimos el té verde...si invitás yo lavo los platos!...

11:12 p. m.  
Blogger Jaqui dijo...

A veces ni siquiera el hambre es suficiente inspiración...te lo digo yo, que aún no sé cocinar :(

12:39 p. m.  
Blogger Raiha dijo...

"...la tercera generación de esporas sobre el queso ya tienen un himno en mi honor y están pensando en conquistar las tierras nórdicas del freezer."

AJUAJAJUAJUA! AY AY AY... Para, para... Que me ha hecho reír hasta las lágrimas semejante sacalada. Really.

Existe un sitio (aquí mismito, en interné) que te podría interesar: http://www.cocinaparahombres.com
Fácil, rápido y sin complicaciones. ;D

11:56 p. m.  

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