30 may. 2006

felicidad

De las mejores maneras para pasar un sábado en la tarde.

Libreria en Glendale, y mis nuevas compras

29 may. 2006

Mojo

Caminaba con mis bolsitas, contenta de haberme comprado unos prendedores en Hot Topic, cuando de reojo vi a una muchacha gorda con el pelo colocho muy bonito caminando cerca a mi. El mundo se suspendió un momento y sentí un vacío gigante cuando me di cuenta que era mi reflejo en un espejo.
Fatal.


Nuevamente he regresado al ámbito donde dicen "la gordita" para referirse a mi. En ese momento la negatividad entro por las plantas de los pies, quemando como zapatos baratos usados sin medias sobre asfalto caliente. Subio por las piernas como pantimedias demasiado apretadas, se amarró a mi estómago como un calzón con elástico muy pequeño. Escurriendose en contra de la gravedad lo senti chorrearse hasta mi pecho, pegajoso, molesto, hiriente, un brassiere con las varillas salidas y torcidas. La sonrisa se cayó de mi rostro.

El cerebro entra en la operación, explicandome por qué en este mundo superficial de primeras impresiones no tengo ningún chance de conocer a alguien en un ambiente fuera del académico, intelectual, conversacional. Porque para atraer a alguien, tendría que hacerlo a fuerza de mi "belleza interna". Me repito que ésto es lo mejor, de por si. Que terrible ser una mujer objetificada. Que mujer está dispuesta a que la vean como un atractivo paquete primero y como persona de valía después? No hay que ser tan superficial. Claro. Mejor me lo repito varias veces a ver si me lo creo. Porque estoy necesitada de un self esteem boost. Recordarme a mi misma que las apariencias no lo son todo. Que para conocer gente es mejor dar una impresión de buena gente, de simpática, de inteligente y vivaz.

Acabo de cavar mi propia tumba. Porque tampoco funciono muy bien en esa área de ligue con personalidad. Esto explica por qué para ligar en un bar tiene más suerte un fresco de mozote. No sirvo para el flirteo. No soy "asertiva" ni "proactiva". Pero esa es mi excusa. En realidad no tengo ni la más remota idea de qué hacer si me liga alguien. Soy la chica del inexistente contacto visual. La que no vuelve a ver a nadie que no sea conocido y de confianza. Que no le habla a extraños (mi mamá me dijo!). La que no se da por aludida. La que prefiere evitar el ridículo de saludar a alguien cuando en realidad están saludando a la chica que está detrás mío asumiendo que ese es siempre el caso.

Salgo del mall pensando en mi vida, en la vida de otros. Me detengo un momento a ver la lista de precios de un sushi bar, para almorzar algún otro día. Los carros pasan por la calle, pero casi no se escuchan. No hay ruidos de bocinas, ni de muflas destrozadas por huecos en las calles. Solo se escucha en la calle a unos muchachos llamando a alguien a gritos. "Hey girl!, Hey girl!" Seguramente una amiga. Tal vez compañera de estudios a quien se toparon de shopping. "Hey Girl, look up!" La muchacha debe estar despistada, o como yo, debe suponer que no es a ella. Pero claro, al no ser que la llamaran por el nombre, no tiene manera de saber que es a ella. E incómodo que lo llamen a uno por el nombre a gritos en la calle, y todos los demas sepan que te llamas Shaniqua o Mileidy o Shiloh Nouvel Jolie-Pitt. "Hey girl! Look up, Girl! By the telephone!" Que insistencia... Tal vez ella los está ignorando, tal vez son compañeros del colegio que la acosan. Tal vez está con el beau de momento y estos maes estan arruinando el momento. "Girl by the telephone! Hello?" Será que no es a alguien conocida? Que insistencia de los muchachos, parecen pachuquillos con esos gritos. Debe estar incómoda la muchacha. Que ganas de volver a ver a quien le gritan, debe ser despampanante de guapa. "by the phone! look up!" Caigo en cuenta que estoy de pie a la par de un teléfono público. No hay nadie alrededor. "Curly haired girl by the phone, mija! Turn around". Oh dios. Es a mi.

Hice mi trademark move. La cara rojo tomate y caliente como volante de automóvil en verano. Que irrespeto. Que barbaridad. Que vergüenza. Que pachucos. Con la cara gacha me escondí en el starbucks más cercano.

Oh mojo, para que te quiero si no sé usarte!

26 may. 2006

suspensión animada

Todas las ideas que circulaban y revoloteaban en mi cabeza aterrizaron en mi estómago. El Big Band que quedó instalada entre mi páncreas y el bazo, ahí abrazada del hígado, se dedica a tocar trompetas, bombos, trombones y de vez en cuando truena un gong. De cerebro apenas queda los suficiente para hacer trabajo. Cuento las horas para que llegue el momento de irme a descansar, porque mi mente está en piloto automático y le pide a la mano que levante el refresco y lo lleve a mi boca. La gran parte de mi almuerzo está congelándose a un lado de la compu. La otra parte está petrificada en mi intestino delgado.

