31 ago. 2006

Hongos

Que mierda. Mi cuarto está sufriendo por humedad. Un día fue sacando unas cajas del closet que vi unas esporas malignas creciendo por las paredes y generando su propia biósfera y podría asegurar que ya faltaba poco para que el ciclo del agua se diera por completo con precipitaciones y todo. Mis zapatos estaban mohosos y la ropa que tenía ahí arrinconada había adquirido ese característico olor a Monteverde que ahora creo que tendré que rebautizar como olor a Casa Hippie de Medea.

Entonces hice una limpia del closet con cloro por unos 2 días, volví a meter las cajas y listo. Ordené el resto del cuarto y unos cuadros que había puesto detrás del librero también soltaron un distintivo aroma a guardado, pero con un aire mucho más competitivo: las esporas monteverdianas con las locales se tenian un pique que nada tenía que envidiar a la Ultra y la 12.

Los "cuadros" en realidad eran rompecabezas montados sobre cartón, pasatiempoms míos en Monteverde que habían decorado mis paredes por bastante tiempo y ahora estaban inutilizables y definitivamente desechables. Ahora tengo que enfrentarme a cómo eliminar la humedad de una habitación sin ventanas. En Monteverde vivía con ella, pero ya que todo mundo olía igual de mohoso, no era demasiado el color. Acá en San José, son otros 100 pesos. Necesito encontrar una solución permanente y funcional al problema de la humedad.

Eso, o tips para convertirlos en hongos un poco más productivos y comestibles.

dolor de cabeza

Si hay algo que me guste menos que me metan reuniones de último momento, es que me las cancelen cuando ya planee todo lo demás alrededor de ellas.

29 ago. 2006

Jueves Migratorio.

Finalmente! Tendré una cédula de residencia normal, decente, de las que se ven como un documento oficial y no algo que podría hacer cualquiera en su casa con paciencia y un poco de pericia latinoamericana.

Yo renuevo mi cédula en Puntarenas. Muchos se quedan con cara de pobrecita, que raro, porque lo hace allá, pero en realidad me sale más factible pedir el día libre para ir a pasear un rato, tomarme una cerveza, comerme unas salchipapas al borde del muelle y de una vez lidiar con la burocracia.

En San José, se va a migración, se hace fila por 3 horas de pie, llegás a la ventanilla, te tratan con desprecio, te hacen la vida de cuadritos y finalmente salís despachada si no llevás los documentos necesarios. Además, nunca atienden los teléfonos y nadie sabe nada cuando finalmente enter la llamada.

En el puerto todo es más sencillo. Llamo y Randall me dice que ahora es más caro sacar la cédula, me da el monto total a depositar en el banco ($48) y el número de cuenta. Me repite que debo llevar la declaración jurada y protocolizada de pérdida, que no olvide mis fotos y listo. Saco el día libre y recluto compañía. Nos bañamos, vestimos y vamos a la parada, subimos al bus, leemos la extra y la nación y de pronto despertamos en La Angostura. Vamos a migración, me toman mis datos, paseamos 25 minutos y regreso para enterarme que va con foto. Cómo? No van a usar la que llevé? Y tanto que la escogi!!! La crisis es que llevo 25 minutos de caminar al sol, no me puse maquillaje y tengo peinado de bus. Además, como todas las fotos oficiales, son de puro frente, y ese definitivamente no es mi ángulo favorecedor. Me tranquilizan con sonrisas y aseveraciones de que TODOS quedan horribles en la cédula, ahora seré más tica que el gallopinto, con foto de morgue, firma chueca y plastiquito que entra en TODAS las billeteras.

Salimos a las 11, y pues debatimos si las once eran muy temprano para echarse una cerveza o no, pero la lluvia... si, porque ahora estaba diluviando, nos impulsó a almorzar algo y escampar. Una breve visita al muelle, en la que determinamos que si alguien se caía al agua, más le valía nadar hacia la orilla, porque el amor no es tanto como para poner en riesgo la billetera sola sin que la cuiden en el muelle, y ni modo lanzarse al agua con un bolso que pesa 2 o 3 kg, porque entonces no se salva nadie. Y si sobrevivimos, con qué regresamos a casa?

A la 1pm estabamos en el bus de regreso, echándonos la siesta después de un almuerzo de salchipapas y hamburguesa especial. Un aguacero nos arrulló, despertamos unos minutos para tomar agua de pipa en bolsa, y a seguir durmiendo.

La próxima semana voy a recoger mi documento y ya dejaré de estar indocumentadada y a un paso de la extradición. No está nada mal!


28 ago. 2006

Peep peep, aliméntame

Una lápida con una cruz y unos cuantos zopilotes aleteando en la esquina superior derecha es lo que queda de mi tamagochi.


Esa pelotita en llavero color turquesa, con sus órganos internos visibles a través de la coraza plástica traslúcido era aquel objeto deseado por años, desde que tenía 14 y eran todo el furor entre adolescentes. Y sería mío. El tamagochi fue todo un evento entre niños y adolescentes por allá del 1995. Pero hace 11 años ya estaba bastante grande para pagar mis propias cosas con la mesada y 7000 era un poco caro para mi bolsillo. Entonces, de la misma manera que el atari, el carro o la casa de la barbie y un teléfono en mi cuarto, tuve que vivir sin él y acostumbrarme. Pero hace unos días pude darme el lujo de la nostalgia cuando varios factores confabularon a mi favor: independencia y solvencia económica, y un precio imposible de rechazar: 1500.

