desahogo
Lástima que creas que tengo que representar el papel de aliado o el de enemigo. No quiero involucrarme en esta carrera a ver quien se ofende más rápido y cuáles ofensas son más profundas. Es una competencia en la que nunca saldré ganando porque pierdo mis estribos y traiciono mi propósito de convertirme en una mejor persona. En este juego que propones no importa quien somos, sino quienes fuimos; a estas edades mi fortaleza está el presente y esa misma es tu debilidad. Terminamos enfrentándonos en tu cancha de juego. Lástima que siempre agarres mis principios y me los cuelges en frente como una zanahoria sobre la nariz de una mula sólo para ver como reacciono. Entonces saco a relucir lo peor de mi. Ese lado cruel e hiriente y desprovisto de empatía. El hacer sentir mal a los demás y atacarlos no me parece ni glorioso ni cool ni respetable. No necesito reirme de otros o sacarles en cara eventos de hace años, ni necesito medir mis heridas contra las de otros para así corroborar que he sufrido más y por ende soy mejor persona. No quiero hacerlo.
Estoy cansada de tu definición de conversación donde das cátedra y yo debo representar el papel de la esponja que todo lo absorbe hasta que vos decidas que es suficiente. Mi vida ha ido por caminos que yo escogí: he sido independiente, me terminé de criar sola y mi visión de mundo es muy diferente a la tuya. Porque creas que viviste "lo mismo que yo" no significa que mi conocimiento debería ser un espejo del tuyo y que cualquier diferencia signifique que "lo aprendí mal". No quiero absorber esa visión de mundo donde todos están en tu contra, todos son unos vivos que abusan del poder, es imposible sentirse satisfecho con donde uno está y la rebelión consiste en quejarse y criticar a los que no hacen nada... mientras uno, efectivamente, no hace nada. Estoy cansada que no aceptes que yo no voy a ver el mundo así mientras pueda evitarlo.
Lástima que no respetes mi resistencia a participar de esas molestas discusiones disfrazadas de conversacion y que me puyes para salir al ring porque necesitas tener a un contrincante a quien vencer para sentirte más grande.Me cansa que me instes a reaccionar y reclames cuando no lo hago de acuerdo a tus misteriosas expectativas: mi silencio también es interpretado como una ofensa. Mis pañuelos blancos se convierten para vos en la capa de un torero.











