31 ene. 2007

desahogo

Que lástima que para vos el significado de "estar en contra tuyo" sea no estar de acuerdo con el 100% de las cosas que dices, aun si son ataques personales. Si no muevo la cabeza como muñecote en dash de taxi entonces "no entiendo nada". Porque si en tu mundo las cosas son tan monocromáticas como para que cualquier diferencia de criterios sobre un tema sea catalizador para decirme las mil y una maneras en que fallo como persona, paso. Esto se convierte en un ciclo de nunca acabar.


Lástima que creas que tengo que representar el papel de aliado o el de enemigo. No quiero involucrarme en esta carrera a ver quien se ofende más rápido y cuáles ofensas son más profundas. Es una competencia en la que nunca saldré ganando porque pierdo mis estribos y traiciono mi propósito de convertirme en una mejor persona. En este juego que propones no importa quien somos, sino quienes fuimos; a estas edades mi fortaleza está el presente y esa misma es tu debilidad. Terminamos enfrentándonos en tu cancha de juego. Lástima que siempre agarres mis principios y me los cuelges en frente como una zanahoria sobre la nariz de una mula sólo para ver como reacciono. Entonces saco a relucir lo peor de mi. Ese lado cruel e hiriente y desprovisto de empatía. El hacer sentir mal a los demás y atacarlos no me parece ni glorioso ni cool ni respetable. No necesito reirme de otros o sacarles en cara eventos de hace años, ni necesito medir mis heridas contra las de otros para así corroborar que he sufrido más y por ende soy mejor persona. No quiero hacerlo.

Estoy cansada de tu definición de conversación donde das cátedra y yo debo representar el papel de la esponja que todo lo absorbe hasta que vos decidas que es suficiente. Mi vida ha ido por caminos que yo escogí: he sido independiente, me terminé de criar sola y mi visión de mundo es muy diferente a la tuya. Porque creas que viviste "lo mismo que yo" no significa que mi conocimiento debería ser un espejo del tuyo y que cualquier diferencia signifique que "lo aprendí mal". No quiero absorber esa visión de mundo donde todos están en tu contra, todos son unos vivos que abusan del poder, es imposible sentirse satisfecho con donde uno está y la rebelión consiste en quejarse y criticar a los que no hacen nada... mientras uno, efectivamente, no hace nada. Estoy cansada que no aceptes que yo no voy a ver el mundo así mientras pueda evitarlo.

Lástima que no respetes mi resistencia a participar de esas molestas discusiones disfrazadas de conversacion y que me puyes para salir al ring porque necesitas tener a un contrincante a quien vencer para sentirte más grande.Me cansa que me instes a reaccionar y reclames cuando no lo hago de acuerdo a tus misteriosas expectativas: mi silencio también es interpretado como una ofensa. Mis pañuelos blancos se convierten para vos en la capa de un torero.

30 ene. 2007

en marcha

Nunca pensé que sería de las que se ponen las tenis, ropa deportiva, prenden el ipod y salen a correr para botar estrés, pero ayer funcionó. Subí al cerro tomando todas las gradas, bajé por la calle serpenteante y corrí, troté y repté exhausta alrededor del barrio. Llegué agotada pero satisfecha, como que haber decidido hacer algo bueno para mi cuerpo benefició mi alma.

Hoy el día ha sido mucho mejor. Tal vez porque hoy iba a firmar contrato para el trabajillo ese freelance. No sé por qué me alegra tanto siendo tan pocas horas, pero por algún lugar se comienza.

También hoy me contenté con mi soledad. Fui al centro comercial donde aprendí a patinar sobre hielo, pero mientras estuve no se me ocurrió preguntar si todavía existe esa pista. Me senté en un café de esos finos que tienen sucursales en los country clubs y con mi café irlandés y sopa de tomate reacomodé mi vida. Pequeños gestos que de pronto adquieren significados más profundos.