Lo siento por la ausencia, por no escribir, por la inconstancia. Eventualmente regresaré a las viejas andanzas y escrituras inspiradas.

Para escribir con el corazón, hay que tener el hígado bien puesto.

25 may. 2006

Anaïs Nin

Vuelo sin eventualidades. Paso migración sin problemas mayores además de la curiosidad por el documento legal. Cansada. Las mismas películas del vuelo anterior: Big Momma's house 2 y Hoodwinked. Aprovecho y termino de leer el volumen 2 del Diario de Anaïs Nin. Paso páginas y marco pasajes con banderitas, rescatando palabras que regresaré a leer con más detenimiento.


Se dice que Anaïs es la voz femenina de la literatura, que habla por todas las mujeres desde una perspectiva de mujer. Tal vez la magia yace en que a pesar de ser universal en su estilo, siento que me está hablando directamente a mi, que está en mi cabeza, que sabe exactamente lo que sueño, vivo y pienso.

Habla de la neurosis y es como que me describiera la habitación donde dormía yo de niña. Sus inseguridades con respecto a los demás hacen eco en ese asumir que todo tiene que ver conmigo. Leo un párrafo que describe su incomodidad en fiestas y celebraciones, esas ganas de huir y escaparse mezclado con una sensación de no pertenencia y es como estar abriendo uno de mis viejos diarios. El sicoanálisis desde la perspectiva de un artista, esa búsqueda de tirar la neurosis hacia la creación me llama la atención.

Me quedo sentada en mi microasiento del avión con el libro frente a mi, el borde totalmente poblado de papelitos señalando un mapa de frases y párrafos imperdibles. El libro es prestado, y de por si no me decido a favor o en contra de rayar libros: es una señal indeleble de pensamientos que tocan mi centro, y tal vez es un conocimiento que no me gustaría dejar en manos de otros.

El blog es un diario público de cierta forma, pero es una versión editada. Lo que escribo en el cuaderno que he vuelto a andar conmigo no es lo que llego a transcribir sobre el teclado. Tal vez por eso no logre la honestidad y la universalidad de Nin... porque para ganar hay que arriesgar, y en estas épocas mi ego anda un poco magullado como para exponerse tal libremente a los elementos.

O sencillamente soy más June y Gonzalo que Anaïs o Simone de Beauvoir.






21 may. 2006

Torta

Pago con la tarjeta unas blusas formalitas para el trabajo, y me piden la cédula. Voy a buscarla en la billetera y no está. Revuelco la cartera... tampoco está. No importa, para que estresarse. Estará en la casa.

Horas después estoy rodeada de montañas de ropa, zapatos, libros, papeles, y no aparece. Hago la búsqueda invertida, ya que no queda nada en gavetas ni armarios, buscaré por segunda vez al irlas guardando. Tampoco aparece. Llamo a todas las personas con las que estuve en un carro y ninguna lo ha visto. Vuelven a buscar. No aparece. Solo queda una opción: está en el trabajo. En el apuro por salir corriendo el viernes en la tarde con todo lo indispensable para el trabajo, dejé lo más importante.

Primer problema: no tengo carro. Segundo problema: trabajo en Heredia. Tercer problema: todo mundo tiene planes un sabado en la noche como para decidir rescatar a una damisela en peligro. Sin embargo, mis amigos infalibles, paños de lágrimas, compañeros de fiestas, grupo de apoyo para corazones solos llegan al rescate. Está todo planificado: Pasan por mi, vamos a Heredia, recogemos la cédula y después vamos como teníamos planeado a tomar y bailar un ratito, porque tengo que viajar al día siguiente.

Con decirles que regresé a mi casa hoy a las 2pm les cuento todo. Mi cédula sigue Missing In Action. No apareció, y ya que sin la cédula no puedo salir del país ni volver a ingresar, no hay mucho más que se pueda hacer. Cambié los tiquetes para otra fecha y cruzo los dedos para que me de suficiente tiempo de hacer los tramites en migración. Ya que el viaje estaba cancelado para la fecha provista y ya teníamos planes para salir, le sacamos el jugo a la noche. El mantra fue: todo sucede por algo.

Me queda averiguar mañana cuáles serán los pasos a seguir para solicitar una nueva cédula en situación de emergencia. Otra muestra más de por qué los planes solo funcionan sobre papel.


18 may. 2006

Home Sweet Home

Las cosas caen a sus respectivos lugares. Después de encontrarme desubicada en mi casa, he encontrado la solución que venía buscando por varios meses: he encontrado un nuevo hogar.