Con pericia de compradora sazonada me acerqué a uno de tantos vendedores ahí por el banco central. Pedí instrucciones sobre como usar el bendito aparato y entonces Yeison se acercó a explicarme con toda la sabiduría de sus 9 años cómo tenía que alimentar, cuidar y ejercitar a mi mascota. Con mi nueva adquisición marca patito sin tirita para el cuello, porque con esa cuesta 2000 colones, subí al café nuevamente a sumergirme en el mundo de las mascotas electrónicas.

Un botoncito a la derecha y su par a la izquierda sirven para "navegar". Ahí, moviendo el cursor, escogés una de las 69 posibles mascotas pixeladas. Claro, en realidad son 13, solo que ponen una imagen de la mascota en todas las posiciones que adopta, y así parece que son muchas más. Escogí un gatito (obviamente) y con una fanfarria electrónica nació Tamaguche. El primer icono me dice que pesa 1 kilo o libra, tiene 0 días y el corazón marca 4. Así que pulso botones y le doy de comer un tazón de comida. Lo pongo a hacer ejercicio, que se traduce a poner un número en la pantalla de halterofilista y entonces se pone a levantar pesas. Después puedo jugar piedra papel tijeras y nunca sé si el gato es más feliz cuando gana o cuando gano yo. Hay un simbolito con una lata en una esquina. Le hago click y aparece un servicio sanitario con un grandísimo cerote que cae del cielo y pringa. También puedo ponerlo a dormir apagando y prendiendo un bombillo, así que eso hago.

Despierta con una calavera sobre su hombro. Hay que darle medicinas! Busco en el cartón intelegible de instrucciones sobre qué hacer con mi bicho enfermo y sólo me dice "when sickly, give medicine good rest is beautiful". Gracias. Le tengo que recitar haikus para que mejore o que? Apreto en la casilla del botiquín y una gran inyección aparece. Pero sigue enfermo. Le doy comida. No mejora. Será que necesita ejercicio? 5 squats con pesas no mejoran la situación. Al rato tiene cagadera. Va al baño. Repetidas veces. Reviso nuevamente el cartón. "When breezey put scarf or coat when rain". Cómo? Será que está aburrido? Por qué no hay una opción de "ponerlo a leer". Qué hago yo cuando no hay nada más para hacer? Dormir. Así que le apago la luz. Lo despierto a los 3 minutos y ya está curado. Le doy más de comer y me olvido momentáneamente. Vuelvo a ver y está nuevamente enfermo. Demonios.

Pasé 3 días con el bichillo al filo de la muerte, delicado como nadie y con hábitos de crack-baby. Un día de esos de andar en carreras, regresando de migración en Puntarenas volví a ver y estaba muerto. No hubo funeral, simplemente reiniciar y seguir jugando. Esta vez con una jirafa que duró menos de 24 horas, y ya el manual override (meter una tira plástica para romper el contacto de la batería) no está funcionando.

Increible pensar que mi gata requiere menos cuidados que un bicho generado electrónicamente que se mueve con dos baterías de reloj. Y es más divertida también.

25 ago. 2006

Café

Queda en una esquina muy transitada. Revuelvo mi café mocha con una cucharita diminuta, y siento por la decreciente resistencia como se disuelven los trozos de chocolate que descansaban en el fondo de mi taza. Me imagino viviendo en el edificio esquinero con sus balcones circulares: es de los pocos lugares en el centro de San José donde podés asomarte a tu balcón y ver árboles y niños jugando en las plazas. Además... tiene balcones! Lo más probable es que en esos pisos hayan aburridas oficinas con empleados amargados que nunca se han tomado el tiempo de averiguar si se puede salir al balconcito, o mejor aún, con jefes amargados que lo prohiben porque entonces desperdician el aire acondicionado con la abridera y cerradera de puertas. Otro edificio cercano me cierra el ojito: es un edificio viejo de techos altísimos y grandes puertas que dan a mini balcones sobre la calle. Ahí mucha gente vive por periodos: es una pensión, así con nombre y todo. Para entrar hay que capearse a un vendedor de chicles. Lo miro de lejitos, pero sé que probablemente nunca entre a ese paraíso de chinches, ladillas y pulgas, porque correría el peligro que no tuviera ninguna de las anteriores y entonces me entraría el espíritu de Henry Miller de vivir en una pensión, escribir y tomar vino y café todo el día. Lindo para París, no sé que tanto podría lograrlo acá.

En el café ya me reconocen y me saludan cuando entro. Subo a ver si encuentro "mi" mesa desocupada, si no, me siento cerca a esperar que se levanten para rápidamente ir a ocupar el espacio. Es de esos lugares que son suficiente compañía en si mismos, que con solo sentarme y estar cerca de tanto extraño hay cierta complicidad por compartir ese lugar de encuentro. No soy muy aventurera con el menú, me gusta lo satisfactorio de pedir algo que sé que me va a gustar, y disfrutarlo como el primer día. Ya hay una colección de mapas, gráficos y listas plasmados en la parte de atrás de los individuales, ya sabemos cual es el "lo mismo de siempre" que cada una de nosotras pide.

Cuando estoy en el café me puedo imaginar que es como el Central Perk de Friends, o Cheers. Un lugar donde estoy sentada y llegan mis amigos y se sientan y pedimos cafecito y nos apropiamos de una mesa y pasamos horas conversando. Creo que me hacía falta un lugar así.

