29 may. 2007

Hoy amanecí con recuerdos de París.


Principalmente se viene a la mente el recuerdo de una mañana en el maravilloso apartamento que mi hermano alquiló para nuestra estadía. Mi cama es la que está en primer plano a la derecha debajo de las cortinas vaporosas. El día que decidimos dormir hasta tarde nos dimos cuenta de cual era la razón para el precio de oferta: toda la mañana estuvieron martillando y haciéndole algo a la pared de la ventana gigante con cortinas gordotas de terciopelo contra la que estaba mi cama.


Ese algo que estaban haciendo en la pared hacía que mi cama se sacudiera, que vibrara el piso, las ventanas, los techos. Entreabrí los ojos y ví motas de polvo y nubes de yeso pulverizado flotar por la habitación, el sonido era ensordecedor. Escuché a mi hermana murmurar una maldición o dos, pero no se despertó. Mi hermano emitió un único "que nos dejen dormiiiiiiiiiiir" pero tampoco se levantó. Entonces, hice lo único que podía hacer en mi situación: me di vuelta y me forcé a seguir durmiendo. Llevábamos una semana madrugando, acostándonos tarde y caminando kilómetros por la ciudad, queríamos una sóla mañana de descansito, porque en la tarde nos esperaba más turisteada.

Al medio día se detuvo el ruido. Me imagino que los trabajadores salieron a almorzar. Entonces se escuchó la voz de mi hermano desde arriba: "Como que teníamos ganas de dormir!". Salí de mis cobijas cubiertas en polvo blanco y me asomé por la ventana junto a mi cama, donde estaban los andamios. Habían eliminado por lo menos 4 cm de la superficie de la fachada, del yeso, piedra y cemento que cubrían las paredes externas. Alrededor de la ventana casi que sólo quedaban los soportes metálicos sosteniéndola, porque el concreto ya no estaba. Esa era la pared contra la que daba mi cama, básicamente taladraron en mi oreja y estuve (estuvimos) tan cansados que preferimos lidiar con el escándalo antes que despertarnos y comenzar el día.

Hoy no aguanté tanto. Llevan 3 meses arreglando la autopista detrás de mi casa, y hoy se les ocurrió utilizar el taladro neumático para quién sabe qué cosa, y ese aparato no sólo suena con un volúmen impresionante sino que hace que tiemble la montaña de cosas que tengo sobre mi mesa de noche, lanzando cada uno d los objetos en un viaje kamikaze al suelo. El dolor de cabeza no colabora tampoco.

Ahora me debato entre seguir durmiendo, o hacerle caso a mi estómago y desayunar algo y reponer con una siesta más tarde. Obviamente ahora que estoy completamente despierta han dejado de taladrar. En serio... no había mejor hora para hacerlo que las 8 de la mañana?




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6 Comentarios:

Blogger Oskr dijo...

Yo he ido nunca a París, pero al lado de mi casa estaban construyendo unos locales. Fueron 6 meses de tortura desde las 5am. Estoy esperando que nunca construyan al otro lado.

10:54 a. m.  
Blogger Velvet dijo...

Ja, ja, ja... o será que la mayoría de las personas creen que las ocho de la mañana no es hora de estar bajo las cobijas todavía...

Lo cierto es que en mi caso estar en la cama a esas horas es lo más parecido a un lujo. Y con el clima de Medellín mucho mejor.

[[Mmmm ¡¡París!!

11:07 a. m.  
Blogger Alejandro González Estrada dijo...

Que envidia,,, algún día iré a París,,, tal vez el día que Microsoft saque un sistema operativo llamado Manzana,,, bueno, en realidad tal vez cuando todo salga bien,,, o cuando Larry Page llame a mi casa para comprarme el sistema de cámaras IP,,, bueno,,, vamos a ver,,, algún día estaré en París,,, por lo pronto,,, te envidio,,, Saludos MEDEA,,,

3:20 p. m.  
Anonymous Patton dijo...

no te podrás quejar que el del taladro neumático te hizo evocar buenos recuerdos (París)... mucho más sofisiticado que evocar la mamá del señor operario.

Paciencia. Esas obras quedarán -y disfrutarás- por el resto de tus días. Así nos tocó por años en Bogotá.

5:49 p. m.  
Blogger Caro dijo...

Uy Medea, ud me recordó algo que se me había olvidado desde hace tiempo.
Yo vivo en Alajuela, Costa Rica, bastante cerca de donde están ubicados los Molinos de Costa Rica.
Así que cerca de mi casa (a menos de 100 mts de distancia) pasa la línea del ferrocarril que antiguamente llevaba el trigo a esos molinos. El problema era que cuando llegamos a esa casa (hace unos 15 años) ese ferrocarril todavía funcionaba... así que tuve que aprender a dormir todas y cada una de mis noches con unas cuantas pasadas de aquella pesada máquina que hacía vibrar toda la casa desde sus cimientos y muy específicamente la ventana que está juto a mi cama.
Pero como si no era suficiente que pasara haciendo sonar todas las casas del lugar, también tenía que pitar para asegurarse de que no fuera pasando ningun carro al momento de pasar él.
Fueron años, así que al final después de algún tiempo de sobresaltos nocturnos, ya ni oía, ni sentía nada...
Por dicha... hace también ya años que dejó de funcionar.

6:31 a. m.  
Blogger Beryl dijo...

Te entiendo cuando uno anda por esas cuidades europeas , te hacen levantarte a las 5:30 am para comenzar a trasladarse de lugar en lugar y cuando estas esperando el día de descanso algo no te hace descansar. Me acuerdo cuando regrese dormi unas 12 horas seguiditas.
Eso de conocer , sabes que tenes que sacrificar el sueño.

11:45 a. m.  

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