28 jul. 2006

Enlaces de Fin de Semana

26 jul. 2006

Dignity

Me observaba mientras tocaba todo. Llevaba los bordes de la tela a mi cara y sentía la textura y temperatura de la tela. Aquella manta blanca que fui a comprar estaba extendida sobre los demás rollos de tela, los encajes que recorrían el largo se veían entre los pliegues. Me acerqué y me gustó más que antes, pero cuando me dieron su precio supe que estaba fuera de mi presupuesto. Entonces le pregunté por algo más "cómodo", la palabra que se usa para no sonar como una limpia coda sin dinero, y la seguí mientras se metía entre mesas y estantes llenos de colores llamativos enroscados sobre sí.

Tiendas Simón deben tener toda la vida de existir. Es una excelente tienda para ir a comprar telas para trajes enteros o pantalones de vestir. Casimires, panas y lanas en una parte, telas elásticas y transparentes en otro. Al fondo, a la par de los paños para mesa de pool encontré lo que me serviría para las puertas del closet: tela de sábana blanca. Bonita textura, nada que me gustaría para acostarme entre ellas, pero para unas cortinas que tapen el desorden permanente en el que está mi closet, perfecto.

La señora que me atendía consultaba con compañeras todos los precios que yo le preguntaba. A veces sacaba un papelito doblado de su bolsa a ver si encontraba alguna referencia para el artículo específico que le señalaba; buscaba su valor entre marañas de tinta azul y me respondía con un signo de pregunta al final de sus afirmaciones. Cuando decidí llevarme los 3 metros de tela, llamó a alguien para que le ayudara a cortar, y entonces confirmé que era nueva en el trabajo. Recordé cuando mi mamá, harta de los desplantes que le hacíamos mi hermana y yo en la casa, decidió que podría pedir un trabajo y que por lo menos le pagaran por aguantar chichas ajenas. Un día que estábamos viendo cosas en tiendas La Gloria de San Pedro se fijó en un letrero solicitando personal, y preguntó a las dependientas sobre el trabajo. Me imagino que la respuesta no fue tan alentadora, porque no me enteré más de esos intentos de trabajar, y poco después ella se fue a vivir con mi papá.

Que cuidado con el que esta mujer levantó sobre su cabeza la tira de lana roja de la que colgaban sus tijeras y se preparó a seguir las instrucciones de su experimentada compañera sobre la mejor manera de cortar una tela tan ancha. Pensé que era genial que todavía hubiera lugares dispuestos a contratar a personas mayores, y darles un trabajo digno. Una amiga andaba el fin de semana pasado en una feria de trabajo: había muchísima gente, a algunos los devolvieron al no pasar la prueba de inglés, a otros por no cumplir requisitos, pero a nadie le dijeron que no por mayor. En mi empresa es un detalle que me gustaría que mejorara, porque aunque son equal opportunity employment, la naturaleza del trabajo hace que muchas personas quienes no han tenido contacto con computadores queden por fuera de la competencia, lamentablemente la gran mayoría son las personas mayores. Igual puedo venir conversando en el bus con una mujer que tiene hijas de mi edad, con un señor serio, bigotón y panzón y con una señora que trae las fotos de las nietas para mostrarlas.

Me entregaron mis 3 metros de sábana blanca y fui a la caja a pagar. Cómo será mi vida en 10 años? en 20? Que duro pensar en el futuro que me podría esperar si dependo de otros para subsistir. A qué edad me considerarán "obsoleta" y dejaré de ser contratable? Algún día llegará en que abra el periódico y me de cuenta que todos los trabajos están delimitados por edad, y que lamentablemente ya no entro en la demográfica. Ojalá y no tenga que vivir lo que mi papá está viviendo: tener demasiados estudios, experiencia, edad y que eso sea algo malo.

25 jul. 2006

Ma revolucion.