22 ago. 2006

video links

21 ago. 2006

Ay Mamá!

Hoy conozco a la suegra, a ver si me dan permiso de salida. Digo, porque eso de que su tierno retoño no amanezca en casa por estar donde una desconocida no le hace gracia para nada.

En mi vida he tenido 1 suegra. Mi primer novio era huérfano, y a la abuela la vi de pasadita nomás. Los otros novios, parejas, amantes me han tenido como la impresentable, así que pasaba como la desconocida "muchacha con la que estaban saliendo" o sencillamente como la "amiga" a la que llevaron a casa. Es decir. Yo conocí a los suegros, pero ellos no a mi.

De pronto pienso que la suegra que tuve, la que se preocupó por armar una cama en el cuarto, porque que barbaridad, que pensaría yo si llegaba y veía que él dormía en un colchón sobre el suelo como pordiosero, como muchacho sin padres y sobre todo habiendo camas desarmadas. Me abrió su casa y no se metía conmigo, entonces sí, he topado con suerte. Con ella conversaba de cualquier cosa en esos minutos antes de la cena, después, durante la comida se ponían a conversar en otro idioma y yo me dedicaba a escuchar los ritmos y cadencias de la conversación sin entender una sílaba. Me amparaba en toda la posible comunicación no verbal para descifrar significados y ya con varios meses de experiencia podía darme cuenta que estaban hablando de la burocracia en Registro de la Universidad de Costa Rica. Es decir, me evité los interrogatorios, las preguntas a quemarropa, el conquienvivequehacensuspapastrabajaoestudiaqueintencionestieneparaconmihijo.


Las suegras están establecidas en el imaginario como seres malvados que te hacen la vida de cuadritos en el peor de los casos y te dejan sola en el mejor de ellos. Tal vez porque representan a las falsas madres, las que no son de uno. Unas mujeres que siempre te verán como la usurpadora del afecto, la que se pasea en el complejo de Edipo. Sin embargo, en mi experiencia no son tan terribles: La mamá de mi cuñada es un amor con mi hermano y el resto de la familia, la mamá de la pareja de mi hermana es también un sol, y se llevan de lo mejor. No sé cómo será mi mamá como suegra, pero para estar allá lejitos, es muy cariñosa y pregunta constantemente por la salud y familia, y cuando la visitan es una excelente anfitriona. Pero estos mitos deben tener su origen en la realidad, y me pone un poco nerviosa.

Alguien tiene consejos de qué hacer si le caigo mal?

17 ago. 2006

Nos quiere dejar sin Pinol.

Con toda la ilusión la semana antepasada me enteré del concierto del Perrozompopo. Un evento nunca antes visto, por primera vez estaría en un escenario con su hermano. Justo cuando ya entraba en withdrawal perrozompopesco aparecía para darme nuevas canciones para tararear y cantar en el bus.

El lugar, Jazz Café, es perfecto. Magnífico lugar para un íntimo concierto con la magnética presencia de Ramón Mejía.

Rápidamente comencé la campaña para llevar a cualquier persona que me diera sólo 2 minutos para convencerla de por qué el Perro es toa y había que ir a este concierto, con mi misión de pandereta musical. Tenía en mente la reservación para más de 10 personas, comprar CDs a la salida para tener para ciertos regalos, y disfrutar de una cervecita o dos mientras veía los ojos chispeantes de Ramón ahí tan de cerquita.

Sin embargo, ayer, por medio del blog de Julia, me vine a dar cuenta que la entrada está a 12000 en preventa, y 15000 el día del concierto. Que pasó con romper el silencio? Con canciones de querer al país, de los desposeídos, del amor, de los perros a los que no les gusta la tortilla?

Por qué rayos tan caro!!!

Ahora tendré que conformarme con pasar a la lico, sentarme en las gradas y escucharlo desde las afueras del Jazz.

Que diantres. A nadie le sobran un par de entradas?

16 ago. 2006

Sí, señora.

Tenía como 8 años, y llevé a una amiga a mi casa después de la escuela. Subimos las gradas al apartamento de carrera, esperé que la muchacha me abriera la puerta, le entregué la mochila y entré a la cocina a saludar a mi mamá.


Holacomoestascomoestuvotudía, holacomoestascomoestántuspapis a mi amiga, definimos que era mejor dejar el café con leche y los cachitos de mantequilla para después de jugar a las Barbies. Salimos en tropel a jugar. Entonces mi amiga puso en evidencia mi extranjería con una sencilla pregunta.

-Es tu madrastra?.

Con sorpresa volví a verla, pensando en por qué pensaría que no era mi mamá. Pensaría que me trataba mal? Acaso había visto algo o sabía algo que yo no supiera? Será que mi mamá no era mi mamá? Le respondí mientras caminaba por el pasillo a mi cuarto
- no, es mi mamá, que por qué preguntas?
- Porque le dijiste "señora".
- Señora? Cuando?
-Cuando te preguntó si querías café, y dijiste que Sí Señora.
- Aaaaaaaaaaah, es que así me enseñó a que le respondiera.
- Y por qué no le dices mamá?

Hasta ese momento nunca lo había pensado. Es decir, mis padres me habían enseñado que por educación, cuando un adulto pregunta algo se le responde que Sí o no y señor o señora. Así se hace en Colombia, así se hacía en sus casa, así se hacía en la nuestra.