En dos semanas estaré de regreso en Costa Rica y dos semanas después estaré mudandome a un departamento cercano y compartido. Podré tener a mi gata, mis cosas y salir de un ambiente que ya se estaba poniendo pesado por los conflictos y riñas familiares. Nada serio, pero las pequeñas cosas que se van acumulando ya me comenzaban a cobrar factura.

Extrañamente, había pasado la noche ahogando mis penas con una amiga. Sobre cómo era difícil estar en la casa, cómo me gustaría mudarme, que Heredia es cerca del trabajo pero lejos del resto de mi vida y después de todo San Pedro es el lugar perfecto para vivir pero todo es muy caro y no tengo muebles ni refri ni cocina, pero no conozco a nadie que este buscando roomates, y eso de meterse a vivir con un perfecto extraño no es lo mío porque es una lotería y de pronto llegas un día y ya no están tus muebles ni tu ropa ni tu gato ni tus cosas, además que tendría que ser un lugar bonito y seguro, cerca de paradas de buses y un supermercado porque yo no tengo carro para andar jalando compras y que si encuentro estas cosas fijo que no me dejan tener a mi gata y cómo la voy a dejar abandonada si es la única incondicional de mi vida que me espera y me quiere y me busca para compartir cama.

Quién diría que unas horas más tarde estaría sellando el trato con un apretón de manos en un acuerdo verbal para compartir casa con una amiga de una amiga. Y todas las características de lo que necesitaba se cumplen.

15 may. 2006

reincidente

Te veía casi que a diario y logré evitar intimar contigo. Me tentabas y no sabía si ceder o no. Recordaba los momentos que había pasado en tu compañía y lo que me habías hecho sentir. Risas, conversaciones, cervezas de por medio. Varios meses de ser inseparables, de llevarte conmigo constantemente, de pensarte, de planear salidas y excusas para tenerte junto a mi un rato más. Tardes con brisa, noches llenas de humo y música. Un cenicero compartido.

Sin embargo, no me hacías bien. Teníamos que partir por diferentes caminos, tenía que dejarte de lado, abandonarte, separarte completamente de mi vida. Reconocer que tenerte ahí no representaba felicidad ni tranquilidad. Estar sin ti fue al principio difícil. Si no estaba contigo, hablaba de ti. Mi hermana no lo soportaba, me repetía que podía vivir sin tí, que podía dejarte. Después me fui de viaje y ya no estabas tan presente. Pasaban horas sin pensar en tí, después días. Mis alrededores estaban libres de tu recuerdo.

Ahora regresé y caí en los mismos patrones y rutinas. Me haces falta, te busco, no tengo el ambiente extraño que me proteja. Lo que había logrado eliminar de mi vida allá, lo que había expiado y sacado de mí, busca cómo entrar nuevamente. Y le abrí la puerta y acepté que todavía te quiero en mi vida. Quiero sentirte en mis labios, tocarte con mis manos, sentir cómo tu calor entra en mi. Podría evitarlo, no se trata de una adicción física. Sencillamente porque quiero y me tranquilizas y me sirves de excusa para mil males. Entonces salgo, me siento y te saco del paquete. Te sostengo entre mis dedos, dedos nuevamente vírgenes. Te pongo en mi boca y te enciendo. Inhalo profundamente y me hago promesas que sé que no voy a cumplir. Fumaré pero no en cadena. Fumaré conscientemente, y no compulsivamente. Fumaré ultra mega hiper suaves. Sólo compraré Kent con triple filtro. Y pienso en cómo el cigarro es la metáfora perfecta.

12 may. 2006

Il retorno

Extrañaré:

Todo el capuccino gratis que pueda tomar. Y té. Y chocolate caliente.
Estar en Estados Unidos y que el idioma que más use en la calle sea el español.
La variedad de la comida en el comedor.
Lavarme las manos con agua muy caliente y jabón que huele rico.
Cobertores de asiento para los servicios sanitarios.
Poder echar el papel higiénico en la taza (%!"!@#$!#%!)
Durar 5 minutos de mi habitación al trabajo. Incluyendo tiempo de espera en elevadores.
Alguien que llegue a tenderme la cama y ordenar el cuarto.
La cama. Oh, la cama con su cobertor pillow top para el colchón. La cama con sábanas de algodón egipcio 6000 count. La cama con almohadas de plumas.
La tina con agua caliente que no se acaba y buena presión.
La Samuel Adams.
Seafood Alfredo en el Olive Garden.

Extraño:
El pinto como opción de desayuno.
Sentarme a conversar con mi hermana y cuñada.
Ver solamente los programas o películas que quiero ver, porque fueron escogidas al alquilarlas. Mi nombre es medea, soy adicta al channel surfing en tele.
Bordar y tejer acompañada.
Mis gatas.
Mis amig@s.
Poder secar la ropa en un mecate sin que otros piensen que soy rara.
Desodorantes que sirven para el calor y cuerpo tropical.

