8 ene. 2008

La deforestación en la cuenca del Río Medellín

Me habían pintado el paraíso en palabras. Poca gente, un riachuelo que corre frío sobre piedras, múltiples pasos donde hay que meterse hasta las rodillas en agua para llegar al otro lado, puentes en troncos y una poza natural apenas para 3 personas tipo jacuzzi natural. Saliendo de esa poza, una zona musgosa y suave, apenas para echarse a hacer la siesta, o en nuestro caso, poner las carpas (tiendas de campaña). Básicamente las fotitos que salen en esta página eran la idea que tenía. Idílico, no?


El Río Medellín

Resulta que al llegar, no contamos con que era el día del año en el que la gente tradicionalmente va a hacer el sancocho en el Parque Ecológico Recreativo del Alto de San Miguel. El bus venía repleto de personas cargadas con mochilas, cobijas, ollas, perros, gatos, carpas, botellas de 2 litros rellenas de jugo. Parecía un éxodo. Subimos y nos contaron la mala noticia que el ejército estaría impidiendo el paso más allá de la 3ra catarata, para poder brindar seguridad y controlar la cantidad de gente. No los culpo. Era demasiada. Pasamos dos cascadas y cruzamos el río por un puente desde donde unos chicos saltaban hacia una poza de agua. Seguimos caminando, y nada que aparecía la tercera cascada. Pero todavía veíamos carpas y gente así que pensamos: cuando nos topemos a los militares o dejemos de ver carpas, nos preocupamos. Seguíamos avanzando, cruzando el río cuando no se podía seguir a un lado, tomando fotos, viendo mariposas, y mis amigos buscaban aquellos lugares de los que se acordaban para ir encontrando el paraíso del musgo. Ellos iban recordando puntos de referencia. Que el pino, que la casa, que la montañita.

Poco a poco cambió el paisaje. Se veía la montaña completamente deforestada, y las marcas recientes de la actividad maderera. Heridas bajaban por las laderas, y los tocones de los árboles parecían asientos para un concierto multitudinario. Ramas caídas por todas partes. De pronto, entre uno de esos lugares donde se veían los árboles mutilados y ramas caídas por todas partes, ví restos de musgo. Entonces les dije a mis amigos que era probable que por la deforestación, ya se hubiera muerto el musgo, que esas cosas afectan demasiado el ecosistema. Le pregunte al flaco que si ese era el lugar, pero él me dijo q no se le parecía, porque faltaba una loma que tenían que cruzar a un lado. Seguimos caminando y sólo árboles caídos. Llegamos a una explanada donde no quedaban árboles en pie, pasaba la cuenca del río a un lado completamente seca. Escuchábamos agua más allá, así q asumimos que era un brazo. Nadie se acordaba de ese lugar, así que decidieron que nos habíamos perdido, que lo mejor sería regresar. Regresamos un poco, pero todavía no veían nada conocido. Otros avanzaron un poco más a ver si encontraban lugares que reconocieran. Al final regresaron, abatidos. Nos habíamos pasado el lugar, o éste no existía ya.

Regresamos y resulta que aquel lugar del musgo seco tenía una poza que parecía la que se acordaban, y otro amigo encontró la loma, pero que ésta, ya sin árboles alrededor, no se veía tan imponente ni interesante. Fue triste ese momento. Que lugares espectaculares ya no existieran más. Resolvimos encontrar un lugar para acampar. Cualquiera. Llevábamos horas caminando y estábamos cansados y algo tristes. Al final de cuentas encontramos un alto al borde del río, lejos de posibles crecidas y donde había poca vegetación, pero sí existían árboles. Quitamos ramas y hierbas con espinas, y establecimos campamento. Era un lugar lindo y no teníamos vecinos.

Fotos aquí. La pasamos bien. Algunos tomaron mucho, otros no tomamos lo suficiente como para poder dormir tranquilamente sin frío. Tuvimos que hervir toda el agua que íbamos a tomar, puesto que no llevamos suficiente. Comimos sánduches, salchichas, papas y cebollas asadas. Miramos la fogata y la cuidamos como a un recién nacido con narcolepsia.

Al día siguiente regresamos por otro camino y fue entonces que nos dimos cuenta de por qué no vimos ninguna 3ra catarata o militares: habíamos agarrado la ruta no vigilada. De regreso encontramos a un militar de pie en la mitad del camino "oficial", y a partir de ahí, eso parecía un mercado. Demasiada gente. Fue un golpe de suerte que hubieramos podido llegar tan arriba y que pudiéramos acampar en tranquilidad, cerca a un río que todavía se ve limpio. Lo que vimos es que los campistas son unos asquerosos en general y dejan un montón de basura amontonada, como esperando que alguien más pase por ella.

Ahora llegué a leer un poco sobre la cuenca y la deforestación, y leí que antes eso era zona maderera y se plantó mucho pino, que no es especie endémica, y éste cambió el suelo y ya no crecían las variedades tropicales, por eso había musgo y nada de ramas estorbosas. Esa ha sido una razón por la cual han estado cortando los pinos. El asunto es que no todos los árboles que talaron eran pinos, y no vi esfuerzos para reforestar.

Recomiendo el paseo, y que vayan antes que no quede nada para apreciar.

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3 Comentarios:

Blogger DianaCats dijo...

Muy interesante el relato, lástima que te tocó el gentío del puente de Reyes!!

Esa ida al nacimiento del río Medellín la he tenido pendiente desde hace años, es una de las cosas que por ser en la ciudad propia deja uno para después, me da mucha lástima lo que cuentas de la deforestación, ojalá se tomen (y tomemos) cartas en el asunto.

4:57 p. m.  
Blogger Jacinta dijo...

Vi tus fotos en Flickr, el lugar se mira precioso. Lástima los montones de gente, pero lo peor, ¡la deforestación! Qué triste cómo se van destruyendo parajes preciosos y valiosos para la conservación de otras especies...

6:26 p. m.  
Anonymous oso dijo...

Se parece que lo pasamos el dia de reyes casi igual. Nosotros subimos un cerro por San Javier La Loma y también vimos mucha deforestación, mucho sancocho, aguardiente, y chicas bailando a reggaeton.

9:04 p. m.  

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