El domingo al llegar a mi casa me encontré frente a frente con la Psycho-ex. Tres o cuatro escenas pasaron por mi mente en esas fracciones de segundo. Que si me metía en mi cuarto, que si la ignoraba, que si la enfrentaba, que si la saludaba como si nada. Ganó la última opción. Saludo, holaquetalcomotevatodobien, un poco de small talk con la vikinga a quien no veía desde el viernes y una invitación de la Psycho para salir con ellas a tomarme unas cervezas.

Rechacé la invitación, entonces se despidieron, salieron y me senté a terminarme mi cigarro mientras pensaba en lo que acababa de suceder. Al susodicho no lo he llamado, ni me ha llamado a mi. Pensé en si debería recordarle a la Vikinga lo de no llevar a la Psycho ex a la casa para evitar broncas y cai en cuenta que en realidad... ya no hay nada que objetar. El argumento de no puede ir a la casa porque es la ex del mae con el que ya no estoy saliendo no suena muy convincente.
La última vez que la vi fue un momento crítico y aunque suene a que tengo tengo mala memoria y cero fidelidad con los recuerdos, tampoco me importó. No sentí chicha, ni miedo, ni rabia ni nada. Al quitar al Susodicho del panorama, ella ya pasa a la categoría de amiga de la Vikinga que es algo psycho, y el desbalance sicológico es casi que factor común entre mis conocidos. Me serví un vasito de sangría y me puse a lavar la ropa de la semana.

Después de la tormenta viene la calma. Tras un par de semanas de adrenalina, aventura, sexo, drogas y rocanrol; el triángulo Susodicho, Psycho-ex, Medea pasó a mejor vida, y he recobrado paz y tranquilidad. Y para cuando regrese la tormenta, sé que ando preparada. Se acuerdan de la muerte de mi mini sombrilla diminuta corronga adorable turquesa? Gracias a mi hermana ahora tengo una igualita, pero en fucsia. Quién dice que no hay justicia poética?

21 jul. 2006

The Waxing of the Poonany

Estando en crisis depilatoria, me puse a balancear opciones para domar el vello.


Odio rasurarme, porque los resultados duran escasas horas y a las 4am en la ducha con costos coordino para enjabonarme sin hacerme daño. Incursioné en las cremas depilatorias embarrándome cremas "perfumadas": algunas apestan a un exclusivo pachulí depilador y otras hieden infamemente con un aroma que queda impregnado en la piel por días, anunciándole al mundo tu manera de lidiar con el vello corporal brindando hasta la marca de la crema para narices conocedoras. El resultado es el mismo de rasurarse, eliminando el riesgo de cortarse. Como todavía no conozco a alguien que haya perdido la vida con una gillete sensor, creo que paso. Tengo unas bandas de cera fría que he usado: esas me están matizando más pero el costo es alto, sobre todo para una compra que tendría que hacer cada quince días. Además: tenés una banda que debes colocar sobre la piel, frotar vigorosamente y tensionando la piel arrancar la tira en contra del crecimiento del vello. He llegado a la conclusión que para hacerlo exitosamente me hace falta una 3ra mano.

Antes utilizaba un maravilloso invento llamado Braun Silk Epil que tiene mi hermana, pero ahora que vivo sola tuve que prescindir del aparato. Como sacarse las cejas pero a grande escala. 40 pinzas van rotando sobre el vello arrancándolo satisfactoriamente de la raíz con un sonoro "pop". No apto para cardíacos, pero gracias a una cierta tolerancia al dolor, ha sido el mejor mecanismo de defensa contra la madre naturaleza y el chistesito de ponernos vellos en demasía en ciertos lugares estratégicos.

Un día conversando con una amiga, surgió la opción de ir a un salón a que me depilaran. Me he tirado de bungee 2 veces,He navegado rápidos nivel 4, subido a carros con conductores ebrios, caminado por la montaña a kilómetros de la civilización y escasos minutos antes de que oscurezca sin tener idea de cuando voy a llegar al refugio. Pero nunca he utilizado esos servicios que los salones de belleza prestan detrás de las cortinas y puertas del fondo. Me intimidan.