Pasé las cosas de mi billetera grande de persona adulta que carga mil y una tarjetas y documentos a una más pequeña y más alegre de Pucca, donde mi cédula no se siente tan solitaria e intimidada frente a tanto bolsillito destinado para tarjetas que ya no tengo. Agarré la agendita nueva que compré y la marqué con los días y fechas de este año: casi me indigno al darme cuenta que solo tenía páginas para medio año, pero de pronto me pareció más bien la oportunidad para hacerme una agenda sin mucho estrés: después de todo tengo 6 meses para planearla y llevar a cabo su construcción. También estrené libro: La Insoportable Levedad del Ser de Kundera, que tras múltiples recomendaciones finalmente compré. Así que pasé la tarde viendo tiendas, tomando cafecito con un excelente libro y caminando bastante de un lugar a otro.

*****

Comencé a escribir sobre ayer pero amerita poste aparte. Todavía no me siento muy fuerte como para hacerlo, y tal vez mañana me arrepienta de hacerlo público. Creo que enfrentarse con "quien uno es" es más fácil que darse cuenta que uno no lo sabe.

29 ene. 2007

malade

Que puta mierda sentirme tan sola.

26 ene. 2007

El Parque de los Deseos


En el Parque de los Deseos sentía calor, a pesar del día oscuro y nublado. Tal vez es la piedra dorada que se usa en todo el piso, o la madera, o tener arena con la cual jugar que me hace pensar que estoy en la costa, a la orilla del mar. Mi mamá es buena dando tours, tiene una excelente memoria para acordarse de historias y de mejorarlas a su manera. Cuando cuenta una anécdota, le imprime ese sello personal que hace que sea mejor a la vez anterior que uno la escuchó. Le pedí que me diera un paseo guiado por el parque.

Me contó del día que se vino a sentar con mi papá en la explanada a ver una película proyectada sobre la pared del planetario. No se acuerda de la película, lo importante era que estaba con mi papá haciendo algo diferente. Me comentó de la limpieza impecable de los baños públicos, y de la ingeniosa manera como se iluminan a punta de unos diminutos tragaluces que en la superficie de la plaza me parecieron a la vía láctea. Vimos a niños correr entre los chorritos de la fuente y nadie los regañaba, porque el parque se hizo para eso, para que los niños y los adultos puedan mojarse y chapotear y correr y jugar si quieren.

Hay unas bancas rotativas donde la gente puede tirarse a ver el firmamento en las noches estrelladas, tienen hasta una almohada tallada en la madera para que uno se acomode y lo gire de acuerdo a lo que se quiere ver. Dice que a veces hay charlas de astronomía y lo van dirigiendo a uno para que vea diferentes constelaciones o eventos celestes: con unos espejos pueden proyectar lo que ve el telescopio en la pantalla. Me mostró el monolito para los eclipses, donde cuando se va ocultando el sol o la luna, mueven un brazo con un disco oscuro que va haciendo eco del evento celeste. Llegamos hasta el reloj de sol, calibrado específicamente a la hora de Medellín, que no sólo da la hora sino que también te dice en que parte del año estás. En seguida del reloj de sol, hay un calendario indígena muisca, que de acuerdo al sol y a las sombras le decía a los pobladores si había que sembrar o cosechar. Ahí a un lado del calendario hay unas "conchas" acústicas. Están separadas a 15 metros la una de la otra y tienen la cualidad de que si uno se para en la concha y habla hacia la pared, una persona de cara a la concha opuesta puede escuchar nitidamente lo que estás diciendo, aunque uno no lo grite, sino que lo susurre. En las caras externas de las conchas está impresa la geografía de la luna. En una, la cara que vemos, y en la otra, la cara oculta.

