28 feb. 2008

36 horas de viaje después

Tal vez es el hecho de estar sentada por 16 horas en un espacio reducido, que la luz que debía iluminar mi asiento iluminara la cara de mi vecino y por eso no pude leer, que la televisión que me correspondía tenìa rayas de interferencia en toda la pantalla y el sonido no funcionara bien... que no pudiera dormir porque cada vez que me acomodaba, alguna marte de mi anatomía quedaba en el pasillo y cuando pasaba el carrito me pegaba, o que tuviera los ojos y la nariz y la boca tan pero tan resecos que al sonarme la nariz me sintiera un poco como la dama de las Camelias. El viaje APESTÓ. Y eso fue solo la primera parte. 20 horas despuès de llegar de ese vuelo, finalmente llegué al aeropuerto de Rionegro. Las pastillas indias para el mareo no tienen el efecto somnífero de las viajesán.

Mi último día en India lo pasé leyendo los libros que me faltaban, jugando con mi sobrino, comiendo en McDonalds (donde las hamburguesas son de pollo tikka masala) y camino al aeropuerto, el mejor ejemplo del contraste que existe en Bombay.

Afuera está la calle a la que le tomè la foto el otro día, del campo minado. Es un edificio que parece un tugurio gigante. Una esfera cubierta de tierra, polvo y plásticos. Pensé que era un estadio en remodelación, pero no. Es el hotel Sahara Star.

Mi hermano me advirtió que sería algo fuera de este mundo, y resultó profético.

La entrada iluminada, perfectamente y con buen gusto. Flores naturales en adornos sobrios y depsués un maitre´d que nos preguntó que necesitábamos. Mi hermano preguntó por algo que nos pudieran servir en 20 minutos o menos, y él nos sugirió cualqueira de los buffets, o preguntarle a los chefs por especialidades al minuto. Decidimos considerar esas opciones y entrar a dar una vuelta. Lo primero que vi fue una pecera en la mitad del edificio. Una pecera que iba de pies a cabeza y ocupaba todo el centro de la estructura redonda tipo estadio. Al acercarme, mi hermano me señaló una puerta: si uno organiza un evento, ahí adentro, rodeado de peces por todos los lados , hay una mesa y un salón exclusivo. Algo como los tatamis en los restaurantes de sushi, pero con acuarios de paredes. Seguimos caminando, y el buffet estaba lleno de cocina fusión y de autor. Pequeñas ensaladas tipo francés, terrines, soufflés, torrecitas de diferentes pastas con rellenos espumosos. Por otra parte estaba la sección de comida tradicional y al otro lado lo internacional. Al seguir el camino, salimos a una laguna y había comenzado el juego láser: mientras caminaba por el borde, dos explosiones de fuego se dieron a pasos de donde estaba: era el gran final del show y el comienzo de la noche. Tienen bar para champaña, tienen bar normal, gelateria, 3 panaderías, restaurantes, diferentes ambientes y todo meticulosamente cuidado. Al rededor de toda la estructura están las habitaciones que miran hacia el centro. Pantallas gigantes mostraban algún deportista siendo entrevistado. Cascada, flores de loto, flores secas flotando en pozas con velas, era demasiado... pero en vez de verse de mal gusto, era precioso. Pero me quedó ese sabor de boca que esto es lo más cercano que he visto al término "vivir en una burbuja". Literalmente. Las fotos no le hacen justicia. Me tomé dos whiskeys dobles y seguimos nuestro camino. Al aeropuerto, aduanas y de regreso a casa.

Ahora que estoy de regreso, pienso en lo que resultó del viaje. Por ahí me preguntaron sobre la búsqueda espiritual. Yo no investigué, no indagué ni me interesé. No sé qué será lo q inspira a la gente en alejarse de su mundo para encontrarse a si mismos. Después de todo, el yo interno siempre está con uno, o no? Así que no hice yoga, no fui a un ashram, no seguí a ningún guru, no abrí el tercer ojo ni nada por el estilo. Creo que para seguir un camino espiritual, no es necesario salir de casa. Si algún día se me ocurre, creo que será tan factible acá en medallo, en Costa Rica o donde sea que vaya a vivir.

Así que con esto termino las crónicas de viaje. Si quisieran saber algo más de la experiencia, pueden hacerme preguntas en los comentarios y les responderé. ¡Gracias por leerme estos días, por los comentarios y por compartir mis aventuras!

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24 feb. 2008

Kerala, La mismita tierra de Dios

Este era el viaje que redimiría la experiencia en India. Así que en este post feliz y descomplicado les cuento de hoteles 5 estrellas, y de la ciudad con gobierno comunista donde ví una altísima concentración de gente blanca comprando parafernalia católica de la época de la colonia en medio de un pueblo judío, y de camarones más grandes que las mismas langostas.



El viaje fue a Cochin en Kerala. Después de muchos chistes sobre si la gente de Cochin son Cochinos, nos montamos en un avión rumbo a Kerala, a 2 horas de distancia. Kerala es un departamento al sur de la India cuya lengua es el malayalam que se escribe como nada que haya visto antes, puros rizos y enredos y rueditas.

En el avión me dediqué a ver un episodio de Scrubs, uno de bob esponja y The Office, desayunar alguito, tomar té y relajarme.

Al salir del aeropuerto, nos recibió el chofer del hotel con un carro doble tracción y una canastita con toallas para limpiarnos el sudor de viaje (33 grados al sol), mentitas para pasar el sabor de boca y una serie de revistas para ver si el mundo había cambiado algo mientras estábamos en el aire. 45 minutos después nos recibían en el hotel con un polvito amarillo que nos pintaron en el 3er ojo nos saludaban con un "namasté". Check in, los botones nos llevaron a la habitación, Room service para comer alguito y después salimos a reconocer los predios. Nos contaron que había happy hour en un salón a 3 puertas de nuestro cuarto, así que ni cortas ni perezosas, para allá nos dirijimos.

El fin de semana se pasó en esas: comer, dormir, comer, dormir. Íbamos a salir a un tour de las aguas en algo llamado un "houseboat" pero al final d cuentas como que no nos organizamos para ir, así que nos quedamos en piscina y hotel. Yo leí montooooooones. El sábado sí salimos a conocer un poco del lugar. El fuerte Cochin, JewTown y las redes de pesca chinas.

El sitio web de Kerala dice:

A hundred percent literate people. World-class health care systems. India's lowest infant mortality and highest life expectancy rates. The highest physical quality of life in India. Peaceful and pristine, Kerala is also India's cleanest state.

Población 100 por ciento alfabetizada, servicios de salud de clase mundial. Los índices de mortalidad infantil más bajos de la India y la expectativa de vida más alta. La más alta calidad de vida física de India. Pacífica y pura, Kerala es también el estado más limpio de la India.


Pareciera que lo que dicen es cierto. Kerala es un lugar que volvería a visitar. Definitivamente que sí. Cuando vas a ver chucherías, los vendedores no te atacan para que les compres. La gente no te cobra por foto, están muy orgullosos de su comunidad y ciudad y lo demuestran. Los números de población, como en toda la India, son impactantes: 31,838,619 personas viven únicamente en Kerala, de diferentes religiones y hay armonía: entre la gente y para con el medio. Hay árboles, hay órden, las calles son limpias y no hay comunidades enteras establecidas en cualquier espacio de acera disponible.