Ya que la última vez que salí del salón por un corte de pelo lo hice con lágrimas en los ojos y lamentando la pérdida de mis colochos y dinero, creo que no estoy lista para confiarles la eliminación de fibras capilares de otras zonas un poco más nobles y no tan públicas. Conversaciones con amigas extranjeras no han hecho mucho para alivianar mi preocupación: historias de depilaciones con o sin calzones, de cuatro patas, con las rodillas por las orejas, casiones donde tienen que llamar refuerzos, cuando la cera se enfría antes de tiempo, en que el vello se va con todo y piel. La reacción al dolor de la esteticista. El debate de los estilos: brasileño, egipcio, corazón, bikini sencillo, mustacho de hitler.

El asunto de contorsionarse como un queso palmito para que un extraño me ponga cera caliente, la cubra con una tira de tela y frote para luego arrancarla en un movimiento rápido y preciso en contra del crecimiento del vello a menos de 45 grados de la piel no me llama la atención. Mejor dicho. Me llama la atención, pero no necesariamente para someterme a la experiencia.

Me pongo a pensar: habrá alguien con vocación para depilar a otras personas? Sospecho que se requiere cierto nivel de sadismo, lo que no necesariamente es conveniente para quien busca un tratamiento con poco dolor. Cuál será el chance que a uno le toque un aprendiz o un experto? En los salones son unos mentirosos, siempre tiran a los primerizos con clientes y cuentazos que ya lleva 3 años en el trabajo. Además... conociendo el mercado laboral costarricense en que la gente trabaja en lo que encuentra y que no necesariamente es lo que le gusta, al rato le toca un carnicero sin trabajo que llevó un curso de 2 semanas experimentando en kiwis.

Creo que esta es una situación para la cual una recomendación de primera mano vale oro. Así que si alguien sabe de un salón maravilloso, con expertos esteticistas con una pasión por la piel lampiña y un grado bajo de sadismo, por favor me avisan.


20 jul. 2006

El sweater

El sweatercito

Ayer en multiplaza, llegamos pocas pero se aprovechó bien el rato. Este es el sweatercito que estoy tejiendo para mi futur@ sobrin@.

Gracias a ammortus por las fotos y la compañía!

19 jul. 2006

Despedidas

Murió mi sombrilla turquesa. La linda, chiquita, coqueta y bonita. Un ventolero me la arrancó de las manos y en un santiamén un transeunte le había pasado encima como 3 o 4 veces. Quedé con un cadáver entre mis manos con 6 de 8 varillas destrozadas y la tela llena de heridas y huecos. La guardé y la llevé a casa porque creo que va a reencarnar en algo pronto. Cada vez que saco la otra sombrilla: una muy adulta sombrilla caqui, que si bien combina a la perfección con mi maletín mensajero, es netamente aburrida y extraño a la picaresca compañera de lloviznas y aguaceros.

Por otra parte, no he llamado al Susodicho desde el viernes cuando me enteré que la Ex iba en su encuentro a Tribal. Él tampoco me ha llamado.

Extraño mucho más a mi sombrilla.

Tejido

a tejeeeeeeeeer
Reunión de tejedoras hoy a las 5:15 pm (para que estén a las 5:30).
Lugar: Multiplaza del Este, cafetería que está por la icon.
Qué llevar: Lana, un proyecto en mente (nosotras tenemos algunos patrones que pueden fotocopiar para tenerlos), agujas de tejer.
Cualquier pregunta, msg. me.

17 jul. 2006

EX

No sé que me da mas miedo. Que la ex del Susodicho quiera matarme o que esté desesperada por ser mi mejor, mejor amiga.


Me ha llegado a buscar. Desde aquel lunes en Jazz Café había escuchado que quería saber quien era yo. Soñé con mujeres de pasamontañas escondidas entre arbustos dispuestas a atacarme a cadenazos, de atropellos y huidas. Vi carros pasar por el frente de mi casa, desacelerar y quedarse observandonos. Se habló claro que no era conveniente que fuera a la casa con la excusa de visitar a la Vikinga. Que mejor era no aceptar sus salidas a bares San Pedreños a tomarme unos tragos. Que si llamaba nuevamente a mi celular, lo inteligente era no contestar.

