30 jun. 2006

Jugando a la casita

El fin de semana me agarró haciendo limpieza profunda del baño, de rodillas raspando con una piedra de afilar a ver si lograba quitar la capa de mugre sobre los azulejos, con una combinación poderosa de ajaxx con 409, baldes con agua y guantes de hule. He lavado en la lavadora semi automática que no sé usar y me llena toda la ropa negra de pelusa irremovible. He averiguado que con las ventajas de tener jardín vienen las desventajas de los insectos rastreros y voladores o ambos, en caso de las cucarachas. He encerado el piso de mi cuarto, y he dejado de andar en medias cuando estoy en él tras una espectacular caida. He colgado cuadros, perchas, ganchos y lámparas para que dan sensación de hogar. Hago planes para matas colgantes en el patio de luz, ando buscando manteles redondos para la mesa del comedor. Ya tengo comida en mi refri y no sólo cerveza. Así es. Hay lechuga, queso, paté, pan, leche, verduras y frutas.

Sólo queda sin revisar una montaña de facturas y recibos. Un montoncito de órdenes patronales, comprobantes de pago, volantes y papel recortado. Platinitas de medicamentos a medio vaciar, lápices sin punta, tapas de lapicero, borradores que manchan en vez de borrar. La mudanza fue muy veloz: 3 horas en total. 1 empacando, 2 bajando todo del cuarto piso transportándolo a su nuevo lugar.

En estos días voy llegando de noche a mi casa, que me queda a 100 metros de donde me deja el bus. Prendo una lamparita o dos para ambientar el lugar y los proyectos se me atraviesan. Hay tanto que queda por hacer, mejoras, detalles, compras. Falta todavía traerme un par de cosas más, entre ellas la máquina de coser y buscarle campito.

Mi gata se lleva bien con el perro y hasta están en el mismo cuarto: muy politely se dan la espalda y cada quien se concentra en lo suyo.

Este fin de semana quería hacer muchas otras cosas, pero creo que el cansancio y el resfriado me están ganando. Toda una semana de ensayos, de salidas, de hacer oficio en los ratitos que estoy en casa. Sólo estoy viendo el momento donde terminemos el evento esta noche, y salga para mi casa a dormir. Y dormir.

28 jun. 2006

:)

Por una sonrisa en honor a las imposibilidades.

En contra del sentido común.
En ofensiva a las normas establecidas.
En oposición a los consejos bien intencionados.

Quizás dure unas horas,
un día,
un mes,
un año.

Un brindis de sonrisa.

27 jun. 2006

Asperger

Algún día encontraré el punto medio? En una conversación paso desde darme totalmente por aludida por comentarios que escucho, a decidir que tengo que dejar de ser tan paranoica y entonces asumo que están hablando de cualquier otra persona y situación que no tiene nada que ver conmigo.

Este cluelessness que ya he comentado me está volviendo loca. Por eso soy fatal con las indirectas y con los ritos de romance. Eso de miraditas y coqueteos no resulta conmigo. Siempre siento como que son para la persona de atrás. Necesito tener las cosas de frente y claras. De no ser así, no se extrañen si paso recto o si malinterpreto todo.

26 jun. 2006

Patada en el Culo Club

El Club de los Corazones Solos, anteriormente llamado "La Patada en el Culo" tuvo reunión extraordinaria este fin de semana.

Como buen club de despechados, sentimos un placer extraño de meternos el dedo en las llagas mutuamente. Contamos días, semanas y meses de inactividad erótica. Elaboramos listas de pros y contras de los Exes, debatimos los méritos de estar solos, y por lo menos estar solos en compañía. Lamentamos nuestra inabilidad de conseguir parejas "normales" aunque las personas "normales" usualmente nos exasperan. Pero será que estamos destinados a encontrar personas con más neurosis que las que nosotros tenemos?

Con cervezas y boquitas, pasamos la noche discutiendo sobre el nuevo compañero de casa y la expectativa que hay para que todos lo conozcan y le den el visto bueno, sobre si es factible o es un mito el de los hombres que se pueden practicar la autofelación, sobre los compañeros de casa y el mundo de posibilidades que, sobre los roles que asumimos, sobre cómo las posiciones sexuales son como los sabores de helado, y cómo necesitamos encontrar nuevas heladerías.

Como dicen por ahí, las penas con pan son menos. Ellos son my patisserie.

23 jun. 2006

Madrugada de Epifanía.

