14 feb. 2008

notas al margen

Hay lugares que invitan a explorar sus calles, a conocer su gente, a sumergirse en la cultura. Hay otros lugares que no sólo no invitan, sino que te insisten que no lo hagas. Así siento a Mumbai hoy.



En el periódico hay advertencias sobre lo que en cualquier parte del mundo se llama acoso sexual o abuso, y acá le dicen "eve-teasing". Mi hermano lo había mencionado, y asumí que era paranoia y que es porque no quiere que nada me pase mientras estoy acá. Pero cuando es un artículo largo en un periódico, pues uno como que se da cuenta que es una realidad. El asunto es que se maneja en algunos sectores la idea que las libertinas chicas blancas occidentales llegan acá con deseos de encontrar un local que les haga sentir lo que es placer, y ellos gustosos acceden. Que la responsabilidad recae en las chicas, para que no llamen atención sobre ellas, se vistan apropiadamente y no tengan comportamientos que las pongan en riesgo.

Si llamamos la atención incorrectamente, es nuestra culpa. Viviendo bajo este tipo de cultura, comprendo perfectamente que la burka o el uso del velo en realidad podría ser un alivio para la mujer. Porque puedes pelear contra el sistema y aguantar el abuso, o puedes asumirlo y adaptarte. Entonces la dupatta se usa para tapar siempre tus pechos, aunque no estés usando escote. La idea es que la tela que te cruza por el frente impida que se distinga cualquier forma debajo de tu ropa. Las prostitutas se reconocen no por el tipo de ropa que usen, sino porque ven a los hombres a los ojos.

En pocas palabras. Si algo me pasa, es completamente mi culpa.

Es una responsabilidad muy, muy grande, sobre todo cuando uno no entiende muy bien las reglas del juego. Esto hace que salir de noche sea una pesadilla logística. Con quién va uno, con quién se regresa, para donde va, dónde queda. Preguntas para las que tengo pocas respuestas. Acá lo "in" es saltar de club en club hasta que ya uno no de más. No sé a que hora termino ni donde. Conozco sólo a 1 persona de los que van. No sé en quien confiar y en quién no. Me entra miedo. Y este miedo no lo conozco.

Estoy acostumbrada a ser autosuficiente. A andar con confianza. Porque uno como que conoce un poco mejor las señales de peligro y de cuidado de la cultura propia. Uno sabe qué tipo de comportamiento es normal y cuál no. Acá no comprendo el lenguaje verbal ni el no verbal. La gente mueve la cabeza diciendo no... y eso no tiene nada que ver con un no.

La gente que conozco acá es progresiva. Es moderna. Es bastante occidental. Son locales y están acostumbrados a la manera en que las cosas se mueven acá. De ellos no me preocupo... pero debería? Los conozco tanto? Como serán sus amigos? En mi mente dan vueltas las historias de terror que uno siempre escucha. Creo que ahora puedo sentir un poco lo que siente un turista viajando a Medellín. No sé a qué atenerme y me siento como un pez fuera del agua.

Hoy por ejemplo:
Por los disturbios: mejor no ir al centro de la ciudad porque podría ser que no pudiéramos regresar.
Por ser Día de San Valentín: el Shiv Sena está en contra de estas manifestaciones y costumbres importadas, libidinosas y consumistas.
Por ser de noche: necesito chaperón.
Por ser mujer extranjera sin acompañante en San Valentín: mejor quedarme en casa.

Así que argumenté que tenía asuntos laborales, que debía encargarme de ellos inmediatamente y que muchisimas gracias, pero no podría ir.

Hoy admiro muchísimo más a todas las chicas que se han venido a viajar solas por la India. No debe haber sido nada fácil.

Etiquetas: , , , ,

4 Comentarios:

OpenID Patton dijo...

Ese sentimiento de "pérdida de la autosuficiencia" yo creo que es el mismo que experimenta(mos) cualquier turista en cualquier país, por cercana que sea nuestra cultura. Y claro, mucho más acentuada en culturas tan diferentes como a la que te enfrentas.

Y no solo los turistas sino en cierta medida los inmigrantes ... ese sentimiento de "no encajo" o "tu no encajas aquí" estará presente todo el tiempo, por mucho que lleves allá, por mucho que creas que ya eres de allá.

Hay quienes se adaptan mejor a los choques culturales que otros ... el caso es que entiendo tu sensación y tu sentimiento, así como tu admiración por quienes viajaron solas por allá.

Y una vez más, gracias por enseñarnos cositas nuevas.

3:02 p. m.  
Blogger Murasaki dijo...

Agh, esa vara de "la mujer es la culpable por 'provocar'" me revuelca el hígado. Dan ganas de juntar a todos los que piensan así (mujeres incluidas) y volarles metralla.

¿Llegará el día en que podamos ver al cuerpo humano femenino como eso, un simple, sencillo y natural "cuerpo" y no como una excusa para la agresión?

Pues sí, duro choque cultural. ¿Ya te conseguiste tu "dupatta"? :P

12:08 p. m.  
Blogger Luis Hernán Rincón Rincón dijo...

Impactante para una mujer ese panorama, y aterrador ese miedo que causa lo desconocido en costumbres y suposiciones sobre atuendo y comunicación no verbal, no por lo extrañas sino por lo desconocido. Aquí en Medellín, y en mis años de jodentud, el hombre que suponía la provación no verbal de la mujer decía al verla: ese huevo quiere sal. Y se autodeclaraba elegido para ponerle la sal.

11:07 p. m.  
Blogger Denise dijo...

Jo, qué complicado. Yo de fijo metería las patas cada tres segundos, o peor, me quedaría metida en la casa aunque no fuera San Valentín. Se me quitan las ganas de ir a India, o si voy alguna vez me consigo un burka :-P

4:06 p. m.  

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

Vínculos a esta publicación:

Crear un vínculo

<< Página Principal