20 feb. 2008

delhi, la autopista, agra y ah si, el taj mahal.

El Plan:

7 am: vuelo a dehli
9am: Subirnos al carro y salir rumbo a Agra
12: llegar al taj, caminar, hacer el tour, descansar. Comer en algún momento
4: Regreso a Dehli
9pm: Vuelo a Mumbai

La Realidad: No teníamos ni la menor idea de lo que estábamos haciendo.

Creo que entiendo porque tanto extranjero viene a India y se mete en un culto o un Ashram. Es un lindo oasis de silencio, paz, amor y tranquilidad donde la gente toda se quiere e ilumina en compañía.



El día comenzó genial. Casi no esperamos en el aeropuerto, nos subimos al avión, lindos asientos, excelente servicio, todo olía a nuevo, aeromozas super guapas que parecían sacadas de United Colors of Benetton, tele para cada asiento, comida rica, té y regalitos para todos los pasajeros. Ni me imagino como será el servicio en business, seguro te hacen masaje y todo. Lástima que hay tantos vuelos que salen y entran de los aeropuertos de Mumbai y Delhi, porque tuvimos que esperar 40 minutos para nuestro turno para despegar, y 30 minutos para el turno de aterrizar.

Llegamos a Delhi y nos encontramos con nuestras compañeras de viaje, localizamos el chofer y el carro y nos subimos al carro rumbo a Agra y el Taj Mahal. 30 minutos saliendo del parqueadero del aeropuerto fue una inequívoca señal que las horas no rinden tanto acá como en otras partes, pero decidimos no prestarle mucha atención. Yo iba bastante medicada contra el mareo, pero aún así, el ritmo de conducción en India es como estar en carritos chocones que van muy rápido. Arranca y se detiene muy frecuentemente, y el carro zigzaguea por todos los carriles a velocidades que paran el pelo. Sin embargo, nunca es suficientemente rápido como para que en el momento que baja la velocidad, grupos de niños rodeen el carro y golpeen las ventanas gritando: "dollar, dollar aunti-ji, money!" o su equivalente en hindú.

En un momento detuvimos el carro para pagar algún tipo de impuesto, y había un mono sentado amarrado con una cadena y un señor lo sostenía. Unas fotos después y está el señor y el mono amenazándonos en el carro porque les pareció que las 10 rupías eran insuficientes y demandaba 300... Algo inaudito. El señor metía sus dedos por la ventanilla insistiendo que le dieramos más plata, yo cerraba la ventanilla pero los dedos quedaban atrapados, el mono entrenado intentaba abrir la puerta, el tipo gritaba, nosotras insistíamos que no ibamos a pagar más de 10 rupías... finalmente regresó el chofer, algo habló con el tipo, el tipo insistía que le pagáramos, mi cuñada dijo "nosotros le ibamos a pagar, usted dijo que no quería lo que le íbamos a dar entonces no le vamos a dar nada." Finalmente el tipo se llevó las 10 rupías y nosotros un corazón acelerado y un amargo sabor de boca que se repitió a lo largo del día, y de la manera como a uno lo tumban y le cobran fácilmente 10 veces más de lo que le cobrarían a un local y uno se debate entre el "bueno, pero no hay que ser mezquinos" y el "que, me vieron cara de bruta?".

Paramos por un café, yo compré una ginger ale y compramos un tubo de oreos que resultó ser parte principal de nuestra comida para el día. A la 1 llamó mi hermano y preguntó: "qué, es muy lindo???" Mi cuñada le contó que todavía seguíamos en el carro. Esa llamada se repitió, y a las 3, cuando llama y pregunta si era todo lo que habíamos imaginado... Casi le da algo cuando se enteró que seguíamos en el carro, no habíamos visto nada y que no nos iba a dar tiempo de verlo y agarrar nuestro vuelo.