Esta ciudad todavía me sorprende. He encontrado una nueva ruta para la oficina que elimina casi que por completo mi caminada por el centro de San José. Tal vez era vox populi, tal vez era la única persona que no sabía de esa ruta, tal vez cuando yo lloraba por tener que atravesar el bulevard, la gente pensaba que era porque quería. Este haber dado con la receta del agua que no quema ni enfría me recuerdó a ese artículo que leí una vez en The Onion, en el que un señor se dio cuenta de que el logo de Handspring era, en efecto, una persona haciendo un "handspring". O cuando me cayó la peseta que He-Man no decía Greisgol como yo creía sino Gray Skull. Momentos.

Hoy, a pesar de la trasnochada y las cervezas y las dosis sobrehuamanas de cafeína consumidas ayer no sólo desperté a tiempo, sino que pude salir un poco antes de la casa. En Los Yoses, en vez de caminar hacia la línea del tren, caminé por detrás del automercado a tomar el bus 100 metros antes: ayer me dio demasiada chicha al ver que los buses seguían recto y no frenaban, cambié de parada a ver si cambiaba también el mojo.

Pasó recto el bus de Tirrases, el que me deja 100 metros más cerca de la otra parada. Entonces me subí en el bus de Tres Rios. Venía muy lleno, casi no encuentro campo. Me senté sobre la llanta y somnolienta escuchaba Caifanes. Tenía en mente que este bus paraba en el Mas por Menos de Cuesta de Moras, y me preocupaba mi zapato, porque sentía un clavo metido en la planta del pie. No quería caminar esos 200 metros adicionales. Al levantar la vista noté que estaba frente a la Biblioteca Nacional. Recapitulé y me dije que seguro pararía después de los buses de Sabanilla, frente a La Esquina del Sánguche. Pero siguió pegado al Parque Morazán y dobló por la escuela República del Perú. Qué bien! -pensé- la parada era cerca de los de Tirrases!... o será que el bus va a dar vuelta y me depositará en Avenida Segunda por las ventas de flores... ahí siempre veo gente esperando el bus. Me podría bajar en la Avenida Central? Pero que sorpresa! En la farmacia Murray dobló a la derecha. Se me revolcó la panza de la emoción. El bus estaba haciendo la elusiva ruta, mi santo grial del Early Morning Commute. Fui Jasón con la nariz enterrada en el vellocino de oro, disfrutando del aroma del dulce triunfo. El bus seguía avanzando. Era maravilloso... Pasamos frente al Omni, semáforo. Detrás de la Universal, semáforo. Por el Club Unión personas se levantaron, y yo con ellos.

La música de Vangelis rebotaba en mi cabeza y me acompañó al bajar las gradas del bus y en mi paseo triunfal de 200 metros para mi parada. Una cámara lenta con planos cortos de mi cara en un rictus de triunfo y victoria no hubiera estado de más. Para qué una carroza de fuego si existe el bus de Tres Ríos?

Quién sabe qué otras rutas existirán escondidas, apenas para descubrirlas. Pero por ahora sé de una. Esta. A las cinco en punto el bus de Tres Ríos pasa por mi nueva parada, y ahí estaré para esperarlo.

22 jun. 2006

El peor video de la historia


Me chillé a punta de vergüenza ajena.

Es horripifantástico.



Link.
Que haría sin una hermana que me pasara estos links?

20 jun. 2006

Aparentemente workaholic

Cuando se comparte cama, hay un gran aliciente a no salir de ella, a quedarse metido y arropado y abrazado. Llegar al trabajo a tiempo es todo un triunfo personal. Es que esas horitas de la mañana son únicas. De abrir los ojos y saberse acompañado, apenas para llenarse de felicidad y plenitud. Todos los amantes madrugadores merecen una medalla. En eso pienso cuando suena la alarma a las 4 de la madrugada y todavía está todo iluminado por luz de luna. No hay nada que me retenga entre las sábanas más allá de la pereza, que siendo como es, ataca a cualquier hora y en cualquier momento.

Ahora que vivo la soltería, el saltar de la cama no se ha convertido en tarea fácil, pero sí es menos titánica. La luz del sol nunca me despertará en mi cuarto hasta que sean las 12 del medio día, ya que mi hueco de hobbit es iluminado por un tragaluz. Las 4 de la mañana son tan oscuras como las 7 u 8. Despertar es cuestión de hacerle caso al despertador. El agua caliente es la perfecta transición, así que termino de dormir en la ducha. Lo que me saca del sopor onírico es la ventana grande que abre al patio de luz, y el frío que se cuela por ahí. Vestirme, agarrar el almuerzo preparado la noche anterior y a pegarme la caminadita de 500 metros hasta la parada. Son las 5 am.