Claro, mi amiga cuando su mamá la iba a recoger de la escuela la saludaba con un "Que hay de nuevo, vieja" mientras se encaramaba en el asiento del copiloto balanceando maletín y lonchera de los cariñositos. Un día intenté responder de esa manera "cool" en mi casa y por poco termino llevando mis dientes de collar.

Como se decide como se le dice a los padres? Hay niños que de pequeños les da por llamarlos por los nombres, no comprendiendo que si para todo el mundo son "Ana" y "juan" para ellos debería ser "Mamá" y "papá". Yo en cambio, nunca me lo cuestioné. De hecho, creo que ni siquiera estaba muy consciente de cómo se llamaban. Todavía es mamá para mi, aunque vivamos en diferentes países. De hecho, hablo con mi hermana y digo "mi mamá llamó", y ella responde "y qué dijo mi mamá", haciendo parecer que estamos llevando un pique de posesividad materna para la extrañeza de compañeros que preguntan que por qué es solo mía.

Me preguntó que cuándo la iba a visitar, y en esas estoy, tratando de averiguar cuándo será el mejor momento. Porque de vez en cuando, a pesar de amar vivir sola y en mi independencia, me hace falta. No por lo que me brinde, que para muchos se representa en "la cocina de mamá", "los chineos", "los consejos", sino simplemente por conectarme un poco con ella. Porque su amor a sus hijos si que es incondicional, y todas las decisiones "alternativas" de vida que hemos hecho las ha tomado con calma, preocupada primero en si eso nos hará personas mejores y felices, y no en si es algo socialmente aceptado, si está bien visto o si será un escándalo. Entonces me cuenta que mi hermano piensa llevar a su pareja y visitar pronto y ha pedido que estemos, aunque sea una de las hermanas, presentes. Me pregunta por la pareja de mi hermana para saber si está bien. Indaga en si estoy comiendo bien, si estoy feliz en el trabajo, si me gusta lo que hago, si me va bien en mi casa nueva. Me cuenta de la venta de la casa en Bogotá, del tratamiento experimental para salvarle la vista a mi papá, de mi tía y su pierna rota, de la vida en Medellín y en las económicas ofertas de viaje para visitar. Y entonces se acaba la tarjeta telefónica y con un adiós apresurado aprovechamos el último minuto, que siempre nos deja con una frase a medio decir.
Mami, mamá, má, mimamá, amá. Me ama.

15 ago. 2006

Saca la mano Antonio que mamá está en la cocina.

Ayer abrí mi despensa buscando algo para preparar y me encontré con una caja de cereal, 2 cajas pequeñas de leche, té negro, té verde, té jazmín, café con menta y una lata de salmón rosado. Atrás había una bolsa de pasta y media caja de couscous. En la refri hay 2 cervezas, media barra de lactocrema y ketchup. Y ahí se acaba mi reino.


Hace un par de años, en mi despensa tenía una colección de cosas. Cous cous, eneldo, paprika, currys diversos, pimienta negra, orégano, sal de ajo y sal de apio. Sal gruesa kosher, Aceite de oliva extra virgen para ensaladas y uno purete para cocinar. Salsa de soya, aceite de ajonjolí, vinagre balsámico, aceitunas, alcaparras. Sobres de sopa instantánea que usaba como base para dips, salsas. Pastas. Arroz de sushi y normal. Harina blanca e integral. Avena. Vainilla y canela y clavos de olor para hacer galletas. Bicarbonato y polvo de hornear. Azúcar y edulcorante y tapa dulce molida. Levadura. Nori. Vinagre de arroz. Ajonjolí.

No es que no sepa cocinar, es pura pereza. Podría argumentar que en esa época de ingredientes deliciosos vivía en "la casita de muñecas" en Monteverde con una linda cocina desde donde veía pasar agoutis, pizotes y un mapache o dos. Que ese lugar me inspiraba a cocinar, que no tener tele ni vecinos muy cerca era un incentivo adicional. Todavía me recuerdo el olor de la casita. Entre sándalo y YlangYlang.

En mi nueva casa tenemos una excusa de cocina. Pequeña y funcional, pero nada que inspire. Lo que gasto en supermercado termina siendo un desperdicio cuando la comida se echa a perder antes que me anime a cocinarla. Abro la refri y la tercera generación de esporas sobre el queso ya tienen un himno en mi honor y están pensando en conquistar las tierras nórdicas del freezer. Pero algo debo hacer. Porque el presupuesto, a pesar de almuerzo subvencionado, ya no alcanza.

Tendré que superar mis barreras. Las de pensar en que hacer. De haber aprendido a cocinar para 14 personas y no poder medir cantidades decentemente. El tener demasiada comida y poca hambre. De mi resistencia a comer lo mismo dos veces seguidas. El no tener suficiente espacio horizontal para la preparación de alimentos y el no querer lavar platos. Porque ya tengo mesa de comedor. Ya tengo cubiertos, platos y vasos. Lo que faltan son ganas.

14 ago. 2006

24 horas

-Almorzamos juntos hoy.
-Y después calabaza?
-Sí. Todavía no estamos para pasar todo el día juntos. Comer y ya.

Cuando podés pasar más de 24 horas en su compañía, es que de veras te gusta.

11 ago. 2006

tiempo

Se me escurren las horas entre los dedos. Las trato de atajar y es como querer atrapar polvo entre las manos. Los minutos corren en mi contra y busco tiempo suficiente para desatrasarme de mi ausencia, del trabajo hecho y perdido del miércoles, de las cosas atrasadas de otros y de lo mio de hoy.

