28 may. 2007

Está medio vacío carajo!

Antes tenía una estrategia que empleaba cuando me arrinconaba el director complicado de una obra de teatro que no me había gustado: cuando era imposible huir, había que decir que estaba "muy interesante", que era una propuesta arriesgada y que era de las obras que dejaba al público pensando.

Porque a esos directores les gusta pedir opiniones, y detestan que no sean las que esperaban. Menos si provienen de un papanatas que se atreve a dar una opinión "honesta" que probablemente, no, ¡seguramente! viene salida de su frustración, celos y envidia profesional.

Yo sé, porque yo en algún momento fui de esas directoras. Eventualmente aprendí de Sara Astica a tener piel de paquidermo y aceptar críticas de una manera sana y productiva, dándose cuenta que las negativas valen más que las positivas si lo que uno quiere es mejorar el producto o servicio.

Eso no quita que a veces siga siendo la papanatas para muchos. C`est la vie.

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1 Comentarios:

Blogger meleobro dijo...

que puedo decir...
a veces esos papanatas son agradables...

excepto el profesor ese que le gustaba mordernos sin lavarse los dientes...

(me ha gustado este blog)

10:45 a. m.  

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