Nunca había estado tan de madrugada en el centro de San José en una situación que no involucrara estar vestida con la ropa del día anterior. Eso de ir caminando al trabajo y saludar gente que va saliendo de Chelles después de una noche de fiesta es extraño. Estar del otro lado del espejo. En las mañanas casi no se escuchan voces. La misma gente, a cualquier otra hora, habla. A las cinco de la mañana, solo se escuchan pasos. La basura que fue esculcada, escarbada y esparcida durante la noche todavía no ha sido aplastada contra los adoquines por el pasar de trabajadores: vaporosa, se arma en remolinos alrededor de mis piernas.

En el trabajo anterior, sufría por entrar a las 7am. Ahora lo hago sin mucho aspaviento, y aprovecho lo posible para madrugar un poco más, y tener las tardes libres. A las 4pm que llego a mi casa, queda todo el día delante. Tomar café, hacer mandados, ir de compras, pasar al mercado central por el diario. Más aún, ahora entro a trabajar a las 6am. Nadie me fuerza a hacerlo. Todo surge de la posibilidad de salir a las 3pm y brincarme la presa, y llegar a mi casa en una hora en vez de dos. Podría llegar a las 9 o 10 si quisiera... el poder elegir le quita lo angustioso. No tengo que llegar a las 6am, Quiero llegar a esa hora. Empoderamiento.

Entrar a las 6am significa que estoy sola en mi fila. Entonces, a las 5:40 ya estoy sentada en mi cubículo, rodeada de silencio, y puedo dedicarle un momento a surfear la red, revisar correo o postear una entrada. A las 6 abro el correo del trabajo y comienzo a entrarle duro a las tareas del día.

Nunca me imaginé en un trabajo como este. Corrección. Sí me imaginé, nada más que estaba en una de las salas de mi infierno personal. Desk jockey. Paper pusher. Gopher. Una mega empresa con ramas en diferentes países del mundo, un nombre reconocido. Funciones específicas, tareas por hacer, metas por cumplir. Y de pronto me gusta. Lo que más me he acercado a un ambiente "profesional", y no tengo alergia ni sarpullido. Todavía no.

Así que mientras me dure la luna de miel laboral, me inspiraré con pornografía oficinística:

http://www.threebythree.com/
http://www.seejanework.com/index.asp
http://www.mujionline.co.uk/index.asp

19 jun. 2006

Cuánto tiempo es suficiente?

Tengo un pichel de cerámica. Puedo ponerle flores secas, cucharas de palo, guardar facturas o usarlo como adorno. El pichel es azul con verde, jaspeado y se le ven lunares blancos y negros. Tengo que confesar que me gusta, me enamoré a primera vista. Sin embargo, no se le puede poner agua. Así que la belleza de pichel no sirve para poner fresco, de florero, regadera o cubeta de hielo improvisada. Quién sabe por donde, se termina escapando el agua.


Me olvidé que el pichel había llegado a mi porque lo habían rechazado, abandonado, dejado olvidado y perdido y no lo botaron a la basura porque seguramente requería más esfuerzo. Al "adoptarlo" no me importó que no sirviera para agua. De por si, es bonito así como adorno, como aditamento a un nuevo hogar. Porque era bonito. Porque era feliz. Porque los colores me recordaban a mi. Qué importa si no sirve del todo? Poco a poco se me fue olvidando que el pichel tenía historia. Ahora que e mudé se me ocurrió ponerlo nuevamente en circulación, sacarlo del librero y dejarlo en una mesa. Pero no contaba con que la prueba de fuego vendría pronto. Y quedó al descubierto que aunque se vea en perfecto estado, no merece siquiera llamarse pichel. Tiene grietas y fallas y defectos que no se pueden resolver.

La semana pasada fui ese pichel azul-turquesa jaspeado. Por curiosidad llegó alguien con el agua y quedó regada por toda la casa. Pero no lo conecté con el pichel, solo vi el reguero. Ya a la segunda, me cayó la peseta. La tercera fue la vencida y observé como iba teletransportándose el líquido del interior al exterior sin ninguna visible apertura. Como el niño que se cae y no llora hasta que ve sangre, todo me está doliendo desde que reaparecieron las grietas.

Estuve ocupada con una mudanza el fin de semana. Apenas se fue la última persona de la reunión de inauguración, me entró la soledad. Un profundo frío me invadió a medida que se escapaba toda la energía y el cariño que había recibido. Se fueron escurriendo cada vez más rápido y se escaparon y desaparecieron finalmente entre las tablas del piso.

Tengo una invitación a una finca este fin de semana. Un lugar precioso, en la montaña tropical. Hay cataratas, riachuelos, y espacio para armar una genial fiesta. No creo que vaya. La semana pasada que todavía pensaba que el pichel estaba intacto, hubiera ido. Como manera de probarme a mi misma que ha sido una prueba superada. Confiada en que estaba sanada, curada, intacta nuevamente. Que puedo ir a reabsorber energía en ese lugar como antes. Recuperar espacios.

