11 sep. 2006

El Estadio

Las camisetas rojas y negras pasaban a cada lado del bus, la mitad de los pasajeros se pusieron de pie en nuestra misma parada y bajamos ahí frente a La Agonía. Los puestos de venta abarrotaban cada lado de la calle vendiendo cojines, camisetas, tazas, peluches y unas sencillas tiras roji-negras para quienes no quisieran ser confundidos con cualquier otra variedad de hincha que no sea manudo. Nunca había ido al estadio hasta este domingo, y quería absorber todo lo que veía, olía y sentía. La marihuana en las esquinas, la cerveza a tempranas horas de la mañana, el olor de la panadería donde pasamos a comprar un par de cosas para matar el hambre a falta de un desayuno.

Estar con alguien es un dar y recibir, una suerte de compromisos a los que se llega a veces de forma tácita. De pronto alguien quien no se perdía un solo partido de fut por tele los deja de ver para pasar conmigo entre sábanas, conversaciones y risas. Amistades se sorprenden porque se perdió todos los partidos del último campeonato y que como siendo tan diferentes, podamos ser pareja. Así que, en retribución a este gesto por el que nunca he escuchado reclamos, ayer fui al estadio. Me puse mi pantalón negro, camiseta roja y madrugamos para ir al Alejandro Morera Soto.

El domingo las mujeres y niños entraban gratis, así que me quedé con el clavo de saber en realidad cuántas mujeres asisten regularmente al estadio. Tampoco era un clásico, así que estaba medio vacío. Debido a que dos de las cuatro personas que fuimos pertenecemos al gremio de los casi-albinos, nos sentamos en la zona de Sombra. Allá a lo lejos veíamos a la doce, la barra no oficial del equipo Alajuelense gritando, brincando y cantando, con una hilera de policías entre ellos y la demás muchedumbre. Algún fiebre había colgado telas rojas y negras desde lo más alto de la gradería hasta la baranda que rodea la cancha. Me contaron que la ponen cada vez que llegan. Quién será el nejas que le toca andar arrastrando kilos y kilos de tela todos los partidos en la cajuela del carro? Me explicaron que entre la misma barra hay altercados, que se peleean por quién es más fiebre que los otros. Al rato y gana puntos por ese gesto.

Por motivos de seguridad no se puede entrar ningún tipo de bebida al estadio que venga en botella, entonces las únicas opciones existentes son los vasitos de cocacola de 12 onzas o cajas de té frío. No hay agua, no hay frescos, no hay variedad. Las personas entonces portan cajas tetrabrik en sus carteras, y me hizo pensar en el TSA y sus regulaciones contra los líquidos en los aviones, de cómo por unos pocos, y mucha paranoia, todos los demás sufren. Porque.. si yo así lo quisiera, podría agarrar esa caja tetrabrick que si me permiten pasar al estadio, llenarla de cemento, arena o piedras y lanzarsela a alguien. Por lo menos las botellas son transparentes. Así como una vez en un avión podría orinar en un frasco y echarle un sobrecito de gelatina y listo. Gel instantáneo.

Hablando de orines, desde que escuché que lo hacían, he temido ser bañada en orines en un estadio. Leyendas urbanas o no, la idea de alguien llenando una bolsita de boli y lanzándola a las graderías estaba en mi mente, no me agradaba y me mantuvo fuera de estos lugares por mucho tiempo. De hecho, hasta ayer. De pronto ahí rodeada de gente, a pocos metros del portero, pude aplaudir a veces, gritar otras veces y a veces, lo confieso, bostezar. Vi pasar frente a mi helados, maní garapiñado, pollo frito, pizzas personales y productos Tosty por cantidades, y más sorprendente, ver que la gente los consumía como que no supieran que afuera todo eso cuesta la mitad del precio.

En el segundo tiempo del partido me sorprendí a mi misma pensando que sería más tuanis estar allá por la barra, emocionándose, gritando, brincando y saltando al unísono, coreando canciones emotivas, aunque poco originales y con rima de paco y lola. Entonces quedamos de ir a un partido de noche, pero sentarnos ahí a la par de la 12. Yo llevaré sombrilla. Digo, por si acaso.

10 Comentarios:

Blogger Zoe3500 dijo...

Al estadio Wow!!!
Si quieres aventura tenés q ir a un clásico Liga-Saprissa donde si vas a tener material para escribir y recordar, yo fui una vez la estadio y la verdad todo iba bien palabrotas iban y venían nada del otro mundo hasta q llegó la hora de salida y el nos dicen los policías devuélvanse al estadio porque viene saliendo la Ultra y es peligroso esperen hasta q se vayan y claro ruta q tomábamos ruta q nos salían un grupo de fanáticos de la Ultra jaja.
Otra cosa en buena onda y sin ser aguafiesta te digo la gente q de pronto cambia sus hábitos no me da buena espina te lo digo por experiencia propia, conocí a alguien q los primeros 3 meses dejaba todo por mi incluso el fútbol yo encantada de la vida dije realmente me quiere y sacrifica todo por mi jaja. Peeero sacó a flote su verdadera personalidad y fue cuestión de tiempo para q yo lelgara a hablarle y me dijera shhhh estoy viendo el resumen deportivo cuando termine hablamos.
Como dice la canción de Shakira “toda escoba nueva siempre barre bien”

4:44 p. m.  
Blogger Oskr dijo...