Cómo es que han logrado esto? Algunos dirían que es siguiendo una sencilla máxima del desarrollo: la separación del estado y la iglesia. Los que están actualmente en el poder en Kerala son los del partido comunista, elegidos democráticamente. Argumentando que la religión es el opio del pueblo, decidieron establecer un estado laico, educación para todos y protección para el ambiente. Como un interesante contraste, este estado tiene un bajísimo ingreso y capital, hay mínima inversión de corporaciones, pero el desarrollo humano y educativo es altísimo... es algo conocido como el fenómeno Kerala. La gente en Kerala es participante activa de la política y governación y por ende hay bastantes huelgas, demostraciones, marchas y las elecciones son reñidas. Pareciera que la gente piensa sus decisiones y las toma a conciencia, no son votantes ignorantes.

Entonces es un lugar lindo y pintoresco. Casi no hay perros callejeros, un contraste muy notorio con Mumbai. En Agra tampoco, pero yo creo que es porque los carnívoros monos se los comen... yo los vi muy bien alimentados. En Kerala lo que hay por todas partes son cabras. Cabras en las bancas de los parques, en el muelle, en las calles, comiendo basura, podando las canchas de cricket, o alimentándose de restos de frutas. Las cabras son más adorables que los perros, hay que aceptarlo. Ver a una mama cabra comiendo cáscaras de sandía mientras su cabrito comparte fruta que interrumpe con unos cuantos sorbos de leche es algo lindo para ver. Y a cambio de los perros, las cabras suenan todas tiernas, Beeeeeeeeee beeeeeeeeeeeeeee, y uno apenas espera escuchar cantos tiroleses por ahí y ver niños con las mejillas rosadas salir corriendo por entre el edelwëiss llamando a Copo de Nieve.

Mi sobrino era todo un acontecimiento. Como si ver un niño rubio cargado por una señora rubia era como ganarse la lotería. Unos chicos se acercaron a mi hermano cuando andaba cargando a su hijo en los hombros si les podían tomar una foto. (Huy mira unos gringos! mis amigos no me van a creer que vi un especímen gringo bebé, hay que tomarle foto!) Mi hermano les dijo que sí, con mucho gusto. Que eran 50 rupías. Lo gracioso es que los chicos dijeron: 50 rupees? No, too much. Y no.tomaron.la.foto. Jijiji. (seguro que la tomaron d lejos y con zoom, pero no tuvieron el honor d aparecer en la imagen).

Almorzamos en un restaurante muy lindo cerca al fuerte donde los meseros estaban como locos con mi sobrino. Ahora leo y resulta que Kerala es conocido como un lugar donde se ADORAN a los bebés. Los bebés son honrados, amados y apreciados y es la única provincia abiertamente en contra de femicidio fetal. Cada vez me gusta más Cochin y Kerala.

Después fuimos a un museo poco memorable y saliendo por una puertita nos encontramos en la zona d la ciudad conocida como Jewtown. En ese callejón con balconcitos de madera con estrellas de david labradas vivía la comunidad judía a corta distancia de la sinagoga. Ahora está en manos de goim, como pude observar: todas las tiendas abiertas un sábado. Entramos a una tienda de antiguedades, de esas que la gente sueña encontrarse en algún lado. Puertas de 3 metros de alto labradas con aplicaciones, paredes enteras de iglesia, techos de madera labrados, baúles, santos, saris viejos, y toda la parafernalia necesaria para monarse una iglesia: biblias, ropa, sotanas y esos delantales que usan los sacerdotes. Mi hermano casi se compra uno para ponerse cuando hace carne asada, pero al final no. Ya era tarde, hacía mucho calor y mi sobrino estaba cansado y de mal genio, entonces nos regresamos con las manos vacías pero el corazón contento.

En la noche cenamos en el restaurante de comida de mar, donde pedí 4 langostinos en salsa, y cada uno de ellos se salía del plato de lo grande que era. Una de las fotos del puerto de Cochin muestra a los langostinos mutantes... Mi hermano sí se pidió la langosta que la alimentaron con lo mismo, porque también era gigante. Hm. He comido langostinos mariscos y comida de mar en general que da gusto, como para durarme el resto del año en antojos.

Hoy regresamos a Mumbai, y tomé las últimas fotos que aparecen en el flickr, de los campos minados a los bordes de la calle. No he podido agarrar a nadie infraganti en cámara, pero sí de los recuerdos que dejan.

Mañana será mi último día acá. Aunque me ha encantado compartir con mi hermano y mi cuñada y mi sobrino, creo que ya es tiempo de partir, de regresar a la vida real y a entrarle de lleno a este año que me espera en Medallo, que pinta muy pero muy bien.

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20 feb. 2008

delhi, la autopista, agra y ah si, el taj mahal.

El Plan:

7 am: vuelo a dehli
9am: Subirnos al carro y salir rumbo a Agra
12: llegar al taj, caminar, hacer el tour, descansar. Comer en algún momento
4: Regreso a Dehli
9pm: Vuelo a Mumbai

La Realidad: No teníamos ni la menor idea de lo que estábamos haciendo.

Creo que entiendo porque tanto extranjero viene a India y se mete en un culto o un Ashram. Es un lindo oasis de silencio, paz, amor y tranquilidad donde la gente toda se quiere e ilumina en compañía.



El día comenzó genial. Casi no esperamos en el aeropuerto, nos subimos al avión, lindos asientos, excelente servicio, todo olía a nuevo, aeromozas super guapas que parecían sacadas de United Colors of Benetton, tele para cada asiento, comida rica, té y regalitos para todos los pasajeros. Ni me imagino como será el servicio en business, seguro te hacen masaje y todo. Lástima que hay tantos vuelos que salen y entran de los aeropuertos de Mumbai y Delhi, porque tuvimos que esperar 40 minutos para nuestro turno para despegar, y 30 minutos para el turno de aterrizar.

Llegamos a Delhi y nos encontramos con nuestras compañeras de viaje, localizamos el chofer y el carro y nos subimos al carro rumbo a Agra y el Taj Mahal. 30 minutos saliendo del parqueadero del aeropuerto fue una inequívoca señal que las horas no rinden tanto acá como en otras partes, pero decidimos no prestarle mucha atención. Yo iba bastante medicada contra el mareo, pero aún así, el ritmo de conducción en India es como estar en carritos chocones que van muy rápido. Arranca y se detiene muy frecuentemente, y el carro zigzaguea por todos los carriles a velocidades que paran el pelo. Sin embargo, nunca es suficientemente rápido como para que en el momento que baja la velocidad, grupos de niños rodeen el carro y golpeen las ventanas gritando: "dollar, dollar aunti-ji, money!" o su equivalente en hindú.

En un momento detuvimos el carro para pagar algún tipo de impuesto, y había un mono sentado amarrado con una cadena y un señor lo sostenía. Unas fotos después y está el señor y el mono amenazándonos en el carro porque les pareció que las 10 rupías eran insuficientes y demandaba 300... Algo inaudito. El señor metía sus dedos por la ventanilla insistiendo que le dieramos más plata, yo cerraba la ventanilla pero los dedos quedaban atrapados, el mono entrenado intentaba abrir la puerta, el tipo gritaba, nosotras insistíamos que no ibamos a pagar más de 10 rupías... finalmente regresó el chofer, algo habló con el tipo, el tipo insistía que le pagáramos, mi cuñada dijo "nosotros le ibamos a pagar, usted dijo que no quería lo que le íbamos a dar entonces no le vamos a dar nada." Finalmente el tipo se llevó las 10 rupías y nosotros un corazón acelerado y un amargo sabor de boca que se repitió a lo largo del día, y de la manera como a uno lo tumban y le cobran fácilmente 10 veces más de lo que le cobrarían a un local y uno se debate entre el "bueno, pero no hay que ser mezquinos" y el "que, me vieron cara de bruta?".