El viernes no la pude evitar. En un lugar donde jamás hubiera esperado encontrarla, se enteró que la Vikinga estaba con nosotras y no tuvo problema de pagar entrada y aparecerse. Justo en el momento que entró yo estaba hablando con alguien sobre unos DVDs que le había prestado y evité la tétrica presentación. Después de la conversación, aproveché que la Ex estaba en la barra y cobardemente huí. Fui a conversar con aquella excompañera de la U, compañera de tablas y de maravillosas escenas teatrales. Fumé como 3 cigarrillos uno detrás de otro. Tomé una cerveza. Escondida en aquella esquina del bar recapitulé sobre cuál podría ser la mejor manera de lidiar con la situación. Respiré profundo. Estaba con mis amigas. De lo que me habían contado, no había intenciones violentas.

Regresé a nuestra zona entre la barra y la pista de baile, y ahí estaba ella. Evité contacto visual. Seguí recto a hablar con unas amigas al otro lado del bar. Tuve que respirar profundo nuevamente. Bailé un rato. Pedí otra cerveza. Fumé más. No podía seguir escapándome. A amarrarme los pantalones e ir a enfrentar lo que fuera a suceder.

Llegué y me acorraló. Me reclamó que le hubiera estado huyendo. Que no iba a hacerme nada malo. Que ella era una mae tuanis. Que ella ya había hablado con el Susodicho y estaba de lo más bien con que él estuviera saliendo con alguien. Que ella también estaba con alguien más y así era mejor. Que no quería hacerme daño. Que me había llamado al celular aquel día buscando a la Vikinga. Que no tenía bronca conmigo, que por eso nos había invitado la otra noche a irnos a tomar algo con ella. Que podríamos ser buenas amigas y divertirnos y pasarla bien.

Me sacó a bailar y me advirtió no decirle nada al Susodicho de su visita a aquel bar. Que él ya la había llamado a madrearla por estarme llamando a mi celular. Que no creyera nada de lo que él dijera sobre ella. Que la odiaba...

Recordé las palabras del Susodicho: ella no me buscaría para pegarme o por mal ride. Que quería saber quien era, cómo era. Si era yo efectivamente la que había visto en el bar de la mano con el ex y pegándose los besos. Era una tortura mental a la que ella se sometería para probarse algo a ella misma. Para hacerse leña. Que no descansaría hasta conocerme. Que yo la conocería y me parecería una persona muy simpática. Excelente persona. Divertida. Dinámica. Una teja. Una labia impactante. Cuando estaba bien portada era maravillosa persona. El problema justamente era que ese estado no era constante. Que un día podía pasar donde todo fuera maravilloso y al día siguiente era despertar con el enemigo y estabas a la par de alguien cuya única misión en la vida era hacerte miserable y que lamentaras el haber nacido.

Ahora estaba ahí. Con una sonrisa en la cara. Extendiéndome la pipa de la paz. Necesitaba otra cerveza, entonces ella decidió que tenía que acompañarme.

Esta era la mujer que había hecho leña al Susodicho. Que lo tenía traumatizado con respecto a relaciones. A la que todavía no supera. La que lo llama a las 2 de la mañana a reclamarle porque pareciera que él no está pasando por ningún duelo por la relación, a recriminarle asuntos del pasado.

A la salida me acorraló a preguntarme si le había dicho algo a el Susodicho... le dije que no y me mostró un mensaje de texto que él le había enviado. Después me entero que ella se fue a encontrarse con él. Que estuvo haciéndole terapia a FUBAR en contra de el Susodicho. Que le pidió a FUBAR si se podía ir a vivir con nosotras porque necesitaba donde quedarse por 15 días. Y FUBAR, en un fallonazo de criterio traicionero y olímpico, le dijo que por ella estaba bien, pero que me preguntaría a mi.

Me da mas desconfianza un perro que no muestra los dientes.

14 jul. 2006

momentos robados

Todo un poste pensado y el tiempo vuela entre reuniones, reportes de 200 páginas que no voy a poder ver hoy y las ganas de salir temprano, sabiendo que no va a ser posible.

