30 ene. 2008

historias de gatos

De las cosas más lindas que me han pasado, ha sido que una gata me adoptara. Por años había buscado gatos. Los había metido a mi cuarto a escondidas de mi mamá, quien odiaba a los gatos casi con las mismas ganas que odiaba a las mariposas: esos gatos duraban hasta que alguien los adoptaba. Después cuando ya vivía sola, adopté otro gato, el que fue mi primero oficial: Pixel. Quise mucho a Pixel, y creo que los que más se encariñaron con él fueron mis papás. Mi papá se reía mucho cuando pixel le maullaba a los pájaros a través de la ventana, y lo rescató de las veces donde el gato no se dio cuenta que la ventana estaba abierta, y se lanzaba a agarrar a alguno que volaba por ahí. Un gato que se acostaba en la caja de arena y se orinaba en su cama de gato. Era un gato agresivo a pesar de estar castrado. Entonces pensamos que tal vez era la soledad, y le buscamos y buscamos compañía.

Creo que no era temporada de gatos, porque fuimos a todos los albergues, y no habían gatitos adoptables. Leimos avisos clasificados, miramos pizarras, y nada. Finalmente nos tocó buscar por todas las veterinarias y allá por tuculillo de quiensabedonde encontramos una veterinaria donde nos dieron la gata a cambio de las vacunas que le pusieramos ahí mismo. Ahí llego Daphne al hogar, una gata que odiaba que la levantaran, maullaba desesperada y tenemos sospechas que fue recogida de una gata callejera, y era bastante salvaje. En esa época todavía teníamos a la perrita en casa, pero estaba muy vieja, y sospecho que su vista y memoria estaban bastante deterioradas, porque nunca se acostumbró a Daphne. Tal vez porque parecía una sombra que de pronto aparecía de ningún lado a asustarla, o porque la perrita no se acordaba que Daphne era parte de la familia, siempre que la veía era como si la viera por primera vez. Nunca se llevaron bien. Cuando me mudé a Monteverde, no sabía si podía llevar mascota, así que Pixel, Daphne y Conchita quedaron a cargo de mi hermana. Eventualmente Pixel consiguió una casa donde le daban comida de lata "Fancy Feast" y tenía un harém o algo, porque fue desapareciendo de la casa hasta no volver más. Conchita desapareció en medio de un aguacero torrencial, se escapó de la casa a morir con dignidad y sin molestar a nadie. Mi hermana la buscó por todas partes y nunca la volvimos a ver. A los dos días, Daphne tuvo crías, y Pixel desapareció para no volver.

Fue entonces donde ya estaba yo dispuesta a no tener más mascotas propias. Mi compañera de casa tenía a Valerie, una gata blanca y negra. Los dueños del hotel tenían un perro obeso medio hiperactivo, y mi gato se había escapado por allá en la ciudad. Un día, llovía terriblemente. Llevábamos varios días pasados por agua y todo era un pantano. Entonces escuché maullidos. Busqué a ver si era Valerie, pero ella estaba tranquilamente dormida debajo del escritorio. Maullaban otra vez. Entonces por la ventana vi una masa gris y de pronto un parchecito rosado que se abría y cerraba a compás de los maullidos. Me acerqué y vi un gato todo empapado y embarrado. No pude aguantarme esos maullidos y abrí a ver si estaba herido o algo. Excepto por sucio y pulgoso, todo se veía bien con ese horrible gato. Estaba en esa etapa donde dejan de ser bolitas agradables y tiernas para estirarse y verse como que el pelo no les llega a cubrir toda la piel tensa sobre sus huesos. Fui por comida del perro y le serví una coca con unas bolitas remojadas para que pudiera comérselas. Terminó mi turno y me fui para mi apartamento.

Al día siguiente el gato seguía ahí. Eran muchas las pulgas, así que agarré el spray antipulgas del perro y lo bañé con él. Le di bolitas otra vez. Terminó mi turno y otra vez fui al apartamento. En la tarde, el jefe me llamó a la oficina.

Pensé que me regañaría por alimentar a un gato callejero, por atraer a ese gato a un hotel, por acolitarle el vicio de buscar comida de perro. Entonces me contó que el gato ya se había hecho sentir como en casa.. pero que había un problema. Al ser un hotel, llegan huéspedes bastante diferentes entre si. Algunos aman a los gatos, y ésos habían estado felices jugando con el gatito toda la tarde anterior. Pero a veces llegan huéspedes que detestan los gatos y les dan asco. Entonces había que hacer algo con el animal. Un gato cuando decide que le gusta un lugar, no hay manera de convencerlo de lo contrario, y él tenía una gata preñada en casa, y no se lo podía llevar. Tampoco quería llevar a perder el gato, porque eso es cruel. ASí que me preguntó si tendría problema en llevarlo a vivir a mi apartamento. Dije que lo haría con mucho gusto, y me lo llevé en brazos para encerrarlo ahí. Una vez que entró en el apartamento, fue directamente a mi cuarto, se subió en la cama y ahí se estiró contenta.

Así llegó Malibú a mi vida. Una gata adaptable, cariñosa y juguetona. No la pude traer acá a Colombia porque la salud de mi papá se vería afectada por el pelo de gato. Suficiente con que me tengan que mantener a mi. Malibú me hace falta, si me quedo acá en Colombia, me la traeré.

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7 Comentarios:

Blogger Denise dijo...

Quiero gatoooos. Tengo marido alérgico. NO TENDRÉ GATOS NUNCA. Quiero una Malibú, o un pixel o daphne. Son geniales.

2:13 p. m.  
Blogger Un Gerente dijo...

miiiaaaauuuuuu! :D

3:05 p. m.  
Blogger Murasaki dijo...

Gaaaaatooooos

Yo voy a extrañar tanto a Desdémona y a Gata Gris cuando me vaya... :_(

3:23 p. m.  
Blogger DianaCats dijo...

Aaaahhhh qué bonito!

Yo creo que la mascota que uno va a tener le llega en el momento apropiado... a mí me pasó algo similar con mi gato Toby (y también lo encontré en un aguacero!).

5:01 p. m.  
Blogger Jacinta dijo...

Prácticamente todos los gatos que he tenido han "aparecido" en mi vida, yo nunca he ido a buscar uno.
Y cada uno es tan diferente y tan inolvidable.
Miau miau.

5:31 p. m.  
Blogger Paula dijo...

No hay gato feo, no hay gato malo, no hay gato que no valga la pena amar. Esos son mis mantras del gatismo

12:15 p. m.  
Blogger Francisco Duran dijo...

yo tengo unas cuantas historias de gatos que me suenan parecidas. en este momento tengo uno que se lo robe a mi mama y hace poco se corto la panza.

mi mama tiene 2, al ultimo que adopto, no tenia nombre y la semana pasada le pusimos puki.

son demasiado adorables esos bichos!

2:40 p. m.  

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