2 abr. 2008

Letras leídas

Jacinta escribe remitiéndose a otro post sobre los libros que le cambian a uno la vida, los libros que nos han marcado.

Comencé a responderle en un comentario, pero me di cuenta que el tema da para un post completo para hacerle justicia a la pregunta.

Creo que a mi los libros, en general, me cambiaron la vida. Tal vez no, como en el caso de Jacinta, por su estilo de contar las cosas, sino por lo que contaban en sí: por la ventana que me brindaban hacia la vida de otras personas.

Descubrí que con un libro podía andar con personas que mis padres no aprobarían, hacer cosas inapropiadas para mi edad, aprender de sexo, drogas, amor, muerte y rebelión, sintiendo como si las hubiera experimentado, viviéndolas vicariamente desde la seguridad de mi casa. Los libros saciaron mi curiosidad por la vida hasta que sentí que tenía edad y madurez para arriesgarme por mi cuenta.

Con My Sweet Audrina de VC Andrews, me inicié en el mundo de la literatura con temas para adultos: incesto, abuso sexual, violencia intrafamiliar, asesinatos, embarazo adolescente. Todo eso, relatado desde la perspectiva de la protagonista del libro, una niña de 9 años que va creciendo y descubriendo el mundo que la rodea.100 años de Soledad que lo comencé a leer con una desesperada necesidad de tener algo para hacer que pasaran un poco más rápido las horas en la casa de mi abuela y que terminó como un enamoramiento con la familia Buendía. Mi planta de Naranja Lima fue el primer libro con el que vi a hombres llorar: mis compañeros del colegio terminándolo de leer para clases no podían mantener secos los ojos. Esa imagen, de chicos adolescentes con lágrimas corriendo por la cara y sollozando como si hubieran perdido a su mejor amigo también, quedó en mi vida como la prueba inequívoca del poder de la letra escrita. A partir de mis 15, Stranger in a Strange Land entró a ocupar el asiento de libro importante en mi vida. No me había interesado la ciencia ficción hasta que escogí ese libro del estante en la pieza de mi hermano. Lo extraño es que de pronto ese libro, sobre un marciano en el futuro, me explicó mucho más sobre lo que significa ser un humano, lo que es el amor, la risa, y la sensación de no pertenecer en ningún lado, hasta que de pronto un día uno encuentra con quién pertenecer completamente.
En mi pasión por las metáforas he dado con que mis relaciones con los libros van paralelas a mis tendencias en las relaciones amorosas. Algunos libros son como esos amores que cambiaron mis parámetros y me transformaron, otros son como los novios que brindaron compañía y uno siempre los recordará con afecto, pero sin mayor aspaviento. Hay libros que me apasionaron en su momento, y a los meses los olvidé completamente. Hay libros que me obsesionaron, me hicieron perseguirlos por todas las librerías, pedirlos prestados y sacarlos de bibliotecas hasta que me empalagaron, como los de Anaïs Nin. Hay libros que después de muchos años de leer y releer fui capaz de desapegarme de ellos y dejarlos atrás. Hay otros que desaparecieron de mi vida sin que fuera mi intención desprenderme de ellos permanentemente: salieron por cigarros y nunca volvieron. En los últimos meses he leído muchísimo, pero ningún libro que me haya marcado. Como si hubiera sido una ráfaga de promiscuidad literaria, una orgía de libros y ahora que ya pasó, se me confunden los nombres y las ocasiones. Hay unos que están ahí, constantemente y me caen mal, pero no soy capaz de decidirme si quiero terminar con ellos o darles un chance, como Atonement que está inconcluso sobre mi mesa de noche: todo mundo dice que es espectacular, pero a mi no me la hace todavía, estoy viendo si me termina de conquistar algún día.

Extrañamente, mi libro favorito de todos los tiempos no lo consideraría un libro que me haya marcado: Orgullo y Prejuicio de Jane Austen es más bien como esa amiga con la que tomar café es un evento lleno de risas y descubrimientos, de esas amistades con las cuales después, cuando ya te vas a casa, podrías ir caminando y dando brincos de felicidad y satisfacción, agradecida con la vida por el sólo hecho de su existencia. De esas amigas que no te cambiaron la vida, sino que te la mejoraron.