No me deja de sorprender la limpieza. No hay graffitti en ninguna superficie, las cosas se ven limpias, lindas y cuidadas. No abundan los basureros y sin embargo no hay basura en el piso. No hay colillas de cigarro en el suelo ni enterradas en las piletas de arena. Creo que eso fue lo que más me impactó. La ausencia total de chingas de cigarro, algo que ya pensaba que era parte del panorama humano. Cuando comenzaron a caer esos goterones del cielo, fuimos a escondernos del agua y nos tomamos un café: ella me contó que cuando mi tío, uno de sus hermanos menores, estuvo internado en el hospital, casi desahuciado con un cáncer que lo estaba comiendo por dentro cada día más, ella y sus hermanas salían al balcón del hospital cuando él estaba en cirugía y desde ahí escuchaban y veían la película del planetario.

No sé si habrán pensado en ese momento en el nombre del parque, o si tendría algo de cierto, lo que sí sé es que mi tío, aunque todavía no vence el cáncer, todavía está vivo.

Hay fotos acá.

*Edición*

El domingo regresé al parque. Estaba soleado, lleno de gente y si nos dio tiempo de entrar al planetario. La misma guía del viernes nos acompañó. Pensé que no me podría impresionar más el parque, pero después de la visita completa, lo logró. 100% recomendado.






25 ene. 2007

Medellín a Solas

Hoy agarré mi cartera, metí un mapa, un libro, la sombrilla, una manzana y una bolsita de maní y me largué por mi cuenta.

Mi meta fue llegar al Museo de Arte Moderno de Medellín, a ver si conseguía aprenderme la ruta (di tantas vueltas que ni sé como llegué en una pieza), pedir un calendario de actividades programadas para ocupar mis ratos de ocio (no existe tal calendario de actividades) y conocer gente (la recepcionista, la muchacha de la limpieza y yo èramos las únicas almas rondando el lugar). En realidad el plan del museo es ir nada más a ver las piezas del museo, actividad que me tomó si acaso 15 minutos. Y eso que andaba con ganas de mirar las piezas de cerca y de lejos.

A la salida pensé en encontrar un cafecito sabrosón para sentarme con mi libro, fumarme un cigarro imaginario y tomarme un tinto (café negro en colombianese) mientras veía pasar gente, pero el café más cercano que vi estaba dentro del supermercado Exito (lo cual no hubiera sido ningún éxito). Así que busqué nuevo plan: película.

Agarré taxi, mi cuadernito de apuntes (todavía no encuentro una agenda pequeña, liviana y sin complicaciones) y le di la dirección al chofer del Centro Cultural Colombo Americano. Allá me metí en la librería que me decepcionó al no tener ni una sola copia de alguno de los libros de Harry Potter y al parecer nada de ficción que no fuera escrita por Dean Koontz, así que subí a esperar que comenzara la función.

Arriba éramos por lo menos 4 personas sin compañía entre el mar de parejas. Me olvido que el cine es de esos lugares donde uno no llegará a conocer a nadie, al no ser que sea uno de esos cines pornos donde la gente va a sentarse a la par de alguien a ver como se la jala, pero como no era un cine de esos, sino que era un establecimiento respetable, mantuvimos nuestra dignidad de "no necesito a nadie", cada quien viendo para el espacio, conseguimos campo todos por separado y nos dedicamos a ver la película.

Por lo menos la película estuvo buena. Demasiado buena. Esa calidad de película que salís con ganas de hablarle a medio mundo de lo maravillosa que fue, ojalá con un wiskito, un vino de por medio o un café. Salí y me fui sin conversar: ni con la chica flaca de labios a la Angelina Jollie ni con el muchacho pelilargo ni con la chica de las converse, mallas de cuadritos y pelo corto. Me puse mis audífonos y me puse a caminar, agarré un taxi, me vine para mi casa y me serví un güiski.

Tal vez con la práctica pueda llegar a saluar a alguien y sonsacarle un café con sonrisa.