He escrito a mis papás con el recuento de mi vida en las últimas semanas, y ellos me cuentan sus cosas. Me enternece cuando mi papá se ofrece a ayudarme con la compra de compu, aunque sé que probablemente yo esté mejor económicamente que ellos. Les cuento que el Susodicho está en mi vida, porque después de la historia pasada quedaron preocupados que mi vida hubiera cambiado drásticamente de rumbo, y mi mamá inmediatamente pregunta por más detalles: apellidos, profesión, lugar de habitación, etc, etc. Recuerdo al Principito y me doy cuenta que mis padres definitivamente son más mayores: aun después de contarles que es un soñador con una risa que arrastra y contagia, que tiene buen corazón y que sus ojos sacaron el azul del mar Mediterráneo, piden datos más formales. A la vez me cuentan de todo lo que hacen allá en casa.

Por otra parte debato el si debería quedarme una hora extra y avanzar en el trabajo, o si debería dejarlo para después. Otro día que llegue fresca. Excepto que esto lo debía haber hecho ayer, y lo dejé para hoy. Me quedo.

Mejor regreso a trabajar...

13 jul. 2006

Masoquismo

Entre los arbustos quedo pendiente. Observo inmóvil entre la multitud a mi próxima víctima. Dejo la mirada clavada en aquel sigiloso y maravilloso ser. Que éxtasis el solo disfrutar de la idea del futuro, cuando posea ese fabuloso ejemplar. Me visualizo en el momento del ataque, dos siluetas entrelazadas en un abrazo mortal. Aprovecho el momento. Salgo de mi escondite disparada, corro veloz y segura, sorprendiento al individuo que tuvo la mala suerte de estar un escalón más abajo que yo en la cadena alimenticia. Endorfinas invaden mi cuerpo, el corazón bombea desenfrenado, ahí se queda la presa, embelezada, paralizada. Un brinco y estoy suspendida en el aire, momentos que duran eternidades, disfrute total de estar ahí, de estar haciendo esto, de ser capaz de todo.

Pero cuando ya lo tengo bajo mis garras, ya no quiero estar ahí. No me lo quiero comer, no quiero jugar con él. Está inmóvil, muerto, aburrido.

Me siento a un metro de distancia. Desearía que de pronto saltara, se despertara y saliera en carrera. Que fuera un reto más grande. Que no fuera todo tan fácil y sin gracia. Estoy acostumbrada a que sea siempre igual. La persecusión a veces dura más, a veces menos. Pero termina y ya no sé que hacer conmigo.

Que genial es cuando la presa sorprende y muestra las garras. Cuando se niega a subyugarse. Cuando la lucha se extiende y dura y cada vez hay que esforzarse más y eventualmente ya es una amistosa competencia, una carrera, y el camino recorrido ha sido tan enriquecedor que la intención inicial desaparece.

Como tener que lavar con lavadora semiautomática y darse cuenta que sí se puede lavar y terminar con poca pelusa (gracias Sardina!)
Como un trabajo que tiene días que se van volando sin que uno se de cuenta, excepto en el pelo que me he arrancado de la desesperación.
Como cuando me abraza y se va y me pregunto que aventura nos esperará mañana.

11 jul. 2006

laburando

Busco retos. Los persigo con terca determinación. Entre un trabajo fácil y ligero y algo que demanda y exige mi completa concentración, escojo lo segundo: aunque sepa que no tengo la disponibilidad de tiempo. Ahora propuse un proyecto para dar talleres en colegios para enseñar a los estudiantes a expresarse en línea por medio de los blogs. Parece que tiene todas las de arrancar, y ya inclusive hay una plataforma posible desde donde podría llevar a cabo el proyecto. Ahora es la negociación con la fundación Omar Dengo, con las escuelas y todo lo demás. Casi ni me da tiempo de bloggear en el trabajo, así que mejor convertirlo en parte de él.