Pienso en las cosas que me pasan y en las cosas que quiero y no quiero tomar decisiones. Estoy con alguien y no estoy enamorada, quiero enamorarme y mi corazón me obedece a medias porque sale desbocado persiguiendo a terceros que no tienen nada que ver conmigo.

Pero por ahora nadie pide, nadie exige. Las cosas marchan con calma y tampoco puedo argumentar que son fantasmas del pasado los que me auyentan las sensaciones. Todo es nuevo (siempre lo es). Es diferente (o igual de distinta manera). Es aprender a manejar códigos de otros y ver si se conjugan placenteramente con los de uno.

A ratos me complico demasiado la vida.

Oportunidad Laboral

Cómo me gustaría tener el tiempo libre para dedicarme a esto. Pero como agua que no has de beber, dejala correr, aquí les dejo un link para un trabajo en PopGadget, un website de tecnología para mujeres.

Qué se necesita? Disponibilidad de lunes a viernes en las mañanas por un ratito para postear sobre tecnología que sea de interés para mujeres.

Aplicar aquí.

9 ago. 2006

oops

Incapacitada por gripe, vuelvo el viernes.

Que pega tener dias libres cuando uno peor se siente.

wachoo.

8 ago. 2006

Alajuelita

Las caminatas son de esos eventos horizonte que al superarlos me fortalecen. Aunque sea una caminata conocida como la del domingo pasado, cuando nuevamente subí a la Cruz de Alajuelita .

Cuando veníamos en el bus para El Llano pensé que era genial que no hubiera cancelado a último momento aduciendo cansancio, agotamiento y pereza. De pronto lo más difícil es agarrar el impulso y hacerlo. Así que me amarré mis tenis, empaqué ropa extra en muchas muchas bolsas, compré comida para el camino y nos lanzamos a subir nuevamente.

Hay varias partes del sendero que me encantan. La primera es al puro principio, cuando uno sale de la calle para adentrarse al trillo. Es plano, rodeado de plantas y me hace recordar los viajes a la finca de mi tía en La Hoja, un pueblo muy pequeñito a las afueras de Bogotá. De pronto estás en la calle, y 5 minutos después estás rodeado de naturaleza, y como todavía no se pone pendiente, es genial para descansar de la primera subida por pavimento.

La otra parte que me gusta es en la primera cruz. Hay una explanadita apenas para hacer pic nic, y se llega en 4 minutos, lo que lo hace ideal para algún plan relax a futuro, para simplemente subir, comer y bajar. La ciudad se veía completamente. A la izquierda hay unas montañas verdes verdes con paredones imponentes y a los que sólo les haría falta una catarata para hacer parecer que es la entrada al Mundo Perdido del Parque Jurásico. Al frente, San José, y ahí uno pasa su ratillo ubicando las cosas. La contraloría como velero a la par del parque de la Sabana. El mall San Pedro, Forum Santa Ana. A la derecha y al frente está río azul, y a la derecha hay unas montañas un poco menos escarpadas con casitas pintorescas.

El otro lugar que me encanta son los potreros antes de llegar a la 2da cruz. Después de una subida muy empinada entre piedras, tierra arcillosa y plantas que rasguñan un poco los brazos, se abre el sendero a un par de potreros encaramados en el puro lomo de la montaña. Hay fresas silvestres que uno puede rejuntar y usualmente las nubes están bajas en este lugar. Entonces las cosas van apareciendo a medida que uno camina y se acerca a ellas. Que el alambre de púas, que un árbol pigmeo, torcido por el viento, plantas de altura y después se llega al segundo punto de descanso. La cruz está sobre una pirámide escalonada, debajo de la cual solía vivir un celador/capellán. Dicen que ahí se celebraban misas.

Pasamos por donde nos encontramos con Don Armando la vez pasada, pero no estaba, así que perdimos el chance de saludar. Igual, el almuerzo lo disfrutamos sentados junto a la piedra, una zona detrás de la cruz con una explanada donde se ven rastros de fogatas, y también montones de basura con la que ya se reconocen las zonas visitadas por ticos comehuevos, quienes todavía no han aprendido que las botellas PET no son biodegradables.

En comparación con la
vez pasada, estuvo lo más de tranquilo el paseo. No nos llovió, hizo sol, no había comando de vacas kamikaze ni chapulines con machete. Estamos pensando realizar caminatas parecidas por lo menos una vez al mes. Si alguien se





7 ago. 2006

La Madrina Sancho Panza

Trabajar en teatro es conocido por ser una labor jalada de los pelos, amarrada con mocos y sostenida con uñas y dientes. No hay glamour, privacidad y uno no es dueño de su tiempo. Ejemplos? Muchos, y este corto montaje fue una muestra variada de las mil y una cosas que hay que aguantar.


Mi temporada como madrina de bodas de superheroína terminó ayer. Con una presentación mucho menos ajetreada que la vez anterior ya cumplimos con nuestro ciclo farmacéutico.

1. No esté seguro ni de su apellido:

Cuando llaman a los actores llegan 8 a leer el guión. 2 no pueden con los horarios, 2 son eliminados del texto antes de la siguiente lectura, después de haber acomodado su horario para asistir a ensayos. Quedan 6 y al próximo ensayo nos advierten que el presupuesto disminuyó y en vez de 6 presentaciones, serán 2. Amén.