22 ene. 2007

Downtown

Los vendedores de minutos atiborran la esquina con sus celulares encadenados a su cintura y letreros en el pecho con la tarifa: 300 el minuto. Me bajo del taxi y comienzo a caminar, manteniendo una expresión pre-fabricada en el rostro para no delatar mi completo asombro por lo que veo, huelo y escucho. Camino por Carabobo nuevamente y pareciera un lugar distinto al de ayer. En vez de silencio, pocas personas y mi caminata tranquila observando la arquitectura, los arbolitos, palmeras y las bancas de madera, hoy es una revolución de movimiento y vida. Miles de chucherías coloridas pelean por mi atenciòn mientras paso por tiendas que rebasan sus límites y se extienden a las aceras. Los vendedores corren de un lado para otro ayudando a los compradores a escoger el nuevo objeto que les traerá una momentánea satisfacción a cambio de una suma de dinero. La comida abunda: hay vendedores de granizados, palomitas, fruta partida y envasada, fresco de avena y guarapo, helados, y dulces por todo lado. Sonríen y conversan entre ellos mientras atienden a alguno de los oficiales que se toman un descanso para refrescarse a la sombra de una tienda. En las aceras hay carretillas de ventas de practicamente todo: zapatos, ropa, cobijas, ollas, vajillas completas, libros, revistas, útiles y chucherías. Creo que inclusive vi un carrito de madera con vestidor, para poderse medir la ropa que ahí se vendía.

Por El Hueco veo edificios tras edificios llenos de personas vendiendo, comprando y ojeando: desde joyería, playstations y electrodomésticos a tiras plásticas transparentes para el brassiere y medias de bob esponja. Camino a la sombra del metro y no puedo creer que no se acabe la gente. A cada lado tengo edificios altos, de màs de 10 pisos. Cada uno de ellos está lleno de tiendas de un metro de profundidad por tres de frente con un influjo constante de personas entrando y saliendo, y ésto se extiende por cuadras. Voy buscando una tienda y en lo que avanzo me ofrecen sanación espiritual y curas contra el mal de ojo con solo una llamada, unas tortugas, afiches con pensamientos religiosos y dvds con las películas de estreno.

Caminamos hasta llegar al Astor, a cumplir con el peregrinato que no ha faltado en ninguna de mis visitas a Medellín. Mientras me tomo mi jugo de mandarina y mi mamá se come un helado, me cuenta que ahí mismo fue donde tuvo la primera cita con mi papá, tomaron té después de ver
"un hombre y una mujer" en el cine. Mi mamá se hunde en recuerdos y traslada su atención al fondo de su copa de helado... Creo que extraña aquellas épocas donde podía salir con mi papá y conversar: cuando el mundo todavía era nuevo para ellos.

Pagamos y mientras salimos le prometo silenciosamente al moro de rana rené de la vitrina que algún otro día regresaré a comérmelo con tanto gusto como cuando tenía 6 años. Que vendré con mi mamá nuevamente y que seguiré viniendo, porque en esta extraña ciudad tan llena de novedades necesitaré regresar a este lugar donde tengo historia y no me siento como extranjera.






21 ene. 2007

preview




Ya que toqué el tema, acá va un sneak peek del nuevo look del blog.

(Anti)climático

Llevo un par de días organizando mi blog para pasarlo al nuevo blogger. Hice un blog de mentiras, lo pase al nuevo y experimenté en los desórdenes que se generarían con el cambio. Inclusive pude ensayar a ver si pasaban bien las tildes y caracteres especiales a la nueva versión. Metí mano al diseño y cambié múltiples detalles. Cuando hoy le di click a "ya está lista su nueva versión de blogger" para hacer el cambio, me salió un mensaje de "todavía no se puede pasar, espere hasta nuevo aviso".

Hoy fui al Museo de Antioquia, donde está casi que toda la obra de Botero. Tomé todas las fotos del mundo. Después de que las hubiera editado amorosamente y antes de pasarlas a la red, borré unos archivos que andaban estorbando... terminé borrando las fotos y entonces me acordé que al puro inicio le había dado click a la opción de "borrar fotos de la cámara después de copiarlas".

