31 ene. 2008

Sociedad y Familia

Una de las idiosincracias familiares es que si no estamos en la misma casa, casi nunca nos hablamos: incluidos mis hermanos, mis papás, y ni que decir de la comunicación casi inexistente con primos, tíos y la única abuela. Yo creo que es efecto de una crianza de antes que existiera internet, viviendo en otro país, donde las llamadas telefónicas eran caras y las cartas nunca llegaban, cortesía del sistema de correos peruano y colombiano. No aprendí cómo es que los adultos se relacionan con los hermanos. Ahora que lo pienso, no vi a mis papás socializar casi nunca. Sí, tenían fiestas grandes donde llegaba muchísima gente que se quedaba hasta después del toque de queda la mañana siguiente. Pero así que mi mamá tuviera una amiga que iba a visitar a la casa, no. Que mi papá se sentara a tomarse algo con amigos, tampoco. Cuando sucedía, era todo un acontecimiento, no era algo cotidiano. Invitar gente a la casa implicaba catering, meseros en traje con guantes blancos y bandejas plateadas y vestidos nuevos. Al vivir lejos de la familia, tampoco teníamos navidades en grupo, de esas donde la gente se ríe y comparte y toma y baila y se divierte, compartiendo experiencias del pasado. Porque las navidades en "familia" eran cada dos años y en vez de sentirse fraternidad, parecía reunión de 10 años de graduación de colegio, donde cada quien trata de demostrar qué tan lejos ha llegado, aunque no sea todo verdad.

Ahora por eso, creo que todos somos un poco disfuncionales. No nos llamamos "sólo para hablar". No compartimos los mínimos detalles de la vida. Nos hablamos cuando tenemos algo para informar, y cada vez más a través de email. En cualquier caso, no es fácil estar repartidos en Norte, Centro y Sur América, y Asia. Intentamos visitarnos lo más que se pueda, y son esos viajes los que representan la goma que nos une. Yo hablo más con mi cuñada que con mi hermano.

Creo que uno de mis planes secretos al venir acá era mejorar la relación con la familia. Eso nunca sucedió. Me enfrenté a gente metiche (aunque me digan que así es la familia), a gente llena de mal genio y gritonas empedernidas. A la única persona en el mundo a quien le aguanto esas cosas es a la misma que compartió el útero conmigo... y eso porque yo grito más duro. Sencillamente no estoy preparada para lidiar de tanta malacrianza de extraños. O de gente cuya única conexión con uno es un lazo de sangre muy, muy líquida.

Mientras más estoy metida en este ambiente, me doy cuenta que no tengo lazos familiares, que se supone que son los más fuertes. Así como no aprendí a establecer lazos con la familia, tampoco sé hacerlo con las demás personas. Puedo perfectamente imaginarme mudándome a algún otro lugar del mundo en 1.5 años. Sin raíces. Para decidir si voy a quedarme en Colombia o si me regreso a Costa Rica no siento que haya alguna de las dos opciones que "quiera" hacer más que la otra. Es una decisión que está completamente en la cabeza, en un balance de pros y contras. Todo depende de factores externos y lo que resulte de la vida, del estudio, del trabajo.

Esto me preocupa. Porque no tengo raíces afectivas, ni geográficas ni familiares. Quisisera tener un lugar en el que piense como "mi casa" o "mi hogar", pero no existe. Ni siquiera se podría decir que "home is where the heart is", porque no sé donde está mi corazón. Y si me preocupa es porque de alguna manera las cosas son así porque así lo he querido.

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6 Comentarios:

Blogger Denise dijo...

También tiene su lado bueno... porque podés escoger con la cabeza fría dónde estás mejor. Yo no creo que sea mejor tener un despelote mente-corazón-panza por los ligámenes sentimentales, que a veces no hacen más que entorpecerte la vida.

12:17 p. m.  
Blogger Murasaki dijo...

Me identifico con bastantes cosas...y sí, a veces sabe mal eso de no tener una "vida familiar normal", pero bueno, todo son circunstancias particulares de cada uno...

Yo he aprendido a preferir ese desapego, porque te hace valorar las cosas (y a la gente) con un criterio más claro. Y si algún día lográs encontrar "el sitio" donde tu corazón se sienta en casa, pues sabrás que lo elegiste con pleno conocimiento de causa ;)

8:55 a. m.  
Blogger Luis Hernán Rincón Rincón dijo...

Cuando el "mundo" de uno es tan amplio se pierden hilos y lo grave es que son hilos afectivos. Y si uno tiene a la mano muchos de esos hilos, su mundo se le achica. Por fortuna, cada cual va haciendo su plan de Vida de modo que le funcione en el mundo que haya labrado y con el apoyo y los afectos que logre sembrar y cosechar. Hoy, es límite no es la casa ni la parroquia de antaño, sino todo el planeta tierra. En resumen, vas bien, en tiempos de vacas flacas.

2:45 p. m.  
Blogger Julia Ardón dijo...

Si alguna vez llegás a tener un hijo o una hija...esa presencia será tu hogar.
Más que la pareja,es un lazo que te da sentido de permanencia.
Así lo siento yo, que igual me podría ir a vivir a Nueva Zelanda que a Perú...siento....siempre y cuando mi hijo esté bien cerquita.

6:30 p. m.  
Blogger maluigi dijo...

interesante situación la tuya, aunque uno se podría identificar con algunas cosas, no se sio con todas, pues no me ha tocado irme a vivir sola a otro país, pero la pregunta no se si ingenua..
donde te has sentido mejor? en Peru, Colombia o CRica?Supongo en cada lugar han sido situaciones diferentes en vivencias..familiares, laborales,que se yo...
saludos

6:45 p. m.  
Blogger medea dijo...

Hey, gracias por comentarios, es bueno sacar eso q uno tiene dentro y q lo preocupa.

Respecto a la pregunta de Maluigi: en el lugar q me he sentido más en casa fue Costa Rica, por la época, lo que me tocó vivir y pues porque fueron muchos años importantes de mi formación allá... sin embargo no fue suficiente para mi, y por eso tomé la decisión de venir para acá. Habrá q ver como me siento cuando ya esté independizada acá, cómo me sentiré entonces.

11:16 p. m.  

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