Regreso por una semana a San Jose y después nuevamente a California a pasar otras dos semanas. Apenas suficiente tiempo para recuperar el aliento, lavar ropa, visitar amigos y alistarme para la segunda jornada.

10 may. 2006

Intentar cosas nuevas

Recuerdo el primer momento en que monté una bicicleta de grandes, sin rueditas. En la playa, en bicicleta prestada. La de rodines estaba pedida, así que agarré una pequeña pero que no tenía ese soporte adicional. y como llegaban mis pies al suelo sin problema, me atreví a usarla, pensando que cualquier cosa usaba el freno de chancla. Cuando lo logré me sentí poderosa!

Cuando volveré a ser esa niña insolada con sonrisa de idiota, completamente satisfecha con el afro al aire, feliz no por querer llegar a algún lado sino por estar en la bicicleta?

8 may. 2006

Curvas peligrosas

El corazón lo sentía latir detrás de los ojos. Mis manos sudaban y se resbalaban de las agarraderas, y la garganta se me cerraba con un grito buscando la salida. Un rugido ensordecedor en los oidos, un vacío en el vientre y la certeza que en cualquier momento corría el riesgo de mojar mis pantalones.

Las montañas rusas son de esos inventos que constantemente me recuerdan la inventiva del ser humano. Tenemos cualquier cantidad de inventos que han logrado que nos sintamos más seguros. Ya no tenemos que ir de cacería, vamos al súper. No tenemos que usar fuego para protegernos de las bestias porque en parte hemos eliminado las bestias y por otra parte ahora usamos paredes, alambres de navaja y sistemas de alarmas. Sin embargo, hay millones de dólares invertidos en una industria que existe sólo para ponernos en situaciones de alto riesgo para que nosotros rechacemos nuestro sentido de autopreservación y nos lancemos a disfrutar de la sensación de peligro.

Se me ocurre que la vida no es sólo como una montaña rusa, sino que es como un parque de diversiones. Una vez que estamos ahí, cada quien busca lo que más le gusta. Hay atracciones para todas las personas. Algunos se quedan jugando en las maquinitas y ganándose osos de peluche gigantes. Otros sacan una revista y se sientan debajo de un árbol a esperar que otros terminen lo que venían a hacer. Hay muchos que no se suben a nada, que no entienden la fascinación de ir a velocidades altas en un carrito impulsado por la gravedad. Otros se suben a aquellos juegos a los que les hago la cruz: las conchas locas, la centrífuga, la araña. Algunos disfrutan demasiado subir a los juegos en que van a salir completamente empapados y no les preocupa en lo más mínimo estar todo el día con el pantalón chorreando agua y el calzón empapado. Hay juegos de alta adrenalina, hay atracciones que no presentan ningún riesgo, aptos para niños y miedosos. Hay momentos de la vida donde tal vez nos agarre por cierto tipo de juegos, y después los dejamos olvidados y nunca volvemos a pensar en que uno puede ir a patinar al parque de diversiones. Alguien nos puede contar cómo es el recorrido de la montaña, mostrar videos, fotos y describir sensaciones, pero uno no sabe cómo es exactamente hasta que lo experimenta en carne propia. Es un gran laboratorio para ir midiendo nuestros límites.

Escojí subirme a las atracciones más fuertes. En algunas me senté al frente: pude ver el camino y prepararme para la caida de 200 pies sin nada entre el vacío y yo. En otras máquinas me senté atrás, donde no podía ver el camino y ese desconocimiento hacía que me tomara por sorpresa el próximo giro. Independientemente del lugar que hubiera escogido, el final es el mismo. Sin importar las vueltas y los sobresaltos, al final salía de la montaña con endorfinas y adrenalina fluyendo por la sangre. Y placer saliendo por cada poro.

Me gusta el riesgo de las montaña rusas, de la misma manera que me gusta el riesgo de los rápidos y del bungee. Porque sé que el riesgo está medido. Porque sé que al final de cuentas no es de verdad: ya muchos han ido por ese camino y han estado bien, así que las probabilidades están de mi favor.

Sin embargo, ayer una de las atracciones a las que me subí en Six Flags Magic Mountain se averió. Algo inesperado, un riesgo que uno sabe que está presente pero duda que suceda. No fue algo serio puesto que no nos pasó nada. Como dijeron: hubo "una pequeña falla técnica". Tuvimos que esperar al sol, metidos en nuestros asientos mientras arreglaban el desperfecto. Nos prometieron que apenas estuviera arreglado nos darían otra vuelta en la atracción, y sorprendentemente todos aceptamos. Hice el recorrido de Superman The Escape 4 veces.