Paramos por un café, yo compré una ginger ale y compramos un tubo de oreos que resultó ser parte principal de nuestra comida para el día. A la 1 llamó mi hermano y preguntó: "qué, es muy lindo???" Mi cuñada le contó que todavía seguíamos en el carro. Esa llamada se repitió, y a las 3, cuando llama y pregunta si era todo lo que habíamos imaginado... Casi le da algo cuando se enteró que seguíamos en el carro, no habíamos visto nada y que no nos iba a dar tiempo de verlo y agarrar nuestro vuelo.

Cuando llegamos al parqueo del taj, resulta que el guía que el chofer consiguió nos dice que el chofer insiste que no vamos a regresar a tiempo para agarrar el vuelo. No se va a poder. Por lo menos serán 5 horas de viaje, ya son las 3:15 y ni siquiera lo hemos visto. El vuelo cierra sus puertas a las 8:30. Ya hemos llegado hasta ahí, no hay manera que nos vamos a devolver por otras 5 horas de carretera sin siquiera tener la satisfacción de decir "ahí estuve". El guía dice que no nos puede dar un tour de 15 minutos, que es lo que queremos. Que 15 minutos es lo que dura la introducción. Así que nos espera a la salida. La entrada cuesta 750 rupías, casi 20 dólares, y los locales pagan 20 rupías, medio dólar. El contraste es grande, muy grande. Caminamos, con la sensación que tendremos que leer sobre el taj cuando regresemos a nuestras casas, que ahí nada más sentirlo, respirarlo, tocarlo y vivirlo. 45 minutos después salimos con fotos en las cámaras y la preocupación de no poder llegar a tiempo para agarrar ninguno de los vuelos. Entonces comienzan las llamadas a averiguar si hay otros vuelos, si tenemos manera de llegar rápidamente. Pero no. El viaje en la carretera son por lo menos 3 horas, si no más, porque el tráfico de la tarde es más pesado que el de la mañana. La entrada a Delhi es por lo menos 1 hora más.

En el regreso logramos ver múltiples animales en las calles. En Agra, no hay perros callejeros sino monos callejeros. Vimos cerdos salvajes comiendo basura, diversos animales de carga y de pasajeros: caballos, burros y mulas, camellos, bueyes y hasta un elefante en las calles, cargando hierbas. En las plantaciones de camino hay una increíble cantidad de casitas construidas de boñiga que sirven para secarla. Parecen pequeños pueblos al lado de la calle. También había diferentes templos para santos y dioses y quien sabe qué más a cada lado del camino, y varios fuertes que vimos desde el carro.

Hay algo de andar en carro en India y el uso del pito. Tocan el pito para saludar, para avisar, para adelantar, para decirle al otro conductor acá estoy, para que el otro conteste que ya te vió, para que te de permiso de pasar, para espantar animales, para espantar personas, para declararle al mundo que ahí vienes en la carretera. El pito suena todo.el.tiempo. Y no me refiero a un biip biip. Es un constante biiiiiiiiiiiiiiiip biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip bip bip biiiiiiiiiiiiiiiiiiip bip bip BIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIP BIIIIIIIIIIIP BIIIIIIIIIIIP BIp BIP. No solo de tu carro, sino de todos alrededor. Todos los que zigzaguean, se meten culebrean, adelantan, se estacionan, vienen cargados con gente en sus techos, en los guardabarros, bicicletas, carretas, motos, rikshaws. Los camiones no usan espejos retrovisores. Tienen atrás de su camión pintado un letrero que dice "Horn Ok Please" No sé exactamente que significa, pero declara que te gusta el pito y que te lo toquen. Dormir en un carro con esa banda sonora es imposible. Fueron 9 horas de eso. Se queda grabado en tu cerebro en un efecto pavloviano donde te dan ganas de agarrar a batazos el próximo carro que pite.

Logramos llegar al aeropuerto, tras una colisión cercana y un tipo que se bajó de un carro con el chofer a bravearnos en medio de la avenida. Uno aprende a ignorar todo, no comentar nada, y poner cara de "no se que está pasando". Uno aprende a jugar también el juego del turista estúpido. El chofer no podía estar más orgulloso de si mismo. Él pensó que nuestro vuelo salía a las 930, y que habíamos llegado a tiempo. Pero a las 845 que llegamos al aeropuerto, ya no dejan entrar a nadie a la sala de abordaje, y ya se habían comprado tiquetes para un vuelo más tarde. No le dijimos nada... no había nada que él hubiera podido hacer que no hizo para que nosotros llegáramos más rápido al aeropuerto, así que probablmente esté contando de la super propina que se ganó por traernos de Agra en tiempo récord.

Nadie habló del viaje. Nadie dijo nada sobre el taj, sobre el carro, sobre el tiempo, sobre el vuelo. Nada. Hablamos de gente que conocían en USA, de remodelaciones, de niños en edad preescolar. Buscamos comida y creo que todas lamentamos que lo único que hubiera fuera un buffet de comida hindú: no es lo mejor si has pasado todo un día sin comer alimentarte de comida picante y condimentada, pero peor era no comer nada.

Nos subimos al avión en el que conseguimos asientos después de 1 hora de espera adicional. Olía a orines. Mi asiento tenía trozos de maní. La gente pasaba por mi asiento y de pronto llegaban esas ráfagas de persona sin bañar. Las aeromozas no creo que hayan tenido más de 20 años ninguna, y se reían y bromeaban entre ellas. La mitad no sabía qué era lo que tenían que hacer y vi cuando detrás de la división una le recordaba a la otra como dar las advertencias. Sacaron sus polvorientas y manchadas muestras de cinturones, asientos, chalecos y mascarillas y hacían la mímica. "Este es el cinturón. Se usa así. Se suelta así." Cerré los ojos. Cuando los abrí el avión se sacudía y todo sonaba. A mi lado una de las aeromozas se había desparramado y me estaba peleando el descansabrazos con su codo, mientras su tacón me golpeaba las piernas. Escuchaba ese sonido que tienen los motores cuando te piden a gritos que los pases de marcha porque están que se queman. Seguía el traqueteo de todo. El avión galopaba sobre la pista: chachúc, chachúc, chachúc. Estaba segura que algo pasaría, el avión no iba a suficiente velocidad como para despegar. Pero lo hizo. Entonces comenzó un escalonado ascenso de suuube, baaaaja su su suuuuuuuuube baaja baaaaaaja suuube. Creo que ganó el sube. Volví a cerrar los ojos. Pasó un carrito que tenía 4 rueditas chillonas, vendían hasta el agua. La aeromoza junto a mi seguía dormida, y aproveché y le patée la pierna para que la sacara de MI espacio. Ella ganó la batalla del descansabrazos, porque los míos los tenía lo más cerca a mi posible, aferrada a mi almohadita negra de viaje. Cerré los ojos nuevamente y cuando los abrí una aeromoza me decía que enderezara la silla, el espacio junto a mi estaba vacío y ya casi estábamos en casa.

Hoy desperté después de una noche de soñar con desastres, pobreza, miseria, engaños, suegras vestidas en saris y ataques extraterrestres.

Creo que todos estamos esperando con ansias el paseo mañana a Kerala: sin embargo ahora que vi las fotos se que todo valió la pena.

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17 feb. 2008

The best laid plans of mice and men.

Ayer conocí lo que cualquier turista visitando tierras mexicanas llamaría "La Venganza de Montezuma", sólo que en mi caso creo que tendría que ser algo más parecido a "La rabia de Kali", "La revolución de Gandhi" o "La opresión de Shiva". Advierto: este recuento no es apto para quienes sean altamente suceptibles. Si no quieren seguir leyendo, les recomiendo dirigirse hacia blogotematico.info, donde hay un nuevo episodio con un pequeño segmento más agradable enviado con cariño desde la India para ustedes.