Pero con el desenmascaramiento del pichel, yo también he quedado al descubierto. Ese masoquismo no me sirve. No tengo que demostrar nada a nadie.

Soy yo. A veces me siento sola, insegura, perdida. A veces no me importa estar subida en un estante, quedar ahí sosteniendo libros, ser el comodín multipropósitos. Estar "siempre lista" para contingencias. Pero hay días, como hoy, que quiero con todas ganas poder llevar agua.

Quiero ser útil, servicial, tener un propósito definido. Que alguien me necesite. Saber para que sirvo. Saber que se espera de mi y poder darlo. Puedo aceptarme como pichel defectuoso, o cambiarme el nombre a maceta. A la vez, esperar a que se cierren las grietas y las heridas. Lamentablemente, la única manera de saber si ya estoy lista será llenándome y observar si se ven fugas.

Irme a lo seguro, no estar ahí tratando de descubrir si estoy con alguien quien me aprecia como un pichel alternativo o si ya fui desechada por aquellos que piensan que lo que no sirve, que no estorbe y que la miseria jala miseria.

Y hoy siento que todos andan buscando dónde servir la limonada.

16 jun. 2006

Esta tarde vi llover

Las sombrillas son de los objetos que no comprendo bien. Exactamente qué se supone que protejen? La cara? Los hombros? Ayer llovía torrencialmente en el centro de San José, y a paso de gigantes iba yo cubierta con mi mini sombrilla turquesa. Entonces llegaba a un semáforo y me veía obligada a subir o bajar mi sombrilla para evitar chocar con sombrillas de otras personas, entonces mis hombros se mojaban con los chorros que estilaban los paraguas ajenos. Voy pasando en una acera y tengo que cerrar la sombrilla para pasar entre el chinamero que vende cubiertas para celulares y uniformes de futbol en talla 0. Al abrirla, saltan gotas que mojan a las otras personas, a la vez quedo yo bañada por las efusiones de otras sombrillas que van abriéndose en unísono para seguir sorteando las gotas perforadoras que caen del cielo: lluvia o los chorros helados de los aires acondicionados, ud elija. Por el Banco Popular la turquesita es embestida por ráfagas de viento que parecieran insistir en cerrarla como bar en ley seca. Tengo la sombrilla completamente lateral, cubriendome la cara de lo peor de esos vendavales huracanados, con una risa vuelvo a mi compañero para ver que está en la misma situación. Debatiéndose entre cubrirse la cabeza o quedar enceguecido por el martilleo de agua. Otros menos afortunados tienen sombrillas las cuales ya perdieron la batalla con todas las costillas rotas. Uno de esos guerreros descansa en paz en un caño.

El bulevar se debe ver como una alfombra de colores. Sombrillas de todos los colores y tamaños. Sombrillas de flores, cuadros, rayas, de colores sólidos, transparentes. Una pareja de novios escondidos bajo una sombrilla roja con flores deslucidas. Un niño brinca en charcos y pringa a su mamá cobijado bajo su paragüitas de BatMan. Voy yo con mi sombrilla en algo y siento el gotear inconfundible de tela que no resistió más y comienzan a colarse el agua.

La sombrilla es inútil. Es una cosa más contra la que hay que luchar. Para salir o entrar de un lugar, me mojo siempre al cerrar la sombrilla. Después que hago con esa cosa empapada que chorrea? Ponerla en el piso es sinónimo de perderla, y cualquier otro lugar está en contacto directo con mi cuerpo. Para ser un objeto que "proteje del agua", no es nada práctico. Entrar a un carro es una odisea, busco cómo cerrar la sombrilla desde el interior del carro. Obviamente, es imposible. Siempre te vas a mojar.

Subirse al bus es todavía peor. Por algún chiste de la ingeniería, el agua drena justo sobre a la puerta, escondiéndola tras una cortina de agua. Y por esa entrada definitivamente no pasa la sombrilla. Así que hay que cerrarla, salir del parabus en un carrerón para darse cuenta que te tocó detrás de la señora que se le ocurrió pagar con monedas de cinco y no las ha contado todavía. Si me subo al bus, me toca entre las barras y me van a gritar. Tengo gente detrás, no sé si retroceder hasta el techito, abrir la sombrilla o si madrear a la señora y decirle que mejor se siente y cuente y después regresa a pagar que está lloviendo afuera por si no se dio cuenta. En lo que decido respetar a la Ciudadana Dioro, un vivazo se me adelanta y abre la sombrilla. Entonces el chorro sobre la puerta ahora cae sobre la sombrilla y chorrea por todos los ángulos posibles, uno de ellos siendo ésta servidora. Los gritos de disgusto de otros viajantes no se hacen esperar y el vivazo de la sombrilla la cierra, se da cuenta rápidamente que el chorro no es nada placentero y regresa a sacudirse el agua a la parada. Las varillas de una sombrilla negra abierta gotean sobre mi hombro, una chica que seguro se cree parte del Zigrfried Follies tiene su sombrilla palo de rosa abierta sobre el hombro y la va girando mientras gotas de agua salen despedidas de las puntas de las varillas.