Pienso en que se parece un poco a las metidas de pata de mi vida. Más bien, es como me gustaría lidiar con las metidas de pata. Poder levantarme, sacudirme el polvo y seguir adelante. Darle otra oportunidad. Y otra. Y otra más. No pasé por una crisis de "acaso fue mi culpa que haya habido un desperfecto?", "y si vuelve a suceder?", o "estas cosas solo me pasan a mi". Más bien fue como una aventura, una oportunidad de disfrutar la atracción más veces a cambio de un pequeño inconveniente. Ver lo positivo en vez de fijarme en lo que salió mal. Una actitud saludable.

En el parque no hay un camino definido. Caminábamos por donde queríamos, si veíamos una montaña bonita, nos subíamos. Si teníamos hambre, comíamos, y si la sed nos ganaba nos tomábamos una limonada, o un powerade en 3 tragos. No me gustó esta montaña? Que importa, habrán otras mejores. A veces habrá fila y veré en las caras de los que salen si vale la pena o no. Ayer había atracciones con filas larguísimas, otras que estában vacías. Decidimos subir a una de las que no tenían fila. Dudamos de nuestra decisión, después de todo, tal vez no había fila porque era una montaña fea. Pero cuando lo peor que puede pasar es que sea aburrida, no hay mucho que meditar. Lo único que podíamos perder era tiempo. Igual nos sentamos en ese carrito y arrancó el viaje. Era una montaña rusa de madera, de las primeras que se inventaron. Después de estar en las de curvas invertidas, tirabuzones y giros, esta seguramente no nos haría gracia. Pero fue genial. El carrito se sacudía, daba esas vueltas rápidamente y las bajadas las sentí en las entrañas. Otras montañas, como la "Scream" pasaron por mi sin penas ni gloria. No recuerdo muy bien de qué se trataban, mi cuerpo no guardó las sensaciones. Sólo dos lograron quedar grabadas. Esa vieja montaña de madera, y la última montaña a la que me subí. La más moderna X, una quimera entre el zipper y una montaña rusa, con asientos que giraban 360 grados independientemente del movimiento del carrito sobre el riel.

Una montaña rusa que falle podría matarme o dejarme gravemente herida. Si lo pongo en perspectiva, es mucho más riesgoso amarrarse a un carrito de esos que irse de cabeza por alguien. Entonces por qué es más facil para mi dejarme en manos ajenas y no sobreanalizar las cosas cuando se trata del cuerpo y hacerme un manojo de enredos cuando son asuntos del corazón? Porque tanto para relaciones como para atracciones me gusta que sea interesante, apasionante, diferente. Asumo el riesgo en las montañas, tengo que aprender a asumirlo con las personas. Amar apasionadamente va de la mano con el desamor que se queda atragantado. La felicidad de sentir a alguien cerca no se siente sin la ausencia.

Aunque exista el riesgo de salir mareada y con ganas de ir a buscar el baño más cercano para devolver mi milkshake de cereza y maldiciendo el momento en que pensé que sería buena idea subirme, voy a aprender a jugarme bien ese chance, porque otras veces saldré sacudida y con el corazón latiendo a paso doble y una sonrisa de oreja a oreja y los ojos destellantes.



4 may. 2006

The Professional

Estoy feliz. Me gusta mi trabajo y las tareas que me corresponde hacer. Por ahora veo mucho retos y mucho por aprender: tengo ideas de maneras de hacer los procesos más ordenados y eficientes, espacio para experimentar e inovar. Por momentos he dudado de si me pasé del sartén al fuego, o si tomé la decisión correcta al cambiarme de trabajo. Pero hoy me veo rodeada de personas con mucha más experiencia, mayores, con trayectoria de 16 años en la misma empresa, y que todavía guardan ese amor por lo que hacen que me motiva, y es contagioso.

No sé si será este el trabajo de mi vida. Si se convertirá en el lugar donde creceré y maduraré y trabajaré por años y años cambiando de puesto y asumiendo mayores retos. Tal vez en unas semanas o meses me desilusione: tal vez. Pero por ahora estoy tan satisfecha con lo que voy logrando que es suficiente para hacerme soñar.

He tenido trabajos que pueden rajar por informales. Tuve trabajos que me hicieron ganar más plata en meses de lo que pude gastar en un año. Trabajos de llegar en jeans o camiseta y chanclas. Trabajos de vestirme elegante. Trabajos repetitivos y monótonos, trabajos donde todo día era diferente y desconocido. Ninguno me ha hecho feliz por mucho tiempo. Ninguno ha sido EL trabajo.

Pienso que si existe tal cosa como el trabajo perfecto, debe existir únicamente para aquellas personas que se plantean metas perfectas. La persona que sueña con ser Doctor y de pronto tiene su clínica. Aquel que quiso ser motociclista profesional y lo logra hacer. Pero si de camino perdí mis sueños de "cuando sea grande", cómo encontrar el trabajo para mi? Lo he buscado en cualquier cantidad de áreas. Educación, capacitaciones, administración, escritura, actuación, dirección, organizadora. De pronto me atrevo a pensar que podría quedarme haciendo este proceso de aprendizaje intensivo por muchos años. Viajar a un local, absorber conocimiento, convertirlo en un producto que pueda entender una persona no iniciada y transmitir lo aprendido. Pasar al siguiente proyecto.

