15 feb. 2007

Walking in My shoes

Creo que he perdido la costumbre de parar la oreja desde que las tengo ocupadas con esos botoncitos blancos que me transmiten un mèlange de Música para planchar (Radio Porta para los ticos), punk vendido, pop ridículo, rock de mentiras y ultimamente Calamaro. Estos momentos privados en medio del movimiento los disfruto de todo corazón, sin necesidad de justificar mi gusto por Niño de Belanova o BlackEyedPeas, o mi sonrisa de oreja a oreja cuando escucho The Cure o las viejitas de Miguel Bosé. Ni siquiera me preocupo por los extraños que me escuchan tararear desafinadamente con la cara pegada a la puerta del metro a las seis de la mañana.

Hoy salí sin mi escudo musical: no apagué el ipod y se descargó por completo, y me di cuenta cuando ya salía para el doctor. El soundtrack citadino es una mezcla de carros con el exhausto descompuesto, reggaetón a todo volumen y muy poco vallenato. Aproveché para experimentar la ciudad con mis 5 sentidos, aunque fuera un momento.
Mi salida resultó lucrativa. Encontré un alquiler de DVDs donde no cobran inscripción, una repostería especializada en hornear queques eróticos, 4 o 5 cafeterías, 2 tiendas de suministros odontológicos, un par de iglesias evangélicas, una tienda de ropa erótica, cualquier cantidad de tiendas y talleres de moto, mueblerías un gimnasio con pinta de Super Sindy y varios restaurantes. Los olores a gasolina, llanta quemada y basura se mezclaban a cada cuadra con el olor de frituras y pan. Quien quiera que haya visitado una panadería Samuelito sabrá más o menos a lo que me enfrento diariamente. Hago mi mayor esfuerzo para resistirme, tengo miedo que en el momento en que ceda a la tentación de los carbohidratos no podré parar de comer cuanto buñuelo, almojábana, arepa rellena, patacón con todo, empanadas recién hechas o perro caliente con todo que se me atraviese. Así que apresuro el paso y me tomo un par de tragos de mi agua.

En el doctor me remitieron a algunos examenes de control, pero las maravillas del seguro privado significa que no es el doctor quien decide cuáles exámenes me hago sino que eso tengo que llevarlo a una oficina de presupuesto donde verán si tengo o no derecho a enfermarme de lo que está en esos papelitos. Es decir, la privatización de los servicios médicos significa lo mismo pero más caro. Obviamente las oficinas ya estaban cerradas (eran después de las 5) así que aprovechando que mañana no tengo clases, iré en ayunas a hacerme las pruebas que si puedo y pelearme por las que no, todo antes de mi reunión a las 10am. Una reunión en la que espero que me ofrezcan más horas o más plata, y no sólo más responsabilidades.

Ya cargué mi ipod, mañana estaré lista para enfrentar nuevamente el mundo.

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1 Comentarios:

Blogger Teban dijo...

Solo un par de cosas por decirte, no te pelees son la secretaria de la EPS, te puede salir mas caro de lo que piensas.

Y no te quedes callada si te niegan algo de la atención que necesitas, para ellos es casi que automático decir que no, sino reclamas, no te dan nada.

Espero que no sea nada grave y que te mejores pronto.

11:05 a. m.  

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