2. Siga el guión al pie de la letra hasta que le digamos lo contrario. Unas 3 o cuatro veces.

Representamos la unión de dos medicamentos por medio de una boda en la que las "mascotas " de cada medicina se casan. Como que El Verdugo y Gollo decidieran intercambiar anillos. Hay un villano AKA el Pollo en llamas por su elegante disfraz, y el padrino, la madrina y el juez. Ensayos hasta el cansancio para hacer la marcación de textos, posiciones y movimientos. Yo aprendo a dar mis 3 líneas con una convicción completa y total. El día antes de la presentación llega un memo especificando que el personaje amargado, ridículo y antipático ahora va a ser la mejor amiga de la protagonista y ayudante dedicada de la misión. La marcación queda desechada.

3. Sea flexible. Contorsionistas bienvenidos.

Pedidos un poco "exóticos". El día de la función llega la representante de la agencia a entregar cambios. Incluyen acotaciones como "Madrina lanza a villano por los aires después de aplicarle una llave y dejarlo inconsciente". Gracias. Yo también los quiero. Clases de judo, alguien? También esté preparado para que en vez de camerinos les den un espacio en un pasillo del sótano sin ventilación ni puerta que se pueda cerrar. Y ahí esperarán las 3 o 4 horas antes de función.

4. vestuario a la medida = son a la medida de otro. Vestuario unitalla = le quedan a todos igual de mal.

Toman las medidas para el vestuario el día antes de la presentación. Cuando llega el vestuario quedo con la certeza que las medidas se las dieron a una tercera persona que asumió que era cualquier talla menos esa. Me pongo mi leotardo de patinadora en hielo, hecha de transparencia color carne y terciopelo blanco. Terciopelo. Blanco. Les mencioné que era pequeño y apretado? Me pongo la enagua de raso blanco con aplicaciones en tul lila y rojo. Doy un par de pasos y regreso a meterle 3 cm. a cada lado de la enagua con la ayuda de unas gacillas. Me quedó tan ancha que si giraba rápidamente y me detenía, la enagua seguiría girando a mi alrededor como hula hula. Los zapatos me los pidieron a mi. "traiga unos tacones blancos o transparentes". Claaaaaro. No querían más bien de esas de plataforma transparente con acuario incluido en el tacón? Corro a ver a quién se los pido prestados y la productora me facilita unos transparentes. Horror y vergüenza.

5. Ensaye y ensaye. Luego ensaye más. Finalmente, improvise.

El día de función nos convocan a las 3pm. Llegamos al lugar y comienza una sesión intensiva de ensayos, ensayos y más ensayos. Ensayo de movimiento. De luces, De sonido, de texto. Ensayo con el vestuario. Repasar la escena de las luchas. Nos familiarizamos con el lugar, probamos los micrófonos, aprendemos a manejar el vestuario sin matarnos. Detrás de escena pegamos duct tape a las suelas de los zapatos para que no resbalen tanto y esperamos el inicio de la función. Cuando entramos a función advierto que todo el piso de azulejo estaba cubierto de resbalosos pétalos de rosa. Hay pocas reglas en teatro y una es: Nunca, NUNCA intentar algo nuevo en función que no se haya probado en ensayo. Porque las consecuencias pueden ser nefastas y vergonzosas. Por ejemplo: durante la lucha casí hago una demostración del Cancán francés al salir resbalada mi pierna sobre un pétalo y caer entre hincada y en split. Por cierto, sabía ud que el Actor no está asegurado por nadie?

6. Las buenas noticias nunca lo son.

Salimos de función y nos dan una buena noticia: vamos a cenar en el evento. La Mala noticia? Tenemos que quedarnos disfrazados. Así que me pido un par de screwdrivers y por lo menos siento que hay cosas peores en la vida. Como la superheroína, quién no puede quitarse los guantes porque están pegados al disfraz, y que cada vez que se lleva un bocado a la boca lo acompaña con pelo de peluca. Yumm.

7. Todos piensan que escriben igual que Shakespeare. Aunque sea un guión de farsa de 7 minutos sobre el asma y la acidez, defenderan sus decisiones de texto hasta la muerte.

Un evento lo hicimos en español, el otro en inglés. Mi mejor amigo citó a una maestra quien dijo que "el buen actor es el que defiende un texto sin importar lo malo que sea". Defectos gramaticales, formas verbales incorrectas y frases obviamente traducidas textualmente del español eran solo algunas de las idiosincrasias. Típico: Drink a chair and eat what-what (Tome asiento y coma queque, por aquello). Entonces, así como nos entregaron el guión revisado con sus errores intactos, así lo leímos.

8. Sea proactivo y automotívese. Si todo sale bien, felicitarán al director. Si algo sale mal, lo culparán a ud.

Nuestro simpatiquísimo director a quien cariñosamente apodamos El Chico Migraña, durante todo el proceso no nos brindó una sola sonrisa o palabra de apoyo. Pero estamos seguro que se arrancaba el pelo a manos llenas pensando en nuestro buen trabajo. El pago todavía no lo recibimos y es de esas cosas que ni pregunté cuánto sería. Prefiero que me sorprendan. Así, lo que caiga, será bien recibido.


Sin embargo, tanta quejadera y en realidad lo disfruté. Porque si no, qué tendría para contarle a mis nietos?