No tengo raíces, y eso resulta algo positivo. Me doy cuenta que no sufro de lo que aqueja a mis compañeros de viaje: en realidad, hay pocas cosas que extrañe de Costa Rica. No siento particular apego por mi casa ni mi cama. Extraño a mi hermana, pero no porque me gustaría estar allá de regreso con ella sino porque me gustaría que ella estuviera acá conmigo. Mis amigos me hacen falta, pero son de los buenos amigos que sé que estarán ahí cuando regrese, que no tengo que estar dándoles mantenimiento. Como árbol maduro, estas amistades ya tienen raíces profundas y no hay que estarlas regando. Estoy acostumbrada a estar lejos de lo que conozco. No siento que necesito estar rodeada de cosas conocidas para saber quien soy. Puedo estar envuelta en lo más extraño y exótico y siento que seguiré siendo yo.

Por ahora veo a través de la ventana de la sala de conferencias donde estoy sentada y veo parte del valle y unas colinas, todas cubiertas de casas y árboles. Veo que ha salido el sol finalmente, y me preparo para irme al hotel y descansar. Hacía mucho tiempo que no me sentía satisfecha con mi trabajo y mi desempeño profesional, y esa sensación me gusta.

3 may. 2006

Ex Libris

Ya voy entendiendo el significado de ese sueño de hace unos días. Mi cabeza y cerebro están en efecto llenos de libros. Cada persona que entra en mi vida ingresa a esa base de datos literaria. Algunos tendrán apenas una entrada en un diccionario. Otros serán un folleto mimeografiado, algunos un recorte de revista en un album, otros llegarán a tener cuentos y algunos serán novelas. A veces encuentro que alguien de pronto sacó una secuela, y ya hay tomo 1, 2 y 3 de nuestra historia.


A veces paseo por esos estantes y agarro un libro que me siento a revisar. Recuerdo momentos, situaciones, circunstancias. Aquella fiesta. La sucesión de miradas. Un revolcón. Una aventura de extrema adrenalina. Hay otros libros que evito como la plaga. Estan cubiertos de polvo y arrinconados. Tal vez algún día quiera regresar a leerlos, pero no me siento preparada todavía. Hay personas y situaciones que es mejor olvidar.

A ratos me gustaría que mi biblioteca siguiera el sistema Dewey, todo rotulado, en orden y en su lugar. Pero tiene más de compraventa que de Carlos Monge. Eso le da una sensación más hogareña. Puedo sentarme en el piso a rebuscar en los estantes bajos, o a leer unas cuantas hojas. Encuentro tesoros donde no los estoy buscando. De pronto ingreso por material de estudio y aparece una novela que me recuerda tiempos mejores y divertidos. Busco los romances y aparece una revista de teatro que me recuerda del mundo escénico. Hay libros como la historia sin fin que tienen texto en dos tipos y colores de letras que cuentan historias paralelas. Otros son como escoja su propia aventura, donde salto de página 1 a la 34 y regreso a la 3. Otros parecen inspirados en
Hocus Pocus: un libro hecho de frases escritas en facturas, servilletas o papelitos encontrados. Y claro, entre los dramas, cuentos y poemas (porque hay gente que solo alcanza para un haiku), también estan las novelas de unidades aristotélicas que cuentan historias de manera lineal y con inicio, desarrollo y desenlace, o como dicen los japoneses: Jo ha kyu.

Estaba leyendo la historia más reciente de mi vida. Apasionante y apasionada historia que me mantuvo pegada al libro, pasando página tras página, disfrutando la aventura. De pronto me cambiaron los personajes. Tenían los mismos nombres pero no se comportaban de manera coherente con lo anterior, y tampoco habia una justificación para el cambio. Lo seguí leyendo extrañada para ver si era solamente un capitulo el que estaba raro, pero pasaba las páginas y seguía en el mismo ritmo y ambientación desconocidas e inesperadas. Cerré el libro. Ahora no me decido si quiero saber que le pasa a estos personajes o ya me dejaron de importar.

Sin embargo, todavía ando jalando el libro a mi lado. Está en mi mesa de noche, en mi cartera, a la par del sillón en el que me siento a bordar. No lo abro, pero tampoco lo suelto. Siento rabia con el autor por no darle un final digno a la primera parte. Que va, ni siquiera un final:un barato deus ex machina, o un "de pronto se despertó". Rien. Nada. Nothing. Por otra parte, tal vez si hay una razón para ese cambio, pero tendría que llegar al final, sufrir durante el camino y se entendería en el último capítulo cuando las piezas cayerna a sus respectivos lugares. Como en 100 años de soledad con su guerra de los 100 años, como en mujercitas cuando Jo le dice que no a Laurie. Pero que pasa si no tiene sentido? Si sencillamente es un libro de esos que desilusionan, un experimento literario al mejor estilo dadaista, un ejemplo de teatro de la crueldad hecho novela?