En esta semana he de admitir que me he comportado ejemplarmente: he contenido mi paupérrimo humor mañanero, estoy comiendo sano, haciendo ejercicio, tendiendo mi cama y colgando mis paños después de bañarme, acompaño a mis padres en múltiples mandados, colaboro con la lavada de platos y la preparación de comida diariamente y converso con mis papás con paciencia, aceptando sus manías y mañas así como ellos aceptan las mías. Hoy eché pa'trás al hacer una de esas pataletas de chiquita en supermercado que quiere un helado YA y faltan 5 minutos para el almuerzo. Malditas hormonas.

20 ene. 2007

La vie

Con 5 días en Medellín hoy me gané un poco de paz mental: Ya tengo un trabajo de freelance por fracción de tiempo. No paga muy bien pero por lo menos es haciendo algo que me gusta mucho, en lo que tengo experiencia, en lo que soy buena (copywriting, traducción inglés-español,seo) y desde la casa. Con esa platilla podré pagar el seguro, la cuota de asociación a la coope y los pases de bus para ir a clases, mientras encuentro más de lo mismo o alguna otra cosa con un salario más alentador, para completar. El haberme quitado ese peso de encima, aunque fuera un poquito, me desocupó la mente que aprovechó para concentrarse en menesteres menos productivos: Llevo cinco días que he pasado bastante sola y comienzo a rasguñar paredes. Mi padre recién salido de cirugía, mi mamá acompañándolo y yo acompañándolos. Entre la falta de socialización y la eliminación de mis usuales métodos de evasión, hoy siento más que ningún día que no estoy muy segura en lo que me metí. Dudo de mi capacidad de conseguir suficiente trabajo para mantenerme y ahorrar, de mi habilidad para hacer amigos, de cómo me irá en el lugar que escogí para estudiar. Es como los wedding day jitters solo que pendejos, constantes y extendidos por un mayor periodo de tiempo.



Esta noche se me están viniendo a la cabeza cualquier cantidad de situaciones hipotéticas sobre lo que será mi vida acá y no tener referentes anteriores es una desgracia. Sé que preocuparme de antemano no me va a servir de nada: a estas alturas cualquier cosa es una posibilidad, y lo más probable es que aprenda a disfrutar este nuevo estado de incertidumbre. Sé que debo pensar positivo, asumir que todo es preocupación normal de alguien quien acaba de dejar su hogar y está probando vida en un lugar nuevo y que todo pasará y saldrá bien y si no sale bien tendré mil historias para contar a mi regreso. Debo recordar las razones por las que estoy acá: son correctas, bien pensadas y las cosas van maravillosamente para el poco tiempo que tengo de haber llegado.

Sin embargo quiero dejar aquí, en chiquitito, como para purgarlas, estas frases:
extraño a mi hermana, a mis amigos, a mi cama, a sweetie, el cigarro y los carbohidratos.

19 ene. 2007

Estas cosas todavía suceden

Una chica que se pierde en la jungla y reaparece 19 años después, completamente desadaptada a la vida en sociedad.

Un niño secuestrado reaparece después de cuatro años. Lo encontraron hace un par de semanas en compañía de otro niño desaparecido.

Estos dos casos suceden en diferentes partes del mundo y ambas me hacen plantearme una pregunta: Qué será lo que evitó que hicieran contacto con otras personas y buscaran ayuda?

Rochom P'ngieng se perdió mientras pastoreaba unos búfalos cuando tenía 8 años: parece que se ha olvidado como hablar y no hay manera de saber qué fue lo que sucedió en estos 19 años. La descubrieron porque se acercaba a robar comida de un trabajador. Será que estuvo perdida mucho tiempo antes de acercarse a las casas o poblados y ya cuando los encontró estaba desadaptada o habrá sido una decisión consciente de rechazar ese contacto?

Shawn Hornbeck tenía libertad de movimiento: andaba en bicicleta, usaba internet, tenía teléfono y salía por el barrio. Incluso pareciera ser que entraba en un foro sobre su desaparición y que llegó a postear un comentario, firmando con el apellido de su captor. Sindrome de Estocolmo o rebeldía adolescente?