4 ago. 2006

Diversión en caminadoras

Zapatos

Ayer decidí estrenar unos lindos zapatos cafés. De taconcito coqueto, puntiagudos, con unas micro tachuelitas en bronce sobre el empeine. Gracias a esos bellos zapatos ahora también estoy estrenando una colección de curitas sobre mis dedos de los pies, los cuales cruelmente comprimí en un espacio no mayor a una caja de fósforos.

Que montón de cosas hacemos las mujeres por vanidad. Casi todas podrían ser consideradas tortura si no fueran masoquistamente autoimpuestas. Depilación, fajas reductoras, tintes, brassiere pushup, pantimedias, el blower para los eventos especiales, sacarse las cejas y los tacones altos. Para la depilación hay opciones, si tenés buen cuerpo no te tenés que preocupar de las fajas reductoras, y cualquier otra "torturita" es evitable. Pero los tacones... como abandonarlos?

Hasta hace un tiempo podrían haberme importado menos los zapatos. Pero ahora que trabajo en una oficina con código de vestimenta, mis 2 pares de zapatos bajos (cafés y negros) ya se vuelven monótonos y aburridos. Entonces me embarco en comprar zapatos, con la mala suerte que usualmente subestimo su poder subyugador. Quedan estacionados en el clóset, ya sea porque tienen el tacón muy alto, o lastiman o son muy grandes y se me caen.

Hoy regresé a mi zapato de señora. Chato, punta cuadrada en un negro discreto apenas para vestir pies de monja. Y mis dedos me lo están agradeciendo. Sin embargo, extraño la sensación de poder que me dieron momentáneamente los tacones culiolos. Ni sé bien expresar por qué sentía que a pesar de estar prácticamente incapacitada para caminar, mis pasos tenían un "toque de distincción". No es que quiera convertirme en Imelda Marcos, pero sí hacerme de mi ajuarcito de calzado. Es que los tacones... Levantan nalgas, alargan piernas y dan elegancia a cualquier traje. Trate de caminar con garbo y elegancia en chancletas, o verse bien vestido con tenis. O verse a la moda con mis zapatos de abuela.

Recuerdo cuando salía a bailar en sandalias o botas de tacón,algunas de plataforma: podía hacerlo con un excelente nivel de expertise por horas y horas. Y repetir la noche siguiente. Igual los dedos los tenía apachurrados, la planta del pie acalambrada, pero una disasociación me permitía ignorar el dolor de las rodillas para abajo, y aprovechar esos centímetros de estatura que me brindaban. Unas cuantas semanas de zapato nuevo y eran ya como una segunda piel.

Envidio a esas mujeres que van a hacer compras en sandalias con tacón de aguja. Aquellas que se visten con zapatos espectaculares que combinan con su ropa y se ven de lo mejor. O tienen un excelente "poker face" o el umbral del dolor por las nubes. Pero yo no lo logro. Disimulo muy mal el cansancio, me balanceo en el tacón cuando se cansan las puntas de los pies, aprovecho y me los quito debajo del escritorio. Evito caminar a toda costa. Entonces compro mil y una plantillas especiales para domar los zapatos y finalmente renuncio a usarlos, y van a parar al cementerio de zapatos, o se los paso a mi hermana que pareciera tener pies de acero. Pero ahora me resisto a agachar la cabeza y darme por vencida. Lo quiero lograr. Lo conseguiré. Por lo menos hasta que diseñen zapatos bajos que brinden esas mismas maripositas en la panza que un buen par de tacones me pueden dar.

3 ago. 2006

La nuit

Daba vueltas al hielo en el vaso. El tintineo lo sentía más que escucharlo, pero era reconfortante saber que hay ciertas cosas que son constantes. Daba vueltas con el hielo una pajilla plástica delgada, esas que estorban si se trata de tomar del vaso, pero que en el momento de tirarla para sacar de peligro los ojos, haría falta para revolver el trago.

Como si fuera la primera vez en ese bar miraba el horrible decorado. Nunca dejaba de impresionarle: gladiolos y heliotropos con hojas tropicales. En realidad no sabía si eran Gladiolos y heliotropos, pero esos eran los nombres complicados y difíciles de masticar que deberían haber tenido aquellas creaciones de pintura fosforescente y escala 10:1 plasmadas sobre el techo y paredes.

Llevaba la vista hacia la puerta a ver si aparecía. El trago se había evaporado en el bochornoso calor de la discoteca, y fue por otro, esta vez teniendo que esperar un par de minutos en la barra, señal inequívoca que las horas iban pasando y ya la gente estaba apareciendo.

Mientras le entregaban su trago recordó la última vez que se habían visto. Tan bonita, simpática y sonriente, con una risa abundante, y un escote que le hacía juego a la risa. Había estado nerviosa.

Llegaría esta noche al bar, se había asegurado de eso. Por eso se había arreglado para salir. Sacó del fondo del clóset esa ropa que tenía guardada para ocasiones especiales, se peinó y acicaló para oler a jabón con aloe vera, a champú cítrico, a ropa tendida al sol y refrescante té verde con destacadas notas cítricas y de madera. Una pérdida de tiempo a medida que pasaban los minutos y el cigarro impregnaba la ropa y sus dedos. Todavía no aparecía. Decidió dar una vuelta, saludar a viejos amigos que no veía desde hacía mucho. Repartió unos cuantos holacomoestástantotiempoyvosmuybiengracias y regresó a su percha en el balcón. Bailó un poco con unas amigas evitando quemarlas con su cigarrillo, cantando algunas canciones, moviéndose asincopadamente, ligando su vodka con nerviosismo. Descansando, se perdió por unos momentos en un video musical.