Finalmente en el bus. Los asientos están casi todos ocupados, excepto aquellos donde algún comodito decidió poner a secar la sombrilla. Estoy mojada de por si, qué mas da mojarme las sentaderas. Quito el agua con una mano y apoyo el fondillo sobre el plástico frío y húmedo. La sombrilla del de la par ha quedado llorando a sus pies. Cada persona que pasa guardando la sombrilla moja a los que van en el pasillo, pero llegamos al punto donde no nos importa. Hace frío, estamos cansados y mojados. Siempre hay una ventana que no cierra, y todo aquel que pasa piensa que seguramente los otros no saben cerrala. Intenta y falla, entonces sigue su camino, dejando la oportunidad a otro. Todos queremos finalmente llegar a quitarnos la ropa, tomarnos un cafecito y ponernos piyamas de franela gruesa. Bueno, tal vez la de la piyama de franela gruesa soy sólo yo.

Cuando finalmente llego a mi casa, deja de llover.

15 jun. 2006

siesta

A veces desearía vivir en un país con siesta oficial. Las horas después del almuerzo deberían estar destinadas a la digestión en una cómoda posición horizontal.

14 jun. 2006

mudanza

Para mi, las mudanzas son poderosas impulsadoras de cambios. Un rito de iniciación que se repite a lo largo de la vida. Siempre comenzando una nueva etapa, aprovechando la oportunidad para hacer borrón y cuenta nueva. Es mi quema del año viejo, mi corte de los dreadlocks de la rutina, limpieza primaveral, utilizar por primera vez la camisa azul de colegio. Cualquier cosa es posible al cambiar de 4 paredes.

Todavía me acuerdo de mi mudanza hacia la emancipación. El 22 de Diciembre me llamaron para trabajar en MonteVerde y antes del fin de año estaba acomodándome en mi nueva casa. Sin darme cuenta hasta después, obedecí a las predicciones de un gitano que me leyó las cartas. El 22 sería mi día de suerte. El verde era el color para mi, haría 3 viajes antes del final de año, dos bastante cerca, uno lejano. Fue el 3er viaje: Uno había sido a USA, otro cerca de San Vito y ahora MonteVerde.

Así como el catalizador de mi mudanza a Monteverde fue mi estadía en la Zona Sur, esta vez ha sido el viaje a California. Quiero estar en una casa sin memoria. Tener espacio para crear nuevos recuerdos, marcar las paredes con señales de otras personas.

Pero antes, tendré que agarrar las cajas y comenzar a empacar.

13 jun. 2006

cambios

Los colores son más brillantes, los olores tienen diferentes tonalidades, la sinestesia me rodea y saboreo los sonidos y bailo al son de los paisajes. Camino con un pasito más ligero. Voy escuchando Caifanes, Dixie Chicks, Massive Attack, Mecano y otros mientras cruzo el centro de la ciudad. El desorden de la ciudad es un lindo antídoto al mundo ultra organizado e higiénico del pueblo californiano donde estuve por más de un mes. Improviso. Hago llamadas media hora antes de algún evento para ponerme de acuerdo con amigas con direcciones y puntos de reunión. Le paso encima a mi plan de ponerme a lavar ropa por el llamado de cervezas y conversación. Al día siguiente hago lo opuesto y me quedo en casa lavando en vez de ir a una reunión. Quiero disfrutar y seguir alimentando una incipiente flexibilidad que recientemente comenzó a crecer en mi vida.


Creo que este viaje me cambió la perspectiva. He llegado con nuevos ánimos, ganas de hacer las cosas diferentes, de cambiar la manera en que veo el mundo. Con cosas que han sucedido, me doy cuenta que mi manera de enfrentar situaciones ha cambiado. A la vez, mi pasado comenzó a asomarse en mi vida desde mi regreso. Mis días de líder de grupo voluntario en la zona sur los recordé de golpe cuando me encontré hablando con alguien sobre la parada de bus, la soda y el lugar más bello sobre la tierra. Esta misma persona menciona unas clases de yoga y resulta que es una excompañera de la U quien las da.