Cuando llegamos al parqueo del taj, resulta que el guía que el chofer consiguió nos dice que el chofer insiste que no vamos a regresar a tiempo para agarrar el vuelo. No se va a poder. Por lo menos serán 5 horas de viaje, ya son las 3:15 y ni siquiera lo hemos visto. El vuelo cierra sus puertas a las 8:30. Ya hemos llegado hasta ahí, no hay manera que nos vamos a devolver por otras 5 horas de carretera sin siquiera tener la satisfacción de decir "ahí estuve". El guía dice que no nos puede dar un tour de 15 minutos, que es lo que queremos. Que 15 minutos es lo que dura la introducción. Así que nos espera a la salida. La entrada cuesta 750 rupías, casi 20 dólares, y los locales pagan 20 rupías, medio dólar. El contraste es grande, muy grande. Caminamos, con la sensación que tendremos que leer sobre el taj cuando regresemos a nuestras casas, que ahí nada más sentirlo, respirarlo, tocarlo y vivirlo. 45 minutos después salimos con fotos en las cámaras y la preocupación de no poder llegar a tiempo para agarrar ninguno de los vuelos. Entonces comienzan las llamadas a averiguar si hay otros vuelos, si tenemos manera de llegar rápidamente. Pero no. El viaje en la carretera son por lo menos 3 horas, si no más, porque el tráfico de la tarde es más pesado que el de la mañana. La entrada a Delhi es por lo menos 1 hora más.

En el regreso logramos ver múltiples animales en las calles. En Agra, no hay perros callejeros sino monos callejeros. Vimos cerdos salvajes comiendo basura, diversos animales de carga y de pasajeros: caballos, burros y mulas, camellos, bueyes y hasta un elefante en las calles, cargando hierbas. En las plantaciones de camino hay una increíble cantidad de casitas construidas de boñiga que sirven para secarla. Parecen pequeños pueblos al lado de la calle. También había diferentes templos para santos y dioses y quien sabe qué más a cada lado del camino, y varios fuertes que vimos desde el carro.

Hay algo de andar en carro en India y el uso del pito. Tocan el pito para saludar, para avisar, para adelantar, para decirle al otro conductor acá estoy, para que el otro conteste que ya te vió, para que te de permiso de pasar, para espantar animales, para espantar personas, para declararle al mundo que ahí vienes en la carretera. El pito suena todo.el.tiempo. Y no me refiero a un biip biip. Es un constante biiiiiiiiiiiiiiiip biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip bip bip biiiiiiiiiiiiiiiiiiip bip bip BIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIP BIIIIIIIIIIIP BIIIIIIIIIIIP BIp BIP. No solo de tu carro, sino de todos alrededor. Todos los que zigzaguean, se meten culebrean, adelantan, se estacionan, vienen cargados con gente en sus techos, en los guardabarros, bicicletas, carretas, motos, rikshaws. Los camiones no usan espejos retrovisores. Tienen atrás de su camión pintado un letrero que dice "Horn Ok Please" No sé exactamente que significa, pero declara que te gusta el pito y que te lo toquen. Dormir en un carro con esa banda sonora es imposible. Fueron 9 horas de eso. Se queda grabado en tu cerebro en un efecto pavloviano donde te dan ganas de agarrar a batazos el próximo carro que pite.

Logramos llegar al aeropuerto, tras una colisión cercana y un tipo que se bajó de un carro con el chofer a bravearnos en medio de la avenida. Uno aprende a ignorar todo, no comentar nada, y poner cara de "no se que está pasando". Uno aprende a jugar también el juego del turista estúpido. El chofer no podía estar más orgulloso de si mismo. Él pensó que nuestro vuelo salía a las 930, y que habíamos llegado a tiempo. Pero a las 845 que llegamos al aeropuerto, ya no dejan entrar a nadie a la sala de abordaje, y ya se habían comprado tiquetes para un vuelo más tarde. No le dijimos nada... no había nada que él hubiera podido hacer que no hizo para que nosotros llegáramos más rápido al aeropuerto, así que probablmente esté contando de la super propina que se ganó por traernos de Agra en tiempo récord.

Nadie habló del viaje. Nadie dijo nada sobre el taj, sobre el carro, sobre el tiempo, sobre el vuelo. Nada. Hablamos de gente que conocían en USA, de remodelaciones, de niños en edad preescolar. Buscamos comida y creo que todas lamentamos que lo único que hubiera fuera un buffet de comida hindú: no es lo mejor si has pasado todo un día sin comer alimentarte de comida picante y condimentada, pero peor era no comer nada.

