7 sep. 2006

En el Bus

Ayer regresé a Puntarenas a recoger mi nueva cédula de residencia: pequeña, plástica y hi-tech, y tan tan fina que entregan un sobre de tyvek para protegerla porque se borra y deja la foto pegada al plástico de las billeteras. Como premio a la aventura, me gané un viaje de bus de hora y media que se convirtió en pesadilla de cuatro, cuando la grandísima presa-choque-evento cataclísmico de las 3 de la tarde convirtió Cambronero en un virtual parqueo público.

Cuando uno hace un viaje "largo" en bus, uno se prepara. Lleva comida, no toma agua o la calcula por mililitro para saber cuándo es que uno hará la próxima parada para ir al baño. Uno lleva una sweatercita por si acaso, el tamalito de papel higiénico por aquello de los baños públicos y se arma con música, periódico, libro, revista o una pastillita para el sueño. Sin embargo, cuando uno hace un "corto" viaje de bus, uno sabe que pronto llegará a casa, entonces después del almuerzo de ceviche con cerveza, da una vueltita deshidratante y se come una ensalada de frutas con helado, leche condensada y frutas incluyendo la digestiva papaya minutos antes de subirse. Además, el calor hace que la compañera indispensable sea una botella de agua que hay que tomársela mientras está fría, de por sí, en 2 horas estará uno en casa y entonces se encargará de vaciarle el agua al florero.

Sobra decir que no iba preparada para esa gran demora. El bochorno era insoportable, pero el aguacero hacía imposible abrir ventanas. Las personas se abanicaban con lo que tenían a mano y lamentaban el haber aceptado la tentación de tomarse su agüita de pipa bien fría, cruzando y descruzando las piernas con afán. Los 3 periódicos que había en el bus pasaron de atrás hacia adelante y de regreso, cada vez con menos páginas y a la vez aparecían más personas abanicándose con el Zurquí primero, los económicos después, eventualmente la sección editorial y finalmente, muy a pesar de los últimos en orden de lectura, con la sección deportiva y las portadas.

Ir a orinar era de esas cosas que había que pensarlas una y otra vez. No es lo mismo ir a buscar cómo echarse la miada cuando hace sol que cuando llueve a cántaros y tenés que además pensar en cómo agarrar la sombrilla mientras te aseguras que los pantalones no caigan a un charco o les caiga encima un chorro: agua de lluvia sería la mejor opción a considerar. Además, con ese aguacero, cómo mantener tu papelito higiénico o servilleta arrugada suficientemente seca para ser funcional? Por dicha se puede confiar que con el vaho dentro de los carros y las cataratas de lluvia, no van a haber fisgones o samueles por ahí escondidos tratando de ver las partes más nobles de algún incauto.

Algunas parejas se aprovecharon de la situación para entregarse a besos y caricias, otros durmieron o le armaron conversación a su vecino más cercano. Aquellos quienes iban sin walkman o haciéndose los dormidos tuvieron que aguantarse monólogos extendidos sobre la inseguridad de San José, el mal estado de las calles, el precio de la gasolina y de cómo la presa era culpa de los nicas.

A las 2 horas de estar en el bus, apenas iba llegando a Palmares. Entramos a San José justo a tiempo para disfrutar de la presa de las cinco y media por la General Cañas. Después bajarse a buscar taxi en medio de la lluvia y rezar por encontrar un auto vacío, con maría funcional y una calle sin presa. Ilusión en vano, ya que costó más el taxi de Sabana a Tibás que los tiquetes de bus.

Sin embargo, en retrospectiva pienso que más deben sufrir aquellos quienes manejaron su carrito al puerto ese día. No sólo no podían leer, dormir, o apretarse a la novia de camino, sino que con cada minuto de presa, el presupuesto para salidas al cine, ropa y gastos varios iba disminuyendo al irse inflando el de Gasolina. Ojalá y les haya tranquilizado saber que la gasolina bajaría hoy.

8 Comentarios:

Blogger julia dijo...

Lindo Viaje...jajaj...por dicha lo hiciste, si no ho habría texto!

7:44 p. m.  
Blogger Zoe3500 dijo...

Es un hecho q le sacas el jugo a los viajes, y claro muy apropiados a mitad de semana pa q se haga mas cortita jiji.Importante tb q el viaje tuvo buena compañía (Ipod y libros) importantes en ese tipo de circunstancias.Tuve un experiencia similar solo q iba con mi aburrido novio y sin nada q leer.
:(

9:41 p. m.  
Blogger medea dijo...

De hecho, no llevaba ipod ni libro. Pero si llevaba tejido y muy buena compañía ;)

7:24 a. m.  
Anonymous Sergio dijo...

Uy esos viajes. El bus de Montezuma con el olor de algún rastafari descuidado sin camisa. Los de San José con miles de peticiones, cantadas y rosarios. Jijiji.

9:55 a. m.  
Blogger Littlefairyonmyshoulder dijo...

A mi me ha pasado un viaje como estos, pero lo peor es que el bus tiene baño...es conveniente por aquello de las desgracias papayescas y las aguitas de pipa...peeeero al rato lo que se suelta en el bus es un tufo químico digno de una guerra nuclear. Suertuda que no te toco con baño adentro!.

10:04 a. m.  
Anonymous Mar dijo...

Me antojaste del ceviche...

11:34 a. m.  
Blogger maya dijo...

Dios! Y yo que me quejo cuando tengo que pasar unas cuantas horas en bus en media gira... jajajajajjajaja... pero bueno... con el tejido, la buena compañía... y lo más importante... un buen sentido del humor... sobreviste a las verdaderas aventuras de los ticos...
Saludos...

2:29 p. m.  
Blogger djtopo dijo...

jaja, a mi me pasó pero de regreso de punta leona, venía solo porque mi primo se vino mas tarde con mi tio...
ok; habia presa en el aguacate, llovía increible por lo que tenia las ventanas cerradas y el aire acondicionado puesto, por lo que no podia fumarme un cigarrito, el celular no tenia señal como para llamar a alguien y entretenerme, la señal de radio no entraba y no podia escuchar música, y era de casetera y no funcionaba y para terminarla de hacer me venía meando... cuatro horas para llegar a mi casa (era domingo y trabajaba el lunes muy temprano)

5:37 p. m.  

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

Vínculos a esta publicación:

Crear un vínculo

<< Página Principal