36 horas de viaje después
Mi último día en India lo pasé leyendo los libros que me faltaban, jugando con mi sobrino, comiendo en McDonalds (donde las hamburguesas son de pollo tikka masala) y camino al aeropuerto, el mejor ejemplo del contraste que existe en Bombay.
Afuera está la calle a la que le tomè la foto el otro día, del campo minado. Es un edificio que parece un tugurio gigante. Una esfera cubierta de tierra, polvo y plásticos. Pensé que era un estadio en remodelación, pero no. Es el hotel Sahara Star.
Mi hermano me advirtió que sería algo fuera de este mundo, y resultó profético.
La entrada iluminada, perfectamente y con buen gusto. Flores naturales en adornos sobrios y depsués un maitre´d que nos preguntó que necesitábamos. Mi hermano preguntó por algo que nos pudieran servir en 20 minutos o menos, y él nos sugirió cualqueira de los buffets, o preguntarle a los chefs por especialidades al minuto. Decidimos considerar esas opciones y entrar a dar una vuelta. Lo primero que vi fue una pecera en la mitad del edificio. Una pecera que iba de pies a cabeza y ocupaba todo el centro de la estructura redonda tipo estadio. Al acercarme, mi hermano me señaló una puerta: si uno organiza un evento, ahí adentro, rodeado de peces por todos los lados , hay una mesa y un salón exclusivo. Algo como los tatamis en los restaurantes de sushi, pero con acuarios de paredes. Seguimos caminando, y el buffet estaba lleno de cocina fusión y de autor. Pequeñas ensaladas tipo francés, terrines, soufflés, torrecitas de diferentes pastas con rellenos espumosos. Por otra parte estaba la sección de comida tradicional y al otro lado lo internacional. Al seguir el camino, salimos a una laguna y había comenzado el juego láser: mientras caminaba por el borde, dos explosiones de fuego se dieron a pasos de donde estaba: era el gran final del show y el comienzo de la noche. Tienen bar para champaña, tienen bar normal, gelateria, 3 panaderías, restaurantes, diferentes ambientes y todo meticulosamente cuidado. Al rededor de toda la estructura están las habitaciones que miran hacia el centro. Pantallas gigantes mostraban algún deportista siendo entrevistado. Cascada, flores de loto, flores secas flotando en pozas con velas, era demasiado... pero en vez de verse de mal gusto, era precioso. Pero me quedó ese sabor de boca que esto es lo más cercano que he visto al término "vivir en una burbuja". Literalmente. Las fotos no le hacen justicia. Me tomé dos whiskeys dobles y seguimos nuestro camino. Al aeropuerto, aduanas y de regreso a casa.
Ahora que estoy de regreso, pienso en lo que resultó del viaje. Por ahí me preguntaron sobre la búsqueda espiritual. Yo no investigué, no indagué ni me interesé. No sé qué será lo q inspira a la gente en alejarse de su mundo para encontrarse a si mismos. Después de todo, el yo interno siempre está con uno, o no? Así que no hice yoga, no fui a un ashram, no seguí a ningún guru, no abrí el tercer ojo ni nada por el estilo. Creo que para seguir un camino espiritual, no es necesario salir de casa. Si algún día se me ocurre, creo que será tan factible acá en medallo, en Costa Rica o donde sea que vaya a vivir.
Así que con esto termino las crónicas de viaje. Si quisieran saber algo más de la experiencia, pueden hacerme preguntas en los comentarios y les responderé. ¡Gracias por leerme estos días, por los comentarios y por compartir mis aventuras!

