9 jul. 2008

Reencuentros

No es cualquier día que te hablas con tu primer novio, el primer amor, el flechazo instantáneo que te hizo pensar en que eso del amor era real, existía y se podían construir castillos en el aire.

Tal vez es extremo, pero juré que el chico en cuestión me odiaba así con "odio jarocho". Cuando le terminas a alguien el día del cumpleaños, después lo ignoras cuando lo ves después de años (ese día era un mal día), y tu última conversación es a gritos, es de esperarse. Pero demostró ser mejor persona que yo, o tener una memoria más selectiva.

Resulta que han pasado 10 años desde que nos conocimos y enamoramos, y tal vez 8 años desde la última vez que nos vimos. A través de facebook llega el contacto y resulta que ahora vive en otro país y es padre soltero. Al igual que yo, tiene dificultades para quedarse tranquilo en el mismo trabajo más de un año.

Son extraños estos "reencuentros" virtuales. Escribes el nombre de una persona y ZAS te aparece completamente el perfil, las fotos, y aprendes más de la persona por medio de la pantalla de lo que podría ser una conversación de "bueno, tanto tiempo, y qué me cuentas?". Una ventaja incomparable es que hay tiempo para prepararse. Uno ve el nombre y uno puede decidir si responde o no. Nadie le ve la cara roja a uno, y uno no se preocupa por no haberse arreglado para la ocasión. Deja de importar si lo ven a uno en sudadera con camiseta con un hueco en la axila y el maquillaje de la noche anterior mientras ellos andan en un traje Armani oliendo a colonia cara.

El computador, sin querer, se convierte en un mediador diplomático. Das tu mejor imagen, todas las cosas que están en la página web son escogidas por uno, y cruzas los dedos que no les de por ver las fotos desafortunadamente espantosas tuyas que taggean tus amigos. Después recuerdas que en cualquier caso, te han visto en peores fachas.

Imposible no pensar en la vida paralela al lado de aquella persona que le movió el piso a uno para toda la vida. El primer amor en que uno se va de cabeza es importante. Pero me cuesta ser nostálgica si lo pongo en la balanza con todo lo que he vivido en estos años. Estaría casada y con hijos? Sería ama de casa o trabajaría... o horror de horrores, las dos a la vez? Habría decidido mudarme? No puedo saber cómo hubiera sido, pero puedo pensar en lo que es: No habría vivido en tantas partes distintas que me enseñaron tanto. Ni Monteverde, ni San Vito, ni Medellín estarían en mis recuerdos. La gente, los amigos, los otros amores que llenaron pantallas enteras de este blog. Los cuentos, las historias, los romances fugaces. He aprendido y he crecido y he vivido experiencias más compatibles con el Sturm und Drang que el "happily ever after".

Tal vez es señal que uno crece y madura. Tal vez es el tiempo que sana todas las heridas. Tal vez la sabiduría que la vida de cada quien ha sido muy, pero muy buena y que bien que mal, uno no cambiaría nada de la propia historia.

Etiquetas: ,

0 Comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

Vínculos a esta publicación:

Crear un vínculo

<< Página Principal