Qué duro para sus familias, pero también para ellos. Mientras sus parientes celebran su encuentro, ellos probablemente desearían regresar a donde estaban.

caminata

6 am y ya estaba afuera, en jeans y camiseta, acompañando a mi mamá en su caminata matutina al cerro. Mi alergia al ejercicio es grave, y madrugar para hacerlo es una barbaridad, pero me armé de valor y no lo pensé mucho: algún tipo de actividad tengo que hacer, aunque sea para que no se me gangrene alguno de los dedos del pie por falta de circulación.


La subida al cerro va bordeandolo, es como una hora para subir y regresar a la casa. Cuando salimos apenas estaba clareando, y muchos, como nosotros, estaban haciendo un poco de ejercicio.

Ya se habían hecho presentes los diversos personajes del deporte amateur:

Los fiebres ciclistas que se juntan un ratito para sudarse antes de arreglarse para ir a trabajar. Esos que visten en licra de pies a cabeza y el casco les combina con los zapatos y la bici.

Las señoras cuyo ejercicio consiste en subir conversando sin perder el hilo de lo que dicen. Así ejercitan pulmones y corazón.

La señora con el perro french poodle al que le ponen ropa y su hija de 7 años que se disfraza de Bratz deportista, con vincha y muñequeras de paño.

El grupo de tai chi, precedidos por un señor pelón en piyamas.

El señor que va a correr al cerro en pantaloneta, camisa de botones, tenis y medias de vestir.

Las chicas "sport". En sus tops y licras suben y bajan el cerro varias veces, alternando las rutas para utilizar la calle y las escaleras, manteniendo óptimo nivel cardíaco.

El cerro es un lugar que promete. Hay salas de exposiciones, muuuchas areas verdes, un teatro al aire libre para por lo menos unas 1000 personas, parqueo, baños públicos y mucha seguridad. A algunas cosillas les tomé fotos:

Zona de picnic con unos toboganes en concreto... lamentablemente parecieran estar diseñados con la amplitud de cadera de un niño de 8 años: definitivamente no son "adult friendly".



En la cima hay una miniatura de pueblo paisa donde se encuentran las ventas de artesanías, comida y cerveza. Si usted está buscando conseguirse un Paisaporte, tendrá que esperar a que abran. A las 6 de la mañana, lamentablemente lo único que está abierto es la casa cural.



La vista es algo especial:



El dìa parece que no va a calentar, sigue nublado y oscuro como cuando me desperté, así que creo que regresaré a cobijarme un par de horitas más.

17 ene. 2007

entre papeles

Cuando mi papá terminó el 5to año de la U, mi abuelo no entendió que todavía le faltaba la tesis. Sin más ni más le dijo que a él le habían dicho que estudiar eran 5 años y que ya los había pagado. Mi papá trató de conversar con él y de hacerle entender la importancia de la tesis, pero mi abuelo no dio su brazo a torcer. Entonces mi apá decidió sugerirle que ya que no quería pagar, que por favor hablara con sus amigos empresarios a ver si alguien le prestaba plata para regresar a la ciudad a estudiar. Ahí mi abuelo accedió.

Hoy mi papá me enseñó un recibo: $2240, lo que ahora equivale a un dolar. Ese recibo representa su deuda de estudiante, su año de tesis, lo que le costó terminar de estudiar. Es un papelito azul desteñido y manchado que le fue entregado a cambio de haber pagado su deuda después de graduarse con bastante esfuerzo de ingeniero agrónomo.

Para cuando se graduó en el primer puesto de su clase, mi abuelo ya había vendido las dos fincas.

16 ene. 2007

La ciudad de las Flores y el efecto invernadero.

Medellín pareciera ser el ejemplo contundente de los estragos climatológicos: cómo no ser la ciudad de las flores con tal efecto invernadero! Hace calor insoportable en las mañanas aunque esté nublado, y en la tarde, sale el sol y llueve. Fue acá hace muchos años donde por primera vez vi un arcoiris completo y gigante en una tarde soleada con garúa. También donde escuché la primera tormenta eléctrica de mi vida. Debí bloquear estas memorias porque definitivamente empaqué sólo pensando en la ropa que me gusta y no la ropa que es útil. Tal vez es aquí y ahora donde tendré que aprender a usar camisetas de tirantes y sin mangas en vez de sweaters y jackets. Eso, o potenciar mi capacidad heredada por la rama paterna de desconectar el hipotálamo e ignorar el clima para poder usar lo que uno quiere sin molestia alguna.