Voy a las clases de yoga y es en el mismo gimnasio donde entrené Capoeira: nuevamente están entrenando ahí. Me veo con mis excompañeros de batizado, Coruja y Capitão. Haciendo cuentas, son más de 5 años desde que estuvimos juntos en una roda. Me pica la espina de regresar. De entrar nuevamente a sufrir y disfrutar y ser feliz, como lo era en ese entonces a punta de sudar la gota gorda y sentir que las piernas se me caían a pedazos.

Voy a un blog ajeno y leo lo que escribí ayer y no puse en mi página. Me topo gente conocida a quien hacía mucho no veía. Leo libros que me hablan directamente al alma. Tengo amigos y amigas que están pendientes de mi y me quieren. Llego a mi escritorio y veo que alguien me dejó su vasito con chocolates en el organizador del escritorio. No averiguo quien fue, simplemente lo acepto como un gesto que alguien pensó en mi. Es una extraña sensación la que tengo.


Creo que estoy feliz. Estoy feliz de estar de regreso. De estar haciendo cambios planeados por tanto tiempo y no llevados a cabo. De estar accionando en vez de gastar energías en pensar en por qué no se puede.

Estoy en el camino de moverme a mi propio ritmo. Comer cuando tengo hambre, dormir cuando tengo sueño, caminar cuando necesito moverme de lugar, sentarme si quiero descansar. No quiero esperar por otros, después de haber esperado en tantas otras ocasiones, estoy escogiendo otra ruta.

11 jun. 2006

picture entry

detalle de fuente

Poste de las 5 fotos que tomé. No soy una fotógrafa muy inspirada que digamos.




Las oficinas vista desde el hotel

arquitectura del edificio de la empresa... este es apenas el parqueo

bastante curioso y sin miedo

detalle de escultura

Lo que me quedaba haciendo en las tardes

una de las únicas cenas hechas en casa

9 jun. 2006

Partidos FIFA en línea

No había un televisor cerca para ver los partidos y estoy en un país en el que no creo que comprenden la importancia de una copa deportiva realmente "mundial". Acá el World Series esta compuesta de equipos de beisbol estadounidenses contra otros equipos también estadounidenses. No me suena muy representativo del mundo.

Por dicha encontré Ticofutbol, una página que pasa los partidos en vivo gratis, con audio de Monumental.

Después de buscar sin resultados en google, me pasaron el link. He podido ver el El partido inaugural de Costa Rica contra Alemania para el Mundial de Futbol FIFA 2006 en el país teuton.

Así que si quieren ver el partido en línea, la dirección es
www.ticofutbol.com

Si quieren escucharlo, lamentablemente la pagina web de Radio Monumental es un desorden. Flash incomprensible, pagina que finalmente no carga completamente, asi que les recomiendo hacer una busqueda de google por Radio Monumental e irse a alguna pagina de radios en línea y escucharlo a través de alguna de esas opciones.

A quien quiera que sea responsable de ticofutbol, demasiadas gracias!

Edición:

Terminó el partido con un marcador de 4 a 2 a favor de Alemania. No nos fue tan terrible como pensaba que podríamos salir. Viva Wanchope!

Me enteré que Terra.com y yahoo.com también están transmitiendo los partidos, y de hecho son los que tienen derechos de transmisión. Sin embargo, me quedo con la versión tica con audio nacional :)










8 jun. 2006

a tejer!


Día: 10 de Junio de 2006
Hora: 2 pm
Lugar: Cafetería en Multiplaza del Este, o food court en su defecto.
Qué: Día Mundial de Tejer en público.



Este Sábado 10 de Junio, a las 2 pm en Multiplaza del Este, en la cafetería esa que está por la entrada principal, nos vamos a reunir para tejer.

Es el WWKIP day (World Wide Knit in Public Day), y cada quien irá con sus agujas o ganchos, su lana, y algún proyecto en mente. Si quiere aprender a tejer, esta es su oportunidad. No se necesita ningún conocimiento previo, si gusta, puede recibir clases gratuitas impartidas por cualquiera del grupo... eso sí, si sabe alguna técnica que no conozcamos podría convertirse en una improvisada maestra a su vez. Si no les da tiempo de conseguir materiales en algún otro lugar, en multiplaza hay una tienda con lanas y agujas... no muy baratas, pero si que están lindas :)

Si se animan, nada más busquen un grupo de personas con hilo y agujas.