La verdad a mi el estadio me emociona tanto como ir a sacar la cita del dentista... para que vivas emociones junto a todos vaya a un concierto con malpais... o a una corrida de toros en Santa Cruz de Guanancaste(claro que cuando estan en fiestas 14-18 enero)!!!! Esos si te lo recomiendo

5:06 p. m.  
Anonymous Francisco Duran dijo...

Como nunca he sido tan fanático del futbol, yo de viejo siempre he creído que es más tuanis ver los partidos por la tele porque esta uno acostado en la cama, tomándose algo, con la family, sin sol, sin lluvia, sin pagar nada... y lo más importante... para todo ponen la repetición.

Sin embargo, de carajillo a mi siempre me llevaban al estadio y me acuerdo que era super tuanis porque antes no había tantos pintas y era relativamente barato ir (ademas no habían malls ni cines, ni más carajadas que hacer los domingos).

Por eso, siempre que puedo ir al estadio, voy (dos veces al año máximo)... por el recuerdo, por la emoción y siempre lo vivo al 100%.

6:04 p. m.  
Blogger Nubes de día dijo...

Yo nunca he tenido la oportunidad de ir al estadio a ver un partido, pero la verdad no me emociona mucho que digamos. Osea, detesto las multitudes, los sudores ajenos, babas salpiconas, la lluvia con sudor, la comida cara y fría...
Sin embargo pues su gracia tendrá no poder ni ver las jugadas bien, ni ver repeticiones, todo sea por sentir la adrenalina de la gradería a punto de estallar en un clásico de fútbol tico.
Yo en mi caso prefiero estar en la casita, unas cervecitas, boquitas, poder brincar y celebrar con los amigos y luego del partido ver una película para terminarnos los six-pack. jeje :D
Acerca de los hábitos... pues yo te soy sincera, esas cosas pasan mucho al inicio, claro está que no hay que juzgar al susodicho sólo por querer agradar. Sin embargo habría que medir qué tantas cosas está dispuesto a cambiar con el tiempo, y cuáles otras estarías dispuesta a soportar.
Todos los extremos son malos!

1:02 p. m.  
Blogger Jaqui dijo...

Interesante experiencia!

Yo he pensado en ir varias veces, no por mí, sino por mi hijo, fiebre manudo...pero como que nunca he encontrado el momento(bueno nunca lo he permitido)para hacerlo.

Y es que, lo de los orines, es un rumor bastante extendido....

3:27 p. m.  
Blogger ammortus dijo...

Yo de niña iba al estadio con mi papá a ver siempre partidos de Herediano (sin comentarios)
Nunca regresé y eso que soy manuda envenenada, a principios de año fuimos con mi hija a los 90 minutos por la vida, me dí cuenta de cuábnto he envejecido, llevaba mil abrigos, bufanda, gorrito, los baños estaban limpios... claro que me gustaría ir a uno de Liga-Saprissa más si la Liga gana, pero me da miedo las barras (ambas) así que no creo que vaya a uno jamás...

7:30 p. m.  
Anonymous Kaos dijo...

Creo que aunque regularmente se sataniza lo que se teme y no se conoce, debo afirmar que no tiene nada de malo ir al estadio. De hecho es una experiencia que NECESITO de domingo de por medio.

Es desestresante, y aunque realmente las barras pueden ser "problema", yo he sido participe de una por ya mucho tiempo, y aunque si son problemáticos y no "aptos para cardíacos", ir a la barra si es un experiencia que se puede vivir al menos una vez en la vida. Eso si, hay una alta probabilidad de que salga golpeado, pero no es una ley :)

Tomando en cuenta que desde los 13 soy fiel al estadio casi todos los domingos que se juega en casa, yo diría que si es una experiencia interesante.

Al menos en sombra la muchedumbre no es sudorosa... -_-

9:47 p. m.  
Anonymous Kaos dijo...

btw, yo tmb soy liguista :)

y acerca de lo bonito que es él al renunciar a las cosas que les gusta... creo que es un arma de doble filo. En algún momento se sentirá restringido, y a los hombres, como los perros, no nos gustan las correas...

9:49 p. m.  
Blogger Romerix dijo...

Tengo tiempos de no ir al estadio, al menos a un partido de ¿fútbol? nacional. Sin embargo hace unos años cuando el otrora glorioso Team Florense daba pelea, viajaba con regularidad desde Curri hasta Heredia SOLO. Ya después cuando empezaron los pleitos entre barras (y el conocidísimo mal rumbo de mi equipo) decidí que no valía la pena, así que no voy aunque ahora que vivo un poco más cerca me están dando ganas.

Sin embargo, y a pesar de que ver un partido en casa es más cómodo y menos peligroso, no hay nada como vivir un partido de fútbol en el estadio.

12:10 a. m.  
Blogger Heriberto dijo...

Buena crónica. Yo al igual que algunos necesito ir al estadio cada 15 días, últimamente a sufrir y a enojarme de lo fiebre que soy (ni modo, hay peores filias, quizás), pero así no llegó tan desencanchado al día siguiente al trabajo. !Viva la Liga!

11:53 a. m.  

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