El caso es que amanecí con migraña... así que aprendiendo de mi jaqueca pre viaje, decidí atacarla desde su inicio con un medicamento traido expresamente para ese fin. Sin embargo, después del almuerzo, me recosté un rato y el mundo no paraba de girar. Como después de una salvaje fiesta, sólo que en mi caso no había hecho nada fuera de lo ordinario, excepto tomarme la pastilla, una combinación de acetaminofén con tramadol. Desperté del estupor, porque ni siquiera fue sueño, completamente desubicada. Pensé que tal vez eran nauseas de la medicina, así que como el dolor seguía, entonces decidí no tirarle más medicamento del anterior, pasé a algo más liviano y me tomé un antigripal normal, a ver si en vez de migraña era sinusitis o algo así. Tenía una salida pendiente, así que me alisté y salí a la fiesta. Mandé un mensaje avisando que iba de camino.

Iba sudando frío y con náuseas en el carro, pero eso no es poco frecuente. Me pasa a cada rato en Medellín, sobre todo cuando ando en bus. El chofer me iba señalando puntos importantes de la ciudad de camino. "Esta es una gran lavandería al aire libre", "este es un secadero de pescado", "esta es una celebración de boda hindú". Yo cada vez veía menos, se me iba cerrando la visión. Tomaba sorbitos de agua. Deseaba abrir las ventanas para recibir aire fresco pero en esa zona de Mumbai no hay aire fresco si abres la ventana. Lo que recibes son mendigos por docenas y olor a desagüe... el aire acondicionado no era suficiente y tuve que pedir al conductor que parara el carro. Lamentablemente no sucedió a tiempo y terminé abriendo la puerta de golpe montada en un carro en movimiento, vomitando a medias en el carro y en la calle y mirando de reojo como el conductor del carro que golpee cuando abrí la puerta me sacudía el puño con una expresión como de sorpresa y rabia mezcladas.

Así que tuve que tomar una de esas decisiones rápidas, y con una gran sensación de vergüenza... tuve que decir que dieramos media vuelta y regresaramos. Aunque he de confesar que pensé que mejor era seguir el camino, ya casi llegábamos y regresar era más de una hora de tráfico antes de llegar a la casa. Pero no. Porque vomitar durante una fiesta es mal visto, pero vomitar antes de llegar a ella creo que es peor. Y estoy casi que segura que llegar vomitada a una fiesta no es la mejor manera de causar una buena impresión y hacer amigos.

Recuerdo que traté de mandar un mensaje de texto disculpándome por no poder ir varias veces, pero en vez de send le daba al boton de salir. Tampoco sabía que decir. Cuánto es demasiada información demasiada información? "Disculpa, no puedo ir porque me vomité. Gracias! Tomemos cafe estos días". O sea. "Sorry, el cordero biryani no me sentó bien y tuve un accidente en el carro. Por favor me disculpas de toda la gente que llegó a tu casa para conocerme. Bye!!!". Finalmente mandé algo como "Perdón. Estoy enferma, tuve que regresarme a mi casa. Mil disculpas. Hablamos despues".

A la hora y algo sonó mi celular, y era mi amigo preocupado porque había desaparecido. Después de tanto esfuerzo para mandar el mensaje, nunca lo recibió. Así que me disculpé, pero creo que cualquier cosa suena a disculpa barata. Así que no logré conocer a los blogueros de Mumbai en este viaje, y creo que quedarán con una muy mala impresión de mi. Pero mejor que quede la duda a que se hagan la imagen que los blogueros latinoamericanos olemos a vómito.

Llegué a la casa y me recibieron con un vaso con agua y pocas preguntas. Pobres. Creo que mi hermano y mi cuñada me han visto en los peores estados de indigestión e intoxicación de la vida. Hace 3 o 4 años mi hermano me llevó prácticamente inconsciente a la clínica, por un cuadro de intoxicación severo. Estaba viviendo sola en esos días y fue pura casualidad que ellos estuvieran de visita, rumbo a un resort veraniego al norte de Costa Rica. No me quiero imaginar qué me hubiera pasado si no hubieran estado ellos.

En fin. Así que hoy me la pasé en piyamas. En cama. Leyendo y dormitando. Ahora tengo nuevamente la migraña, pero me da miedo tomarme la pastilla y que me de nauseas otra vez. Aunque no sé si más bien no tomármela fue lo que me hizo daño.

Creo que tal vez fue la mezcla de migraña, cordero biryani y las calles de mumbai que fueron demasiado para mi.

Para el martes de la próxima semana tendré que ver cómo me va con la fuerza y energía. Me espera todo un día de viaje: Creo que tomaré mareol antes de salir.

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14 feb. 2008

notas al margen

Hay lugares que invitan a explorar sus calles, a conocer su gente, a sumergirse en la cultura. Hay otros lugares que no sólo no invitan, sino que te insisten que no lo hagas. Así siento a Mumbai hoy.



En el periódico hay advertencias sobre lo que en cualquier parte del mundo se llama acoso sexual o abuso, y acá le dicen "eve-teasing". Mi hermano lo había mencionado, y asumí que era paranoia y que es porque no quiere que nada me pase mientras estoy acá. Pero cuando es un artículo largo en un periódico, pues uno como que se da cuenta que es una realidad. El asunto es que se maneja en algunos sectores la idea que las libertinas chicas blancas occidentales llegan acá con deseos de encontrar un local que les haga sentir lo que es placer, y ellos gustosos acceden. Que la responsabilidad recae en las chicas, para que no llamen atención sobre ellas, se vistan apropiadamente y no tengan comportamientos que las pongan en riesgo.

Si llamamos la atención incorrectamente, es nuestra culpa. Viviendo bajo este tipo de cultura, comprendo perfectamente que la burka o el uso del velo en realidad podría ser un alivio para la mujer. Porque puedes pelear contra el sistema y aguantar el abuso, o puedes asumirlo y adaptarte. Entonces la dupatta se usa para tapar siempre tus pechos, aunque no estés usando escote. La idea es que la tela que te cruza por el frente impida que se distinga cualquier forma debajo de tu ropa. Las prostitutas se reconocen no por el tipo de ropa que usen, sino porque ven a los hombres a los ojos.

En pocas palabras. Si algo me pasa, es completamente mi culpa.

Es una responsabilidad muy, muy grande, sobre todo cuando uno no entiende muy bien las reglas del juego. Esto hace que salir de noche sea una pesadilla logística. Con quién va uno, con quién se regresa, para donde va, dónde queda. Preguntas para las que tengo pocas respuestas. Acá lo "in" es saltar de club en club hasta que ya uno no de más. No sé a que hora termino ni donde. Conozco sólo a 1 persona de los que van. No sé en quien confiar y en quién no. Me entra miedo. Y este miedo no lo conozco.

Estoy acostumbrada a ser autosuficiente. A andar con confianza. Porque uno como que conoce un poco mejor las señales de peligro y de cuidado de la cultura propia. Uno sabe qué tipo de comportamiento es normal y cuál no. Acá no comprendo el lenguaje verbal ni el no verbal. La gente mueve la cabeza diciendo no... y eso no tiene nada que ver con un no.

La gente que conozco acá es progresiva. Es moderna. Es bastante occidental. Son locales y están acostumbrados a la manera en que las cosas se mueven acá. De ellos no me preocupo... pero debería? Los conozco tanto? Como serán sus amigos? En mi mente dan vueltas las historias de terror que uno siempre escucha. Creo que ahora puedo sentir un poco lo que siente un turista viajando a Medellín. No sé a qué atenerme y me siento como un pez fuera del agua.

