28 mar. 2008

Fetiches

Veamos lo que nos cuenta la RAE:

fetiche.

(Del fr. fétiche).

1. m. Ídolo u objeto de culto al que se atribuye poderes sobrenaturales, especialmente entre los pueblos primitivos.


Las beatas que se mantienen en la iglesia arrodilladas al frente a las horas más insólitas: ellas tienen un fetiche con el ritual, con el velo que las cubre, con las velas que encienden, con las bolitas del rosario que se deslizan entre sus dedos, con el 6pack y costillas del Cristo crucificado, con la amorosa sonrisa y tierna mirada de la virgen, con el seco sabor de la hostia. Tienen esa fuerte esperanza en que si rezan de cierta manera, si hacen ciertos actos, si repiten las oraciones en una secuencia fibonacci que sólo ellas conocen.. entonces sus deseos serán escuchados. Si no resulta, es que en algún momento hicieron algo incorrecto.

Las chicas que se visten con ese glam urbano que está a unos pocos pasos de ser grilla de los 80s... El ritual de vestirse, de encresparse el pelo y cubrirlo en laca o de plancharlo hasta que sus mejillas queden calientes por el contacto. Escoger los aretes entre las decenas que tienen metidas en cajitas desperdigadas por su tocador. Ponerse el tono de labial indicado, los tacones que combinan con el look y una cartera que contrasta a propósito. Ellas también confían en sus rituales de perfumarse en cierto órden, de usar sólo cierto tipo de prendas interiores, de mirar de una manera u otra de acuerdo a los resultados esperados.

Los raperos obsesionados con las tenis de marca. Unas zapatillas que valen más que el alquiler de un mes, lo representan todo: status, éxito, genitales poderosos e inseminadores, dinero, poder. Los ves mirando vitrinas en el Palacio de Carabobo, reaccionando físicamente como si estuvieran viendo vitrinas en la zona roja de Amsterdam. Una vez que las tienen, las mantienen como si nunca las usaran, pueden meter bala por ensuciarles el virginal cuero blanco que cubre sus pies.

La marquillera en el centro comercial es muy parecida. Una camiseta blanca no es una camiseta blanca no es una camiseta blanca. Aunque nadie en el mundo se de cuenta, ella sabe que esa blusa que tiene pegada al cuerpo tiene un pedacito de tela marcada con una D, & y G, y eso es suficiente para ser feliz. Una billetera o una cartera no son lo mismo si no dicen un nombre que aparezca en comerciales o vallas publicitarias. Porque saben que el gasto extra de dinero se pagará solo cuando estén hojeando una revista y se encuentren sus zapatos, su perfume, su cartera, su billetera, sus gafas oscuras. Ojalá en compañía. Ese escalofrío que les recorrerá su cuerpo y les acelerará la respiración será suficiente.

El hippie envuelto en su aroma de pachoulí e incienso... también es fetichista. El asceta que necesita obligatoriamente silencio y pocos objetos a su alrededor no dista mucho de aquel diseñador con un loft minimalista en SOHO. El niño que cada día regresa del colegio, se sirve un vaso de leche, saca sus galletitas ducales y se sienta a ver su programa favorito de la tarde en TV. Y al día siguiente igual. La niña que se mete a bañar y sigue una rutina de jabones, de gel de baño, de perfumes, enjuagues , shampoos y cremas.

El geek de gadgets que apenas sale un nuevo objeto de su posible afecto entra a cuanto foro y página web haya para opinar del producto, para analizar las especificaciones, para leer los reviews, para mirar todas las fotos en todos los ángulos, para alegrarse por aquellos que lo tuvieron de primero, hasta que finalmente puede tenerlo en sus propias manos y sentir que está en la cima del mundo.

Todos tenemos algo que sin lugar a dudas nos encanta, nos gusta, buscamos, que nos hace falta: un objeto, una persona, una posición, una sensación, un lugar, una experiencia espiritual que nos llena de placer.

