24 feb. 2007

Emenius Sleepus

Sé que hay historias hechas para no terminarse nunca, y sospecho que esta es una de esas historias inconclusas, cuyos capítulos se escriben con años de diferencia y en forma epistolar.

Probablemente nuestra historia seguirá siendo lo que fue y es: una excelente amistad cargada de deseo; basada en excelentes recuerdos de humor, pasión y tranquilidad, pero también en una serie de desafortunadas coincidencias, citas perdidas y mal timing En este momento el futuro se ve en conversaciones por internet hasta altas horas de la madrugada y el deseo constante de terminar lo que esas tardes de hace años iniciamos. Tendremos 89 años y tomaremos té mientras hablamos de lo de siempre: historias de eros y tánatos, injusticias del sistema de pensiones, la condición de nuestra salud, mitología, tecnología y parapolítica: después nos daremos vuelta, apagaremos y uno se irá a preparar el desayuno en su casa mientras el otro se acuesta a dormir con su gato.


En estos momentos me encantaría estar hablando de esto con vos, a susurros, nuestras frentes tocando, como lo hacíamos antes, riendonos a carcajadas mientras hacemos inventario de todo lo que tenemos en común y lo que no: literatura, películas, hobbies geeks, aventuras y desventuras. Terminaríamos, como es frecuente, meditando sobre las razones por las que no funcionó en aquel momento en que estábamos embobados, rápidamente enamorados, convencidos que éramos el uno para el otro. Porque then life happened and we were too immature to face it and deal y nos quedamos con las ganas y el corazón ahogado. Años han pasado y por algún motivo seguimos con el juego, manteniéndonos presentes, latentes, subterráneos en los pensamientos del otro, atizando la pregunta de que hubiera pasado si... ahora que todo eso salió a la luz y hablamos y comentamos y estudiamos lo que hubo y lo que no y de nuestras razones, desbalances, injusticias y más, nace la inquietud y no sé si darle bola, de si en algún momento de nuestras vidas podríamos regresar a existir en las mismas coordenadas compartidas y calentarnos con las cenizas reanimadas de lo que quedó.

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1 Comentarios:

Blogger Jaqui dijo...

Y digo yo, no será -hasta cierto punto- que el juego es más provocativo cuando se lleva así, o tal vez el miedo a perderle "el sabocirto", a veces no nos deja seguir jugando, avanzando?

Un saludo.

8:43 p. m.  

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