Hoy por ejemplo:
Por los disturbios: mejor no ir al centro de la ciudad porque podría ser que no pudiéramos regresar.
Por ser Día de San Valentín: el Shiv Sena está en contra de estas manifestaciones y costumbres importadas, libidinosas y consumistas.
Por ser de noche: necesito chaperón.
Por ser mujer extranjera sin acompañante en San Valentín: mejor quedarme en casa.

Así que argumenté que tenía asuntos laborales, que debía encargarme de ellos inmediatamente y que muchisimas gracias, pero no podría ir.

Hoy admiro muchísimo más a todas las chicas que se han venido a viajar solas por la India. No debe haber sido nada fácil.

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13 feb. 2008

Consumismo occidental

Finalmente el jet lag me alcanza, y la energía que me queda la uso para trabajar, ver noticias de los disturbios, leer y hacer compras.


Ah. Las telas. Los bazares. Las tiendas. Ayer fui a Fabindia, una tienda de telas para el hogar. Es decir: cubrecamas, cojines, cortinas, toallas y todas esas cosas q hacen q las casas se vean como hogar. Si bien no tengo en mente dónde quiero vivir, sí tengo claro cómo quiero vivir. Rodeada de color, de aire, luz y amigos. Entonces me encargué del color por ahora. Compré de esas cosas que tendré guardadas por algunos meses hasta q me emancipe, y después saldrán a lucirse en ese apartamento que tengo imaginado y espero encontrar en versión física.

Estando en la tienda, comenzaron las llamadas. Disturbios en Mumbai. Resulta que hay un fundamentalista llamado Raj Thackeray que es un neonazi local, y quiere pasar leyes que hagan que el estado de Maharashtra (donde está Mumbai),sea de los locales. Como que de Medellín echaran a todos los que no son de Antioquia y les dijeran que no pueden tener tiendas, negocios, taxear y tras de eso los insultaran. Este Thackeray ha estado haciendo mucho problema, y finalmente el gobierno decidió mandarlo preso. Ayer pasaron la orden de arresto y se dieron disturbios en el centro d la ciudad. Hoy lo agarraron y disturbios nuevamente. Claro que pagó fianza y ahora anda libre nuevamente.

El sistema judicial acá es, por decirlo con tacto, un desastre. Usualmente los policías son de castas más bajas que los criminales de cuello blanco, así que como se imaginarán no son demasiado eficientes ni amedrentadores. Lo que sí es que atrapan los homicidas en 3 patadas. No importa el crimen, a los dos días tienen al culpable en sus manos. Qué casualidad que resulten ser dalits o intocables con cara de culpables sólo por ser pobres. CSI India podría ser un oximorón.

Entonces nos vinimos para la casa, salimos a caminar al Jogger's park con mi sobrino y colapsé por unas cuantas horas... me habían invitado para salir pero terminé roncando envuelta en un cubrecamas. En la noche tuve una competencia con el cansancio debido a una reunion de trabajo a las 230am por internet. A las 4am me dormí, y a las 9am de hoy me llamó un amigo para confirmar lo de la fiesta el sábado: Habrá reunión bloguera en su casa y yo soy la invitada superestrella exótica latinoamericana. Aunque sospecho que la pizza y el vino serán la razón para que todos lleguen.

Hoy salimos a las tiendas callejeras y de regreso participamos en un ejercicio cultural: le preguntamos a la nana cuanto pagaría ella por las cosas que compramos y después nosotras le decíamos lo que habíamos pagado y ella se reía de lo mucho que nos habían tumbado. Digamos que no servimos para regatear, y el hecho de vernos extranjeras con pocas ganas de pelear por un precio hace q a uno le cobren lo q les da la gana. Menos mal hay tiendas donde el precio es fijo y eso es lo que uno paga. Es como ir a otro país, estar en la calle y que te ofrezcan bonice a 300 pesos. Uno dice "wow, que barato" y lo compra. Después uno aprende que en ese lugar sólo los turistas pagan más de 200 por el bonice. Igual. Digamos que colaboramos con la industria local.

Una de las cosas que he aprovechado para hacer durante estas vacaciones es leer. Como el sueño me da es en las tardes, y en las noches estoy un poco desvelada, me pongo a mirar los libros que tienen en la casa. Ya me terminé 3: Night @ the Call Center, Holy Cow y Fishing Salmon in the Yemen. También me leí los cuentos de mi sobrino sobre los dioses, la mitología y la Ramayana. Si los cuentos para niños normalmente son crueles: Hansel y gretel casi comidos por la bruja, caperucita digerida por el lobo, madrastras malvadas que encierran a las princesas y otros, los cuentos de por acá se llevan el premio en sangre, muertes, engaños, desgracias y maleficios. Y todos y cada uno de los cuentos tienen su fuerte moraleja: Amarás a tu prójimo, no irás en contra de la naturaleza, el que engaña termina sin amigos ni apoyo, pelear entre hermanos ayuda a que los enemigos ganen, Amarás a tus padres por sobre todas las cosas, el amor vence todos los obstáculos. No son para nada malos preceptos por los cuales vivir.

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11 feb. 2008

Isla Elephanta

Las actividades del domingo: Visita a la Isla Elephanta en plan turista, almuerzo, coca cola de mentiras y la mejor cena en el mejor restaurante en el que he estado En Mi Vida.


El Domingo salí temprano con mi hermano a las Islas Elephanta. Él no había hecho ese tour así que fue algo nuevo para los dos. Llegamos a Colaba y al sur de Mumbai, que es de los pocos lugares donde el "downtown" queda "down". De camino vi la mesquita de Hadji Ali, una mesquita que queda en medio del agua. En marea alta, de hecho no se puede cruzar hasta ahí. Le pregunté a mi hermano si podríamos ir a conocer, pero él humildemente me confesó una cosa: no cree que tenga la fuerza de espíritu para poder hacer ese camino entre la costa y la mesquita. A cada lado de la ruta, hay una fila interminable de mendigos, leprosos y tullidos. Todos quieren plata, una limosna o algo de uno. Al ser un visitante blanco, la atención aumenta. Como parte de la religión musulmana es la obligación de dar limosna y ayudar al más necesitado, es un punto estratégico para cualquiera q necesite dinero gratis. Así que seguimos el camino. Colaba es la otra zona de plata de Mumbai, con edificios altos, y calles relativamente limpias. Eso no significa que no hayan tugurios en los parques, las esquinas y cualquier zona disponible. A lo largo de toda la costa hay un malecón, y las parejas de novios salen ahí a pasar un rato a "solas". Uno ve parsis, cristianos, musulmanes, hindúes, judíos y turistas de denominación no establecida, todos caminando tranquilamente uno junto al otro. Llegamos finalmente al "Gateway to India", un gigantesco arco construido para el único beneficio de dos personas: el rey y la reina de Inglaterra, Jorge y María. Frente al arco, parece un bazaar. Cantidades de gente tomando fotos, vendiendo, tratando que les compres algo, que les hagas caso, no entienden no como respuesta (literalmente, acá no se conoce el no como respuesta). El chofer nos recomendó un guía para Elefanta, una llamada después ya estaba todo coordinado: su amigo nos recibiría en la isla, y ya teníamos los precios de todo: del ferry, de la salida del puerto, de la entrada a las cuevas.