De pronto estaba ahí a su lado. Tanto tiempo vigilando la puerta para interceptarla para que se acercara sigilosamente aprovechando un momento de distracción. El sudor de manos transformó el reconfortante vaso en una debilidad que podría deslizarse de entre sus dedos y caer sobre las cabezas de aquellos desafortunados que bailaban debajo del balcón. Estaba más linda de lo que se acordaba. Un saludo poco comprometido y escueto, y como quien no quiere la cosa y sin bien saber por qué, se disculpó, se dio vuelta y se alejó a hablar con otros amigos. Ese recorrido que hizo al darle la espalda y llegar a su destino se hizo eterno. Odiaba que esta fuera una de esas cosas que hacía por costumbre: por masoquismo, por inseguridad, por hacerse más interesante. Detestable hábito, pero de pronto las palabras le fallaban, el lenguaje no existía, la lengua se trababa y no hallaba como decirle algo más que hola. Desde su nuevo hogar entre dos viejos amigos de sus años universitarios la observaba. La veía conversar con las amigas que tenían en común, su blusa blanca como un faro violeta en la oscuridad de la discoteca. Mientras tanto recibía los enjaches exasperados de sus amigas para que regresara por ella. A hablarle. A hacer algo.

Una pregunta susurrada en medio de ese griterío ensordecedor: Tenés fuego? Unos cigarrillos más tarde ya habían comentado la música, los eventos de los últimos días, un video de madonna y algunos otros temas de los que no se acordaba por haber estado observando su boca mientras hablaba. Una nueva oleada de personas disminuyó el espacio disponible que tenían, y se volvió más fácil hablar mientras bailaban pegados que conservar la distancia y el espacio para el espíritu santo entre su pecho y el de ella.

No quería analizar cada momento y perder esa magia que conservan los misterios. Así que cuando de pronto sintió una mano sosteniéndole la nuca, la rodeó con un brazo por la cintura, y cara contra cara los sonidos pronunciados fueron sustituidos por una comunión silenciosa de caricias. El instante del primer beso fue electrizante e impactante: un beso interrumpido o una serie de ellos que duró unas 2 o 3 horas en ese bar, con los brazos y piernas entrelazadas, consumiéndose públicamente como adolescentes sin permiso de llevar visitas a casa. Y así cerró la noche, con una despedida frente al portón de la casa, llena de promesas de verse, de llamarse, de hablarse.

1 ago. 2006

Awakenings

Puse la cabeza en la almohada, me di una vuelta y sonó el despertador.

Me enrosqué en mis 3 cobijas y me hundí en las almohadas. Quería que la alarma no volviera a sonar, que fuera una pesadilla, que hubiera cuadrado mal el reloj y en realidad me faltaran 3 o 4 horas más de sueño. Dos horas de dormir no alcanzan! La gata aprovechó para atacarme a punta de cariño y muestras de afecto, con la nariz infaliblemente apuntandome al ojo . Quería seguir dando vueltas en la cama, dormir, desear que se me hubiera perdido un día y siguiéramos en lunes feriado, pero no fue así.

Entonces con los ojos cerrados me arrastro al baño, y quedé dormitando meditativamente en la taza. Me desperté cuando sonó el timbre de la casa. A las 5:20 de la mañana! Entonces a ponerme mi ropa nuevamente, ir a buscar las llaves, refunfuñar porque es tarde, porque FIJO no es para mi, porque FUBAR está dormida y estoy 99.9999% segura que es la pareja que algo se olvidó y ELLA debería ser quien abriera y no yo. Ni la Vikinga, porque estaba con visitas. Por supuesto que tenía razón. Con una cara que no se merecía de me cago en vos, en tu amigo y en el pinche perro psicodepresivo tragapastillas de tu amigo le entregué las llaves para que abriera y me fui a meter a la ducha.

En la ducha me di cuenta que no tenía paño. Así que medio me vestí y fui por el al patio de pilas. Regreso con el paño y lo dejo caer en un charco. La ducha estaba jugando peek-a-boo de agua caliente, y yo calculaba la perilla para ubicar ese punto preciso en que sale un buen chorro a buena temperatura, y no unas 3 gotas malhabidas de agua hirviendo, o un niagara de cristales de hielo. Finalmente me sumerjo bajo el chorro y una nube vaporosa de aroma a nicotina y alquitrán se despega de mi cabeza mientras unas leves nauseas me hace ubicarme y darme cuenta que si no estoy de goma es probablemente porque no se me ha bajado la borrachera. Me seco con los parches menos húmedos del paño y una mirada de reojo me hace detenerme en seco. Desempaño el espejo y me doy cuenta que efectivamente me veo como una mierda.

Me visto con el pantalón de la semana pasada... tengo otros, pero este es el más fácil de coordinar, y hoy no tengo cabeza para detalles. Una camiseta gris que me queda floja por todos los lados y que al no tener ya secadora mis sueños de reducirle sus dimensiones fueron destrozados. Un sweater que espero le de un toque decente a mi vestimenta.

He perdido mi jacket favorita, salgo de la casa y mi ipod está sin batería, gasté montañas de dinero el fin de semana y ya es muy tarde así que agarro taxi para no perder el bus de las 6:15.

Con ese horrible inicio, lo único que me queda por esperar es que la mala racha se me haya gastado antes de las 6, y que el resto del día esté bueno para balancearlo.