9 abr. 2007

Gotcha!

Llegas al metro y alguien está tocando violín.

Qué tanta atención le prestas? Que pasa si es REALMENTE bueno? Te detendrías a escuchar, seguirías apresurado, le echarías una moneda?

En Washington DC hicieron un experimento. Que pasaría si uno de los mejores violinistas del mundo, un virtuoso que no sólo es carismático y talentoso sino que además es joven, guapo y soltero se pusiera a tocar en una estación del metro?

Cuánta plata ganaría por hora? Lo reconocerían? Se armaría un tumulto de fans enardecidos? O las personas pasarían directamente y sin detenerse?



Lo siento por Joshua Bell, o más bien lo siento por mi. Creo que pasaría derechito tarareando algo de The Killers. Mi gusto estético está parecido al de mi gusto por el vino: Si sabe rico y es barato, es para mi, aunque sea "producto vinícola con taninos agregados". Porque joder, me podrían servir un
Bordeaux, de 1787 Chateau Lafite, o un vino de cherry y dudo mucho que podría distinguirlos.

De hecho, cuando en un restaurante fino me sirven vino de la casa y me cobran bastantico por él ni sé qué estoy pagando. Hasta donde sé, probablemente tienen un par de cajas tetrabrick de vino que vacían dentro de las garrafas y copas para sacarlas a la mesa. Haría el ridículo si me pongo a revisar el bouquet, la sensación en la boca y las patas que se arman. Más ridículo aún si lo comento y digo que "está bien". De la misma forma, si voy a la casa de alguien y por casualidad me sirvieran un poco de vino finolis sin decirme que es, probablemente me lo tome y piense que ese Clos del Pirque estaba mejor que de costumbre.

"Let's say I took one of our more abstract masterpieces, say an Ellsworth Kelly, and removed it from its frame, marched it down the 52 steps that people walk up to get to the National Gallery, past the giant columns, and brought it into a restaurant. It's a $5 million painting. And it's one of those restaurants where there are pieces of original art for sale, by some industrious kids from the Corcoran School, and I hang that Kelly on the wall with a price tag of $150. No one is going to notice it. An art curator might look up and say: 'Hey, that looks a little like an Ellsworth Kelly. Please pass the salt.'"


Uno no espera encontrar diamantes cuando uno compra aretes "de moda", o un florero limôges o figuritas Lladrò en un Amigo Invisible o cacharrería.

Me encantaría pensar que soy de las que reconocerían a un genio sólo de oirlo, que los años batallando con el violín en mi infancia me darían poder para reconocer talento y virtuosismo. Que casualmente habría visto hacía unos días una foto del tipo en el periódico y sabría cómo se llama y todo, y después de escuchar el concierto impromptu podría acercarme a felicitarlo. Después bloguearía al respecto. Pero no. Usualmente voy pegada a mi ipod, evito darle plata a la gente en la calle detenerme en ningún lugar y probablemente la única razón por la que me detendría sería si tuviera tiempo para matar y a comprar cigarros.

Creo que escucharía si no tuviera nada más que hacer ni opción de irme: "versión autobus", público cautivo garantizado: tal y como los dos chicos que se subieron el otro día a hacer beatbox camino a Sabaneta. Eran buenos, pero cuando se pusieron a rapear temas cristianos perdí mi voluntad de compartir las monedas sueltas en mi pantalón. Creo que soy mas dada a disfrutar de arte callejero tipo grafiti o murales o esos cuadros en tiza hechos en las aceras. Digamos que estoy del lado kitsch del arte. O mejor dicho, que prefiero cuando alguien deja su rastro "artístico" sin afán de lucrar de él.

Ahora me queda la lección. La próxima vez que escuche a algún artista itinerante, probablemente me detenga a prestar atención un ratito, a ver si me parece bueno. Por lo menos le daré una oportunidad. Y después iré a brindar con vino de cereza de $1 USD el litro.

Salud!

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3 Comentarios:

Blogger Denise dijo...

Está buenísimo esto del violinista virtuoso, pensá que si Marcel Marceau estuviera haciendo mimo en la Plaza de la Cultura, en medio SJ, solo (y con MUCHA MUCHA suert) algunos podríamos reconocerlo.... y sí, pensarías que "se parece" y no que es.
A mí me pasó en el metro que había una maecilla muy buena, justamente tocando el violín, cuando iba a sacar la moneda del bolsillo desafinó horroso... pobre moneda, fue de vuelta al fondo del bolso!

2:20 a. m.  
Anonymous Edd dijo...

Uno nunca sabe lo que le espera

3:00 p. m.  
Anonymous Edd dijo...

Uno nunca sabe lo que le espera ah? como se pierde el interes por las cosas en esta vida :/

X cierto, como va todo por alla? espero que le este llendo de maravilla :). un abrazo ;)

3:02 p. m.  

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