Extraño a los viejos personajes. Los que eran interesantes, atrevidos, arriesgados y seguros. Los que se tiraban a la vida de lleno. Porque los que estan ahora con sus inseguridades, depresiones, tristezas, miedos e incertidumbres no me interesan. Será que eventualmente encontrarán un punto medio?


No sé si tendré paciencia para terminar de leerlo o si voy a regresar el libro al librero. Archivarlo. Y tal vez regresar en otro momento a leerlo con más perspectiva, a notar las advertencias, las claves, a darme cuenta que se me pegaron un par de páginas y por eso no entendía lo que pasó después.

En cualquier caso, el libro seguirá ahí. Eventualmente será uno más de tantos, dejará de importarme y de estar presente en mi mente, hasta que llegue un día y me lo tope cuando busque información de costura, de televisión, de pop culture. Y me acomodaré en uno de tantos cojines y me sentaré finalmente a leerlo todo.

2 may. 2006

California

Puedo decir que me gusta un trabajo cuando me siento enferma y prefiero quedarme haciendo horas antes de ir a descansar, porque por lo menos me distraigo más. Cuando es hora de irme y estoy dispuesta a quedarme un ratito más a terminar reportes, cuando son casi las 6 y sigo aquí.


Definitivamente me gusta entrenar personas, dar capacitaciones. La inseguridad que pueda sentir se disuelve apenas estoy frente a un grupo de personas a la expectativa, con ganas de saberlo todo. Mi manera de aprender las cosas es haciendo. Y una forma de hacer es enseñar. Porque al tener que dar la talla respecto a lo que estoy mostrando y tener que respaldar conocimientos hace un tatuaje de información en mi cerebro.

Me gusta estar acá. De hecho, por más que suene frío, me gusta esta soledad. El salir del trabajo, cruzar la calle y meterme al cuarto de hotel. Saco mi bordado o mi libro, tejo, veo televisión. Ayer hasta fui al gimnasio para plasmar el gesto simbólico de usar la elíptica por 30 minutos. La rutina que me he ido haciendo me satisface. Levantarme a las 6:30, bañarme, vestirme y encontrarme con la supervisora a las 7. Ir a desayunar al comedor del trabajo, laburar, a las 12 almorzar, salir a la hora que se pueda: de 4:30 a 8:00 pm dependiendo de lo que haya por hacer. Dedicar la tarde a mi misma, socializar si me da la gana.

Extrañamente, es justamente esta soledad la que me ha hecho pensar en lo que quiero de mi vida. Y las respuestas llegan a mi justamente cuando las externo. Cuando le digo algo a alguna amiga, cuando hablo con mis papás y me doy cuenta que ese comentario que hice tiene ese sabor de verdad. No las Verdades con mayúscula, pero esas pequeñas revelaciones de la vida día con día.

Poco a poco me doy cuenta que lo que quiero para mi no necesariamente es lo mejor para mi. Que mi criterio ha estado fallando, que en muchos aspectos he pecado por confiada. Las personas cambian y de pronto me doy cuenta que no soy la misma y mis amigos no son los mismos y todos cambiamos: en muchos casos cada vez que uno se ve es como "reconocerse", en otros casos es sencillamente momento de decidir que uno no tiene velas en ciertos entierros. Pero tampoco puedo decidirlo de antemano: no puedo predecir mis reacciones, no puedo presuponer lo que otros harán. No hay guía para el mundo ni mapa para la vida como para que me crea competente en descifrar los caminos que seguiré. Mi solución por el momento es dejarme llevar un momento por la corriente. Pero no como hoja que anda dando vueltas en cuanto remolino se le atraviesa, sino como barca que aprovecha la corriente para guiarse y avanzar. Aceptar que el mundo de planes grandes y maquiavelicos no funciona muy bien conmigo en este momento.

Después de un par de años de dedicarme a buscar proyectos de vida, planes, metas a cumplir, me doy cuenta que pasé la mayoría de ese tiempo obsesionandome por tenerlos, y no por cumplir algo. Tener planes no me ha llevado a ningun lugar en el que quisiera estar. Los mejores momentos los he pasado justamente así: en el momento. Hay que replantear estrategias, buscar nuevas formas de enfrentarme al mundo de "los adultos".

Ahora lo que necesito es quedarme un rato cobijada lamiéndome las heridas y eso está bien. Ya no me recupero tan rápido como lo hacía antes: el cuerpo y alma ya van demostrando que los años pasan por algo.