En mi caso... los ronroneos de gatos, mi bufanda de colores, el sabor de un té bien hecho, un abrazo fuerte, un beso tierno, una pera jugosa, un masaje, susurros al oído, menta con chocolate, una montaña rusa, luciérnagas, ver tempestades eléctricas, un libro apasionante, una caricia en la nuca, el olor de la ropa calientita recién secada al sol, estrenar ropa interior, agua caliente sobre la coronilla, las medias de rayas, comprar objetos domésticos para mi propia casa y tener sábanas bonitas y de colores.

Cada loco con su tema.

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8 Comentarios:

Anonymous Rojo dijo...

Puedo decir que hoy mi fetiche mayor es mi boboblog. Entre muchos otros.

Uno de esos otros son los vasos de marcas de cerveza, para coleccionarlos. Si vieras que hace un par de meses se cayó la repisa donde tenía unos pocos y se han perdido todos, ah! todos. Que triste.

1:52 a. m.  
Blogger AlejandroAngel dijo...

y eso sin contar con los nuevos fetichistas de la web, que se pasan horas en un mundo virtual (SecondLife) o escarbando en chismes de sus "amigos" (Facebook)...

cada loco con su tema si señor y es que si no que aburrido sería el mundo.

Fetichismos yo? a ver... sentarme en la arena de mar descalzo, ver cine antiguo... muchas más.

7:24 a. m.  
Blogger Alejandro González Estrada dijo...

Para mi un fetiche es algo como más cerrado en definición pero mucho más obsesivo, algo como que lo "hechiza a uno". Es más como una muestra de la ley del reflejo condicionado en la que cuando uno ve ese objeto queda totalmente loco, o cuando le mencionan que va a llegar uno de esos nuevo no ve uno la hora de que salga por mas voluntad y cordura que tenga. En mi caso mi obsesión y mi fetiche son los aparatos de Apple. Sale uno nuevo y estoy pegado todo el día leyendo especificaciones, comparando precios, costos, formas, tamaños, y ventajas y desventajas, cuándo llega uno de esos a Colombia, entre otras cosas y si queda alguna posibilidad(porque esto vale un infierno de dinero) hacerme a uno útil,,, otro de mis fetiches son los radios y aparatos de reproducción de Audio,,, he sido más que obsesivo con estos, y generalmente tengo unos en mis orejas,,, pase lo que pase y esté donde esté,,, Cabe de anotar que no todas las pasiones son fetiches, porque por lo general la clasificación de este se ciñe exclusivamente a los objetos que satisfacen una necesidad humana o condicionan una sociedad por experiencias de unos cuantos. Saludos Partner!

10:28 a. m.  
Blogger Ventolin dijo...

te apoyo al 100% con el fetish del ronroneo de gatos... mirinda y su motorcito tierno cuando se duerme en mi barriga.

7:55 p. m.  
Blogger Velvet dijo...

Ah, que bacanería de post te madaste Medea.

¿Fetiche yo? No, que va. Ninguno. Excepto llevar encima un MP3 (ahora mismo en el celular) y nunca dejar las llaves de la casa.

No más que eso.

10:03 p. m.  
OpenID Patton dijo...

:D. Cada loco con su fetiche :D

6:47 p. m.  
Blogger Un Gerente dijo...

jejejeje, mi fetiche son los carros, lástima que no tenga el musculo financiero para disfrutarlo

2:37 p. m.  
Blogger Beto dijo...

El que esté libre de fetiches, que lanze la primera piedra.

Lo mío son los discos. De los "viejos", de acetato, que ya solamente los puedo conseguir cuando salgo de viaje por trabajo a EE.UU. Entro a una de esas tiendas inmensas de música que aún quedan, como Amoeba Music en Los Angeles, y la emoción es similar a la de un chiquillo en una juguetería. La última vez tuve que pagar sobrepeso de equipaje por la cantidad de música que traje. Y es que en ese formato encuentro música que de otro modo jamás conocería, y en muchos casos a precios ridículamente baratos. Veinte años de coleccionar música así me han deparado al menos mil LPs, de meras curiosidades a verdaderas rarezas, en mi colección.

Ya ven, no se puede ser perfecto...

5:58 p. m.  

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