6 jun. 2006

bus

Un bus brinda ese tiempo libre de responsabilidades donde la mente puede dedicarse a lo que sea mientras dura el viaje. Apartar 3 neuronas para avisar cuando llega la parada y listo. Así que me siento a rápidamente categorizar a aquellas personas que viajan conmigo, con un poco de licencia literaria.


queen bees: Coreanas, solteras, fiesteras. Todas arregladas, maquilladas y el pelo perfectamente ordenado. Están tratando de conseguir un buen marido que las mantenga. Entre ellas hay una amistad/rivalidad. Se divierten con sus amigas, pero harán lo imposible para que no sea una de las otras quien se case antes que ellas.

La luchadora: madre soltera, el bastardo la abandonó y ella decidió cruzar el Río Grande por su cuenta. Ahora se sienta con su hijo inquieto a un lado. Él juega con sus sandalias con luz. Seguro viene de recoger a su hijo de la guardería donde se lo cuida una prima mientras ella trabaja en la casa de una señora rica.

El niubi: Iraní, ejecutivo. Es recién llegado, no tiene carro y por eso anda en bus. Envía dinero y cartas a su prometida, a quien espera conocer en unos 4 meses cuando llegue. Para ese entonces tendrá que tener carro. Está pensando en si debe hacerle caso al email de un empresario nigeriano que le llegó hoy.

El lirón: chapulín, o su equivalente en Californiano. Quitar cadenas de los cuellos de los turistas es trabajo agotador. Por eso duerme tan plácidamente con su frente aplastada contra la ventana.

La chica a la par: sacando la secundaria por "madurez", estudia su hoja de vocabulario como que su vida dependiera de ello. Viene de algún país del este europeo. Sin inglés, no conseguirá trabajo en ningún lado, y sin diploma mucho menos. Se paga las clases con lo poco que le deja su trabajo de asistente de lavandería.

El chicano con el celular: No ha conseguido un headset y por eso tiene que escuchar música a través del auricular, como si estuviera en medio de una llamada que nunca se acaba. Tiene la ventaja que así todo mundo se da cuenta que el no es un limpio aunque viaje en bus. El sí tiene celular.

Cómo me veré yo? Mochila informal en mis regazos, usando una jacket verde limón... digamos que el business casual en mi es mas casual que business. Escribo en un cuaderno que me salió gratis en las zucaritas. Uso un lapicero de esos que regalan las aseguradoras. El pelo se me escapa de los colochos y hace una nebulosa alrededor de mi cabeza.

Creo que no quiero saber.

5 jun. 2006

apariencias

Estoy tomando sapo licuado, según lo que dijo mi compañero de trabajo la última vez que me pedí un Blackberry Green Tea frapuccino. Un granizado verde limón con chantilli y salsa de moras... desafortunadamente, mi compañero tiene razón: la bebida no se gana puntos por apariencia.


La temperatura ronda los 34°C, y aun estando a la sombra, el calor es como una cobija que irradia desde el pavimento y va absorbiendo pies y piernas. Me gusta el sabor amargo y dulce del té verde, y la textura densa repta por mi garganta en vez de deslizarse. Al entrar vi un muchacho solo, sentado en una mesa. Pensé en que acá la gente se sienta con otras personas para conocerlas, que tal vez sería interesante hacerlo. Qué tan difícil podría ser llegar y preguntar: "disculpa, te importa si te acompaño?"

Caminaría hacia la mesa y me fijaría que estaba leyendo el periódico con desinterés. Tenía por aparte la hoja del sudoku doblada para enmarcar el rompecabezas, y un lapicero apoyado en el cuadrante de periódico para cuando terminara de ingerir noticias. Me sonreiría y haría campo en la mesa para que pusiera mi té, y le preguntaría si vivía cerca. Le contaría que estoy de viaje, quedándome en Glendale una semana más de lo planeado. Hablaríamos de las altas temperaturas, de los usuales planes de fin de semana, del placer que da sentarse con un periódico y un café en un lugar con aire acondicionado pagado por otra persona. Pasaríamos un rato interesante hablando sobre las razones para ir por un café un domingo en la tarde. De la demográfica que existe de personas de veintitantos o treintaypocos que no pasan con la familia. Discutiríamos sobre la imposibilidad de escoger una carrera que desempeñarás el resto de tu vida a los 17 años, cuando ni siquiera eres considerado para elegir presidentes o tomarte una cerveza.

Caminaría hacia la mesa y entonces la cara del muchacho se iluminaría. Me extrañaría un poco pero seguiría mi rumbo. Casi llegando a la mesa, una persona me diría con urgencia "excuse me", y al darle yo campo, daría dos zancadas y se sentaría en el asiento al que me estaba dirigiendo. Se agarrarían de las manos con esa mezcla de fuerza y ternura, y sumergiéndose mutuamente en las piscinas refrescantes de sus ojos se olvidarían del resto del mundo. Entonces, con la cara roja pero sabiendo que era la última persona en la que se fijarían en su meditativa autocontemplación, pretendería que mi intención era y siempre había sido ir a ver las tazas que estaban para la venta en la tienda, y para hacer más convincente el teatro, compraría una de ellas. Cara, fea e innecesaria en mi vida, pero vital para terminar de jugar mi papel en ese momento.

