1 ago. 2008

De vuelos y aeropuertos

Aquella escena de Love Actually aflora en mi memoria cada vez que paso por un aeropuerto. La gente que espera a otros, aquellos que reciben a sus visitas con ramos de flores, banderitas, e inclusive, como me tocó en Bogotá cuando regresé de Costa Rica, con una grupo vallenatero. Cuando voy saliendo con mi maleta y miro a las ventanas donde se agolpan todas las personas, un montón de caritas redondas como naranjas en góndola de mercado. A veces llego y no veo a nadie, pero a decir verdad esas son muy pocas, usualmente entre el mar de personas está alguien de mi familia. Otras veces me toca esperar a mi que alguien llegue por mi, en ese caso me siento y estudio a las personas.

Me gusta adivinar qué viajero va con qué grupo. Casi nunca pego, pero me entretiene. Veo aquella familia con dos niños que sostienen flores y pienso: llegó la mamá. Y no, sale un señor bigotón y ahí queda encartado con dos ramos un poco desvencijados de margaritas africanas. Miro al chico metrosexual super fashion con zapatos impecables y anteojos oscuros gigantes que le oscurecen la mitad de su aburrido rostro. Me imagino que espera a la novia super modelo, cuando lo veo gritar emocionado "mamá! mamá! por aquí!". Las monjas son las que más me sacan de base. Las veo ahí, tranquilas esperando. Me imagino que viene alguna otra monjita y se van a ir a subir en una Vanette. Y no. Es una chica adolescente de esas que combinan las hebillas del pelo con los zapatos y los aretes y las pulseras y la ropa y pareciera que no se perdía un sólo episodio de RBD.

Otra cara aparte del aeropuerto se ve en las salas de espera. Yo he viajado bastante, pero siempre me siento como primípara. Me entra pánico que haya metido algún cortauñas por error, que tenga algo esta vez que será considerado un peligro. "este labial no lo puede pasar". "Esta aguja es un arma mortal". "No puede llevar Ibuprofeno". Antes existían reglas, pero ahora cada quien se hace una, todo depende de que genio se maneje el que te revisa el equipaje. Me compadezco completamente de aquellos quienes viajan por primera vez y miran con horror al momento donde se dan cuenta que eso de llevar solo equipaje de mano significa que tendrán que decirle adiós a TODOS los productos de belleza que llevan: champús, acondicionadores, cremas para peinar, cremas de manos, rasuradora, cortauñas, limas y demás. Pelean, lloran, patalean pero nada se puede hacer, excepto refunfuñar e imaginarse a las chicas que trabajan en esos controles repartiéndose el botín al final del día.

A veces después de migración sacan a alguien a un lado de la fila, a donde revisan a la gente por drogas, papeles que no estén en regla y quién sabe qué mas. Es una puerta que se ve poco amistosa, con una silla afuera donde se sienta el desafortunado individuo. Hoy era una nena con cartera de charol, pómulos exageradamente ruborizados y tacones altos, con aretes gigantes que se zangoloteaban con cada mascada que le daba a su chicle.

Después ahí en la sala de espera, cada quien esperando que pase el tiempo, aguantando hambre, esperando que lo que sea que den en el avión sea aceptable. Hoy hay mucha gente esperando, muchas modelos que me imagino que vienen saliendo de ColombiaModa, o que nada más habrán venido atraídas por las modas y precios bajos. Casi nadie conversa, y quienes lo hacen, lo hacen muy calladitos. Ahora es cuestión de paciencia y de mirar la tele, como si en realidad les importara.

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4 Comentarios:

OpenID blueandtanit dijo...

yo nunca he viajado en avión pero me imagino que debe ser una experiencia muy emocionante, ya se que si algún día lo hago, no llevo nada potencialmente peligroso en el equipaje de mano ;) ni una aguja.

deben ser tristes los días que nadie te recoge, pero le encuentras un buen entretenimiento a ello... muy gracioso lo de las monjitas.
saludos.

10:19 a. m.  
Anonymous gerente dijo...

jejejeje si me pasa igual, yo llego siempre temprano con 2 horas, y me siento a mirar, pero lo más divertido es en los vuelos con conexiones la gente corriendo, las familias con reglas de viaje, que el niño lleva tal y la niña tal otra cosa y se numeran y toda clase de situaciones simpáticas, obvio dentro de todo ese mundo loco hay uno que se sienta a analizar a los otros :)

11:16 a. m.  
Anonymous Sergio dijo...

Es demasiado lindo... los aeropuertos además son como tierra de nadie y tierra de todos... uno ve cada cosa. Love Actually, belleza cursi, pero belleza, siempre lloro.

12:09 p. m.  
Blogger Arias dijo...

Declarome adicto a las comedias romanticas, y love actually puede ser de las mas.

Esta semana fui al aeropuerto a despedir un amigo que solo tenia tiquete de ida. Extraña sensacion.

11:19 p. m.  

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