Hoy desempaqué un poco molesta, maldiciendo el sobrepeso de las maletas y su obvia inutilidad en este clima. Cuando mi mamá me dijo que acá hacía mucho calor, muy a la ligera lo atribuí a su postmenopausia. JA! me dije. Calor! Entonces hice un puño con mi nueva bufanda celeste de lana ultragruesa, 100 por ciento oveja y la fui a dejar enterrada entre mi jacket de mezclilla con forro y un gorrito de lana con orejas. Mi papá abogaba por traer abrigo. Ayer de venida del aeropuerto entendí muchas cosas sobre su matrimonio: mientras mi mamá se sancochaba a mi izquierda en su blusa de hilo y sombrero de ala ancha, él iba imperturbable con una chaqueta de drill, una bufanda de lana y un sombrero de pana. No quería resfriarse, entonces procedió a sugerirle al chofer que por favor cerrara la ventana.

Mi cuarto (que hoy ya luce liberado del cristo y la virgen de teta pelada) da a una avenida principal. Pareciera que esta avenida también colabora a mi filosofía del efecto invernadero: los carros nunca dejan de pasar, ni siquiera durante la noche. Tanto hidrocarburo en el aire tiene que afectar el clima! Anoche me debatí entre abrir la ventana para ventilarme y no poder dormir por el ruido de la autopista, o si dejarla cerrada y no poder dormir por la insoportable sensación de la cara sobre la almohada caliente.

Ayer opté por la segunda opción; esta noche creo que cambiaré. La brisa sopla y además de los grillos sólo se escucha al sereno haciendo sus rondas, avisando con su silbato que en la noche todo está tranquilo.

Primer día




Vista desde mi cuarto



Vista desde la Sala

Vista desde el estudio

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15 ene. 2007

Medellin

Frente a mi están dos recortes de los anuncios económicos del periódicos, dos posibles trabajos para mi. Los anuncios económicos son mi nuevo pet project. En Tiquicia como que reconocía los anuncios de verdad de los que son ventas disfrazadas. Acá se maneja completamente otro lenguaje para conseguir empleados. Se buscan técnicos en todo... ese me suena a ventas, porque según he leído en ese sector hay mucho desempleo. Cuando piden "técnicos" sin importar el area, suena a cuento chino. Había como 3 columnas de "Asesor". Es como un Rosetta Stone el cual debo descifrar. Hasta hoy no sabía que Bluyinería era una palabra.

Esta ciudad, tan grande, tan caliente, tan extraña.

Ya me senté a almorzar y cenar con mis padres que han envejecido como 20 años desde la última vez que los vi. De pronto veo la mortalidad tan cercana y entonces me tiro de cabeza y me consigo un seguro completo. Menos de 24 horas acá y ya soy asociada de una cooperativa que además de brindarme servicios de seguro de salud me sirve de banco.

Hace unos minutos me cayó todo el peso de lo que significan 2 años en un país extraño cuando uno no tiene red social. Hasta ahora estaba concentrandome en todos los pros y no en los contras. Y fue como un vortex de pánico que me entró. Mi hermana, medio psíquica, llama justo en ese momento y sabe exactamente qué decirme para hacer que vea las cosas desde una mucho mejor perspectiva, regresándome la buena vibra y el brincadito en mi caminar.