Pagaría y buscaría la mesa del joven. Un libro existencialista me animaría: sería alguien interesante, posiblemente. Ya tendríamos tema de conversación. Preguntaría si estaba disponible el asiento. De respuesta me ganaría un gruñido mordisqueado diciéndome que el asiento no estaba disponible. Arrancaría vorazmente en una diatriba contra mi y el mundo donde explicaba que si llegaba a un café a sentarse solo era porque le GUSTABA sentarse solo. El que yo me sentara ahí, desafiaría el propósito de la búsqueda de tranquilidad y soledad. Que había muchas otras mesas disponibles, que buscara alguna con una persona a la que le interesara sentarse con alguien quien obviamente no tenía nada mejor que hacer un domingo en la tarde que ir a ver que buscaba en una cafetería.

Entonces recogí mi té verde y me fui a sentar en la mesa opuesta. Abrí mi libro:

"Her feeling of fragility was so strong that she was startled by the appearance of a woman at her left, who walked in step with her. Sabina glanced at her profile and was comforted by her tallness, the assurance of her walk. She too was dressed in black, but walked without terror.

And then she vanished. The mirror had come to an end."

Al rato me acordé del muchacho, volví a ver y no estaba. No me di cuenta cuando se fue.


2 jun. 2006

Una semana mas

Eso de hacer planes no funciona muy bien. Hoy nos avisaron formalmente que me quedo una semana mas en California, sola, debido a que la renuncia de la tercera parte del equipo jodio completamente el proceso de transición.

La comida que me sabía deliciosa cuando llegué ahora se me atasca en la garganta. La divertida rutina nueva en un nuevo lugar ahora regresa a ser sencillamente una rutina. La falta de medicamentos que sirven en vez de pastillas de azúcar envueltas en gelatina que le venden a uno over the counter ya me está cayendo en las bolas.

No podré votar para las elecciones, pero es una razón de peso para lavarme las manos de la responsabilidad electoral. Lo siento señor cónsul, estaba fuera del país sin mis documentos. Tengo una visa de reingreso que no expira. Un compañero de trabajo que regresa a Costa Rica y vuelve en 3 días que me puede traer mis drogas y narcóticos. Las cosas podrían ser muchísimo peor.

Hay que tomar estos cambios con humor. Después de todo, tengo ropa nueva. Tengo plata para gastar en comida todos los días, patrocinado por la empresa. Tengo un mall a distancia caminable. Hay una mágica librería a la que podré regresar y explorar a mis anchas. Starbucks. Tele. Un amigo al que no pude ver el viaje pasado ni este, pero que tal vez ahora si.

Estoy tratando de organizar mis vuelos para llegar el sábado a medio día y poder asistir al día de tejido en público. A todo esto, solo me resta decir que la única constante en la vida es la incertidumbre.

Y que desde ahora empacaré pensando en quedarme una semana más de lo planeado.

1 jun. 2006

calor

Es tan raro que alguien abrace un reporte de 200 hojas y camine con la cara pegada e él? Me encanta el calorcito que emiten las hojas de papel recién salidas de la fotocopiadora o impresora. Soy ariana... el calor me desarma completamente. Usualmente mi temperatura corporal es muy baja, así que como una lagartija, busco el sol. Usualmente camino de regreso al cubículo con la resma de papel impreso contra el vientre o el pecho, pero hoy no me resistí a probar esa firme almohadita de pulpa comprimida. Tambíen aproveché para hacer más cómoda mi silla de oficina. Una resma caliente contra la parte baja de la espalda es alivio inmediato al dolor de columna y el accesorio perfecto para una silla herman miller desahuciada. De fijo esta silla ha visto mejores días, creo que también se beneficia del tratamiento de calor.

Trabajando en oficinas, hay que sacarle placer a las cosas más pequeñas e inmediatas. Que el café de la oficina estaba recién hecho cuando te lo serviste. Que la línea de teléfono esté conectada directo y no tengás que marcar códigos para salir. Que en la reunión agarraste la silla que queda a la par de la ventana por donde pasa el chico que te gusta. Que la máquina tenía tus chicles favoritos. Que del reporte no haya mucho que reportar.

Por ahora, soy feliz porque ya se acerca la hora de salir e ir a descansar. Y lo que haré es llenar la tina de agua caliente y hundirme hasta la nariz.