14 jun. 2008

Semana de locos

Ha sido una semana de locos, en mi nuevo apartamento desde el miércoles. Pintamos la terraza y se ve de lujo con ese color nieve de limón que me da la bienvenida desde que voy en el metro a mi casa. La cama entró de puro milagro a la casa, no quisimos hacer la prueba de pasarla más hacia el interior de la misma por lo intrincado de sus pasadizos... además, que el cuarto del fondo tiene piso de madera... y cama doble sobre piso de madera es garantía para desvelar a los vecinos. Y menos mal. Ese cuarto del fondo es ahora mi estudio. Tengo mis power tools, mis lanas, mis telas, mis tiliches, chunches y corotos revueltos esperando que me siente a trabajarles. Cuando estoy en el cuarto escucho esa relación amor odio que tiene mi vecina de abajo con su hijo, algo que creo que debe ser más que común en casos donde la mamá tiene 15 años y su hijo se debate entre ser una bendición y una maldición con el chasquear de un dedo.

Estar en un lugar es diferente a verlo de lejos. Me doy cuenta que el baño no tiene asiento de los que se levantan para que los hombres vayan al baño y que se baja para que las mujeres lo usen. Si uno se sienta bien en la taza, podés lavarte los dientes perfectamente en el lavamanos sin derramar una gota de agua: parece un escritorio posmoderno. No hay espacio para vestirse en el baño tampoco. Las visitas tendrán que hacer malabares para no dejar caer su ropa en la taza sin tapa o en la ducha mojada, y para no salirse por la cortina que está colocada en vez de la puerta. Todavía no hay electricidad, entonces me manejo con una extensión conectada en el piso de abajo, y por primera vez en mi vida me baño todos los días con agua helada. Me he convertido en una experta del baño económico y ecológico. En 3 minutos me he bañado y enjabonado, 5 si me tengo que lavar la cabeza.

La cocina también es diminuta. Con el fogón de gas ya no tengo mostrador, mi lavaplatos es un lavadero de ropa con borde inclinado y todo. Pero ya le puse cortina debajo del mostrador para esconder las ollas y el plan es construir repisas para poner la comida y organizar mejor el espacio.

Las ventanas gigantes de la sala convierten iluminan la casa de día y hacen mover las cortinas cuando están abiertas. De noche también estaban iluminando la casa, menos mal tenía cortinas gruesas que puedo cerrar de noche para poder dormir. Es la primera vez que tengo cama propia comprada con mi salario, y la sensación es incomparable. Es tan grande que no me acostumbro a la movilidad existente. Cocino, desayuno frutas, lavo platos, lavo trapos encero los pisos, barro y trapeo con regularidad que sé que es momentánea: eventualmente limpiaré por donde pasa la suegra.

Ya la terraza se ha convertido en lugar para ver la mañana: los gallinazos se paran en el techo del frente y miro estos animales tan grandes que se paran saludando al sol todas las mañanas, el sol reflejándose en esas plumas negras como petróleo. Me tomo un café sentada en el piso con la espalda apoyada contra una de las paredes y el café apoyado en una silla, y miro el metro, miro las montañas, miro los pajaritos y los gallinazos mientras las sombras se van acortando sobre el suelo.

Ya he salido a correr en las mañana. A regañadientes conmigo misma. Prefiero la azucarada energía de las instructoras de aerobics a la soledad de trotar mientras tipos que no tienen nada mejor que hacer me dicen cosas: veo sus bocas moverse pero mis audífonos me impiden escuchar sus oleaginosas palabras. Creo que terminaré en el gimnasio a 3 cuadras, saltando al ritmo del 3 más, 2 más, 1 más, grapevine!

Hay muchos planes para seguir remodelando la casa. Para seguirme acostumbrando, para hacerla más mi espacio, para organizarme. Falta ponerle internet, que me reconecten la luz y el teléfono, para conseguir una nevera. Pero en una semana salgo de viaje y hasta dentro de un mes regresaré a mi reino... esas cosas pueden esperar.

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5 Comentarios:

OpenID Patton dijo...

Excelente, felicitaciones.

Justamente ayer pensaba que en qué andarías, que estabas como ausente. Claro, ya entiendo.

10:09 p. m.  
Anonymous Alberto Correa dijo...

¿y cómo sabe que las palabras son oleaginosas si no las escucha?

5:39 a. m.  
Blogger medea dijo...

patton: exactamente. y sin internet en la casa.

alberto correa: es obvio que nunca te las han dirigido. de la misma manera que vos podés saber si alguien te está regañando o felicitando del otro lado de una ventana. el lenguaje va más allá del sonido.

1:48 p. m.  
Anonymous catirestrepo dijo...

Buena suerte en esta nueva etapa...

Saludo

11:15 a. m.  
Blogger konsiensia dijo...

Hola señorita
escontre esto
talves te guste

http://www.pitodoble.com/2008/06/19/heroes-de-trapo/

9:48 a. m.  

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