El viaje en ferry dura una hora, y de camino estuvimos hablando sobre lo que es la vida en Mumbai, de política, de la manera como funcionan las cosas. Creo que India es de esos lugares a los que la gente llega apasionada por lo exótico, por la tradición, y se encuentra que esas dos características hacen imposible el desarrollo. Acá no existe la política ambiental excepto porque los organismos internacionales lo requieren: entonces hay regulaciones pero nadie las cumple y nadie tampoco las hace cumplir. Son tantas las religiones, culturas, castas y diferencias entre cada grupo, que tener leyes que apliquen para todos es extremadamente complicado. No hay una noción de ayudar al necesitado, porque en la cultura Hindú, el pobre es pobre porque por destino le tocó nacer en una casta menor: no hay necesidad de ayudar ni nada, si se portan bien, podrán reencarnar en una casta más alta. El femicidio y feticidio cada vez aumenta más. Tener una mujer es sinónimo de pérdidas a lo largo de la vida. La dote, la falta de educación, el hecho que una mujer nunca ganará lo mismo que un hombre. Entonces tener hijos varones es sinónimo de ingresos económicos a lo largo de la vida. No existe la seguridad social: la pensión toma la forma de hijos que cuidarán de sus padres, y una mujer cuida de los suegros... una vez que se casa, ya no tiene mucho que ver con su familia de nacimiento. Esto cada vez va cambiando, pero eso no necesariamente significa que las cosas vayan a mejorar.

Para salir de los barcos del ferry, hay que cruzar por otros barcos que están en puerto, entonces uno salta de uno a otro para llegar a tierra firme. Ahí hay un tren que te lleva a lo mucho unos 200 metros. Después comienzan los 120 escalones para llegar a las cavernas, y a lo largo del camino hay cuanta venta de chuchería te puedas imaginar. Mi paciencia con los vendedores cada vez es menor. A uno por ser extranjero le cobran el triple, y eso que ya estás en un lugar donde hay un sobreprecio sobre lo que sea que quieras conseguir.

Arriba, Mili nos dio un excelente tour de las cavernas. Originalmente, era un lugar donde llegaban los yoguis a practicar su yoga. A meditar, a ejercitar, a estar en paz con dios. Una vez ahí, decidieron que todo el mundo debería tener derecho de aprender sobre la historia de la India y su mitología, así que hicieron una serie de tallados que cuentan sobre los mitos, la vida, lecciones y moralejas. Es impresionante lo mucho que hay en común con el Antiguo testamento, incluso existe un diluvio universal y un arca de Noé, pero todo en hindú. Los portugueses que encontraron esta isla, se encargaron de bautizarla Elefanta por la escultura de Ganesh que daba la bienvenida a todos, y también, como es usual de los conquistadores, destruyeron la mayoría de los cuadros tallados. Sólo hay uno que respetaron, donde se ve las 3 representaciones de dios. Ahí en flickr tiene el nombre de G. O. D. Generator, organizer destroyer. Brahma, Vishnu y Shiva. Creo que hasta ellos pudieron reconocer a la santísima trinidad.

Otra de las cosas de esta isla es la impresionante cantidad de monos que allí habitan. Los Mumbaikars llegan a elefanta y pagan una suma bastante baja para entrar, como 20 centavos de dolar. El extranjero paga 6 dólares. Ellos usan la isla para meditar, orar y mayormente picnics... así que los monos y perros están muy acostumbrados a ser alimentados. Un mono te robará la comida de tu mano, y vimos eso suceder. Una turista tenía una lata de cocacola light que puso a su lado un momento mientras buscaba algo en la cartera, y el mono se la robó y huyó con ella. Unos monos casi atacan a una pareja que felizmente comía una manzana debajo de un árbol. Los monos y los perros pelean entre ellos, y ninguno parece tenerle miedo a la gente.

Mili vive ahí en Elefanta... La isla no cuenta con electricidad, y es triste pensar que esta isla genera tanto ingresos por turismo y nada se reinvierte en mejorar la vida de los locales. Ahí solo pueden vivir los lugareños, algo como en las islas galápagos, que no admite inmigrantes. Hay tanta mugre, tanta falta de conciencia de un ambiente. La gente deja la basura tirada por donde sea, aunque haya un basurero a 10 pasos. Excepto por los Parsis y Musulmanes, que en su religión el orden y limpieza es un precepto inviolable.

Hacía hambre, entonces buscamos algo para comer... Me pedí una Coca Cola y ahí me di cuenta que la malicia Indígena debe provenir de la India. Me dieron una coca cola que no se veía como coca cola, no olía a coca-cola y no sabía a coca cola. Pero en botella de vidrio de cocacola con pitillo ahí metido. EW. Uno no reclama porque nadie va a admitir que es de mentira. A nadie le importa y el servicio al cliente no existe. Parte de vivir acá es aprender que hay batallas que se pueden hacer y otras que no. Llorar por una coca cola es de esas que no vale la pena. Me imagino que Patton podrá indignarse... pero hay tantas otras cosas por las cuales se podría luchar que una coca cola no tiene mayor relevancia.

El camino de regreso fue poco emocionante, una vez en puerto buscamos algo para comer. Entramos al Taj Mahal hotel. Es el hotel más opulento que he visto en mi vida. Resulta que a un hindú le prohibieron la entrada a un hotel. Entonces qué hizo? Construirse el suyo, mucho mejor que el que había antes. Tal parece que el arquitecto que diseñó este monstruo que domina el puerto envió los planos por correo, y construyeron el hotel al revés. El frente mira atrás y atrás es el frente. Entonces el arquitecto se suicidó tirándose de una de las torres. O eso dicen.

Terminamos almorzando en Leopold's, uno de los restaurantes más antiguos de Mumbai. De ahí regresamos a casa, porque teníamos una salida planeada.

La cena fue en el restaurante más lindo y bonito y espectacular en el que he estado en toda mi vida. Y para llegar ahí hay que pasar por el slum más grande de Mumbai. De esos sitios que si no sabes donde quedan, no llegas. Nosotros sabíamos y casi no lo logramos. Pero valió la pena. Está construido en una ex-maquila. Entonces entras por una puerta sin mayor pena ni gloria, y entonces te abren esta otra puerta que tiene por lo menos 30 metros de alto. Entras y hay fuentes y esculturas gigantes, la iluminación es perfecta, los ambientes divinos, el servicio genial. La decoración es de las cosas más impactantes que he visto, cada detalle perfecto. La comida y bebida no se quedaron atrás. No hay palabras, así que mejor anímense a ver las fotos en flickr que pronto subiré.

Eso fue el Domingo. El lunes aproveché para descansar, dormir y jugar con mi sobrino. Esto es vida.

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10 feb. 2008

Bombay Hospitality

Cobertura del segundo y tercer día en la India. Conciertos, restaurantes, mucha comida, y un poco de lecciones culturales.


Viernes: El viernes fuí a almorzar a Out of the Blue, por acá cerca con mi cuñada y una de sus amigas. En la tarde la pasamos tranquilos en casa.

El sabado salí con mi hermano a almorzar. Comí en uno de los lugares que en mi mente simboliza una globalización que finalmente va llegando a India: un Bembos burger grill. Desde Perú, adaptado a la cultura local. Hamburguesas vegetarianas, de pollo y de cordero. Dos cocinas separadas para que las zonas de preparación de alimentos vegetarianos no se contaminen con proteínas animales. Caminamos después por bazaares sin comprar nada. No tengo paciencia para vendedores ambulantes. Sobre todo siendo blanca en un país donde eso es sinónimo de "esta tiene plata y quiere comprar algo". Me cae mal en cualquier parte que esté. Creo que es algo que viene con la falta de habilidad para el regateo. Creo que prefiero ir a un lugar donde las cosas vengan con la etiqueta del precio pegada.