Con los años he perdido la capacidad de asombro y de "hacer amigos" facilmente con los libros. Pasan por mis manos pero no se quedan enraizados en mi corazón. Extraño esa sensación turbulenta. Los animo también a responder: ¿Qué libro les cambió la vida?

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12 Comentarios:

Blogger Alejandro González Estrada dijo...

Definitivamente Así habló Zaratustra cambió mi existencia y me dieron un cambio de comportamiento y personalidad tan inesperados como mis actos posteriores a la lectura del libro. Pasé de ser un "cordero de dios" para ser un "último hombre" y me sollé la filosofía, la ideología y de ahí en adelante murió Dios para mí. No me arrepiento de lo que hice. Y es el libro más influyente en mi forma de vida. Cambió mi ideología política, mi religión, mi modo de ver el mundo, mi modo de ver las otras personas y la forma de verme a mí mismo.

2:47 p. m.  
Blogger Bellydancingknitter dijo...

Hm, ahorita acabo de terminar de leer The Northern Lights...y creo que me fascinó el último libro... redención y amor.

Y The 4 Hour Workweek cambió mi noción de lo que el dinero puede hacer. Work smarter, not harder.

4:23 p. m.  
OpenID Patton dijo...

En el último párrafo me quitaste las palabras de los dedos: uno con el tiempo pierde la capacidad de asombro ... con los libros, la Tv, la música ... por ejemplo, en este último apartado: luego de oir todo lo de Patton el resto me parece simple y corriente. Lo mismo pasa con todo en la vida: uno pierde esa capacidad de asombrarse fácilmente.

Yo crecí leyendo a Poe, y con seguridad algo de eso quedó en mí.

6:15 p. m.  
Blogger Juan Arellano dijo...

Ohhh sí, los libros de matemáticas me hicieron darme cuenta que lo mío no eran los números... jejeje.

8:32 p. m.  
Anonymous Jorge dijo...

Si algún giro intenso a producido libro alguno en mi vida es la Biblia. La disfruté mucho, y aprendí lo que era el poder de la ficción. Me ayudo a tener argumentos para alejarme de las imposiciones ideológicas y religiosas siempre presentes.

De ahí en más, hay muchos libros. De todos los tipos. Que me gustan y que no. Me pasa por ejemplo algo raro con Dostoievski, y es que no logro "pasármelo". he empezado muchas obras suyas pero en ninguna he pasado de las 6 páginas a lo sumo. No sé que será.

Suelo darle poco tiempo a un libro para que me atrape. Me gusta ver si las primeras páginas o una al azar, lgoran inquietarme y hacerme querer seguir leyendo, si no es así, sin ningún remordimiento lo hago a un lado. En esos momentos recuerdo a un buen profesor con quien compartí alguna clase, quien me decía que no hay tiempo para leer a los buenos escritores, que a lo sumo la vida nos alcanza para leer a los mejores, si queremos.

Genial tu escritura. Me encantó esa de "salieron por cigarros y nunca volvieron". Gracias por eso. :D

9:50 p. m.  
Blogger Murasaki dijo...

De mi niñez puedo mencionar El Principito y los cuentos de Oscar Wilde. Me hicieron "sensible" al dolor ajeno, a lo efímero de la vida y a la belleza.

En mi adolescencia...un libro de un sacerdote jesuita radicado en India que se llama "Dejar a Dios ser Dios", que me abrió las puertas a las religiones orientales y a una manera nueva de vivir la espiritualidad. "El reino de este mundo" de Alejo Charpentier, la única novela latinoamericana que me ha logrado apasionar verdaderamente. Y sonará cliché, pero es cierto: El Hobbit y El Señor de los Anillos (leídos en 1994 y 1996 respectivamente), me hicieron ver que no importa la edad, necesitamos de la fantasía y podemos disfrutarla.

Luego vinieron "La metamorfosis", "El Proceso", "Fahrenheit 451"...