Mi cuarto es el que era el cuarto de descanso de mis padres. Tengo un cristo crucificado a un lado y una virgen dándole pecho a un niño en el otro. Hay cuadros colgados desde el techo hasta el borde de la cama. Hay mil y un cojines que en algún momento cubriré con telas menos floreadas. Tengo un pequeño espacio en el clóset y deberé descubrir técnicas para disminuir el tamaño de mis posesiones para que entren. El mostrador del baño está todo lleno. Pero no de jabones ni de desodorantes ni de maquillaje. De adornos. Una gorda Chulucana, unos grabados en latón que mi papá consiguió en Jakarta, la sillita que solía ser de mi mamá cuando era niña, y conchas, semillas y un plato para un jabón decorativo.

Acá y ahora es cuando redescubro mi amor/odio por lo barroco, la mala maña de contradecir y corregir lo irrelevante en una conversación, la creencia de que un capuccino y croissant a media tarde es una maravillosa forma de recibir las 5pm, la particularidad de poder salir a las 3pm de la tarde con un sol inclemente en chaqueta y bufanda... que no es tan particular cuando es mal familiar. Sí que soy hija de mis padres.

Dos años. Dos años que comienzan hoy.

12 ene. 2007

todavia no

Ya tengo la maleta. Ya tengo el maletín. Fui a dejar a un remoto centro de acopio una montaña de papeles de la U, libros fotocopiados, obras de teatro que en algún mundo pasado representé o dirigí. Son años de tenerlas guardadas por "aquello". Tal vez esperaron estos 5 años solo para poderlas tirar con gusto y ganas y sin remordimientos.

3 días. Siento la despedida atravesada en la garganta. Voy viéndome con mis amigos uno a uno. Me escapo de sweetie quien vela en mi compañía día y noche y siento que me ahogo. Faltan 3 días y se me acaba el desodorante. No sé si comprar acá o llegar a conseguir allá. Sufro por el desodorante porque me permito esos pequeños duelos ya que los principales los tengo bloqueados.

Me desligo de todo. Llevo 3 libros de compañía: El túnel, 100 años de Soledad y Le Petit Prince. Regalo mis jackets, y todas y cada una de las enaguas y vestidos que tengo. La ropa, si no me queda bien, la dejo. Me sobrará espacio en la maleta y lo llenaré con lo único que me pidió mi mamá: latas de leche evaporada.

3 ene. 2007

adieu

Para variar, tengo la mentalidad de dejar la empacada para ultimo momento... prefiero extender el periodo de no ver maletas ni cajas. Una vez que comience a doblar y guardar como que las despedidas y la partida llegan de golpe.

El tiquete está comprado. El 15 de enero subiré en el avión con menos de 32 kg de equipaje a continuar la vida en otro lado.

No hay mucho para contar. El año nuevo me agarró con una sensación de cambio y emoción y de "todo saldrá bien, aunque meta las patas, me joda la vida y cometa todos los errores del mundo, estará bien".

Entonces me tomé la última copa de vino del año, cubierta con una cobija, viendo los fuegos artificiales de la ciudad desde mi balcón.

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Como anécdota. Sweetie fue con la hermana a comprárme un regalo de navidad. Escoje una jacket que dice "este es el que le va a gustar a medea". La hermana dice que no, y escoje un sweater que según ella es lo que le gustaría a cualquier chica". 2 días después de navidad voy con sweetie a cambiar el regalo porque no me quedó, y quedé enamorada de la jacket que sweetie originalmente había escogido. Por supuesto, ya no había mi talla.

Fue mucho más fácil comprarle a sweetie las chanclas que había pedido. Creo que escogí el cadillac de las chanclas con destapador de botella en la suela y cojin de aire en el talón. No se las ha quitado desde el 24.

....
En estos últimos 12 días me toca la ronda de despedidas. De cafés, de buenos deseos en los años que vengan. Acabo de desayunar con una de mis amigas de Monteverde y decidimos no despedirnos... nada más adiós y nos vemos mas tarde. Espero que sean así de sencillas las otras despedidas.

Un Satsang, un viaje a puntarenas en tren, una fiesta de borrachera y perdición en la disco en fin de semana antes. Y ya. Adiós.

A ver si la próxima vez que escribo lo hago desde otro país.

Mi sobrino