Ya con celular en mano, organizar salidas se hace mucho mas facil. Fue cuestión de mandar al chofer por un chip de celular prepagado, y listo. Ayer me llamo un amigo de un amigo y me invito a un concierto en la noche. Paso por mi en taxi y salimos a recoger una amiga y a encontrar el lugar del concierto. Finalmente llegamos al concierto mas organizado al que he ido en muchísimo tiempo. En un lote vacío, rodearon toda esta área de separadores negros, una entrada con detectores de metales, venta de alcohol (whiskey y vino) sillas y mesas, y cuando pasabas por una rejita llegabas a la zona de concierto con baños a cada lado y espacio para estar de pie muy comodamente. Fue el One Tree Festival y aunque no conocía ninguno de los dos grupos que tocaron, la pasé bien. Después fuimos a cenar a Zenzi, un bar que tiene un restaurante muy rico. Les cuento algo. Ser vegetariano en India es una cosa completamente diferente. Acá la comida está hecha para saber rico... tal como la preparan. No tiene ese sabor de latinoamerica donde "vegetariano" es equivalente a algo hecho de último momento con sobros y sin sabor. Todo es delicioso. Después de unas cervezas, curries vegetarianos y postre, la chica con la q andábamos se encontró a unos amigos, y entre todos me convencieron para ir a otro lugar... yo estaba más que lista para ir a descansar.

De esas cosas q no cesan de sorprenderme es el contraste entre ricos y pobres. Acá están de las personas más ricas del mundo, que salen de un restaurante y esperan que el valet traiga el carro... mientras en la esquina alguien está cagando en la calle, y sus hijos duermen entre unas latas apoyadas contra la pared que rodea un edificio de lujo. Entonces, nos subimos a los carros, y fuimos para este barrio llamado Juhu. Paramos frente a estas latas de zinc corrugado pintado de rojo que rodean un edificio. Un par de tipos a la entrada en traje, cero carros en la calle parqueados al frente y una reja. Entonces abren la puerta y hay un caminito de velas y un letrero en una lámina de hierro tallada con ácido o soplete que decía simplemente Aurus. Caminas por un corredor lateral, y por la ventana podía ver el lugar más exclusivo sobre el que he puesto la vista en mi vida. Como se vería un salón del barroco francés si se trajera a la época moderna. Me asustó un poco, he de confesar. Pero después de pasar por 2 personas en traje, llegamos a una terraza frente al mar, con gente en sillones comiendo de unos platos exquisitamente decorados, velas por doquier, pequeñas "habitaciones" de vigas de madera con sillones y mesas para más privacidad, plantas, y cada último detalle fríamente calculado. Digamos que las palmeras tenían unas redes alrededor de la copa para que no cayeran cocos sobre la gente que come. Algo muy necesario que nunca he visto que se haga anteriormente. El filtro en Aurus, en pocos platos, es el costo de lo que sea que vas a consumir ahí. Por eso no es raro encontrarse a todas las estrellas de Bollywood ahí. Les conté que yo estaba en camiseta, jeans y converse? Menos mal q a uno, por ser blanco y obviamente turista, se le perdona todo.

Pero una de las cosas de las que me di cuenta anoche es que todos los bares de gente de plata en el mundo son iguales. No en el sentido visual, sino en la gente que llega. Los temas son los mismos, las conversaciones son las mismas, la manera en que se paran y miran a otros. Solo que acá es un poco más upgraded. En vez de viajes de negocios a USA, acá hablan de viajes a Dubai.

Eso sí. Lo que más me ha gustado hasta ahora. Lo que me tiene asombrada, feliz y satisfecha, ha sido la generosidad y hospitalidad de todos a los que he encontrado. Tengo invitaciones para cafe, para tomar té, para fiestas y noche de comida tradicional hindú. Mañana escribiré sobre hoy. Que de una vez aviso. Si ayer pensaba que esos restaurantes eran lujosos... Es porque no conocía al que fui hoy.

Hay fotos en Flickr.

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7 feb. 2008

India de llegada

Llegué anoche después de 30 horas de viaje. Me recibió una Mumbai distinta a la normal. Un frente frío está azotando la ciudad, y la gente con casa estaba guareciéndose en vez de estar en las calles agolpándose como usualmente sucede.

Mi hermano me dio la bienvenida en el aeropuerto, y gracias a la escarapela mágica nos saltamos el caos y las filas que no avanzan. Venir a Mumbai sin un plan fijo no es muy recomendado. Acá estamos en el país que inventó los trucos y la magia. Hay demasiado contraste entre ricos y pobres. La ciudad no está estratificada, por lo que junto a una mansión puede haber un tugurio. Mumbai también es conocida como La ciudad de los sueños,porque es aquí que las personas llegan para salir de su casta. Los dalit, o intocables, acá pueden aspirar a tener una mejor vida y dinero, mientra que en sus pueblos estarían limitados a permanecer en la clase social que el destino les asignó.

Todavía no he salido a explorar. Desde la ventana veo un parque que permanece cerrado entre las 9am y las 3pm, y frente a ese parque está el centro de yoga de la risa. El mar se extiende frente a mi, y el cielo está lleno de halcones, palomas y pericos. Así como hay perros callejeros, también hay burros callejeros y de vez en cuando a la ciudad se entra un elefante o dos.

Las mujeres caminan envueltas en sus saris, y cada paso que dan es acompañado por el sonido de campanitas. Los hombres son personajes de las mil y una noches, con sus turbantes, barbas y bigotes.

El barrio en el que estoy, Bandra, es en el que viven las estrellas de Bollywood. Shah Rukh Khan el galán de todas las películas que dan los domingos en Cosmovisión vive subiendo la calle. Ahora saldre a almorzar y ver un poquito de la ciudad por estos lados.

Por cierto, en flickr podran ver mi nuevo juguete. Despues les contare que tal.



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5 feb. 2008

Rumbo a la India

Mañana agarro un avión y voy para la India unos cuantos días.

Estaré visitando a mi sobrino, mi cuñada, mi hermano y la Mejor Perra del Mundo.

Los mantendré al tanto. Hay muchas cosas que quiero aprender de mi durante este viaje.

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Marcha 4 de Febrero

Muchos han escrito sobre la marcha, y yo hice mi parte aquí. Me preguntó el flaco anoche si yo creía que esto de marchar serviría para algo. Y le contesté algo que no sé muy bien de donde salió tan coherente y bien formado, porque no me lo había tenido que explicar a mi misma: desde que salió la iniciativa yo sentí que era algo que había que ver y vivir.

Esta marcha para mi es un mensaje contundente. Porque hay gente fuera de Colombia que no comprende muy bien en qué se diferencia la noción del guerrillero como el Ché Guevara, con un guerrillero de esos que tenemos acá. Ven el asunto de las guerrillas como un idealismo, una lucha del pueblo contra el gobierno opresor. Entonces montan páginas web en su honor, recaudan fondos, imprimen camisetas pro FARC y hacen celebraciones para recaudar fondos y enviar a la lucha del pueblo. Porque para mucho extranjero, Colombia es un punto en el mapa que no se diferencia de ningún otro de América Latina. Tienen una noción que acá los gobiernos son de facto, que estamos llenos de dictadores, que no existe la democracia, que estamos clamando por salvación. Entonces firman cheques y hacen donaciones. Estos fondos extranjeros, junto con la plata que las FARC gana por cultivos ilícitos y la comercialización de cocaína, son los que llenan de plata a estos grupos. Grupos cuyos líderes cada vez se enriquecen más y ninguno está compartiendo esa ganancia con el pueblo por el que se supone que luchan, sino que más bien terminan de alimentarse a punta de secuestros exhortivos, atentados y terror. Por eso los llamamos terroristas.