El más reciente: "Pensar bien, sentirse bien" de Walter Riso. Fue una herramienta muy útil en mi proceso de terapia :)

Y estoy por comenzar alguna novela...estoy pensando en darle una segunda oportunidad a "Por el camino de Swann" de Proust.

10:02 a. m.  
Anonymous itzpapalotl dijo...

Memorias de una joven formal de Simone de Beauvoir, y el diario de Anais Nin. Mi vida sería muy diferente sin ellas :)

10:53 a. m.  
Blogger maluigi dijo...

No he sido gran lectora de niña, pero a los 12 años Mi planta de Naranja Lima me abrió al mundo de las letras, en el sentido de que los libros no significaba gran cosa..
Mas tarde los libros de kundera me parecieron exquisitos en la forma de tratar varios temas entre ellos la sexualidad...
Voy a admitir que a los 17 años me marco uno de coelho, el alquimista, aunque después no quise volver a leer nada de él...
algunos sociologos, antropologos, filosofos tambien me marcaron, mientras estudiaba,,,
luego en una epoca depre disfruté horrores de sobre heroes y tumbas y el tunel,
Rayuela de cortazar y varios cuentos, me dieron un apego por sus formas..
recientemente disfrute mucho del cuarteto de alejandria de lawrence durrell, el paraiso en la otra esquina de llosa, y uno que disfruté de manera extraña, y me ha dejado pensado es Ferdyduke de Gombrowicz...
pero siempre pienso que no he leído suficiente, y que falta por descubrir a aquellos que me sorprenderán..tengo una amiga que le encanta la literatura norteamericana...ya me hizo una lista..o asi..

muy chiva post

8:50 p. m.  
Blogger Velvet dijo...

¿Qué rayos estás metiendo Medea que estás escribiendo así? ¡¡Comparta, nena!!

A ver, que libro se me ocurre ahora mismo (sino se me ocurre así, rápido, tal vez sea que no me afecto tanto ¿no?). Bueno, tal vez 100 años de soledad que jure seguir leyendo todos los días hasta el fin de mis días. Ni la internet ni la TV me dejaron cumplir la meta.

Pero más allá de eso, y obviando a los escritores internacionales tal vez los que más han influido en mí sean los escritores colombianos y más especificamente antioqueños.

Me hizo ver que pueden existir genios caminando entre nosotros.

10:54 p. m.  
Blogger Un Gerente dijo...

como lo dije hace poco, con la edad no he madurado, por eso no pierdo aun la capacidad de sorprenderme, lo cual, a veces me parece un defecto, porque entre mi circulo a veces me miran como yo lo hago con mi hija.
sin embargo aun no he encontrado el libro que cambie mi vida, creo que todo lo leido con pasión ha hecho que cambie un poco.
sin embargo al leer el artículo, recordé mis parejas, mas que los libros leidos, hecho que me pareció fantástico.
gracias

10:13 a. m.  
Blogger Denise dijo...

Mjm...
1. Tenés nombre de Arcángel de Fernando Durán Ayanegui. Me lo leí a escondidas, y sí, fue como la revelación de que había otras cosas más allá de los libros de cuentos.

2. La ruta de su evasión, de Yolanda Oreamuno.

Y más recientemente: Amor, curiosidad, prozac y dudas (de Lucia Etxebarria, la amo y la odio a partes iguales), este porque estaba en plan de escribir y fue sentirme respaldada por alguien que lo hace un poco a su manera.

y El mundo según Garp, es que amo a John Irving, me da permiso de imaginar personajes increíbles, que funcionan dentro de su propia lógica.

Me encantó este post, creo que te voy a copiar la idea :-)

6:23 a. m.  
Blogger Paula dijo...

Mi planta de Naranja Lima y Tortuguita Paz me marcaron en mi infancia. En la adolescencia, el Peregrino de Coelho y Rojo y Negro de Stendhal. Más recientemenete, 1984 me pareció impresionanta y una novela tica que se publicó hace poco: Te llevaré en mis ojos, me consumió, sobre todo porque la sentí muy cercana, peligrosamente cercana.

7:13 a. m.  

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