Disculpas por el postecito, pero estoy como baja de energías. Así que les dejo unos linkcitos interesantes que me topé hoy:


where women reign supreme

un idioma musical

No soy yo, es mi generación.

10 jul. 2006

shorts

*La cara de la Vikinga cuando el viernes en la noche me topa fuera de la casa, pregunta que voy a hacer y le tengo que sacar las agujas y la lana para que me crea que tejer no es un nuevo sinónimo para fiesta salvaje.

*Tengo el ipod cargadito nuevamente de música. Mucho más fácil escoger cuando uno ya sabe qué es lo que disfrutó escuchar en el bus o caminando y qué tipo de música era un skip asegurado en el shuffle.

*No me tomé los antibióticos el fin de semana, así que pude disfrutar de una tarde sentada con una botella de sangría boones a un lado y unas buenas películas.

*La inquietud de saber si en otros países la gente también llama al trabajo para decir que está enfermo para luego quedarse en casa rascándose la panza y viendo novelas.

*Llegué a casa el sábado a medianoche, y al no tener ganas de dormir, me puse a limpiar los muebles de la cocina, preparándolos para pintarlos. Descubrí que el verde se lavó con agua, que debajo estaba un color crema, un naranja brillante y blanco. Logré llegar al blanco tras mucho esfuerzo en uno de los muebles, pero al no ser que encuentre un removedor de pintura milagroso como el de la tele, tendré que pintar sobre las mil y una capas de pintura en los otros muebles.

*Logré terminar el frente y espalda del sweater para mi sobrin@. Faltan las mangas y la capucha.

7 jul. 2006

Una de Vaqueros...

Una vez llegué a una casa de visita. Después de tocar el timbre un rato abrieron la puerta. La mamá tenía la camiseta al revés... Mi mamá a veces también lo hacía cuando se ponía a hacer oficio ligero y le daba pereza cambiarse de ropa. No pensé mucho al respecto hasta que vi a mis amigos estupefactos en la sala. Nos contaron que de pronto alguien había gritado en un cuarto, y rapidito todos en la casa, la mamá, la abuela, la tía, los sobrinos, estaban dándole vuelta a la ropa y pasando por la cocina a recibir un puñado de sal, que luego tiraron por los rincones, detrás de muebles y debajo de camas. Un grito de victoria hizo que el grupo saliera en carrera al jardín donde prontamente se avalanzaron sobre algo que cubrieron en sal y después quemaron. Según ellos? La piel de la bruja.


Alguien ha escuchado algo parecido? O es que tuve la "suerte" de conocer a una familia particularmente excéntrica?

Otro caso específico. Durante toda mi infancia los duendes fueron seres imaginarios que vivían en Gran Bretaña y hacían zapatos en los cuentos de hadas. Pero acá parece que son pequeñas personas que secuestran niños y hacen maldades. Familias enteras están dispuestas a defender el hecho que a su nieto/sobrino/hermano lo llevaron duendes cuando era pequeño: o en su defecto, que CASI, CASI se lo llevan. En México también creen parecido, demostrado por una abuela y madre que me corroboraron lo que un muchacho me había dicho: cuando tenía 3 meses, los duendes lo sacaron de la cuna y casi se lo llevan, afortunadamente lo encontraron en la puerta.

El problema de llegar nuevo a un país es que uno no sabe que es "anormal" y que son sencillas diferencias culturales. Ayer conversaba con el Susodicho y la Vikinga (alias La Extranjera) con unos cafés y cigarros me di cuenta que había asumido que en Costa Rica, perseguir brujas era el equivalente a la búsqueda de huevos de pascua para los gringos.

Así que de una vez y a calzón quitado: Debería agarrar práctica reconociendo pellejos de bruja y entrenar a mi gata a cazar duendes?

6 jul. 2006

Ausente

Me disculparán por desaparecerme así durante el punto álgido de la historia. Parece que mi cuerpo decidió cobrarme toda la fiesta de la semana pasada: Ensayos hasta tarde, salidas peligrosas después de tragos, mínimas horas de sueño y al trabajo a las 6am al día siguiente. Sabía que había un punto de quiebre, y cuando llegó el Viernes y yo me encontraba agotada, cansada y enferma, y aún así decidí irme de fiesta a uno de tantos antros de perdición, sabía que la factura llegaría pronto.