Estar aquí es el oasis. El descanso. Mi paraíso de 8 horas y más concentrada sin parar y 8 horas para disfrutar y 8 horas para dormir. El lugar lejano en el que podré dejar convaleciente al corazón hasta que sane y lo pueda utilizar otra vez. Los nueve puntos que me cruzan la mejilla derecha son mi termómetro. Sé que aunque ahora la cicatriz se ve oscura y mi piel está frágil, pronto soldará bien y lo que quedará es un recuerdo de este viaje. Un record en la piel de lo que sucedió con mi corazón.

1 may. 2006

ventas fáciles

Que es esta fijación tan terrible? No cambio el canal con excusa que es con fines periodísticos, pero a toda sinceridad es purísimo morbo. La premisa... unas chicas están dispuestas a hacer lo que sea necesario para entrar a la sororidad. Condición como pledges? Salir en un video de Wild Party Girls que se supone que nunca saldrá a la luz pública. Está grabado con todo el formalismo de un reality show, donde en entrevistas frente a la camara son el hilo conductor de escenas de fiesta que incluyen escenas en jacuzzis, lap dances amateurs, escenas lésbicas, con las susodichas escasamente ataviadas.


Lo hacen como iniciación para entrar a la exclusiva hermandad de Alpha Alpha Phi. Con una sinceridad muy sospechosa confiesan a las cámaras que la única razón por la que aceptaron estar en el video es porque nadie fuera de la hermandad lo verá. Repiten cómo sus padres las matarían si se enteraran. Suena demasiado a un "gimmick", un truco tan bien hecho que hasta incluyeron a chicas que no están bonitas, que bailan terrible, que son poco agraciaditas. Otras obviamente tienen siliconas, y otras operaciones estéticas. Qué tan común será eso en una población de chicas de 18 y 19 años?

Obviamente el informertial está censurado. No muestran glúteos, pezones ni entrepierna. Ponen banderitas con anuncios como "Hot!", "unauthorized", "Too Hot For TV", "young". En total, el programa es un conjunto de todos los clichés posibles. Están vendiendo la atracción de lo prohibido, el voyeurismo. Ver donde no se nos permite. Nos presentan un video con la idea que debería ser secreto. Observamos una hermandad, lugar tradicionalmente prohibido para el hombre y desconocido para la gran población de mujeres.

Termina el informercial y ya estoy vomitando el ritmillo de tin drums de Trinidad y Tobago que usan de soundtrack. Imágenes de chicas "barely legal" para vender una afiliación para recibir videos similares mes a mes. Quién es el que se está haciendo millonario con esto? Pienso en las muchachas. Cuánto les habrán pagado por salir en alguno de estos videos? Será tan importante para ellas salir en películas que no les importa que sea un video soft porn, o tal vez querían estar en esos videos justamente porque eran Sexys? O por algún motivo será un video secreto que salió a la luz pública y estas muchachas están ahora caminando por las calles con una bolsa de papel sobre la cabeza?

Hace unos meses expulsaron a unas jóvenes colegialas de un internado por pasar un video de ellas desnudandose a sus compañeros de aula, y les abrieron expediente policial por "pornografía infantil". Voy al mall y veo niñas de 5 años que quieren ser "sexys", y usar tangas de hilo para que no se les marque el calzón. Mujeres que pasean por las calles que serían muy lindas si no se vieran tan zorras. Lo bonito eliminado por lo barato. Tal vez siempre ha estado esta necesidad de verse "sensual": de ser un objeto sexualmente deseable, y estar escasamente vestida. Sin embargo, no le envidio a ningún adolescente estar desarrollándose en esta época.

El bombardeo de sexualidad es impresionante en estas latitudes. Estar viendo tranquilamente Forrest Gump y que el anuncio que entre sea de Girls Gone Wild y lo alocadas que son las jóvenes universitarias. ¿Cuántas chicas de colegio crecerán pensando que efectivamente es ese el comportamiento de las muchachas cuando se van a la U o a Spring Break? Porque en la tele no se ve a las chicas de la universidad que no tienen relaciones sexuales casuales y promiscuas, que no salen a fiestas, que no se restriegan con sus amigas en las pistas de baile y que rara vez se emborrachan.

Pareciera que el único patrón es el de la chica que nos vende la televisión, el cine, las revistas de moda, la música moderna. La que sabe todo de sexo, la que piensa que es liberada, moderna y segura, y a la vez es esclava de las apariencias y la moda.

Parte de mi espera que en realidad estos videos de "chicas locas" sean falsos... que sean actrices y no muchachas que en una borrachera aceptaron participar en un video durante el receso de verano. Creo que hasta me da un poco de vergüenza ajena. Y ojalá que no regrese ninguno de estos videos a torturarlas en un futuro cuando alguien ponga en google sus nombres y encuentre que fueron miembros del equipo "Daddy's little girls" del torneo de verano de girls gone wild.