16 jun. 2007

Por el día del padre

Otra de las razones por las que no tendría hijos.. creo que ser un buen padre o madre está fuera de mis capacidades: engendraría seres neuróticos, de bajo autoestima, ultra exigentes consigo mismos e inseguros.

Por esas y muchas otras razones más cada día pienso que mis papás son lo mejor que hay. Porque a estas alturas del juego todavía aprenden y modifican comportamientos, se vuelven más tolerantes y aceptan muchas cosas que hubieran sido impensables en otros momentos.

Por todos los papás y acá también incluyo mamás paternales que han logrado ser buenos padres, un brindis. Y este texto de la costarricense Ana Istarú que Por la Boca Vive el Pez me puso en el camino.

¿ SOY UN BUEN PADRE ? ( por Ana Istarú)


¿Alzo a la niña, le beso el pelo, le muerdo la barriga? ¿También al hijo, aunque sea varón? ¿Conozco adivinanzas? ¿Escucho, de vez en cuando? ¿La historia, por ejemplo, del pavoroso abejón de mayo que aterrizó como un bombardero sobre la almohada, lo que pasó en el bus, lo linda que es Gabriela, lo mala que es Gabriela, lo tonta que es Gabriela, que no me quiere, cuánto cuestan ahora los confites mentolados?


¿Guardo las piedritas que juntaron en la escuela y me trajeron de regalo? ¿Soy capaz de contar un cuento a las nueve de la noche? ¿Me como yo las verduras que exijo que se coman ellos? ¿Cambio suficientes veces la mantilla? ¿Me equivoco y lo niego? ¿Me equivoco y me enojo? ¿Me equivoco y me enojo pero después pido disculpas? ¿Hago equilibrio sobre la tablilla del piso, esa, la maldita, la que cruje justo cuando ya rozaba el pomo de la puerta y el bebé llora y vuelta a empezar?


¿Camino media ciudad para encontrar por fin la postalita imposible que faltaba? ¿Los regaño? ¿O no los regaño, haciéndoles sentir que no me importan? ¿Podría citar sin pensarlo demasiado el nombre de dos de sus amigos, su bicho preferido, su comida más odiada, en qué sueño estaban atrapados cuando llegaron llorando a medianoche a hundirse en nuestra cama? ¿Les digo lo que es malo y lo que es bueno, según mi modesto parecer, aunque mañana ellos me revelen otras maneras de medir el mundo? ¿Hago lo que es bueno y renuncio a lo que es malo, según mi modesto parecer? ¿Respeto su pudor? ¿Aceptaría que mi hijo no lleve mi nombre, no siga mi oficio, no viva por mí la vida que quise y que no tuve?

¿Soy sólo un proveedor y compenso con cantidades nocivas de dinero mi incapacidad de querer? ¿Lloro alguna vez, para que respiren aliviados sabiendo que no soy infalible? ¿Exijo monogamia y practico el adulterio y los asqueo del matrimonio? ¿Voy a odiar a mi yerno porque temo que quiera hacerle a mi hija lo que quise hacerles a las hijas de otros? ¿Acepto que a mi hijo le gusten las orquídeas?


¿Embaracé a su madre para forzar una boda incierta? ¿Privé al bebé del cuido que en buena ley le tocaba, haciéndole un hermano menor antes del año, porque qué pereza el condón, y con esa necedad yo no funciono?


¿Golpeo? ¿Insulto? ¿Bebo? ¿Humillo? ¿No perdono? ¿No corrijo? ¿No me corrijo? ¿No puedo corregirme? ¿Es demasiado tarde? ¿Es demasiado tarde, realmente, cuando hay amor de por medio? ¿Qué se hizo el amor del que salieron mis hijos? ¿Me permito, por fin, ser un buen padre? ¿Me lo permito?

Artículo publicado originalmente en LA NACION
de San José, Costa Rica

material seleccionado y publicado por:
Julia Ardón

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1 Comentarios:

Blogger Marcela dijo...

extraño a mi papa... que rica receta, digo yo que debe estar rebuena... saludos

3:25 p. m.  

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