Si a eso le sumamos salida pachanguera el sabado con afterparty, el domingo en vez de descansar aceptar las invitaciones a último momento para ir a bailar, y ver tocar a un amigo en el jazz el lunes a las 10pm, más bien me extrañó haber rendido tanto.

El martes fue de esas mañanas donde uno maldice tener que salir de entre las sábanas. Sobre todo cuando apenas tenés 2 horas de sueño. Más aún cuando son las 4am y hay que ir a trabajar. Peor si todas las demás personas en la casa quedan durmiendo y pueden hacerlo hasta la hora que se les antoje, porque entre feriados, desempleo y vacaciones me pregunto porqué insisto en seguirles el ritmo de fiesta.

Desayuno en el brete y a las 9am llega el cobro judicial de la salud. Mi jefa me ve con cara de espanto y me manda a la casa: tengo que ir al doctor para justificar mi salida temprana al hogar.

Después de 3 horas en la Clínica Central salgo con mis medicinas, una nalga adolorida, incapacidad por 2 días y más muerta que viva para la casa. Sé que recibí muchas llamadas y mensajes ese día, pero a total honestidad, no estaba muy consciente que digamos. Desde las 2:30 hasta las 8pm dormí, me desperté unos minutos, fumé un cigarro, tomé agua, cené una sopita, visita veloz del Susodicho y otra vez para el sobre.

Hasta hoy regreso a la vida. Tengo cita con el doc hoy en la mañana para que me cure todo lo que esta baja de defensas me alborotó, y sé que me recomendará reposo. No sé si sepa hacerle caso.

3 jul. 2006

Tres son multitud.

Cuando en casa viven tres, el status quo es frágil y mantener la armonía cuando es una pareja contra el otro es asunto delicado. Que lo diga yo que me salí de esa situación en mi antiguo depa con mi hermana y la pareja. Después una cosa lleva a otra y el romance se vuelve excluyente o se convierte en cruz y de pronto hay pelea de novios/amantes/concubinos y el ambiente hogareño se vuelve pesado. Es fácil asumir que se mantendrá la relación platónica, pero qué hacer cuando de pronto alguien llega que tiene X, Y y Z características que te encantan: además hay química, complicidad y ganas de estar en contacto. Solamente que vive en casa y se supone que hay que ignorar todo lo anterior en aras de la hermandad.


Hace una semana llegó el 3ro a La Stanza. Y este fin de semana la estructura del hogar cambió dramáticamente en cuestión de 24 horas. Bastó una noche de tragos en la que las barreras de lo "aceptable" fueron sorteadas olímpicamente en un ataque de ganas. Entonces ardió Troya. Y el Susodicho y yo, como niños regañados tuvimos que escuchar en medio del barullo electrónico el recuento de los actos dolosos. El punto de vista de la 3ra parte quedó establecido y las cosas quedaron claras. Dejamos pendiente para un día de sobriedad la discusión de derechos y deberes de los co-arriendantes para re-establecer la dinámica de "compañeros de casa" y lo que eso significa y conlleva.

El prospecto de "dejemos todo como amigos y olvidémonos de lo que pasó" se consideró como por 1/2 segundo al día siguiente y entre carcajadas el Susodicho y yo admitimos que seríamos pésimos actores de esa farsa. Lo sano sería quitar el factor "compañero de casa" de la ecuación y que las cosas cayeran por su peso sin el atractivo adicional de lo prohibido. La tentación es fuerte y la carne no tanto.

Convenientemente aparició ese mismo día una nueva inquilina: amiga extranjera del Susodicho en necesidad de una habitación. Ya que todo estaba pagado, la sustitución se hizo tranquilamente el domingo. Y con ella no corremos el mismo riesgo.

Para la próxima vez que se entreviste inquilin@, ya aprendimos la lección. Hormonas abstenerse.