El hecho que marcharan 10 000 000 de colombianos en contra de las FARC ayer, fue una manera de demostrarle a estas personas que las FARC no se desempeña a favor del pueblo, sino en su detrimento. Que no los apoyamos a ellos ni a ningún otro grupo terrorista, que queremos que liberen a todos los secuestrados de una vez por todas y no secuestren a nadie más nunca. Que no mientan, que no roben, que no maten más.

Eso no significa que las FARC sea nuestro único problema, y la única cosa mala por la cual hay que plantarse y marchar. Pero es un tormento que TODA familia colombiana ha vivido. Todos tenemos algún pariente que ha sido amenazado, amedrentado, secuestrado, torturado, desaparecido, desplazado o que ha sido asesinado. Así que esto es algo por lo cual todos nos podemos unir. Es ese punto en común que todos podemos apoyar. Que queremos paz, queremos libertad para los secuestrados, queremos vida, queremos la verdad. Porque sabemos que si logramos eliminar este problema, tendremos mucha mejor capacidad para trabajar, seguir adelante y solucionar todo lo demás.

Editado: Tomé unos videos de la marcha y los puse acá.

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3 feb. 2008

Memorias musicales

Hace unos días rescaté un cd rayado que tenía guardado y al escucharlo, los recuerdos regresaron como pasajeros de metro en hora pico. Como cualquier CD completamente rayado, este fue amado y muy escuchado en inhóspitas condiciones tropicales, en un discman de los antiguos que no tenía ningún elemento anti brincos.

Era en el tiempo en que vivía en Monteverde, encontrándome a mi misma. Este cd me acompañó en muchas, muchas caminatas. Era una meditación que llevaba mi mente por rutas conocidas, como para hacer un inventario de mis bienes emocionales. El cd lo escuchaba siempre en orden, nunca en shuffle, y si llegaba a casa antes de terminar el cd, para el próximo paseo volvía a comenzar por la primera canción. Así que cortesía de mi hermana, quien me hizo esta versión moderna de "mix tape" que todavía conservo, les presento el MedeaMix2003.

1. La primera canción es la porra de Kirsten Dunst en "Bring it On": voy a decir q es un chiste personal y dejarlo ahí. A veces tenía paciencia para esta canción, y me servía para salir del hotel y agarrar camino. Otras veces le daba skip y comenzaba la rutina con la #2.

2. "Short Skirt, Long Jacket" de Cake. Una imagen más positiva de una mujer guapa e inteligente. Además, es difícil tararear Naranana y no sonreir, así que esta indudablemente le ponía brinquito a mi paso.

3. "I believe in Miracles" de Hot Chocolate. You sexy thang. Así tropicalón playero, también es difícil no sonreir escuchándola. Acá es cuando me ponía esperanzada. Esto también podría pasarme a mi. Encontrar a alguien que uno no espera y que termine ajustándose a todo lo que uno estaba pidiendo.

4. "How Soon is now" de The Smiths. El opuesto de la canción anterior, y mucho más cercano a lo que realmente sucedía cuando salía sola a un bar a tomarme unas cervezas y ver gente. "so you go and you stand on your own, and you leave on your own and you go home and you cry and you want to die". A veces me daba risa lo depresiva que podía ser esta canción, otras veces me iba en el viaje emo y disfrutaba la miseria que me podía brindar caminar bajo una noche lluviosa, en esos paisajes campestres de bosque nuboso de regreso a la casa, con una cerveza de más en el sistema y sintiendo que aunque más barato me hubiera salido comprar la cerveza, tomarla en casa y evitar toda la pantomima de socialización, justamente esa caminata masoquista depre de regreso a dormir hacía que valiera la pena la salida.

5. "Boys don´t Cry" de The Cure. Esta era buena transición. Si estaba muy triste, escuchaba la #4 en repeat. Si no, pasaba a, literalmente, la cura.

6. "Friday I´m in Love" de The Cure. Seguimos saliendo de la tristeza autoinducida, recordando que unos días son mejores que otros, y que si no hay razón específica, siempre es bueno escoger un día que a uno lo haga feliz. Cuando justamente era viernes, sentía que era una coincidencia maravillosa, que fuera viernes también en la canción. Pequeñas cosas que lo ponen a uno feliz, como escuchar "El 7 de Septiembre" de Mecano, justamente ese día.

7. "In this World" de Moby. Waaaaaaaaah, los marcianitos con letreros. Este era más un viaje visual al video. Esa esperanza de que al final, todos podemos ser amigos sin importar las diferencias. De nunca perder la esperanza. Ya acá comenzaba el giro introspectivo, espiritual. Preparación para la siguiente.

8. "Wish you were here" de Pink Floyd. Para los amigos, amores y los ideales. Fue un año donde extrañé a gente que ni siquiera conocía, pero que me hacían falta. También pensaba en los amigos que había dejado atrás al decidir mudarme a 5.5 horas por una carretera practicamente intransitable. Un día, mientras estaba en una galería de arte, escuchaba esta canción cuando uno de mis mejores amigos me llamó, y recuerdo demasiado bien estar ahí sentada en una galería preciosa, en un balcón al aire libre, hablando por horas rodeada de esculturas en madera y plantas, hasta que se me gastó la batería. Ah. Las maravillas de las tarifas fijas y nada de enredos por proveedor de servicios ni minutos.

Usualmente no pasaba de esta canción. Se gastaba la pila, o llegaba a mi destino, me encontraba con alguien, decidía quedarme con The Smiths todo el viaje o ya no quería más terapia. Pero a veces, continuaba hasta el final del disco, rumiando mis pensamientos.

9. "Strong Enough" de Sheryl Crow.
10. "with or without you" de U2.
11. "The sweetest thing" de U2.
12. "All that Jazz", banda sonora de Chicago.
13. "Landslide" de las Dixie Chicks.
14. "Cold day in July" de Dixie Chicks.
15. "Cowboy take me away".
16. "Without You" Dixie Chicks
17. "Sin Wagon" Dixie Chicks

Tenía teorías al respecto de la soledad bastante completas de por qué me la merecía y debía experimentarla en todas sus facetas. Era de notar que yo dejé San José, donde tenía todo lo conocido, buscando algo más. Yo siempre pensé que esto era algo que tenía que hacer, que estaba escrito, que yo tracé ese camino el día que aprendí que el aniversario de Monteverde era justamente el día de mi cumpleaños. Tomé la decisión de irme impulsada por una despedida, pero la hoja de vida la había pasado mucho antes, sabiendo lo que significaría aceptar ese puesto. Cada despedida implicaba un nuevo comienzo, porque con decir adiós, cerraba un capítulo y buscaba nuevas cosas, nuevas actividades, nuevas personas no tanto para olvidar sino para crear nuevas memorias que desplazaran las viejas. Muchas cosas buenas me han llegado justo después de una pérdida.

A la larga, estas canciones me recordaban mis ideales, mi convicción que no hay decisión, por más que parezca un error, que por bien no venga. La noción de no arrepentirse de las metidas de pata, sino de tratar de sacarles lo valioso. Creo que hay un punto al que debo llegar en la vida. Un momento o una situación hacia la que me dirijo constantemente aunque no sé específicamente qué es, pero siento como me llama y me atrae. Pienso que algún día llegaré a esa meta. Sólo al llegar y estar ahí podré ver frente a mi todo lo que hice en la vida, lo bueno y lo malo, y entender entonces cómo cada pieza tenía su importancia en el plan maestro. Que a la larga, todo salió como tenía que salir.

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