Nos subimos al avión en el que conseguimos asientos después de 1 hora de espera adicional. Olía a orines. Mi asiento tenía trozos de maní. La gente pasaba por mi asiento y de pronto llegaban esas ráfagas de persona sin bañar. Las aeromozas no creo que hayan tenido más de 20 años ninguna, y se reían y bromeaban entre ellas. La mitad no sabía qué era lo que tenían que hacer y vi cuando detrás de la división una le recordaba a la otra como dar las advertencias. Sacaron sus polvorientas y manchadas muestras de cinturones, asientos, chalecos y mascarillas y hacían la mímica. "Este es el cinturón. Se usa así. Se suelta así." Cerré los ojos. Cuando los abrí el avión se sacudía y todo sonaba. A mi lado una de las aeromozas se había desparramado y me estaba peleando el descansabrazos con su codo, mientras su tacón me golpeaba las piernas. Escuchaba ese sonido que tienen los motores cuando te piden a gritos que los pases de marcha porque están que se queman. Seguía el traqueteo de todo. El avión galopaba sobre la pista: chachúc, chachúc, chachúc. Estaba segura que algo pasaría, el avión no iba a suficiente velocidad como para despegar. Pero lo hizo. Entonces comenzó un escalonado ascenso de suuube, baaaaja su su suuuuuuuuube baaja baaaaaaja suuube. Creo que ganó el sube. Volví a cerrar los ojos. Pasó un carrito que tenía 4 rueditas chillonas, vendían hasta el agua. La aeromoza junto a mi seguía dormida, y aproveché y le patée la pierna para que la sacara de MI espacio. Ella ganó la batalla del descansabrazos, porque los míos los tenía lo más cerca a mi posible, aferrada a mi almohadita negra de viaje. Cerré los ojos nuevamente y cuando los abrí una aeromoza me decía que enderezara la silla, el espacio junto a mi estaba vacío y ya casi estábamos en casa.

Hoy desperté después de una noche de soñar con desastres, pobreza, miseria, engaños, suegras vestidas en saris y ataques extraterrestres.

Creo que todos estamos esperando con ansias el paseo mañana a Kerala: sin embargo ahora que vi las fotos se que todo valió la pena.

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10 Comentarios:

Anonymous Jorge dijo...

Cada vez me gustan más estos relatos. No he parado de reirme. Hay un montón de detalles en este relato en especial que lo hacen uno de mis favoritos. Un abrazotote. :D

6:33 a. m.  
Blogger Bellydancingknitter dijo...

Una oda al mareol.

voy a ver las foticos ya ya.

7:06 a. m.  
Blogger Un Gerente dijo...

http://www.trustdesigns.com/blog/

este hombre vivió en mumbai, su blog es el relato de lo que ahora estas viendo

10:11 a. m.  
OpenID Patton dijo...

Dios, lo que hace uno por decir "estuve en tal sitio". Y bueno, es que el Taj Mahal es "impajaritable". Que entretenido, concuerdo con jorge en que cada vez se ponen mejores ... que se cuide orsai. Me encantó la parte de la azafata.

¿y cuanto costó el vuelo?

11:14 a. m.  
Blogger medea dijo...

Ah si. Esta es la india que no te venden en las guías de viaje.

por lo del costo del vuelo, no sé. A mi me han estado patrocinando.

1:46 p. m.  
Blogger Murasaki dijo...

Jajaja qué bueno el monillo entrenado!

Súper interesantes y divertidas tus aventuras...

2:36 p. m.  
Blogger Denise dijo...

QUE CAOOOOOOS, Dios

Monos callejeros...
Bueno, toda la historia suena tan surrealista que me no me extrañan tus sueños, es que se te conectó el canal de le irrealidad entre tanto pito.

5:20 p. m.  
Blogger Velvet dijo...

Ahhh, que delicia de crónicas de viajes. Propongo algo: Que te patrocinemos más viajes sólo por el hecho de poder leer tus relatos ¿Te suena?

8:14 p. m.  
Blogger Un Gerente dijo...

relayendo lo del mico y su dueño, no deja de parecerme que no estabas en la India sino en barranquilla llegando del interior. pero bueno, todo muy bueno

10:21 a. m.  
OpenID Catalina Trujillo de la U dijo...

La India, algún día iré. Tiene de todo, lo que me gusta y lo que no. Los colores y aromas me encantan, es un mundo tan distinto pero al final encontramos muchas similudes, humanos al fin y al cabo.

9:58 a. m.  

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